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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2014

Las posibilidades de un nuevo tipo de economa

Michael Johnson
geo.coop/blogs/michaeljohnson

Traduccin de Carlos Balmaceda



 

La posibilidad entre manos

Gar Alperovitz escribe extensamente sobre los profundos cambios econmicos que estn teniendo lugar por todo el pas, regin por regin. Es uno de los muchos que lo hacen aqu y en el extranjero, como Marjorie Kelly , Massimo DeAngelis , Boaventura de Sousa Santos , Ethan Miller , Ana Margarida Esteves y muchos otros. Esta visin compartida de abundancia y solidaridad en el centro de esta dinmica emergente local y regional probablemente necesitar una generacin para enraizar firmemente, si lo hace. En tres o cuatro generaciones estos cambios podran llegar a ser una parte sustancial de la poltica econmica de los EEUU. Quiz.

Estos pensadores y observadores no imaginan un aumento importante de "empleos", menos an buenos. Ms bien imaginan un nuevo tipo de economa que potencie la cooperacin, la abundancia y la solidaridad a gran escala. Que promueve mucha solidaridad en lugar de mucha especulacin o cooptacin . Se fundamenta en gente normal que desarrolla una selva tropical de oportunidades y relaciones como sustituta de la dinmica abrasadora de la Tierra del neoliberalismo.

Los principios, caractersticas y procesos implicados en este tipo de desarrollo econmico regional no son abstracciones. Ni tampoco deducidos de una simulacin matemtica. Y, en muchas vas, ni siquiera son nuevos . Ms bien son reflejos de eras de realidades sociales y biolgicas por todo el planeta . Son descripciones de la dinmica subyacente que dirige nuevos tipos de sistemas sociales y econmicos en muchas partes del mundo como Brasil , Quebec , el norte de Italia y otros lugares. Son sistemas estables que funcionan desde culturas que promueven el mutualismo y la distribucin suficiente de aquello que es verdaderamente necesario y genuinamente deseado en lugar del consumismo compulsivo y narcisista que el sistema dominante neoliberal promueve.

Yo denomino esta dinmica "economa cooperativa/solidaria". Una diversidad de enfoques emparentados de alternativas econmicas se ha estado desarrollando. Ha ido acompaado de un maremgnum de nombres diversos por diferentes grupos y movimientos que buscan establecer su identidad como una alternativa al capitalismo. Los enfoques con los que ms me identifico son aquellos que estn profundamente orientados al desarrollo de abajo a arriba, donde la democracia puede enraizar. Aunque comparten muchos valores y objetivos, estos enfoques diversos pero democrticamente orientados todava no se han vinculado entre s de forma sustancial.

As que como vamos nosotros, aqu en los EEUU, a llegar ah? Cmo pueden todos estos esfuerzos por todo el mundo moverse de los mrgenes polticos y econmicos en los que trabajamos y enraizar como una selva popular global? Cules son las claves?

Los elementos bsicos necesarios

Se sabe mucho de la infraestructura que se necesita, pero se comprende poco el tipo de cultura necesaria para movilizar a la gente y desarrollar el potencial relacional necesario.

Hay cuatro elementos clave relacionados con la infraestructura de movimientos regionales cooperativo/solidarios:

Una multitud de empresas econmicas alternativas diversas.

Una red regional de empresas econmicas cooperativas y solidarias que puedan mantener cadenas recprocas de produccin-distribucin-y-consumo de bienes y servicios que conecten a los productores con los vendedores al por menor y a estos con los consumidores en comunicacin regular. Las cooperativas obreras no pueden construir su propia economa regional, ni lo pueden las redes de huertos comunitarios, etc.

Una red regional de instituciones locales mediadoras que puedan dar base a esta economa regional cooperativa/solidaria en las comunidades en las que la gente vive o trabaja o tiene profundas afinidades. (Las instituciones mediadoras son organizaciones locales que representan la voz y los intereses de la poblacin local). Esta red de redes es esencial para la formacin de una base de consumidores importante y leal as como de la comunicacin regular entre todas las partes.

