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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2014

La voracidad infinita de la Iglesia en Crdoba

Lucas Len Simn
Rebelin


Los acontecimientos que estn ocurriendo en Crdoba con la masiva inmatriculacin de bienes pblicos por parte de la Iglesia rebasan todo criterio de racionalidad y se inscriben dentro de lo puramente arbitrario, cuando no delictivo.

Apropiarse, por medio de una ley obscura y preconstitucional, del monumento emblema e icono de la ciudad, la Mezquita, y ahondar en su particular itinerario de rapia, hasta en el cambio de nombre, es toda una categora, mucho ms cercana al sectarismo doloso que a la supuesta aconfesionalidad de un tambin supuesto estado de derecho.

Pero la perplejidad del ciudadano atracado y atropellado no queda ah. Con cuenta gotas van apareciendo nuevas inmatriculaciones, todas hechas con ocultamiento y sin publicidad alguna, lo que no deja de ser una prueba de su ilicitud, sino que en un paradigma que sera hilarante sino fuera trgico, la voracidad infinita de estos iluminados,que ofertan en su ideologa que su reino de este mundo, se apropian alevosamente hasta de la plaza pblica.

Todo este confinamiento de la razn, todo este atropello a la res pblica, no sera posible si no contaran con el servilismo y la impostura de unos mal llamado representantes de la ciudadana, que anteponen su adoctrinamiento, su alianza de poderes pasajeros entre la codicia eterna y el silln provisional.

El papel del Ayuntamiento, Alcalda y ediles es un cuerpo mstico de impudicia. Bienes seculares del pueblo, obras costeadas por sufragio de menesterosos, plazas de trnsito de personas, ideas y culturas, son privatizadas en un aquelarre oculto e inscritas a nombre de la avaricia con sotana. Es la constatacin que nuestra supuesta democracia se sustenta, en realidad, sobre dos nicos pilares: la corrupcin y la desvergenza.

No estamos ante unos hechos localistas ni ante una demanda del aldeanismo. Estamos ante un robo institucional y hecho en el salvfico nombre de la vida eterna. Si las instituciones, imaginadas como defensoras del bien pblico, no reaccionan a nivel local, autonmico y nacional, estaremos ante uno de los fenmenos que lastraran la raz no solo de la democracia, sino de la ms elemental organizacin de la sociedad.

Substituiremos la fe en los valores por el ms absoluto descreimiento. La libertad por la agona. La democracia por el incienso.

Blog del autor: http://lucasleonsimon.wordpress.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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