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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 09-10-2014

El socilogo Andrs Piqueras publica La opcin reformista: entre el despotismo y la revolucin
Lucha de clases, capitalismo senil y un reformismo imposible

Enric Llopis
Rebelin


En el mismo ttulo, el ltimo libro del socilogo Andrs Piqueras introduce conceptos problemticos que a lo largo del texto el autor intenta desanudar. Publicado por Anthropos y presentado el 2 de octubre en la Universitat de Valncia, La opcin reformista: entre el despotismo y la revolucin. Una explicacin del capitalismo histrico a travs de la lucha de clases se concibe como una aportacin para las fuerzas organizadas del Trabajo a partir de categoras marxistas. El libro escudria en la cada de la tasa de ganancias del capital, las posibilidades de reformar el capitalismo en su fase degenerativa o la importancia de la lucha de clases en la evolucin del sistema.

Aunque Andrs Piqueras prefiere el plural, luchas de clases, que pivotan siembre en torno a un mismo asunto: Cmo unos pocos se apropian del resultado del trabajo de los dems, que vendemos nuestro tiempo y capacidad de trabajar a cambio de un salario. Al final se abren en todo caso dos posibilidades: luchar contra esta situacin, o competir todos contra todos para que nuestra fuerza de trabajo valga ms en el mercado.

Piqueras es profesor de sociologa en la Universidad Jaume I de Castell, donde cre y fue director del Observatorio Permanente de la Inmigracin. Actualmente forma parte del Observatorio Internacional de la Crisis (OIC). Adems, Andrs Piqueras es autor de textos como sobre culturas e identidades de la mundializacin capitalista, Capital, migraciones e identidades y de la obra colectiva del OIC El colapso de la globalizacin.

El libro analiza tambin las mutaciones histricas del capitalismo. Despus del mayor colapso sufrido por el capitalismo hasta hoy y dos guerras mundiales, sigui la mayor desconexin que histricamente se ha realizado del sistema capitalista: la revolucin sovitica. El capitalismo tuvo entonces que mutar, y en las sociedades centrales se hizo de rostro humano, a partir de una opcin reformista y con distribucin de la riqueza. El capital se traicion a s mismo tambin porque entonces la organizacin de la fuerza de trabajo era mucho ms alta; adems, exista un enemigo sistmico que era la URSS, resume el socilogo.

Si se tomaran series estadsticas desde inicios del siglo XIX hasta hoy, se podra comprobar cmo a partir de la cada de la Unin Sovitica, aumenta la tasa de igualdad y de explotacin mundial. Esta conclusin sirve asimismo para el estado espaol. La tasa de explotacin durante el franquismo se situaba en el 70% (de 8 horas laboradas, se le abonaban al trabajador algo ms de 5; el resto eran beneficios empresariales); actualmente, la tasa de explotacin en Espaa es casi el 110%, y ms del 40% de las horas extraordinarias no se pagan.

La opcin socialdemcrata y reformista es muy pasajera y depende histricamente de la correlacin de fuerzas en cada estado; ocurre, sin embargo, que tres generaciones de europeos hemos nacido pensando que el capitalismo es sinnimo de democracia, crecimiento y bienestar, por eso todo el mundo se siente clase media y los polticos profesionales hablan de brotes verdes y luz al final del tnel.

Pero esa opcin reformista es histricamente muy limitada, y depende, subraya Piqueras, de que aumente la masa de beneficio total del capital. Si el capital no incrementa su tasa total de ganancias, no realiza polticas de distribucin; ningn pas en fase de acumulacin primitiva de capital ha impulsados procesos de distribucin, ni ha sido reformista. Hay, adems, otro factor significativo: la capacidad de sustitucin de la fuerza de trabajo que tenga el capital. Con un gran ejrcito de reserva a su disposicin, como sucede hoy, el capital jams se har reformista. El socilogo lo explica tomando las series estadsticas: en la dcada de los 50-60 del siglo XIX, la esperanza de vida de un trabajador medio en Europa era de 28 aos (al capital no le importaba que murieran los trabajadores, ya que millones de campesinos constituan el ejrcito de reserva para las fbricas).

