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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 14-10-2014

Las errneas opciones occidentales en Libia, luchar contra el terrorismo en vez el dilogo nacional

Patrick Haimzadeh
Orient XXI

Traducido del francs para Rebelin por Beatriz Morales


Vuelve a equivocarse la comunidad internacional cuando el ministro de Defensa francs Jean-Yves Le Drian declara que ante la degradacin de la seguridad en este pas, debemos actual en Lbia y Egipto y los Emiratos rabes Unidos intervienen directamente en la guerra civil? En vez de favorecer el acuerdo internacional, azuza el conflicto en nombre de guerra contra el terrorismo.

Finalmente fue en la ciudad de Gadams, oasis libio situado en la interseccin de las triple frontera de Libia, Argelia y Tnez, donde se celebr el pasado 29 de septiembre la primera reunin del dilogo poltico emprendido bajo la gida del nuevo representante especial de la secretara general de las Naciones Unidas, el diplomtico espaol Bernardino Len. Hay dos campos abiertamente enfrentados desde que el general Khalifa Haftar lanzara el pasado 16 de mayo la operacin "Dignidad". Como ninguno se haba negado a entrevistarse con el otro, de hecho la reunin se limit a un dilogo entre cargos electos de la Cmara de Representantes, ms concretamente entre los que se renen en Tobruk y los que la boicotean por estar implantada en una zona bajo el control de Haftar. Mientras que la primera delegacin procedente de Tobruk contaba con 22 parlamentarios de los aproximadamente 120 que se renen ah regularmente, la segunda contaba con dos de una treintena de boicoteadores. En el orden del da propuesto por Bernardino Len para estos encuentros estaba la posibilidad de trasladar la Cmara de Representantes a otra ciudad para animar a los boicoteadores a reconsiderar su decisin . Evidentemente, de esta reunin, que Len describe en el lenguaje diplomtico como alentadora, no sali ms que la voluntad de ambas partes de continuar con su dilogo

La situacin sobre el terreno

Antes de analizar los lmites y perspectivas del proceso emprendido por la Naciones Unidas en Libia, volvamos primero sobre una situacin que prevalece en el pas un poco ms de cuatro meses despus del inicio de la operacin Dignidad. Lejos de alcanzar sus objetivos iniciales de "erradicar a los islamistas"  (calificados sin distincin de terroristas), el general Haftar solo ha logrado que el pas bascule hacia una guerra civil, acercar a las milicias de obediencia islamista que haban aceptado el proceso poltico a las de Ansar Al-Charia, antes aisladas, adems de contribuir a internacionalizar el conflicto por medio de la intervencin directa a su favor de los Emiratos rabes Unidos y de Egipto.

Sobre el terreno, en Tripolitana sus enemigos reunidos bajo el estandarte de la operacin Alba de Libia ganaron la batalla de Tripoli contra las milicias de Zintan el 23 de agosto y siguen con su ofensiva en la zona de implantacin de la tribu Warshafana favorable a Zintan con el objetivo a largo plazo de desmilitarizar la ciudad de Zintan. Cuentan con el apoyo de todas las grandes ciudades de Tripolitana (Tripoli, Misrata, Al-Zawiya, Zwara, Tarhouna, Zliten, Gharian y Sabrata), as como con el de las ciudades bereberes de las montaas de Nafussa. En Cirenaica las milicias contrarias a Haftar controlan Bengasi, con excepcin de la base area de Al-Benina donde en los ltimos das han logrado unos xitos que auguran mal la capacidad del general para mantenerse ah. Por su parte, las milicias de Haftar controlan una parte de las regiones montaosas de las montaas de Akhdar y de Tobruk donde reclutan combatientes entre las tribus locales (Awagouir, Baraissa y Abeydat). En el sur han estallado en Ubari unos combates limitados entre tubus (la mayora de los cuales se han puesto de parte de Haftar) y tuaregs que, aunque oficialmente son neutros, estn cercanos a las milicias de Alba de Libia. El teln de fondo de todo ello es el control de los campos petroleros de la regin que siguen guardando las milicias de Zintan.

El parlamento de Tobruk en cuestin

En el plano poltico, la Cmara de Representantes surgida de las elecciones del 25 de junio y que se reuni por primera vez en Tobruk el 4 de agosto devolvi a Abdallah Al-Thani a su puesto de primer ministro y valid la composicin de su gobierno a primeros de septiembre. Por su parte, en Tripol, aunque el Consejo General Nacional saliente estaba al final de su mandato, eligi el 25 de agosto a Omar Al-Hassi, profesor universitario originario de Bengasi, primer ministro de un gobierno de salvacin nacional. Sus ministros anunciaron que sus ministerios se haban vuelto a poner en funcionamiento. El Banco Central situado en Trpoli tambin cae de facto bajo su control. Para este gobierno de salvacin nacional y para las milicias del Alba de Libia el parlamento de Tobruk no es legtimo porque no ha respetado la hoja de ruta constitucional que prevea que tuviera su sede en Bengasi. En vez de ello, se ha instalado en la zona favorable a Haftar, con lo que ha dejado claro su apoyo al golpe militar del general.

La votacin del parlamento el 13 de agosto a favor de una intervencin internacional (a la que la poblacin libia es mayoritariamente hostil) ha proporcionado otro pretexto a su rechazo por parte de varios consejos locales que, contrariamente a los parlamentarios de Tobruk, disponen de una base social real. De hecho, se acusa al parlamento de haber dado su aval a los bombardeos sobre Trpoli por parte de los Emiratos de los das 18 y 20 de agosto. Por ltimo, el discurso de su presidente Aguila Saleh Issa el 27 de septiembre ante la Asamblea General de las Naciones Unidas termin de ahondar la divisin entre ambos campos. En efecto, reafirm que no entablara el dilogo con quienes no respetan la legitimidad y pidi a la comunidad internacional que considerara terroristas a las estructuras paralelas (polticas y militares) .

