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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2014

El bola de la corrupcin

Agustn Moreno
Cuarto Poder


Cobraban como si supieran de todo aunque declaren ante el juez que no se enteraban de nada. Disfrutaban de salarios, de dietas y de unas tarjetas en negro para sus gastos sin ningn control y sin declarar a Hacienda. Los directivos y consejeros de Caja Madrid llegaron a pulirse 15,5 millones de euros con ellas. Viva la barra libre! Con el dinero de los impositores en una caja de ahorros pblica, que ha sido vaciada de fondos, ha dejado un reguero de miles de preferentistas estafados y es responsable de un buen nmero de desahucios. Una caja que ha sido rescatada con dinero pblico para cubrir los 23.000 millones de euros del agujero producido por el saqueo y la desastrosa gestin.

El PP haba puesto al frente de Caja Madrid a Miguel Blesa, un amigo de Aznar, de dudosa solvencia en la gestin financiera como han demostrado los hechos, pero muy aficionado a los lujos de todo tipo. Blesa convirti la caja en su cortijo para su enriquecimiento personal y para hacer poltica. Para mantener esta situacin y evitar las crticas a su mala y partidista gestin necesitaba implicar a otras fuerzas polticas y sociales. Este es el origen de la existencia de las tarjetas black, del nepotismo con los amigos y de otras complicidades como alguna cutre puerta giratoria para colocar a algn alto sindicalista, algo tan poco esttico como tico.

Los hechos son stos: 15,5 millones de euros gastados por los consejeros y directivos de Caja Madrid [ver desglose de cada uno] en comidas, viajes, ropa, joyas, safaris, dinero en efectivo en todo aquello que se le pueda ocurrir a un despilfarrador que tira con plvora del rey. La onda expansiva alcanza a los principales partidos y sindicatos, a la patronal y a la Casa del Rey. Entre ellos hay 28 consejeros del PP, 15 del PSOE, 4 de IU, 10 sindicalistas de CCOO y UGT, y media docena de dirigentes de CEOE. A medida que se van sabiendo los detalles se dispara la indignacin y la nusea de una ciudadana empobrecida y que sufre el paro, los recortes y la crisis.

En el caso Caja Madrid, como en todos, hay dos partes: los que corrompen y los que se dejan. Pero lo cierto es que ni tiene igual valor los escndalos en la derecha que en la izquierda, ni todo es corrupcin en las organizaciones. La corrupcin es an peor en los que defienden los principios de los trabajadores y la emancipacin social. Nadie se rasgar las vestiduras si el que se enriquece es un ultraliberal que lleva en su ADN la bsqueda de beneficio personal, otra cosa es que robe. Por eso este grandsimo escndalo golpea en la lnea de flotacin a la izquierda y a los sindicatos. Ms an si se une el tema de los EREs, la gestin de la formacin continua y al caso de Fernndez Villa (SOMA-UGT).

La responsabilidad no es solo de quien tiene una actuacin delictiva y/o contraria a la tica de la izquierda. Tambin alcanza a quien tiene el poder de direccin y mira para otro lado. Hace siete aos algunos ya denuncibamos el enriquecimiento sbito e inexplicable de la secretaria general de la federacin de banca de CCOO. Y se pedan responsabilidades a la direccin del sindicato que no hizo nada. Ahora vuelve a salir a la luz el tema por la implicacin de su marido como consejero de Caja Madrid que gast 266.400 euros.

Algo parecido ha pasado en IU-Madrid, controlada hace mucho tiempo por un grupo de presin que siempre respald a Moral Santn, y que ha hecho que muchos militantes abandonaran la participacin. Qu dao hacen estas cosas a una militancia y un electorado de izquierda! La nica forma de intentar lavar la sucia mancha es con la dimisin de los responsables que los pusieron ah, conocieran o no estas prcticas, por complicidad o incompetencia de no haber atajado estas prcticas.

Pero los militantes de IU y los de CCOO, que vienen haciendo una larga travesa del desierto defendiendo las libertades y los derechos sociales, no se merecen que les confundan con ningn tipo de casta. Porque ese es el tema de fondo: no est todo corrupto. Aunque lo sea la cpula o una parte de esta, los militantes obreros y de izquierda, las organizaciones, no tienen ninguna responsabilidad en lo sucedido. Como mucho, no haber elegido para que les representen a los ms honrados y no haberlos vigilados como si fueran ladrones.

El otro da en el telediario de TVE, los sindicatos amenazaban tmidamente con movilizaciones si el gobierno no dotaba los PGE de 2015 de unas partidas econmicas para ayudar a los parados sin ninguna prestacin. La noticia emitida a continuacin fue: dos exsecretarios de UGT de Andaluca imputados por los fraudes. Nada era casual y se puede repetir indefinidamente. Estaban desprestigiando a los sindicatos y quitndoles audiencia y capacidad de movilizacin entre los trabajadores y la opinin pblica. Por eso urge la autocrtica y medidas contundentes para que no haya ningn gnero de dudas sobre la honradez sindical.

En CCOO ha habido una dimisin y la ejecutiva confederal ha abierto expediente a seis afiliados. Me parece lo mnimo, pero creo que hay que atender a las organizaciones de base como el sindicato de Justicia o los bomberos de Madrid que estn planteando cuestiones muy serias como: la expulsin de la organizacin de todos los que hayan hecho un uso indebido de esas tarjetas cuando se sustancie el expediente, la exigencia de devolucin del dinero utilizado ilegtimamente, personacin de la organizacin como acusacin popular para que los saquedores afrontes sus responsabilidades fiscales, civiles o penales. Tambin deben dejar sus responsabilidades los que han frenado investigaciones anteriores y/o han sido incapaces de controlar las cosas. Y, por supuesto, crear mecanismos de control interno de la corrupcin en las organizaciones para que no vuelva a suceder.

Otra conclusin a sacar es sobre la presencia de los sindicatos y de los partidos en los rganos de gobierno y control de las empresas. El caso de Caja Madrid demuestra que no supona ninguna cogestin ni siquiera control de la gestin, solo ser aceptados en la mesa de los ricos con los resultados conocidos, por tener en la propia cabeza el modelo que se dice combatir.

La corrupcin se est demostrando mucho ms agresiva que el bola en su capacidad de contagio. Veamos si no como a partir de Blesa se ha contaminado a todos los consejeros y directivos de Caja Madrid de todos los partidos y sindicatos; como a travs de Grtel a una parte importante de la estructura y ayuntamientos del PP; Brcenas a la cpula de ese mismo partido: los EREs andaluces, la formacin y un largo etctera. Urge un protocolo de prevencin de la corrupcin, reforzar su combate desde el cdigo penal y las fiscalas, y medidas de saneamiento y regeneracin democrtica radicales. No deben ser retoques cosmticos. Una medida ejemplarizante sera la dimisin de Rajoy por el caso Brcenas para que tengan credibilidad las propuestas de regeneracin. Tolerancia cero a la corrupcin tanto poltica, como organizativa, electoral y judicial. La impunidad de la corrupcin amenazara a la propia democracia. No se puede tapar el sol con un dedo delante de los ojos: la luz, la verdad, acabar cegando a quin lo pretenda.

Fuente: http://www.cuartopoder.es/laespumaylamarea/el-ebola-de-la-corrupcion/656



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