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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-10-2014

Una reflexin

Mikel Arizaleta
Rebelin


Teresa Forcades i Vila, doctora en medicina y monja benedictina, public en julio de 2006 un trabajo titulado: Los crmenes de las grandes compaas farmacuticas[i], y documenta que en el breve periodo que va de 2000 a 2003, casi la totalidad de las grandes compaas farmacuticas pasaron por los tribunales de EEUU, acusadas de prcticas fraudulentas. Ocho de dichas empresas han sido condenadas a pagar ms de 2,2 billones de dlares de multa. (Por cierto en ese tiempo y con la venta de esos mismos medicamentos por los que fueron condenados obtuvieron mayores beneficios que la multa pagada. Vaya que les result rentable la jugada!). En cuatro de estos casos las compaas farmacuticas implicadas TAP Pharmaceuticals, Abbott, AstraZeneca y Bayer han reconocido su responsabilidad por actuaciones criminales que han puesto en peligro la salud y la vida de miles de personas. Analiza las actuales estrategias de esta industria farmacutica y el impacto directo que stas tienen en la forma en que concebimos la salud y la enfermedad y en los recursos que tenemos para promocionar la primera y prevenir o curar la segunda.

Yo ni soy mdico, ni bilogo, ni virlogo, ni farmacutico, ni enfermero, ni ministra de la salud, ni monja benedictina, ni responsable de hospital alguno, ni tampoco me han detectado el virus del bola como ocurre con Teresa Romero. Pero soy lo suficientemente viejo como para examinar las cosas y las noticias a cierta distancia y con cierto escepticismo. No me creo del todo lo que dicen, y menos si insisten y repiten machaconamente, y ms si exageran y teatralizan. Como dira el bueno de Antonio lvarez-Sols, os ofrezco una reflexin de viejo ante este gran circo del bola.

Hace poco recordaba Teresa Forcades, mujer analtica y razonable, que a menudo y con frecuencia se dice que la libertad de uno termina all donde comienza la de los dems, que mi libertad se contrapone a la de los dems, que los dems son los enemigos, quienes restringen mi libertad. Que mi libertad se abre paso a codazos con los dems. Y ella misma anotaba que los anarquistas nos dejaron ya otra definicin y prctica de la libertad ms sugerente, aquella tan suya de que yo no ser libre hasta que no sean libres todos los dems. Aqu mi libertad es cooperacin con el otro, participacin de su libertad. Aqu mi libertad no se abre paso a codazos sino de la mano del otro. Pero hay ms, existen otros talantes, otras concepciones. Rosa de Luxemburgo estaba harta de una libertad solamente para seguidores sumisos del gobierno o para miembros de su partido y sostena que la libertad siempre es libertad de quienes piensan distinto y no es cuando se convierte en un privilegio[ii] . No, tampoco los africanos son europeos, ni casi humanos; frica sigue siendo campo de rapia y saqueo, trastero, basurero de inhumanidad y abandono. Escupitajo de pases ricos y de gente idiota. Mientras nuestros gobiernos criminales se lamentan del muro de Berln y de la acampada de Hong Kong construyen muros de alambre de espino y policas con un ancho foso de agua salada como trampa y cementerio de muerte a lo largo del Mediterrneo.

Desde hace muchos meses se oye entre nosotros un rumor, un grito y una reivindicacin muy extendida en la calle de queja y en defensa de la sanidad pblica, en contra de la privatizacin, de una sanidad para todos, desligada del negocio y del lucro, del beneficio mximo. Vieja leccin que viniendo de USA y entrando por Inglaterra est ganando suelo en Europa: una sanidad concebida como negocio privado siguiendo los pasos de la teora del coste de oportunidad, es decir del derecho de los accionistas a exigir que sus acciones rindan como si la empresa u hospital se ubicara all donde las condiciones laborables fueran las mnimas y los derechos laborables los ms pisoteados, las ms favorables para su lucro.

Por lo que voy leyendo en trabajos serios, en autores marginados, independientes, crticos, con poca voz en los grandes medios, censurados y vilipendiados por empresas farmacuticas, es que detrs del bola y su terror, detrs de sus cuarentenas y vacunas pulula el olfato de un buen negocio, en su trastienda no se debaten tanto problemas humanitarios, de alimentacin, de sanidad pblica o asistencia a la poblacin pobre cuanto una bolsa repleta de dlares e intereses farmacuticos.

A principios del pasado mes de septiembre el gobierno de Sierra Leona decret una cuarentena total de tres das (19, 20 y 21 de septiembre) prohibiendo a sus casi seis millones de habitantes circular por las calles salvo el personal sanitario y las fuerzas de seguridad- para tratar de contener el avance de la epidemia del bola Y uno se pregunta por qu se anunci algo as como con dos semanas de antelacin? Acaso para que durante esas dos semanas siguieran contagindose y la gente saliera del pas?. La cuarentena es la versin sanitaria del estado de sitio, que se inici all en la oscuridad negra de la Edad Media y da lugar a una gestin militarizante que permite actuar a quienes la decretan con la misma impunidad que en tiempos de guerra. El principal dogma de la medicina moderna es la teora microbiana de la enfermedad, versin militar de la sanidad en la que la salud se pierde a causa de una serie de enemigos externos los microbios (virus, bacterias, hongos) a los que hay que aislar y combatir con todo el arsenal de armas posible. Microbios patgenos que constituyen el enemigo y la amenaza mortal, que justifica su destruccin y aniquilacin. El lenguaje sanitario se ha convertido en un lenguaje blico y lo ms importante de esta concepcin es que permite justificar medidas extraordinarias como la autorizacin de vacunas y frmacos insuficientemente testados, experimentados con ellos sin las debidas garantas.