Y slo cuando empieza a agotarse la masa de reserva, el capitalismo se plantea reducir las jornadas diarias de 16 horas, introducir las vacaciones o el derecho a la salud. Hoy todas estas conquistas se liquidan, en parte, porque el capital ha incorporado a toda la poblacin mundial mediante el proceso de globalizacin- como fuerza de trabajo. Pero hay otros factores que deben considerarse: Sin capacidad de organizacin y presin del Trabajo, a travs de sus organizaciones sindicales, no existen reformas. Hoy est capacidad es mucho menor que en los aos gloriosos del Keynesianismo.

Otra clave explicativa del libro es que el capital se halla en fase degenerativa, si no terminal. Lo que dure finalmente, depender de la lucha de clases, sostiene Andrs Piqueras. La civilizacin industrial puede durar un siglo y medio ms, pero cuanto ms dure este sistema, ms sufrimiento producir en la humanidad, y esta vez nos la jugamos todos. Puede que la gente comn no lo considere, pero los europeos ya tenemos la guerra en casa, de hecho, nos la hicieron en pases como Yugoslavia o Ucrania; del estado espaol, de Rota, sali el primer misil que se lanz a Siria. En Rota tambin han desembarcado barcos con tropas estadounidenses, explica el socilogo. Sucede que actualmente las guerras no se declaran, pero el estado espaol participa con militares en la invasin de pases.

Por qu el capitalismo se halla en fase degenerativa? El sistema requiere la reproduccin ampliada del capital. No genera riqueza ni est pensado para satisfacer necesidades humanas, de lo contrario, no se explica el hambre en el mundo, cuando la capacidad productiva permite satisfacer tres veces las necesidades de la poblacin mundial. Segn Piqueras, el capitalismo est pensado nicamente para generar necesidades en aquellos que pueden comprar nuevas mercancas. Pero la idea esencial es que, para reproducir el valor y ampliarse, el capital necesita un crecimiento continuo, cada vez mayor, exponencial. Y necesita crecer a costa de los recursos naturales, la energa y la riqueza del planeta. Destruyndola. Ahora bien, concluye el socilogo, en estos momentos el capital no puede crecer ms, porque ha llegado a los lmites finitos del planeta.

En 1820 (albores de la primera revolucin industrial) el PIB mundial era de 694.000 millones de dlares; en 1997, ascenda a 2,7 billones de dlares; en 1950, a 5,3 billones de dlares; en 1973, a 16 billones de dlares y en el ao 2012, a 80 billones de dlares. Para mantener este ritmo de crecimiento, se ha de reinvertir una parte de los beneficios (se calcula que al menos el 3% del PIB mundial). Ese 3% significar en 2020 aproximadamente 3 billones de dlares. Pero lo cierto es que no se estn reinvirtiendo esas cantidades, por un hecho muy palmario: ya no hay posibilidades de beneficio.

A ello se agrega otro elemento: cuanto ms aumenta la tecnificacin del capital o la composicin tcnica (introduccin de maquinaria y tecnologa) en los procesos productivos, menos fuerza de trabajo se requiere. Y en este punto reside la gran contradiccin sistema del capitalismo, segn Andrs Piqueras: la plusvala y el beneficio slo pueden obtenerse de la mano de obra; a mayor maquinizacin y tecnificacin de la economa, menos gente se necesita para trabajar, y menos plusvala se genera.

Las tasas medias de beneficio empresarial en el siglo XVIII (1.700) oscilaban entre el 20 y el 30% anual; en las dcadas de los 50 y 60 del siglo XX (era keynesiana), las tasas de beneficio se situaban en el 10%; en los 70 y 80 del siglo XX, los indicadores de beneficio empresarial se redujeron al 5%. Hoy se sitan en torno al 3,6%. En relacin con ello, actualmente se ha frenado el proceso de revolucin tecnolgica. La tasa de aumento de la inversin tecnolgica por parte del capital es actualmente (en las sociedades de capitalismo avanzado) la ms baja desde 1945, destaca Piqueras. Frente al crecimiento anual de la inversin tecnolgica, que hasta los aos 90 era del 25%, actualmente la tasa de innovacin tcnica prcticamente se ha frenado.

