Portada :: Mundo :: La tragedia del bola, races y consecuencias
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-10-2014

bola: justificado optimismo mdico y poltico

Miguel ngel Ferrer
Rebelin


Son muchas y muy poderosas las razones que llevan a pensar que ser muy limitado el desarrollo de la actual epidemia de la enfermedad por el virus del bola (EVE). Son motivos de orden mdico-cientfico y tambin motivaciones de carcter poltico. Y ambos tipos de razones, desde luego, estrechamente entrelazadas.

Por lo que toca al mbito mdico cientfico, es constatable el enorme conocimiento que la humanidad posee sobre esta patologa y acerca de los diversos procedimientos para evitar su propagacin. Sobre esto ltimo, baste decir que, hasta ahora, el actual brote ha producido cinco mil fallecimientos, cifra verdaderamente poco significativa, sobre todo si se considera la enorme letalidad del flagelo, misma que puede llegar hasta el cincuenta o sesenta por ciento de los infectados.

Para entender por qu esa cifra de cinco mil muertes por bola es poco significativa, basta compararla con los cientos de miles de fallecimientos anuales que produce el paludismo, igualmente llamado malaria. Y eso que para la malaria existe tratamiento y se dispone de varios frmacos de probada eficacia.

Consecuentemente, esa pavorosa cifra de muertes por paludismo no obedece a insuficiencias de la ciencia, sino a la condicin de pobreza extrema e insalubridad en que viven las sociedades del frica subsahariana, es decir, del frica negra, principal zona de existencia, prevalencia y produccin de muertes del paludismo.

Y aqu se llega a los factores polticos para prever un desarrollo limitado del bola. Si bien es cierto que el paludismo se puede presentar hoy en da casi en cualquier lugar del planeta, se trata de una patologa esencialmente tropical (climas hmedos y calientes) y, consecuentemente, de sociedades subdesarrolladas, es decir, de pobreza generalizada. Y a diferencia del paludismo y de otras fiebres infecciosas relativamente circunscritas a determinadas reas geogrficas, el bola puede propagarse por contagio de persona a persona a cualquier lugar del mundo. Y eso, desde luego, asusta a las sociedades ricas y a sus dirigentes polticos, los que ante la amenaza de sufrir en carne propia el bola, se muestran dispuestos a buscar soluciones preventivas o farmacolgicas que curen el mal o, al menos, eviten su propagacin.

A este respecto vale la pena recordar el caso de Mxico frente a la poliomielitis o parlisis infantil, erradicada desde 1990 del pas. Ocurre que a principios de los aos cincuenta del siglo pasado y frente a la insuficiencia en Mxico de recursos econmicos y mdicos para hacer frente al flagelo, el gobierno de Estados Unidos provey al mexicano de incuantificables dosis de vacuna antipoliomieltica para inmunizar a la totalidad de la poblacin infantil nacional.

No se trat, desde luego, de un acto de generosidad o elevado humanismo, del gobierno yanqui, sino de proteger a su propia poblacin infantil frente a la alta posibilidad de que el enorme trnsito de mexicanos hacia Estados Unidos llevara el contagio a suelo estadounidense.

Dicho de otro modo: EU necesitaba inmunizar a la poblacin infantil vecina para garantizar la eficacia de la inmunizacin y eventual erradicacin de la polio en su propio pas. O vacunamos a todos -era la consigna- o siempre quedaremos expuestos a brotes epidmicos de la invalidante patologa.

Es el riesgo del contagio y de la epidemia en su propio suelo lo que motiva y habr de motivar ms en lo futuro a las naciones ricas y a sus gobernantes a empearse en la consecucin de una cura, una vacuna o un tratamiento generalizado que evite la propagacin del mal ms all de sus sitios de origen, presencia y prevalencia.

Si nada ms corrieran peligro los negritos, el imperialismo no se preocupara demasiado por combatir el mal. Pero corriendo peligro tambin los blancos, algo hay que hacer. Y ya lo estn haciendo.

Blog del autor: www.miguelangelferrer-mentor.com.mx

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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