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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-10-2014

Juan Carlos de Borbn y Emilio Botn, entre otros, firmaron acuerdos millonarios con el sanguinario rgimen argentino
Espaa financi a la dictadura de Videla

Danilo Albin
Pblico.es


Archivos secretos revelan que el rey Juan Carlos, banqueros de la talla de los Botn y los principales funcionarios del gobierno de Surez firmaron acuerdos econmicos millonarios con el sangriento rgimen argentino.

El exterminio de seres humanos no slo conlleva una serie de prcticas abominables, capaces de reducir a miles de personas "a la diezmillonsima parte de una mierda", tal como le gustaba decir a uno de los ms crueles carceleros del franquismo. Ya fuese en la Alemania de Hitler, en la Espaa de Franco o en la Argentina de Videla, las polticas represivas absorban una parte sustancial del presupuesto estatal. Desde el soldado que activaba las cmaras de gas en Auschwitz hasta el torturador que haca retorcer de dolor a sus vctimas en Buenos Aires, pasando por el verdugo espaol que destrozaba a sus condenados en el garrote vil... Todos, absolutamente todos, cobraban religiosamente a final de mes.

En mayo de 1976, cuando an no se haban cumplido dos meses del golpe de Estado en Argentina, los cuerpos policiales que aterrorizaban a los habitantes ya haban gastado un 70% de su presupuesto anual... y an quedaba mucha gente por morir. En vsperas de un invierno austral que prometa sangre y dolor, los jefes policiales se vieron obligados a pedir una inyeccin de 12 millones de dlares. Segn los clculos realizados entonces, las tareas represivas iban a costar, al menos en 1976, unos 400 millones de billetes norteamericanos.

Videla necesitaba dinero fresco, pero antes tena que encontrar pases que quisieran socorrerle. Entonces, aquel general de bigotes y mal genio se acord de la Madre Patria, que acababa de enterrar al dictador Franco y que empezaba, con muchas dificultades, a experimentar el camino de la democracia. Exactamente al revs que en Argentina, donde las desapariciones se haban convertido en moneda diaria. La comunidad internacional conoca ese extremo, algo que parece no haber importado mucho en Madrid: segn consta en una gran cantidad de expedientes secretos localizados por Pblico, Espaa firm acuerdos econmicos que dieron aire a la maltrecha dictadura y sus terribles tcticas de exterminio.

Los archivos en poder de este peridico demuestran que el rey Juan Carlos fue el encargado de facilitar los acuerdos entre la Espaa de la transicin y la Argentina de los vuelos de la muerte. El 1 de julio de 1976, el monarca recibi en su despacho al embajador de Videla en Madrid, el general Leandro Enrique Anaya. De acuerdo al informe reservado elaborado por el diplomtico, el rey tuvo "expresiones de beneplcito por el xito con que nuestro Gobierno est afrontando los problemas econmicos coyunturales que ste vive", al tiempo que se mostraba muy generoso ante la prxima visita a Espaa del ministro de Economa de la dictadura, Jos Alfredo Martnez de Hoz, uno de los mximos defensores del ultraliberalismo en Sudamrica.

Ante un Anaya que se sala de su uniforme, el rey Juan Carlos prometi que el responsable de Economa argentino "tendra la mejor acogida y disposicin de banqueros, inversores e industriales, para concurrir al encauzamiento y solucin de los problemas que pudieran plantearse y/o proponerse. En tal sentido, dijo que Espaa estaba en el mejor estado anmico para concretar operaciones comerciales y financieras con la Repblica Argentina". A lo largo de las semanas siguientes quedara claramente demostrado que no se trataba de simples elogios.



Documentos Videla

Documentos de la reunin de 1976 entre los ministros de economa argentinos y espaoles, a los que ha tenido acceso Pblico.


De las palabras a los hechos

La primera buena noticia para Videla tena un irresistible olor a parrilla. Cuatro das despus de la reunin entre Anaya y el rey, Argentina anunciaba que haba firmado un convenio con Espaa para retomar la venta de carne a este pas europeo, paralizada desde haca seis aos. El acuerdo se haba cocinado durante una visita realizada a Madrid por los responsables de la Junta Nacional de Carnes de Argentina y traa como consecuencia inmediata una primera remesa de cuatro mil toneladas de piezas vacunas para el mercado espaol, lo que reportara tres millones ochocientos mil dlares de ganancias para Buenos Aires.

