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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2014

Evo, el modernizador

Pablo Stefanoni
Brecha, Montevideo,


El domingo, en su discurso de asuncin Evo Morales agradeci a Fidel Castro, salud la memoria de Hugo Chvez y apel a las races antimperialistas de su socialismo comunitario. Pero su modelo se basa sobre todo en polticas neodesarrollistas.

Por tercera vez consecutiva Evo Morales arras en las elecciones presidenciales bolivianas. Esta vez obtuvo el 60 por ciento de los votos, y se asegur el control de los dos tercios del parlamento. Morales consigui tambin muy buenos resultados en feudos tradicionales de la oposicin, como Santa Cruz. El domingo, en el discurso con que celebr su victoria, Morales agradeci a Fidel Castro, salud la memoria de Hugo Chvez y apel a las races antimperialistas de su socialismo comunitario. Pero el modelo que ha venido aplicando tiene sobre todo que ver con polticas neodesarrollistas.

Con Evo vamos bien, canta, con ritmo cumbiero, el principal eslogan electoral del Movimiento al Socialismo (Mas), que una vez ms desde 2005 logra retener la mayora del voto de los bolivianos. Con las elecciones del 12 de octubre Evo Morales se proyecta en el poder hasta 2020, lo que lo transforma en el presidente con ms tiempo en el Palacio Quemado de la historia boliviana. De hecho, lo que estaba en juego en los comicios del 12 de octubre no era el triunfo del Movimiento al Socialismo sino si la cantidad de parlamentarios elegidos le alcanzaran al oficialismo para mantener los dos tercios que tiene hoy y que le permiten votar leyes especiales y, eventualmente, modificar la Constitucin (por ejemplo, para permitir una nueva reeleccin de Morales al final de su tercer mandato). Una bancada inferior a los dos tercios significara reducir el poder del presidente boliviano que fue llevado al gobierno, hace ocho aos, por la traduccin en las urnas de una rebelin popular conocida como la guerra del gas. Entretanto, Evo se ha transformado en una figura central del perodo, con tonalidades ambivalentes: del Hartos Evos hay aqu ttulo de un documental que enfatizaba que el presidente es uno ms entre los campesinos se ha ido pasando a una serie de textos hagiogrficos que hacen hincapi en su carcter de lder excepcional, y hasta alguien se atrevi a insinuar su dudosa pertenencia a linajes de caudillos anticolonialistas, como Tpac Katari.

Entre la revolucin y la prudencia

La primera etapa de la administracin Morales (2006-2009) estuvo marcada por la confrontacin entre el gobierno central y la oposicin conservadora, atrincherada en la regin agroindustrial de Santa Cruz. La segunda fue la de la consolidacin de la hegemona evista con posterioridad a la reeleccin a fines de 2009 con el 64 por ciento de los votos, y una tercera ms reciente, remite a la cooptacin de parte de las viejas elites. En los ltimos aos el presidente boliviano es regularmente invitado a la Expocruz, feria emblemtica de la burguesa crucea: despus de los frustrados planes para poner en pie grupos de autodefensa que activaron juicios por terrorismo y el autoexilio de ex dirigentes como el rico empresario aceitero Branko Marinkovic, parte del empresariado cruceo dio un giro pragmtico destinado a no arriesgar las posibilidades de ganancia que da el actual boom econmico en las arenas movedizas de las conspiraciones de 2008.

Pero los efectos de la estabilidad macroeconmica llegan ms lejos. Hoy un economista ultraliberal, como el estadounidense Tyler Cowen, puede escribir en su blog Marginal Revolution un artculo titulado Por qu soy relativamente optimista sobre Bolivia. Incluso puede avanzar un poco ms en una columna titulada Por qu he apoyado a Evo Morales. El ttulo es una provocacin, el economista libertarian comienza reconociendo que apoyar es un trmino exagerado, pero admite que El gobierno de Evo Morales es muy popular y bastante estable. Tiene una base de poder slida y duradera, en parte debido a las polticas especficas y en parte por razones simblicas. Es ms, Cowen apunta que los beneficios de la estabilidad derivada de la permanencia del villano, por as decirlo superan los costos (de no seguir una poltica liberal). Incluso seala que Bolivia por su descentralizacin no caer en una dictadura como Chvez. Un elemento que vuelve optimista a Cowen es la prudencia fiscal de Evo, sumada al hecho de que tarde o temprano Bolivia deba tener un gobierno indgena.

