Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2014

Palacio y Plaza en el momento actual (o el horno y los bollos)

Joaqun Miras
Rebelin


Verso il Palazzo

Voz dentro de la berlina :

Cochero, deprisa, a palacio!. Y pon el jamelgo a galope!!

Voz desde el pescante :

Quien sabe manda. Como ordenen sus seoras

 

Los arspices escrutan seales en las entraas de las avesY hasta el ruido de la cisterna del retrete del vecino les suena a graznido de las Ocas del Capitolio

El 15 de mayo de 2011 un movimiento juvenil imprevisto se apoder durante unos meses de las calles de muchas ciudades espaolas. Fue ste el primer acto descollante de una catarata de acontecimientos, poltico institucionales y socio econmicos que se sucedieron en cadena y que surgieron al margen de unas descolocadas y timoratas fuerzas polticas de izquierda. Pero como consecuencia de la participacin muy activa de las fuerzas polticas y sociales de la derecha. Desde los escndalos econmicos que involucraban a la clase poltica incluida la familia real, al estado de excepcin econmico provocado por la recesin y sus consecuencias esplndidamente catastrficas para la dbil economa espaola. La situacin se sald con la aceptacin de los dictados de Bruselas y el desmantelamiento del mnimo estado social; con el crecimiento del paro, la desregulacin y liquidacin de los derechos laborales etc. Y con una nueva oleada de acumulacin capitalista por desposesin de las clases subalternas, no solo en dinero contante y sonante capitalizar la banca, etc- sino tambin con la oleada de privatizaciones de sectores pblicos, etc.

El resumen de la cosa es que se produjo una doble situacin: la emergente consciencia popular de rechazo al estado de cosas actual, que se expresa en movilizaciones, y la confrontacin entre diversas fracciones territoriales de la oligarqua del rgimen robbers barons/ big stick- para conseguir mayor zarpazo en el reparto del pastel que existe, y que es el que surge del robo del estado, y de la desposesin de los explotados.

Estos acontecimientos produjeron una sensacin de labilidad de la situacin poltica. De fin de rgimen, fin de ciclo, fin de poca y fin de todos los fines habidos y por haber. Estbamos ante la madre de todos los finales.

Esta percepcin se extenda por igual entre la clase poltica de izquierdas ya constituida como tal, IU, IC excluimos de tal denominacin a las fuerzas turnantes del rgimen, centrales o regionales, exornadas o no con bigudes republicanistas- instalada en los aparatos de los partidos, y tambin entre grupos de intelectuales de clases medias que hasta entonces no haban participado activamente de la poltica (Guanyem, Proces constituient, Podemos, Cup, Ttlm tutilimundi-, etc. novedades). Unos, desde principios de los 80. Otros, los jvenes ms jvenes, en realidad, nunca, a pesar de haber pertenecido a tal o cual juventudes polticas.

Todas las fuerzas de la izquierda, viejas y nuevas, se pusieron como motos -deprisa, deprisa-, y por eso mismo, al rebufo de la doble situacin sealada, declararon fenecido y enterrado el rgimen postfranquista, se pusieron a hablar de nueva transicin y procesos constituyentes, y se proclamaron dispuestos a soportar humildemente sobre sus frgiles hombros -bien preparados, eso s, hombre!-, la pesada carga que la historia les deparaba. No se haba asado, pero ahora se procuraba pringar.

Se produca un movimiento en estampa de motor bifsico: un anlisis compartido de la situacin econmica en la que no se explicitan los culpables ltimos responsables, ni se enumera los principales problemas, ni se apuntan las necesarias soluciones y la crudeza del esfuerzo a hacer euro?,falta de modelo productivo?, Capital bancario corsario?...no, no, no!: quitar a los malos, poner a los buenos-, y, junto al anlisis, un inaugural proceso de creacin a toda mecha de nuevas formaciones polticas electorales y/o de remozamiento mozos, mozas, telegenia- de los ya existentes. En total, un discurso de tufos regeneracionistas al estilo del mejor don Rafael de Altamira, pero sin levita

y aqu es donde nos encontramos ahora.

Cuando se objeta, ante todo esto, que se habla mucho de participacin, cambio y recambio, pero que todos los recursos que movilizan se destinan a la creacin de fuerzas polticas institucionales de representacin, se concede que eso es verdad, que lo institucional va por delante, pero se contraargumenta a continuacin que la urgencia de los problemas que nos aquejan no permite aplazar la cosa y aplicar marchas lentas. Y que ellos han encontrado, son, un atajo. Tal como el PSOE en 1982, cuando estaba formado por apuestos jvenes que no haban metido la mano en ninguna caja an-.

En fin, que toda la plvora se emplea en lo de siempre: elaborar nuevas fuerzas electorales, nuevas candidaturas que declaran, ante opus, ritornare vincitor!. Y que se justifican ante dios y la historia como necesarias y hasta como providenciales, ahora o nunca!