El ministro Martnez de Hoz lleg a Espaa pocas semanas despus de este acuerdo, exactamente un 22 de julio de 1976. Durante su visita, el funcionario pudo moverse con total libertad por los despachos ms importantes e influyentes del pas. Entre las personalidades que le abrieron la puerta se encontraban el rey Juan Carlos, con quien se reuni en la maana del 23 de julio, y el gobernador del Banco de Espaa, Luis Coronel de Palma, que adems ostentaba el ttulo de Marqus de Tejada. Tambin tuvo tiempo para reunirse a solas con el banquero Alfonso Escmez presidente del ya desaparecido Banco Central a quien le prometi que la dictadura argentina le devolvera la sucursal que haba sido expropiada por el Gobierno peronista de Hctor Cmpora en 1973.

En su intensa campaa por encontrar amigos con dinero, la Junta Militar tambin contact con el poderossimo Emilio Botn (padre) para anunciarle que su Banco Santander recuperara las dos filiales que le haban quitado los peronistas. Coincidiendo con la visita de Martnez de Hoz, el diario Informaciones revel que "en la ltima Junta General de Accionistas" del Santander Botn se haba referido al "futuro y perspectivas econmicas en la Argentina". "Despus de los recientes acontecimientos polticos acaecidos en aquel pas, tenemos fundadas esperanzas de que se volver a la prosperidad del pasado, pudiendo asegurar que nuestra organizacin all, que incluye cerca de 500 empleados y nueve sucursales, est plenamente preparada para participar en el resurgimiento de aquella gran nacin. El nuevo Gobierno argentino nos ha ofrecido devolvernos las sucursales de Crdoba y Rosario que nos fueron expropiadas en 1973. Estamos en estos momentos concretando las condiciones en que ha de efectuarse dicha devolucin", declar el presidente del Banco Santander.

El mismo da en que la prensa haca pblico el apoyo de Botn a los dictadores, tanto l como otros banqueros se sentaban a comer con Martnez de Hoz. Ante la apretada agenda del ministro argentino que tena menos de 48 horas para tratar de consolidar las relaciones econmicas con polticos y empresarios espaoles, el Marqus de Tejada, haciendo gala de su cargo de gobernador del Banco de Espaa, se encarg de prepararle un multitudinario almuerzo, en el que logr reunir en un mismo comedor a lo ms selecto del sector pblico y privado. De acuerdo a la nmina de invitados que poco despus fue enviada a la Junta Militar, en aquella comida de trabajo estaban presentes 64 personalidades espaolas, entre las que figuraban los ministros de Comercio, Industria y Hacienda, as como los presidentes de los principales bancos de la poca y un buen nmero de empresarios. El principal tema de conversacin fue la relacin entre Espaa y Argentina, as como las posibilidades de negocios para ambos estados.

Los representantes de ambos pases se volvieron a ver las caras el 1 de diciembre de 1976, bajo el agobiante calor de Buenos Aires. Ese da comenzaron las conversaciones secretas entre Martnez de Hoz y el ministro de Comercio espaol, Jos Llad, quien haba sido designado por el presidente Adolfo Surez para negociar un millonario acuerdo con la dictadura. Las negociaciones duraron 72 horas, al trmino de las cuales ambos ministros rubricaron un documento conjunto. De acuerdo al contenido de esos papeles secretos, ambos estados acordaron "poner en prctica un programa de cooperacin econmica y financiera" por el cual Espaa vendera a Argentina "bienes de equipo, barcos de caractersticas especiales, dragas y otros elementos flotantes, as como equipos de carga y descarga para puertos, locomotoras y dems material ferroviario, y otros equipos y plantas industriales" por un valor global de 290 millones de dlares.


Documento sobre las conservaciones entre los ministros de economa de Espaa y Argentina a los que ha tenido acceso Pblico


Para facilitar las cosas, el Banco Exterior de Espaa se comprometa a establecer "una lnea especial de crdito" que permitira "amparar compras argentinas por un valor mximo de 150 millones de dlares". Adems, Espaa acceda a otorgar a Argentina "un crdito en condiciones concesionarias por valor de 50 millones de dlares". "Parte de este crdito aade el documento reservado ser utilizado para colaborar en el desarrollo de la industria naval argentina".

