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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-10-2014

Asamblea S se puede: culminar un gran trabajo con una organizacin plural y cohesionada

Javier Mestre
Rebelin


El equipo que ha creado y guiado a Podemos hasta donde nos hallamos ahora ha hecho un trabajo fuera de lo comn. Es cierto que la sociedad espaola y sus movimientos sociales han facilitado las cosas, pero haca falta una conjuncin extraordinaria de bagaje, trabajo y aciertos para llegar a cabalgar la ola de una manera tan brillante y depositar el invento en un terreno propicio para disputar en serio el gobierno del pas a la casta que lo ha monopolizado hasta el momento. Lo han hecho tan bien que es obvio que tienen que seguir al frente. No imagino que haya nadie en condiciones de capitanear el proyecto mejor. Y digo capitanear porque tenemos que ganar las elecciones generales y tengo claro que yo soy un soldado raso que est a las rdenes, orgulloso de acatar una direccin democrticamente elegida por todas las gentes que se han interesado por una organizacin que, gane quien gane, va a gozar de procedimientos de participacin y decisin democrtica impensables en los partidos tradicionales, tales como la posibilidad de referndums revocatorios para cualquier cargo representativo, la posibilidad de someter a consulta ciudadana propuestas de todo tipo para que puedan ser adoptadas por Podemos por votacin mayoritaria de todos los inscritos, o la posibilidad de que una minora relativamente pequea de participantes de a pie de la organizacin pueda forzar la convocatoria de una asamblea general extraordinaria que lo ponga todo patas arriba.

Yo quiero que Podemos sea un partido poltico que est a la altura de lo que la sociedad espera de nosotros. Por eso, pase lo que pase, quede como quede, voy a apoyar la propuesta de Pablo Iglesias y su equipo. Lo que ms me importa es poder seguir soando con la posibilidad de que Pablo sea un Presidente del Gobierno ampliamente respaldado por una mayora social incontestable. Por eso, me parece muy razonable aceptar sus condiciones. Los organizadores de la Asamblea S se puede nos han dicho: Abrimos un proceso para que Podemos sea lo que queris que sea, y nosotros vamos a participar en l con la propuesta que consideramos adecuada y nuestra pequea mochila cargada del xito y la popularidad incontestables ganados en estos meses. Vamos, que han dejado el invento en las manos de todo el mundo, sabiendo que apuntarse es de lo ms simple. Y ha habido un entusiasmo increble, se han presentado borradores a porrillo a la discusin. Luego, Pablo Iglesias y su equipo nos han hecho saber que ponen una condicin muy clara: vamos a representar al Podemos en el que nosotros podamos creer; si el planteamiento es otro muy distinto, que asuman otros la direccin. Sencillo, claro, limpio. El procedimiento de la Asamblea ha sido tan democrticamente impecable que es perfectamente posible que las propuestas de los organizadores sean rechazadas. Nada que ver con las tpicas ponencias oficiales de los congresos de los partidos tradicionales, que imponen un contexto discursivo por anticipado que suele hacer imposibles las sorpresas A m esto me hace pensar que Pablo Iglesias y su equipo son autnticos demcratas, pero no tienen un pelo de ingenuos y pujan duro por una organizacin fuerte, capaz, cohesionada, que est a la altura de los retos que tenemos por delante.