Una red social para enlazar entre ellas las comunidades base, sus instituciones mediadoras, las instituciones de segundo nivel como las redes del mismo sector y las instituciones de justicia social de toda la regin. Esta red de redes es esencial para la formacin de una base de consumidores importante y leal. Es tambin esencial para la formacin de alianzas polticas basadas en intereses mutuos para resolver el maremgnum de necesidades legales, de financiacin y polticas para fomentar una selva de economa popular.

La cultura necesaria

Esta infraestructura sola es simplemente un esqueleto social. Por s misma no tiene vida orgnica. Las estructuras son simplemente partes de un cuerpo, de un ecosistema como una selva tropical. Por ejemplo, esta es la descripcin del cuerpo humano como una comunidad :

Bajo nuestra piel tenemos 50 billones de clulas, una comunidad muy funcional con tecnologa que supera de lejos cualquier cosa que hayamos inventado con nuestra mente. Cuando estamos sanos, este sistema es tan impecable y armonioso que en nuestro interior tenemos pleno empleo, atencin sanitaria universal, ninguna clula queda detrs. Los rganos cooperan unos con otros de forma que el sistema en su conjunto puede prosperar... En esta etapa de la evolucin humana, no necesitamos que nos crezca otro brazo o un cerebro ms grande. Necesitamos que crezca una mayor conciencia y conexin de la comunidad.

Conciencia, conexin y comunidad llegan a travs de la cultura. Me gusta especialmente la forma en que Fritjof Capra lo plantea en Las conexiones ocultas: una ciencia para una vida sostenible :

... la cultura surge de una dinmica compleja, altamente no lineal. Se crea a travs de una red social que supone mltiples ciclos de realimentacin mediante los cuales se comunican, modifican y mantienen continuamente valores, creencias y reglas."

(Las palabras en la definicin pueden sonar muy abstractas, pero quedarn claras en la explicacin que sigue.)

Un movimiento cultural para desarrollar EC/S regionales tendr tres dimensiones clave si quiere xito en el desarrollo de una economa regional alternativa. Son inseparables. Si falta uno, faltan todos. Tiene que ser una cultura de la creencia, del empoderamiento y de Pensar cooperativamente.

Primero, tiene que ser una cultura de la creencia . Esto es: gente suficiente en el mismo lugar que est convencida de que es posible que sistemas de economa cooperativa y solidaria lleguen a ser una gran fuerza justamente donde ellos viven. Los suficientes para creer que es razonable arriesgarse a empezar empresas locales de propiedad colectiva y con base comunitaria. Suficientes residentes y otros lderes locales que crean que pueden conectar y trabajar juntos regionalmente para construir un nuevo tipo de economa que fomentar la cooperacin, la abundancia y la solidaridad. Suficiente gente que sintonice con este tipo de actividad para unirse al esfuerzo como consumidores leales para hacer que se produzca as como para adquirir los bienes y servicios ofrecidos. Y suficientes tipos entusiasmados y que lleguen a creer que vale la pena invertir parte de su riqueza sobrante para apoyar su crecimiento.

Claramente, el vehculo para hacer todo este trabajo es una infraestructura de empresas que lleguen a ser parte integrante de sus comunidades, trabajando juntas en red, y desarrollando las cadenas de produccin-distribucin-y-consumo. Pero de donde vendra la motivacin cooperativa y la destreza para llegar a construir estas infraestructuras y que permanezcan democrticas? Esto nos lleva a las otras dos dimensiones.

Segundo, una cultura as tiene que ser una cultura del empoderamiento . Los cambios polticos y econmicos imaginados que estamos discutiendo aqu requieren que haya la suficiente gente normal en una regin dada que quiera cambiar de una vida de miedo, derrotismo y mentalidad de escasez a una mentalidad de abundancia y mutualidad. Que quieran liberarse lentamente de la dialctica de la opresin que han internalizado y aprendan a empoderarse por s mismos. Que quieran moverse de estar atrapados en un individualismo que nos enfrenta a todos unos contra otros a creer que podemos ser solidarios unos con otros donde cuenta.

Este tipo de cambios son muy desafiantes y muy transformadores. Exigen sistemas especiales de educacin y apoyo. Estos sistemas, a su vez, requieren un tipo diferente de cultura que aquella con la que hemos crecido. Esto es, culturas de creencia en la mutualidad y la posibilidad de que la gente normal pueda hacer que suceda -lentamente, paso a paso-. O, en palabras de Paul Loeb, "lo imposible llevar un ratito" .