Dice la profesora Allyson Pollock, una de las cientficas y expertas de la sanidad pblica ms reconocida en este campo en el mundo, de verdad que lo que esos pases [Liberia, Sierra Leona y Guinea] necesitan no son vacunas, sino medidas adecuadas de redistribucin y sanidad pblica. No aprendemos nada de la historia, eso es lo realmente desesperante. Todas las grandes reformas, todo el gran colapso de epidemias de enfermedades infecciosas no se redujeron con medicinas y vacunas, sino con medidas redistributivas, que incluyen saneamiento, nutricin, vivienda digna y, sobre todo, una verdadera democratizacin. Y con eso llega la educacin y todo el resto de medidas que necesitamos. Ahora bien, no estoy diciendo que no necesitemos vacunas pero uno de los grandes problemas es que esos desarrollos de vacunas estn ahora en manos de grandes fundaciones muy poderosas, de ONG, como GAVI (siglas en ingls de Alianza Global para la Iniciativas de Vacunas), que junto con grandes firmas como GSK y Merck, estn dispuestas a imponer patentes y la razn por la que les gustan las vacunas es porque las vacunas significan inmunizacin masiva, lo que implica grandes cifras y esos cifras entraan dinero.. Y el dinero de los gobiernos occidentales debiera emplearse en la construccin de sistemas sanitarios, en reconstruir la infraestructura de la sanidad pblica, en introducir atencin sanitaria primaria en la comunidad, sistemas comunitarios de sanidad, unidades de control de las infecciones a nivel comunitario, construir hospitales y formar a enfermeras y doctores... Y el otro gran problema en todos estos pases es el de la fuga de cerebros, porque hay all pocos doctores y enfermeras y muchos de los que hay quieren marcharse, y as se va vaciando completamente todo el sistema de la sanidad pblica (Rebelin).

Cultivan un trasfondo de miedo, como ingrediente fundamental. Tratan de intimidar y anular la reflexin, favorecer la obediencia y transformar la poblacin libre en masa aborregada dispuesta a aceptar una solucin rpida y cmoda aunque implique ello renunciar a derechos fundamentales. El miedo facilita el control. Esos traslados de los europeos afectados desde la profunda frica a sus pases, acompaados de personas embutidas en trajes aislantes sacados de Expediente X, ms que gesto de humanidad es teatro de calle y espectculo de terror. Y ms si se nos dice y recalca que no se contagia por va area sino slo por contacto fsico.

En este tipo de montaje hay un ingrediente fundamental: la cifra de afectados. E incluso ms que el nmero es la forma de presentarlos. Decir que en un determinado lugar la tasa de mortalidad fue del 100% y comprobar luego, consultando la tabla correspondiente, que all hubo slo un infectado. As que no mienten: hubo un solo afectado que muri, luego es verdad que la mortalidad fue del 100%. Otro recurso es sumar muertos que no se han producido realmente, pero que son posibles y probables y no s hasta donde deseables para ellos (Discovery Salud).

Muri aquel hombre, sacerdote, mdico, Miguel Pajares, y de qu? Se le hizo la autopsia? Es ms, cmo saber en los casos como l, que recibieron frmacos experimentales, que no murieron por estos y no por el bola? Por qu se inciner de inmediato al sacerdote espaol Miguel Pajares que falleci muy poco despus de recibir el frmaco que se prob con l? Por qu no se practic la autopsia para ver cmo haba afectado al organismo? Se intent ocultar algo al hacerlo? Ellos mismos sostienen que no se contagia por va area y por tanto el riesgo de contagio es controlable y bajo. Demasiadas preguntas sin respuesta. No es desechable que los problemas de salud achacados al virus del bola en realidad puedan estar provocados por frmacos en mal estado, por vacunas o medicamentos experimentales y pesticidas cuyos efectos se vean agravados por una psima higiene, agua contaminada, desnutricin y, por ende, un sistema inmune debilitado. Y eso cuestionara los dogmas de la medicina moderna farmacolgica, y por tanto no se resuelve vendiendo material sanitario, vacunas y frmacos, dice Jess Garca Blanca en el n 175 de Discovery Salud[iii] .

Lea hace poco que el servicio de salud estadounidense controla todos los sistemas sanitarios del planeta, que es el que define las estrategias de salud mundiales la OMS hace lo que le dictan los norteamericanos, las industrias farmacuticas, depende en ms de un 50% de su financiacin, siendo claves varias agencias: entre otras la FDA, que es la agencia encargada en Estados Unidos de autorizar la venta de alimentos, complementos alimenticios, cosmticos, medicamentos, productos biolgicos, dispositivos mdicos, tcnicas de anlisis y otros productos similares =Food and Drugs Administration). Y una de las cosas que debe hacer es la regulacin y vigilancia de los experimentos biomdicos que aportan la evidencia en la que basar sus autorizaciones. Pero gran parte de los fondos de investigacin que recibe la FDA proceden de las compaas farmacuticas a las que debe regular. Y son famosas sus puertas giratorias: comisionados de la FDA terminan ocupando con cierta frecuencia puestos claves en empresas farmacuticas y viceversa, altos cargos farmacuticos terminan en cargos directivos de la FDA. Como dice el chiste: Nos hemos investigado a nosotros mismos y hemos concluido que no hicimos nada incorrecto.

Notas:

[i] Cuadernos CJ x25 Los crmenes de las grandes compaas farmacuticas, 141, Teresa Forcades i Vila

[ii] Luxemburg, Rosa. Sobre la Revolucin rusa en Obras Completas (OC), tomo 4, p. 359.

[iii] Discovery Salud, n 175, bola: otra falsa pandemia?, Jess Garca Blanca.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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