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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2014

Barbarie, lo llaman

Fundacin Frantz Fanon

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Las decapitaciones filmadas de rehenes occidentales en Iraq y de un gua turstico francs en Argelia suscitan legtimamente un sentimiento de horror y una condena unnime y sin paliativos. Estos demenciales asesinatos no pueden ser sino obra de criminales perversos al servicio de una ideologa pervertida. Estas macabras puestas en escena llegan despus de imgenes igual de insoportables que muestran ejecuciones masivas de hombres desarmados. Sin embargo, unos medios e intermediarios polticos en Occidente manipulan framente la emocin que provoca este teatro de la crueldad. El calificativo que se repite sin cesar de barbarie, perpetrada por brbaros, responde a la voluntad de deshumanizar a los autores de estas atrocidades. Fuera de los lmites de la Civilizacin, ya no les compete el derecho comn ni estn sometidos a las leyes ordinarias. Conforme a sus costumbres establecidas y a sus experimentadas tradiciones, para la propaganda blanca se trata de denunciar la barbarie irreductible del otro, presentado como una totalidad indistinta para, ms all de los criminales, someter o exterminar mejor a toda una sociedad. O, como en los casos de Iraq y Siria, destruir los Estados.

Los rganos de propaganda representan estos asesinatos mediticos como actos irracionales de una alteridad radical, casi no humana. Pero, mucho ms que eso, desde las escalas de Levante a las de Barbera estas atrocidades seran inherentes a una esfera tnico-religiosa, el Islam, que a pesar de los matices lingsticos, sigue siendo intrnsecamente peligroso, casi incomprensible y opuesto sistemticamente a un Occidente cuyos valores humanos, por esencia y definicin, son definitivamente superiores a todos los dems.

En una descarada aunque claramente asumida amalgama, los policas del pensamiento conminan a desolidarizarse pblicamente de estos crmenes a los musulmanes de aqu y de all, sospechosos de connivencia cultural con los asesinos. Se les conmina a aprobar la nueva guerra de Occidente en Oriente Prximo y los bombardeos vengadores decididos por la Civilizacin.

Estos argumentos de una propaganda esencialista cuyo objetivo es criminalizar a unas comunidades en su totalidad son odiosos y totalmente necios. Esta propaganda de estigmatizacin y de culpabilizacin es tanto ms inaceptable cuanto que estos periodistas-fiscales estaran particularmente bien situados, si hicieran bien su trabajo, para mencionar en su condicin de especialistas la sistemtica brutalidad y unos excesos de un inaudito alcance sanguinario de aquellos cuyas armas se vuelven desde hace dcadas contra las poblaciones rabo-musulmanas.

Estos periodistas que repiten sin cesar la palabra barbarie, qu han escrito sobre los cientos de miles de personas civiles muertas en Iraq a consecuencia del fsforo blanco y de las municiones de uranio empobrecido utilizados contra poblaciones civiles? Quin de estos dechados de Civilizacin ha mencionado la suerte de estas decenas de nios con malformaciones genticas en Faluya y en otros lugares a consecuencia del uso de armas inteligentes?

Se oyeron los gritos de indignacin de esta prensa en posicin de firmes cuando la muy civilizada Madeleine Albright, ex secretaria de Estado estadounidense, justificaba la muerte de medio milln de nios iraques? Quin de esta prensa o de estas cadenas de televisin se sublev ante el hecho de que en este pas de los derechos humanos criminales cuando menos igual de sdicos que los del Estado Islmico pudieran morir en su lecho gracias a las amnistas y a la amnesia del Estado?

Pero no es en absoluto necesario remontarse a las guerras coloniales en nombre de la Ilustracin de la generacin anterior para reconocer la misma brutalidad contempornea, igual de indecente, que se envuelve en los valores de la Democracia y los Derechos Humanos. As, Barack Obama, premio Nobel de la paz, puede emprender siete guerras desde que recibi esta distincin que ha perdido definitivamente cualquier significacin moral. Quin de estos medios menciona las decena de miles de vctimas inocentes en todo el mundo de los ataques de los drones? No es barbarie la muerte de quinientos nios y nias de Gaza bajo los misiles guiados y las bombas inteligentes? Del mismo modo, los bombardeos de escuelas administradas por la ONU seran como mucho daos colaterales de ataques quirrgicos. Es cierto que sin imgenes y sepultados bajo la mistificacin y el silencio cmplice de los periodistas a caballo entre la informacin y el entretenimiento no existen las decenas de miles de muertos de las guerras asimtricas. Simples estadsticas, los cadveres destrozados de las personas pobres e indefensas no suscitan emocin alguna.

Por consiguiente, no hay ninguna necesidad de hacer investigaciones minuciosas para descubrir que la realidad de la barbarie es muy diferente de lo que quiere hacer creer esta prensa en uniforme de combate. Tampoco se intentar establecer aqu la genealoga poltica del Islam fantico fabricado por las monarquas del Golfo y armado por Occidente. Quin se acuerda de los misiles franceses Milan, de las armas inglesas y estadounidenses generosamente suministradas a los muyaidines afganos, ayer luchadores por la libertad y hoy talibanes extremistas?

Las puestas en escena de asesinatos abyectos en unas circunstancias horribles por psicpatas apolticos no pueden, en ningn caso, servir de pretexto para manipulaciones cargadas de ocio. El discurso de la barbarie proferido por los intermediarios de la propaganda, destinado a designar a falsos enemigos internos, tiene por objetivo hacer callar a aquellos musulmanes en Europa que denuncian las aventuras guerreras en Oriente Prximo. Tiene por objetivo hacer olvidar los crmenes cometidos por los aliados de Occidente y tambin, jugando con el miedo, arrojar a unas minoras visibles de aspecto musulmn a una opinin pblica machacada mediticamente a la que desde hace aos se trata de condicionar. Estas gesticulaciones en torno a una denominada barbarie musulmana no logran ocultar la sangrante verdad de un Occidente colonialista ayer e imperialista hoy, que asume sin discontinuidad desde el siglo XIX sus guerras eminentemente civilizadas y muy sanguinarias en el mundo musulmn. Los criminales del Estado Islmico han asistido a una buena escuela.

En el experimentado dispositivo de preparacin psicolgica la barbarie del otro es la justificacin ltima de la guerra. Ahora bien, las guerras eternas contra el terrorismo que se emprendieron hace dcadas, lejos de haber contenido el fenmeno, lo han generalizado y hecho ms complejo. Por consiguiente, a la luz de la experiencia apenas cabe la duda de que el rechazo de los enfoques polticos y la fascinacin por la guerra manifestados por los dirigentes occidentales no producir sino un aumento de la subversin, adems de una peligrosa regresin del derecho internacional.

Los primeros y los peores brbaros estn entre nosotros.

Fundacin Frantz Fanon, 27 de septiembre de 2014

Fuente: http://fondation-frantzfanon.com/article2250.html



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