Ese mismo 3 de diciembre, ambas delegaciones firmaron el "Protocolo de Cooperacin Comercial y Financiera entre la Repblica Argentina y el Gobierno de Espaa" (ver PDF), un documento que llevaba el sello de "confidencial" y en el que se establecan los pasos a dar por cada pas. Por un lado, la dictadura se comprometa "en el plazo ms breve posible" a firmar contratos con la empresa Astilleros Espaoles para la construccin de "dragas y remolcadores de diversos tipos y eventualmente otro tipo de buques a sugerencia de la Secretara de Estado de Intereses Martimos", por un valor aproximado de 140 millones de dlares.

Adems, el Gobierno Militar garantizaba que se otorgaran "las mximas facilidades" para que las instituciones y empresas del sector pblico o privado argentino adquiriesen a Espaa "bienes de capital por un valor de 150 millones de dlares" que seran financiados mediante la lnea de crdito otorgada por Madrid.

Las otras cifras

Slo durante los tres das que dur la visita del ministro espaol a Buenos Aires entre el 1 y el 3 de diciembre desaparecieron ms de 100 personas. Los ciudadanos espaoles, a pesar del apoyo econmico que este pas prestaba a la dictadura argentina, tampoco escaparon del horror. De hecho, pocas semanas despus de rubricar el pacto financiero con el gobierno de Surez, los subordinados de Videla no tuvieron ningn inconveniente en secuestrar, torturar y asesinar a un joven gallego que viva en Buenos Aires. Se llamaba Urbano Lpez Fernndez, tena 28 aos, era auditor contable y en pocos meses iba a ser padre por segunda vez. El 31 de diciembre de 1976, mientras algunos brindaban, Urbano era fusilado junto a otros cuatro jvenes.

La desaparicin de este ciudadano espaol no pareci inquietar demasiado al Gobierno de Surez, que decidi continuar adelante con los negocios previstos. Entre el 22 y el 27 de abril de 1977, una delegacin militar argentina, encabezada por el capitn de navo Ral Francisco Bondoni, se traslad a Madrid con el objetivo de firmar varios contratos "para la provisin por parte de Astilleros Espaoles de un tren de dragado, dique seco, seis remolcadores de diversos elementos flotantes y material portuario de apoyo por un valor aproximado a los 220 millones de dlares", seala otro de los documentos reservados.

De acuerdo a distintos informes elaborados por la embajada de Argentina en Espaa, las relaciones comerciales entre ambos pases alcanzaron su mximo histrico en plena dictadura. Por ejemplo, en 1977 se produjo "un notable incremento del comercio global que alcanza los 450,8 millones de dlares, cifra que no registra precedentes hasta el presente", destacaba la Consejera Econmica de la Embajada en un informe. Tambin resaltaba que el comercio entre Espaa y Argentina "ha mantenido, en general, una tendencia creciente, que se ha producido por el aumento conjunto de las importaciones y exportaciones espaolas a nuestro pas. En este periodo, el comercio global pas de 14,7 millones de dlares en 1961 a 450,8 millones de la misma moneda en 1977, lo que representa un ritmo de crecimiento anual promedio del 23,8%".

Falsa caridad

Los negocios secretos entre Espaa y Argentina no habran tenido un final feliz, al menos desde la ptica de los funcionarios de la dictadura. En abril de 1983, cuando ya faltaba muy poco para que el rgimen se desvaneciera, el nuevo consejero comercial de la embajada argentina en Espaa, Sebastin Iturrioz, elabor un informe en el que desmont la supuesta caridad de polticos, empresarios y banqueros espaoles. En su nota de carcter "reservado", el funcionario adverta que "Espaa hizo su negocio sin otorgar ninguna concesin".

Entre otros puntos, Iturrioz adverta que los acuerdos alcanzados entre ambos pases en materia pesquera "permiti a la flota espaola desembarazarse de numerosas unidades algunas obsoletas que haban quedado inactivas" . Adems, el Gobierno de Surez "desequilibr la relacin societaria entre las partes y someti al socio argentino (mayoritario) al arbitrio de la voluntad de aqul". "Otro gran acierto de Espaa aada el consejero consisti en su intensa participacin en obras pblicas que le fueron adjudicadas sin contrapartidas y a veces en perjuicio de las propias empresas argentinas", destacaba. Las reuniones con la Madre Patria, siempre baadas en whisky y canaps, ya eran parte del pasado.

Fuente: http://www.publico.es/politica/551005/espana-financio-a-la-dictadura-de-videla



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