No me cabe duda de que ahora toca, desde luego, compaginar la contundencia y la cohesin con la pluralidad y la democracia interna. No podemos olvidar que una parte, probablemente no muy grande, de los ms de ciento treinta mil inscritos en Podemos constituimos lo que podramos denominar su fuerza militante. Es un contingente humano especialmente versado en la participacin poltica y constituye los crculos presenciales. Somos los organizadores del microPodemos, el que tiene presencia real, no mediada, en centenares de pueblos, ciudades pequeas y barrios. La confrontacin electoral (recordemos que ya no se trata de las europeas, que son claramente de tercera divisin) exige cultivar la musculatura organizativa a pie de calle y en un pas amplsimo. Se nos va a presentar un zafarrancho en el que la militancia presencial es un punto de referencia clave en el territorio. En las batallas que nos esperan, tenemos que ser muchos los peones, no se ganar slo con buenas reinas y alfiles, ms cuando los medios de comunicacin ms importantes encaren en serio la guerra contra nosotros esa que, cranme, an no ha empezado de verdad y cuya arma ms ruidosa es el silencio. Lo queramos o no, Podemos depende de su masa militante, que tiene que crecer y llegar con ilusin y entusiasmo a la hora de la lucha, que est a la vuelta de la esquina. No se ganan las elecciones slo con votaciones por Internet y apariciones por televisin (que dependen en ltima instancia de la buena voluntad de un puado de millonarios); hacen falta muchos brazos que peguen carteles, muchas bocas que difundan convocatorias. Hay una campaa de lo pequeo, de contacto carnal con la realidad social, que implica miles de horas de trabajo, mucha gente de base con un alto grado de compromiso. Llamamos cohesin en la organizacin precisamente a que toda esta gente que milita en Podemos se sienta plenamente partcipe del proyecto y se implique a fondo en que funcione.

Sabiendo esto, tras seguir atentamente muchas discusiones y muchos documentos en un proceso que ha alterado de manera obsesiva mi vida familiar y cotidiana, con los prpados hinchados de sueo (igual me falta lucidez, quien sabe, tras tantas horas ante la pantalla del ordenador) y una pila de trabajos de mis alumnos que ya acumulan das de retraso en la correccin, tengo que decir que el equipo de Pablo Iglesias tiene la responsabilidad de saber ganar cohesionando. No slo se trata de hacer valer la estrategia que parece ms correcta. Si para algo ha servido lo que llevamos de Asamblea S se puede ha sido para tomarle el pulso a la fuerza militante de que efectivamente dispone la organizacin, y creo que es necesario aceptar que es la que es y hay que cuidarla en lo que se pueda. Es una militancia con ganas de protagonismo, en gran parte muy democratista, forjada con cierta frecuencia en el 15M y su resaca posterior. Hay gente que procede de distintas tradiciones de la izquierda, y gente que nunca se haba arrimado a la poltica, pero que ahora ha decidido implicarse porque siente que su voz vale ms de lo que nunca haba sospechado. Buena parte de esa gente ha presentado una cantidad notoria de borradores pidiendo que se busque una frmula, aunque sea restrictiva y muy controlada, para que sea posible concurrir como Podemos en sus pueblos y ciudades pequeas a las elecciones municipales si sienten que sus crculos estn a la altura de afrontar semejante batalla. Lo he visto incluso en mi crculo, en un pueblo pequeo en el que hay gente con ilusin de acabar con el nepotismo y la malversacin que sufrimos en el da a da. Yo voy a apoyar los textos de Claro que Podemos s o s, pero siento que sera mucho mejor para la organizacin que se hiciera un esfuerzo especial en converger en esto que tan importante es para una parte nada desdeable de la militancia de la que hoy por hoy disponemos.

Por ltimo, afirmo que a m no me parece nada mal que Podemos tenga un solo secretario general, y espero que si se decide que as sea, Pablo Iglesias, por favor, asuma esa responsabilidad. Pero entiendo que sera tambin sensato disponer una cabeza colegiada de tres personas (probablemente ms ya sea demasiado). Un triunvirato, con las mismas atribuciones que se plantean para el hipottico secretario general, es una figura rompedora y llamativa, que puede dar un mensaje democrtico muy positivo de cara a la cohesin de la militancia y a la coherencia con nuestro discurso democratizador. Y puede ser funcional si somos capaces de elegir a tres personas de vala contrastada de entre las que ya representan con brillantez a Podemos. No debera ser una hiptesis desdeable a priori, merece deliberacin, plantearse negociar la transaccin... Igual es bueno asumir algunos riesgos para salir del proceso asambleario con una organizacin ms cohesionada en su pluralidad, la semilla de una maquinaria poltica capaz de dar la batalla en los espacios pblicos reales de la ancha geografa de nuestro pas.

Javier Mestre. Escritor, profesor de Lengua Castellana y Literatura y activista del crculo Podemos de Candeleda (vila).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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