Aunque ni Francia ni la Unin Europea ni Estados Unidos condenaron claramente el golpe militar del general Haftar en mayo, reconocieron desde el 5 de agosto al parlamento libio como su representante legtimo. Si bien en general se da por hecho el reconocimiento de un parlamento elegido por sufragio universal, su reconocimiento inmediato e incondicional en un contexto de guerra civil en el que solo ha sido elegido por menos del 18% del electorado (aproximadamente 600.000 votantes del milln y medio inscrito de tres millones y medio de electores) segn las cifras proporcionadas por la alta comisin electoral libia, cuando regiones enteras no se expresaron, solo podra contribuir a radicalizar an ms las posturas de ambos campos. De hecho, olvidando el encadenamiento de acontecimientos y las responsabilidades de los actores que haban arrastrado al pas a la guerra, los pases antes citados redujeron rpidamente la situacin a un enfrentamiento entre legalistas (a los que con frecuencia los medios califica errneamente de liberales e incluso nacionalistas" ), e "islamistas" .

La comunidad internacional azuza el conflicto

Y como para confirmar a los beligerantes que Francia se ha decantado por un campo en la guerra, con lo que reforzaba as el peso de los ms radicales de ambos bandos, el ministro de Defensa francs Yves Le Drian declaraba el 8 de septiembre en una entrevista a Figaro que ante la degradacin de la seguridad en este pas, debemos actuar en Libia.

Aunque la declaracin final adoptada tras la reunin ministerial sobre Libia celebrada en Nueva York al margen de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 25 de septiembre, a peticin sobre todo de Argelia, record la importancia de la no intervencin en los asuntos internos libios, este texto no ha dejado de insistir en la presencia creciente y la influencia de los grupos radicales y terroristas cuyo objetivo es explotar el vaco poltico y de seguridad que constituye una amenaza fundamental para la estabilidad de Libia y de la zona, pero tambin para la paz y la seguridad internacionales. El texto contina reconociendo el papel primordial del gobierno libio para tener en cuenta la amenaza cada vez mayor de los grupos terroristas y su voluntad de apoyar al gobierno en este terreno.

Por su parte, el ministro francs de Exteriores Laurent Fabius, tras haber recordado en esta reunin que la vuelta a la unidad, a la estabilidad y a la integridad de Libia pasa por el establecimiento de una solucin poltica, aadi: Sabemos que existen grupos terroristas, al sur y al este de Libia, y estos, seamos concretos y realistas, no van a ser neutralizados automticamente porque, como todos sabemos, vaya a haber una reconciliacin nacional. Por supuesto que es necesaria esta reconciliacin, porque si se quiere que las fuerzas libias puedan hacer lo que es necesario hacer respecto a los grupos terroristas, deben estar unidas para evitar juegos sucios. Pero todos sabemos que habr que tomar otras medidas. En primer lugar hay que procurar que estos grupos sean sancionados. En este sentido, Francia pide que se inscriba a Ansar Al-Charia en la lista de grupos terroristas del Consejo de Seguridad, entre los grupos vinculados a Al-Qaida. Dos da despus el presidente del parlamento de Tobruk durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas se sentir as legitimado para instrumentalizar este concepto recin activado de guerra contra el terrorismo" y pedir el apoyo de la comunidad internacional en su lucha contra sus adversarios polticos.

Guste o no, las milicias de Alba de Libia controlan hoy las tres mayores ciudades del pas y la casi totalidad de la Tripolitana, y la nica solucin ser ampliar progresivamente la base del dilogo a sus sectores polticos que se han convertido en los jefes surgidos de la guerra civil de 2011. Esta es la postura que mantiene Argelia , a la que no se puede acusar de simpata por los islamistas y que tiene la experiencia de la guerra civil y de la reconciliacin. Tambin es el caso de Tnez . Ambos pases no dejan de llamar al dilogo inclusivo entre todas las partes.

Si los Estados miembros del Consejo de Seguridad no conceden el margen de maniobra necesario al representante especial de las Naciones Unidas y siguen considerando el futuro de Libia exclusivamente a travs del prisma de la guerra contra el terrorismo, incluso de la intervencin militar, la poltica de dar pasos pequeos emprendida por Bernardino Len tiene todas las bazas de fracasar.

Al igual que en 2011, cuando Nicolas Sarkozy rechaz toda posibilidad de opcin negociada y eligi la guerra declarando desde febrero de 2011 (esto es, un poco ms de un ao despus haberlo recibido con honores en Pars) que el coronel Gadafi ya no era un interlocutor, parece que Francia ha preferido rechazar el dilogo con una de las dos partes en conflicto. Al iguala que en 2011 lo nico que har esta decisin es reforzar a los ms radicales de ambos campos, prologar una guerra que ninguna de las partes tiene medios de ganar y correr as el peligro de precipitar a Libia a un escenario similar al de Somalia.

Patrick Haimzadeh es un ex diplomtico francs en Trpoli (2001-2004) y autor del libro Au cur de la Libye de Kadhafi, Jean-Claude Latts, 2011.

Fuente: http://orientxxi.info/magazine/les-mauvais-choix-occidentaux-en,0714



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