Tercero, este nuevo tipo de cultura tiene que ser tambin una cultura de Pensamiento cooperativo. Esto es: una cultura con un compromiso incondicional a fomentar las oportunidades, actitudes y destrezas necesarias para querer comprometerse en la incesante consulta y negociacin necesaria para que la gente normal gestione sus vidas colectivas juntos. Yo llamo a esta orientacin a la vida pblica Pensar cooperativamente. Es famoso que Rodney King pregunt "no podemos simplemente llevarnos bien unos con otros?". Por conmovedora que sea su splica tenemos que reconocer que no, necesitamos entender a fondo que no basta "solo" con llevarnos bien unos con otros. Educar a un hijo es un proceso increblemente complejo como lo es que funcione un trabajo compartido, que en un grupo multiracial lleguen a entenderse unos a otros de forma que puedan trabajar juntos, etc.

Pensar cooperativamente implica ser capaz de vaciar la mente de distracciones y extender su foco de forma que uno pueda atender a las necesidades del Todo y, tanto como sea posible, al conjunto completo de problemas. En el caso en cuestin este sera la red cooperativa/solidaria y su regin, pero cualquier proyecto requiere Pensar cooperativamente para que funcione bien. Requiere que t y yo dejemos de lado nuestros intereses particulares en el contexto de la Totalidad para encontrar lo que se necesita. Los enfoques de pensamiento autocentrados actan en el contexto de cmo la totalidad puede servir a mis intereses, ya sean particulares o los del grupo o sector con el que ms me identifico.

Todos los que estamos comprometidos en alianza construyendo redes multisectoriales sabemos lo difcil que es unir a la gente en un esfuerzo sostenido. Una cultura jerrquica quiere que los muchos difieran a unos pocos para que lo hagan. Estas estructuras consiguen su solidaridad vertical mediante el control de prebendas y la capacidad de amenazar con una prdida importante; o mediante el carisma de un tipo especial de lder.

Las estructuras horizontales, de abajo-arriba tienen que ser muy diferentes. Se basan fundamentalmente en la creacin de tantos intereses mutuos como sea posible entre las partes, una solidaridad horizontal. Estas partes pueden tener diversos intereses particulares que van desde tener poco que ver unos con otros en cualquier forma directa a ser bastante antagonistas. Las culturas horizontales requieren gente que pueda Pensar cooperativamente y tengan los medios -un espacio pblico y normas y rituales de comunicacin, por ejemplo- para hacerlo juntos. Pensar cooperativamente exige un compromiso virtualmente incondicional para consultar y negociar unos con otros de buena fe, y hacer lo que uno pueda para fomentar la confianza y transparencia esenciales que esta relacin tiene que tener. Puesto que interiorizamos tanto el individualismo y el centrado en uno mismo de nuestra cultura recibida, esto supone un trabajo constante durante toda la vida.

Cuando los individuos en un grupo pueden hacer esto, el poder del grupo puede dispararse. cuando los grupos y las organizaciones se pueden unir en este tipo de solidaridad horizontal, no solamente se dispara el empoderamiento sino tambin la creencia en que algo nuevo puede ocurrir tambin se disparar. Se vuelve contagioso.

Y dejemos que la palabra "contagioso" nos recuerde que una solidaridad horizontal potente ser muy amenazadora para cualquiera que quiera mantener el status quo. Muchos buscaran matarla por el miedo y con la rabia que este miedo dispara.

Suena todo esto como una quimera?

Es una buena pregunta. No solo eso, es una cuestin fundamental. Tiene que ser resuelta o nuestros movimientos por una democracia econmica y poltica no tendrn una estrategia para llegar a ser profundamente relevantes. Estoy alarmado por la ausencia de una visin y estrategia coherente de un movimiento que toca el nervio de la cuestin fundamental: Cmo generamos el poder para movernos desde los mrgenes y llegar a ser una parte sustancial, sostenida y ubicua del paisaje poltico y econmico?