Sin duda a este economista ultraliberal le gusta provocar a su audiencia. Es evidente que Evo Morales combina esa prudencia fiscal con varias nacionalizaciones de empresas y un reposicionamiento del Estado en la economa. Pero no hay que olvidar que el anterior gobierno de izquierda, en 1982, termin su gestin de manera anticipada en medio de una hiperinflacin. Y Morales, desde su triunfo en 2005, busc evitar un escenario similar. Para ello cuenta con altos precios de las materias primas que exporta Bolivia y una relativamente buena relacin con los bancos (hoy ms regulados que ayer). Dato adicional: el presidente boliviano conserva desde su primer da en el poder al mismo ministro de Economa, Luis Arce Catacora, un ex tcnico del Banco Central que en 2006 desempolv sus pergaminos de simpatizante socialista de los aos ochenta y mantiene en orden la caja: Bolivia tiene reservas internacionales equivalentes al 51 por ciento de su Pbi (es como si Argentina tuviera 300.000 millones de dlares de reservas, cuando hoy no llegan a 30.000 millones).

Nos detuvimos en este economista estadounidense porque los elogios a la estabilidad boliviana, desde el New York Times hasta el Banco Mundial, son algunos de los elementos que explican, en una medida significativa, por qu Evo puede romper el karma de la inestabilidad boliviana y, despus de ocho aos, tener asegurado el triunfo en las urnas para un tercer mandato. De hecho, la estabilidad es una de las consignas del propio Morales en la campaa: hace unos das dijo que el Mas es el nico partido que la garantiza.

La oposicin en su laberinto

El candidato mejor posicionado era el poltico, economista y empresario cementero Samuel Doria Medina. La oposicin boliviana intent, pero no pudo, encontrar a su propio Henrique Capriles. Hace un par de aos en las reuniones opositoras se hablaba de dos escenarios: uno era el venezolano, donde emergi, aunque perdi, un candidato joven que centroizquierdiz al menos en el discurso al bloque antichavista y expandi sus fronteras ideolgicas. El otro era el ecuatoriano, donde Rafael Correa le gan con facilidad a una oposicin fragmentada. Al final se impuso el segundo escenario. Adems de Doria Medina, se lanz a la carrera el ex presidente Jorge Tuto Quiroga, que le disputa a Unidad Democrtica los votos por derecha.

Abajo se ubicaba el ex alcalde paceo Juan del Granado, que comenz proyectando una oposicin progresista a Morales y termin enredado en una frustrada alianza con el gobernador autonomista de Santa Cruz, Rubn Costas.

Recientemente, la campaa electoral se centr en una guerra de audios. En uno de ellos Evo Morales reconoca que la publicitada cumbre internacional del G 77 reunida en Santa Cruz de la Sierra fue la mejor campaa en esa regin oriental. Otro audio, de mayor calibre, involucr a Doria Medina: ampliamente publicitada en las redes sociales, en la grabacin se escucha al postulante opositor presionando a una empleada de su firma para que llegue a un acuerdo con su esposo y uno de sus operadores partidarios, Jaime Navarro, acusado de violencia de gnero. Como la mujer no quera acordar, Doria Medina asumiendo el rol de patrn (de estancia) la amenaz con enviarla como castigo a trabajar a la alejada localidad de Trinidad. Para peor, los habitantes de esta ciudad amaznica se quejaron de que el candidato presidencial los trata como si estuvieran en una Siberia boliviana.

Esta filtracin se sum a las declaraciones del candidato a senador del Mas por Cochabamba Ziro Zabala, quien caus escndalo al pedir que se ensee a las mujeres a comportarse y vestirse para no ser presas de los agresores, y puso sobre el tapete la violencia de gnero, uno de los temas pendientes en el proceso de cambio que vive Bolivia.

Pero ms all de estos condimentos a una campaa que se present aburrida, la mayora de los bolivianos no parece convencida de que la oposicin pueda gestionar mejor los puntos dbiles del actual gobierno, sin duda muchas veces demasiado entusiasta respecto de medidas con impacto a corto plazo.

Los pliegues del cambio

Bolivia est cambiando. Parte de los cambios provienen del largo perodo democrtico iniciado en 1982, y muchos ms del actual proceso iniciado en 2006. La estabilidad econmica permite cambiar expectativas: por ejemplo, los ahorristas bolivianizaron masivamente los depsitos, porque confan en ganar ms en bolivianos (la moneda nacional) que en dlares. La expansin de infraestructuras y servicios al campo (como por ejemplo Internet) busca incluir en la modernidad a una gran parte de la poblacin.

