Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2014

Los kurdos, solos ante el asedio islamista en el norte de Siria

Diagonal


No pasarn, el grito de la resistencia del Madrid asediado durante la Guerra Civil, ha sido tuiteado las ltimas semanas por kurdos y simpatizantes del mundo entero, y tambin se ha podido escuchar en las manifestaciones en solidaridad con los kurdos de Siria, asediados por el Estado Islmico (EI).

Al cierre de esta edicin, Kobane, tercera ciudad del Kurdistn de Siria, justo en la frontera con Turqua, resista todava al asedio del grupo yihadista. La poblacin que sigue en Kobane (el 90% ha huido, la mayor parte hacia Turqua) se defiende, calle por calle, desde hace ms de tres semanas. La batalla vital que se libra en estos momentos en Rojava (el Kurdistn de Siria) no es una guerra entre dos ejrcitos. Es una lucha desigual entre una poblacin civil mal armada (los kurdos estn slo armados de su coraje y de viejos kalashnikov, expresaba a medios kurdos el doctor francs de Mdicos Sin Fronteras Jacques Bires despus de salir de Kobane) y un autntico grupo militar (de ms de 10.000 hombres) que combate con armamento pesado: la brutal mquina de guerra del Estado Islmico, surgido en Iraq antes de implantarse en Siria durante la guerra actual, en la que ha combatido contra Bachar al-Assad.

Si bien la ofensiva islamista contra Kobane se recrudeci este verano por el rearme del Estado Islmico tras la toma de Mosul en Iraq y luego por sus derrotas militares en ese pas, los ataques yihadistas contra los kurdos de Siria no son nuevos. Empezaron hace ya dos aos ante la indiferencia internacional a pesar de las masacres perpetradas contra la poblacin kurda y las numerosas peticiones de ayuda por parte de los responsables kurdos. As lo peda, por ejemplo, Sahlem Muslim, copresidente del Partido de la Unin Democrtica (principal partido kurdo en Siria), en una entrevista que concedi a quien esto escribe hace justo diez meses en Pars.

Despus de meses de asedio islamista, la intervencin internacional ha llegado en octubre a Kobane despus de que la coalicin dirigida por Estados Unidos decidiera intervenir en Siria, tras hacerlo en Iraq este verano, con bombardeos areos y armamento proporcionado al Kurdistn iraqu, aliado de Occidente. Pero en Siria, los bombardeos no han servido para salvar a Kobane de su agona. Los portavoces de las YPG, las milicias populares kurdas que combaten en Kobane, con una fuerte presencia de mujeres (como la que se autoinmol a primeros de octubre para evitar el avance de un tanque islamista en la ciudad), los consideran insuficientes. En Rojava no hay empresas petroleras extranjeras como en el Kurdistn de Iraq; y mientras los kurdos de este pas son socios de potencias como EE UU y practican una realpolitik a golpe de petrleo gestionando una regin autnoma (tras la invasin extranjera en Iraq iniciada en 2003), los kurdos de Siria se inspiran en la propuesta del confederalismo democrtico (un proyecto poltico para Oriente Medio basado en la democracia participativa, elaborado por Abdulah Ocalan, el lder kurdo en prisin en Turqua) y tienen un solo aliado: el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistn), la guerrilla kurda de Turqua, declarada organizacin terrorista por EE UU, la UE y Turqua, entre otros.

Seguramente por ello, la situacin que se vive en Rojava no ha merecido una atencin relevante de los mass media ni de la comunidad internacional. De momento, las protestas organizadas en todo el mundo (en ciudades como Londres, Pars, Estambul o Berln) han sido protagonizadas por kurdos.

El rol opaco de Turqua

Mientras tanto, los kurdos siguen acusando a Turqua de apoyar directamente a las fuerzas oscurantistas que atacan a su poblacin, como califica a los islamistas Sahlem Muslim. Son numerosos los indicios que circulan por las redes sociales y que apuntan a la probable implicacin de Turqua: transporte de armamento hacia los grupos islamistas en Siria, imgenes de yihadistas heridos en Siria atendidos en hospitales de Turqua, fotos de militares turcos con combatientes del EI, o declaraciones oficiales, como las del presidente turco, el islamista conservador Recep Taryp Erdogan, para quien el PKK y el EI son lo mismo para Turqua. Parece estar claro que Turqua no quiere, justo al otro lado de su frontera, un Kurdistn autnomo (los kurdos de Siria se proclamaron autnomos de facto en 2013).

El 2 de octubre, el Parlamento de Ankara aprob sumarse a la intervencin en Iraq y Siria para frenar el avance islamista. Pero los kurdos ven en ello un chantaje y un afn para controlar a sus hermanos del otro lado de la frontera. Desde hace meses Turqua mantena la frontera cerrada, impidiendo que llegara la ayuda humanitaria y militar a los kurdos de Siria. Finalmente la abri hace unos das ante la avalancha de refugiados kurdos (160.000 la habran atravesado ya), pero la mantena cerrada, con frecuentes cargas con gases y carros de agua, para los centenares de kurdos que intentan atravesarla en sentido contrario para combatir a los islamistas en Kobane. Abdulah Ocalan, por su parte, ha advertido a Turqua de que la cada de la ciudad supondr el punto y final del proceso de paz iniciado por el PKK y Ankara en 2013. Mientras, Kobane apuraba su resistencia agnica al grito de no pasarn.


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