Una nueva clase poltica que se autorrepresenta a s misma, no orgnica de ningn movimiento asentado, ni de una cultura de vida nueva en ciernes; no controlada ni mandatada por nadie, se apresta a sustituir a otra vieja, nacida en su momento de condiciones muy semejantes, las bonapartistas surgidas de la debilidad tan solo apuntada- de un bloque de poder y de la inexistencia organizada de un sujeto cultural alternativo.

Democracia s, pero organizacin directa de la comunidad social en movimientos de masas para la lucha y la soberana

Es decir, unos representantes sin representado real, una democracia sin soberano.

un lujo que no podemos permitirnos

 

E in Piazza

Voces del pueblo homenajeando a la Casta y la Susana:

Unamore nayu na rubia

Hijasdelpue blo de Madrid

Medanelo pio con talgracia

Quenolopue do re sistir

 

Entre tanto, al margen de todo esto, como resultado de la nueva experiencia que se acumula desde el 2008, emerge trabajosamente una nueva mentalidad o sentido comn en la gente. Una mentalidad que no recibe ayudas intelectuales. Nunca las izquierdas trataron de generar debate, de democratizar la informacin, de constituir canales de comunicacin propios, de declarar la verdad -quin nos prevena de la burbuja inmobiliaria, y de tantas otras cosas cantadas que si se difundan podan hacer perder votos?-. Por otro lado, el internet, las redes, son minoritarias. Y adems, el grueso de las mismas vehiculan espuma lait. Los argumentos de debate, la reflexin, no cabe en un wahsap.

Este nuevo buen sentido que se abre paso entre las clases subalternas, reflexin de la consciencia sobre la propia experiencia, pensamiento vivido, sin ayuda intelectual, entra disrupcin respecto del mundo mental anterior. Se sale del sueo europesta del progreso y bienestar garantizados e irreversibles.

La nueva experiencia vivida, por ahora, se expresa en un esto no puede seguir as. Un Hay que cambiar esto que en realidad se traduce en un alguien debe impedir que esto siga as, Esto debe ser cambiado por alguien. El mundo que debe ser cambiado es el nuestro. Las vidas sometidas a situaciones de sufrimiento y robo son las nuestras. Pero sin embargo cuando pensamos en el cambio, no sabemos analizar bien el sujeto de la frase, y le ponemos otra persona gramatical: en consecuencia, cuando nos preguntamos sobre quines deben ser los que eviten el robo, en vez de decir nosotros, por ahora, decimos ellos: esos jvenes polticos nuevos a los que vamos a votar para que nos lo resuelvan todo. Porque todo es, tan solo, cuestin de eficiencia y conocimiento y de no robar-.

El malestar generado obliga a abandonar el conformismo, y eso se expresa en la bsqueda de nuevos representantes electorales. Pero an se desea y espera que el solo votar pueda resolver el asunto. Sin necesidad de movilizarse y organizarse. Sin aceptar lo dura que va a ser la lucha.

Pero la situacin terrible nos ha obligado a hincarle el diente a la cida fruta del rbol de la sabidura. Y la manzana ha comenzado a ser digerida.

Por el momento, en ese nuevo gnesis, el extremo del ndice del dedo del joven Adn recin despertado apunta a tocar la punta del dedo ndice del nuevo dios poltico institucional que emerge.

Que la sociedad se orienta hacia ellos es, sin embargo, seal de que algo cambia de veras. De que se produce ruptura entre sectores populares golpeados por la depresin econmica y las fuerzas polticas institucionales que han avalado al rgimen. De que se quiere de veras que esto cambie. De que se rompe el bloque social sobre el que se asent el posfranquismo y sus administradores. Debemos valorar el acontecimiento positivamente. Porque nosotros, los de antes, ya no somos los mismos. Esto es un acontecimiento esperanzador.

Debemos saber tambin, en consecuencia que lo nuevo apunta a nacer: en nosotros. Pero solo apunta. Y que debemos dedicar todos nuestros esfuerzos a ayudarnos a que nosotros, los subalternos, nos organicemos establemente, y emprendamos luchas por lo inmediato en el radio de accin al que alcanzan nuestros actos. Lo que afecta a la vida cotidiana, lo que el sentido comn sabe que es imprescindible. Si no se comienza un da, una vez, hoy mismo, maana estaremos como ayer. Seremos tan ningun como lo somos ahora, y como lo son, aunque no se lo crean, los nuevos polticos institucionalistas.

esa es nuestra tarea, ser pacientes comadronas, ayudar un proceso cuyo decurso desconocemos, aportar elementos para debate, organizarnos y ser parte de la nueva experiencia.

*** *** ***

Por ltimo, pero no en ltimo lugar:

Prohibido olvidarse del Kronprinz. Stop.

Lneas ejrcito del Kronprinz rotas en un frente de veinte kilmetros. Stop

Maniobras del Kronprinz para restablecer trincheras y casamatas. Stop.

Refuerzos y pertrechos llegados al Kronprinz desde el Kaiserreich. Stop

Kaiser-madre deja Berln para entrevistarse con Kronprinz y abrazar al apstol. Stop

Seguiremos informado en prximos cablegramas. Stop

Fdo.: Dorio de Gdex -junto al Gran Berta-


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter