Portada :: Mundo :: La tragedia del bola, races y consecuencias
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-10-2014

Actuacin inmediata y estrategia a largo plazo
El estallido del bola

Jeremy J. Farrar y Peter Piot
New England Journal of Medicine


[Publicamos este editorial del New England Journal of Medicine porque resalta algunos de los factores que estn detrs de la crisis de la epidemia de bola. El artculo contextualiza la epidemia en la "desintegracin de los sistemas de salud en los pases afectados" y en la "crisis total" en la que vive su "sociedad civil". Sus autores, acertadamente, sealan que "(e)s... improbable que el curso especialmente devastador de esta epidemia pueda ser atribuido a las caractersticas biolgicas del virus". Tambin sealan la indiferencia del "mundo", la mala respuesta ante la crisis, as como los riesgos de la falta de control de la epidemia y la necesidad de una respuesta integral contundente. Sin embargo, las limitaciones polticas del editorial son tambin muy evidentes, y es necesario consultar otros artculos publicados en esta web sobre la epidemia del bola. Especialmente til es el artculo de Jean Batou, "bola: quines son los artfices de la muerte y cmo combatirlos?" (http://www.vientosur.info/spip.php?article9471), as como las declaraciones de Adrian Hill sobre el papel de la industria farmacutica (http://vientosur.info/spip.php?article9465)]

El 25 brote conocido de infeccin por el virus del bola es diferente a cualquiera de los anteriores. Ya ha matado ms de 2800 personas -mas que en todas las epidemias anteriores juntas-; prcticamente afecta al conjunto del territorio de los 3 pases (Liberia, Sierra Leona, Guinea), incluyendo las reas rurales, los principales centros urbanos, y las capitales; ya dura casi 1 ao y est ocurriendo en frica del oeste, donde no haba ocurrido anteriormente. Sobre todo, la epidemia parece fuera de control y se ha convertido en una crisis humanitaria muy importante que, por fin, ha movilizado al mundo, con respuestas que van desde una misin sanitaria de urgencia organizada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a propuestas de intervenciones de tipo militar y la provisin global de ayudas de urgencia.

La desintegracin de los sistemas de salud en los pases afectados ya est teniendo un profundo impacto, ms all del bola, en la salud de las poblaciones debido al cierre, a la saturacin o la falta de funcionamiento de los centros. Estos efectos en el sistema de salud no harn ms que empeorar a medida que avanza la epidemia: el sufrimiento en el frica occidental ser mayor y, durante y despus de la epidemia del bola, habr muchas ms muertes en los partos debido a la malaria, la tuberculosis, HIV-SIDA, enfermedades digestivas y respiratorias, diabetes, cncer, enfermedades cardiovasculares y problemas de salud mental. Adems, existe el peligro, muy real, de una crisis total en la sociedad civil, en la medida en que las comunidades, en un estado de desesperacin comprensible, pierdan fe en los sistemas establecidos.

Un informe del Equipo de Respuesta al bola de la Organizacin Mundial de la Salud, publicado en la Revista (New England Journal of Medicine) presenta el primer anlisis integral de los datos de vigilancia epidemiolgica de la epidemia del frica Occidental/1. Aunque la integridad y la calidad de los datos son ciertosro -la recogida de informacin en condiciones tan extremas es un reto enorme, y debe reconocerse la importante contribucin de los equipos de recogida de la informacin en frica Occidental- lo que proporcionan es la conviccin de que la epidemia est en expansin, con una proyeccin que estar prxima a los 20 000 casos a principios de noviembre. Sin un esfuerzo ms efectivo de todos, el bola se convertir en endmico en frica Occidental, lo que, a su vez, se convierte en una reserva para la difusin del virus a otras partes de frica y del mundo.

A pesar de la amplia escala del brote actual, las manifestaciones clnicas del virus de la enfermedad del bola, la duracin de la enfermedad, la tasa de mortalidad, y el grado de transmisibilidad son semejantes a las de epidemias anteriores. Por tanto, es improbable que el curso especialmente devastador de esta epidemia pueda ser atribuido a las caractersticas biolgicas del virus. Es ms probable que sea una combinacin de sistemas sanitarios disfuncionales, de la indiferencia internacional, de la alta movilidad de la poblacin, de las costumbres locales, de capitales densamente pobladas y de la falta de confianza en las autoridades tras aos de conflictos armados. Quizs, lo ms importante es que el bola ha alcanzado el punto en el que puede establecerse como una infeccin endmica debido a una respuesta global muy inadecuada y tarda. No solo se tardaron 3 meses en diagnosticar el bola como causa de la epidemia (en contraste con el reciente brote en la Republica Democrtica del Congo, donde fue una cuestin de das), sino que no fue hasta 5 meses y 1000 muertes despus que se declar la emergencia de salud pblica y fue casi otros 2 meses ms tarde cuando comenz a ponerse en marcha una respuesta humanitaria.