El capitalismo exhibe hoy, por lo dems, una mutacin de terribles consecuencias. A juicio del socilogo, vivimos en una fase de capitalismo salvaje que ser cualquier cosa menos democrtico. De hecho, cuanto menos puede ofrecer un sistema y adoptar una opcin reformista, ms necesita el puo y la guerra (militar y social). Y eso es lo que estn haciendo. Las palabras de Nixon tras la derrota de la URSS (pas contra el que Estados Unidos sostuvo la tercera guerra mundial) lo dejan bien claro: La tercera guerra mundial haba comenzado con los ltimos disparos de la segunda; no hay rincn del mundo que est a salvo de ella; es una guerra total; se libra en todos los planos de la vida y la sociedad, y no daremos cuartel al enemigo.

Piqueras explica que la cuarta guerra mundial consiste en ir a por los recursos de la humanidad entera. El plan del capital es deshacer todo lo que suponga institucionalidad y estado en el centro de Asia (como en Iraq y Siria) o en frica; descuartizar los estados y dejarlos en manos de seores de la guerra, o de grupos a los que puedan controlar y hacer valer para intervenir militarmente (sea Al-Qaeda o el Estado Islmico); estos grupos son, de hecho, creados y financiados por las potencias occidentales y los pases de la pennsula arbiga.

Los descuartizamientos estatales a los que se refiere el socilogo coinciden con las zonas donde se ubican los principales recursos estratgicos del planeta. Por un lado, hay una ofensiva brutal y sistematizada contra Rusia, con el intento de separarla de Siberia (donde se hallan los recursos bsicos de la humanidad. Adems, tienen como objetivo rodear a China. Estamos en tiempos de barbarie atroz, concluye Andrs Piqueras, pero tambin es cierto que en las coyunturas tan complicadas es cuando el factor humano tiene mayor capacidad de intervencin.

En ese contexto, la opcin reformista e institucional carece de sentido. Es un error, como considera una parte de los movimientos sociales, pensar que las instituciones pueden reformarse a s mismas, y que el capital adquiera de nuevo un rostro humano; eso es imposible, el keynesianismo no va a volver, zanja Andrs Piqueras.

Reina hoy el capital financiero, lo que los especialistas han denominado la financiarizacin. Pero a pesar de la euforia y el casino global, segn el autor de La opcin reformista: entre el despotismo y la revolucin, las finanzas son la fiebre de la enfermedad que padece el capital; cuanto ms acude ste al sector financiero y, por ejemplo, ms sube la bolsa, ms enfermo est el capital y ms est pudrindose por dentro. Porque ya no puede orientarse al capital productivo, el que genera riqueza, y se centra exclusivamente en el ficticio.

En concreto, Estados Unidos no ofrece informacin desde 2006 sobre las emisiones de dlares que realiza, aunque al no facilitar esas cifras viole las leyes internacionales. Y lo oculta porque est emitiendo masivamente dlares-chatarra sin valor real. El PIB mundial es de cerca de 80 billones de dlares. Segn el Banco de Basilea, el capital financiero circulando por el mundo sin respaldo real oscila entre los 600 y los 650 billones de dlares. Pero segn las estimaciones del Observatorio Internacional de la Crisis (a partir de algunos documentos de la Casa Blanca y la Reserva Federal de Estados Unidos), el capital financiero sin respaldo en el mundo podra alcanzar los 1.100 billones de dlares.

En otros trminos, por cada dlar que circula por el planeta al menos entre 15 y 20 son ficticios. Conclusin: Estamos funcionando en un sistema absolutamente demencial, basado en el puro engao. Y esto lo saben todos. Esto se traduce en el escenario geopoltico en que el principal acreedor de Estados Unidos, el que le compra los ttulos de deuda pblica, China, transforma los dlares-chatarra en riqueza real. Y lo hace comprando tierras en frica, energa en Amrica Latina o empresas en Asia.

Ahora bien, la energa que se compra y vende en el planeta tiene como unidad de referencia al dlar. En el momento en que los principales pases productores de petrleo, sobre todo Arabia Saud, se nieguen a vender el escaso crudo que les queda en dlares-chatarra, el dlar colapsar; entonces Estados Unidos dir que Arabia Saud es el pas ms tenebroso de la humanidad, una dictadura feudal y nuestro enemigo sistmico. Ah reside actualmente el gran problema estratgico de la humanidad, remata Piqueras.



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