Morales es en esencia un modernizador. Incluso suea con controversiales proyectos, como la energa nuclear con fines pacficos. Al cambio, no obstante, le falta hoy una pata educativa, ya que las transformaciones en esta rea son escasas: los programas de becas estatales recientemente aprobados para que estudiantes bolivianos vayan a hacer sus doctorados a Harvard, Stanford o universidades japonesas no son suficientes frente a la mala calidad de la educacin general. No obstante, un proyecto neodesarrollista como el boliviano, que tiene como utopa a Corea del Sur ms que a Cuba (Evo no dej de nombrar en algunos de sus discursos a esa nacin asitica que pas de ser un pas agrario a potencia industrial), no puede ser viable sin cambios educativos de envergadura. Cmo usar la bonanza extractiva es, sin duda, parte del debate boliviano actual, pero la oposicin no tiene visiones particularmente seductoras, y para muchos bolivianos sus candidatos llevaran al pas hacia el pasado.

A menudo expresiones como socialismo comunitario llevan a confusin: el del Mas es un proyecto antineoliberal lo que el vicepresidente, lvaro Garca Linera, caracterizara alguna vez como capitalismo andino-amaznico. Las propias bases partidarias estn compuestas por pequeos productores urbanos y rurales que no se sienten seducidos por un Estado demasiado intervencionista sobre la propiedad privada.

El contenido de este imaginario neodesarrollista en un sentido no necesariamente coincidente con el inventor del concepto, el brasileo Luiz Carlos Bresser Pereira fue definido con gran claridad por el presidente ecuatoriano Rafael Correa, quien recientemente elogi de manera efusiva el modelo de innovacin, desarrollo y visin empresarial israel y critic a las izquierdas conservadoras y a los empresarios adversos al riesgo (la alocucin se puede ver en Youtube con el ttulo Israel debe ser un ejemplo para nosotros lo cual no implica un apoyo geopoltico a Tel Aviv).

Sin duda Bolivia es un pas indgena, pero asociar ese dato sociopoltico con comunitarismo a secas es un exceso de wishfulthinking. Los procesos de urbanizacin hoy alrededor del 60 por ciento de los bolivianos viven en zonas urbanas representan un desafo adicional para pensar la indianidad en el siglo XXI. Para muchos indgenas, descolonizar significa estudiar en universidades privadas, visitar los patios de comidas en los nuevos shoppings de la zona sur de La Paz, ocupar cargos parlamentarios y romper los mltiples techos y paredes de cristal que los relegaban a la subalternidad. En efecto, esa va para salir del colonialismo interno parece ms popular que una simple vuelta a las cosmovisiones ancestrales. Bolivia se ha indianizado, pero lo indgena es un complejo entramado poltico, antropolgico y simblico a prueba de simplificaciones fciles y no menos atractivas acerca de sus supuestas esencias antioccidentales.

Que en el censo de 2012 haya disminuido considerablemente la poblacin indgena respecto a 2001 refleja las vicisitudes de estas identidades tan reales como estratgicas. Lo mismo ocurre con el crecimiento del evangelismo, que es una de las fuentes del conservadurismo dentro y fuera del Mas respecto de la expansin de derechos civiles como la despenalizacin del aborto o el matrimonio igualitario, y tiene entre sus efectos las reconfiguraciones modernizantes de las comunidades indgenas. En este marco, la candidatura a diputado en las listas del oficialismo de Manuel Canelas, primer candidato abiertamente gay, es una pequea cua en un ambiente donde la presin conservadora es ms fuerte que la capacidad de accin de las dbiles aunque ms visibles organizaciones Lgbt.

Los discursos sobre el vivir bien (que buscan avanzar en un proyecto posdesarrollista apelando a fuentes supuestamente ancestrales) conviven con la enorme popularidad del Rally Dakar; la diversidad tnica con la negacin de la diversidad sexual; la autonoma social con la centralizacin estatal; las crticas al capitalismo con una desconocida expansin del consumo.

En estas tensiones y pliegues transita hoy el cambio en Bolivia. Un pas en plena transformacin que est dando vuelta una pgina en una historia llena de injusticias y resistencias heroicas.


http://brecha.com.uy/



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