No es que el mundo no fuera consciente de la situacin: Mdicos sin Fronteras, que fue quien inici la respuesta y la atencin para los pacientes con bola, ha estado recomendando durante muchos meses la necesidad de una respuesta mayor. En otras palabras, esta epidemia fue una crisis evitable y, como enfatiza el artculo del Equipo de Respuesta al bola, frente a un brote emergente, es fundamental una respuesta precoz para contenerlo antes de que sea demasiado grande en trminos del nmero de casos y de sus alcance territorial.

La epidemia actual de bola subraya 3 transformaciones necesarias en nuestra actuacin ante emergencias de salud pblica que se desarrollan con rapidez.

En primer lugar, en el mundo de hoy, es importante reconocer que si se cumplen ciertas condiciones -cambios biolgicos en un patgeno, cambios en las interacciones entre los seres humanos y su entorno, sistemas de salud disfuncionales e infradotados, indiferencia nacional e internacional, falta de una respuesta adecuada en el tiempo, alta movilidad poblacional, costumbres locales que pueden exacerbar la morbilidad y la mortalidad, difusin en centros urbanos densamente poblados, y falta de confianza en las autoridades- lo que podra haber sido un brote limitado puede convertirse en una epidemia masiva, casi incontrolable.

En segundo lugar, los esfuerzos clsicos para el "control de brotes" no son suficientes para una epidemia de este tamao. En su lugar, lo que es necesario es una respuesta amplia, coordinada, humanitaria, social, mdica y de salud pblica, que combine las medidas clsicas de salud pblica con intervenciones efectivas y seguras que incluyen cambios comportamentales, tratamientos y, cuando sea posible, el uso de vacunas. Adems, una respuesta adecuada requiere tomar en consideracin la cultura de las sociedades de los pases afectados y la aplicacin de las intervenciones con el consentimiento de la poblacin. Para el xito de su aplicacin, sern esenciales las intervenciones en colaboracin con las comunidades afectadas as como la reconstruccin de la confianza. Y ser necesario acompaar estos esfuerzos integrados de una mejor coordinacin en tiempo real, de la necesidad de compartir la informacin de forma abierta entre disciplinas diversas, y de contar con todos los actores implicados, la sociedad civil, los gobiernos nacionales, las instituciones acadmicas, hasta organizaciones regionales e internacionales y, cuando sea apropiado, las militares.

En tercer lugar, durante los periodos entre epidemias, debe ser prioritario el desarrollo de instrumentos de diagnsticos, tratamientos y vacunas (al menos hasta la adquisicin de informacin con un nivel de seguridad de fase 1) para estas enfermedades epidmicas relativamente raras pero inevitables y potencialmente devastadoras, con procedimientos ticos y aprobados con antelacin para acelerar el desarrollo y la prueba de estas intervenciones cuando surgen las situaciones de epidemia. Creemos que en esta epidemia, estamos alcanzando el lmite de lo que puede conseguirse con los procedimientos clsicos de contencin.

Mientras tanto, la actual epidemia de bola, que est en un grave peligro de entrar en una espiral ascendente y quedar fuera de control, debe estar como el foco primario de nuestros esfuerzos. Nos preocupa el hecho de que sin un aumento masivo de la repuesta, que vaya en tiempo y urgencia ms all de lo que est siendo planificado junto con el despliegue complementario de nuevas intervenciones (en especial, el uso de tratamientos y de vacunas seguros y efectivos), ser imposible conseguir tener la epidemia bajo control.

Pero tambin tenemos que mirar al futuro. Habr ms epidemias y brotes de bola y de otras infecciones nuevas o reemergentes. Nuestra respuesta a estos acontecimientos es todava lenta, engorrosa, conservadora, mal financiada y mal preparada. Hemos tenido mucha suerte con el sndrome respiratorio agudo grave (SARS en sus siglas en ingls), las gripes H5N1 y H1N1, y posiblemente con el sndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS-CoV), pero esta epidemia de bola muestra lo que puede ocurrir cuando la suerte se aleja de nosotros. Con un patgeno diferente y con otras vas de transmisin, una crisis similar puede surgir en Nueva York, Ginebra, y Beijing tan fcilmente como ha surgido en frica Occidental.

A pesar de las importantes mejoras realizadas durante la ltima dcada, se mantiene la necesidad de una mejor vigilancia, el intercambio de datos en tiempo real, y una accin rpida fundamentada en la informacin existente. Pero no podemos pensar que solo la vigilancia sea suficiente para mantener estos acontecimientos bajo control. Tenemos que mejorar en todos estos aspectos; debemos aprender a actuar de forma ms efectiva.

Nota:

1/ WHO Ebola Response Team. Ebola virus disease in West Africa the first nine months of the epidemic and forward projections. N Engl J Med 2014. DOI: 10.1056/NEJMoa1411100.

Jeremy J. Farrar pertenece al Wellcome Trust y Peter Piot a la London School of Hygiene and Tropical Medicine, ambos en Londres.


Este editorial el New England Journal of Medicine fue publicado el 23 de septiembre de 2014 en NEJM.org. con el ttulo de "The Ebola Emergency: Immediate Action, Ongoing Strategy".


Fuente: http://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMe1411471

Traduccin de Viento Sur (http://vientosur.info/spip.php?article9478)


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