Estoy alarmado no solo por el atrincheramiento cada vez ms profundo del capitalismo en las estructuras econmicas y polticas, sino por su penetracin cada vez ms profunda en las culturas mismas del mundo con sus creencias, valores y prcticas. Este tipo de penetracin llega hasta el tutano del ser de cada persona y sigue hacia el corazn mismo del planeta. Capra describe como la cultura es una dinmica profunda, impulsora, que trabaja constantemente sobre sus miembros:

Se podra decir que la cultura se dedica al negocio de la "autoreplicacion". Desde el momento de la concepcin, imprime sus pautas y ritmos en el sustrato neuronal en desarrollo infinitamente plstico del organismo fetal. Da forma a esta sustrato para llegar a ser preferentemente sensible a las pautas culturales. As, el individuo buscar replicar dichas pautas cuando es adulto. Este proceso de moldeamiento continua durante toda la vida ya que la capacidad del cerebro de reorganizarse por s mismo segn los usos a los que se dirige nunca cesan.

El capitalismo elitista busca sistemticamente moldear a todos a sus formas. No puede hacer otra cosa. Como cualquier economa debe tener una cultura que se autoreplique. Hace cuarenta aos, en su Introduccin a su libro El momento populista , Lawrence Goodwyn describi cmo "una cultura de la sumisin" empez a surgir con el cambio de siglo del XIX al XX y cmo haba crecido en los 70. El mundo Piketty que ahora habitamos es el vstago lgico de esta estrategia cultural por el consentimiento, el consumismo y el individualismo. Qu va a hacer la gente de nuestros movimientos respecto a esto? Lo que sigo oyendo de la Izquierda son, en su mayor parte, propuestas fragmentarias: 1) llamamientos a movimientos democrticos que reclaman ser radicales pero que solo se centran en un nico tema, y 2) llamamientos genuinos a un profundo cambio poltico y econmico que ignoran cmo generar el poder para hacer que ocurran.

Un surgimiento pequeo y lento

La economa cooperativa/solidaria es una economa que sirve principalmente a la gente y al planeta, no solo al 10-20% de arriba. Define los beneficios como medios esenciales para mantener este tipo de empresas y proyectos, no como propietarios que intentan conseguir tanto como puedan. El tipo de desarrollo econmico regional del que hablamos aqu es emergente. Pensemos en el fenmeno Occupy Wall Street sin la notoriedad. Imaginemos que mucha gente en sitios muy diferentes en una regin empieza a descubrir nuevas formas de adaptar pautas de cooperacin y solidaridad fundamentales a la naturaleza social de los humanos. Tras un tiempo, empiezan a reconocerse unos a otros, a sentir que tienen mucho en comn. Se est creando una selva. As que estamos hablando de un proceso que llevar mucho tiempo. Un tiempo mucho ms all de nuestras vidas. No hay un Plan Maestro dominante. Tales artefactos hacen bsicamente que todo el mundo sienta que son simplemente engranajes en la mquina de algn otro porque esto es, en realidad, a lo que llevan estos planes. Esto sucede en parte mediante la intencin activa de ls "planificadores maestros" y por el persistente consentimiento de las "vctimas". El poder innato de la gente normal de participar de manera significativa en sus vidas colectivas y de crear lo nuevo est preso en este consentimiento. Vemos la economa cooperativa/solidaria como una va para que la gente normal pueda conectar y desarrollar sus posibilidades educativas, econmicas y polticas para transformar ese consentimiento en una poderosa fuerza de mutualidad. Debemos conectar cara a cara para hacer este trabajo y necesitamos conectar regionalmente para para llevarlo a una escala significativamente transformadora. Ahora mismo estn surgiendo redes cooperativas/solidarias en varias regiones del pas. En el oeste de Massachusetts, el centro de Massachusetts , la ciudad de Nueva York , Filadelfia , Madison , Detroit , Jackson (Mississippi), Austin (Texas) y el rea de la Baha . Se construyen sobre ms de 100 aos de actividad econmica cooperativa aqu y en todo el globo. Nancy Folbre hizo notar que si se sumasen todas las empresas cooperativas obreras, de consumo y de produccin en el mundo hoy, formaran la novena mayor economa del mundo .

Existen Redes de Solidaridad Econmica por toda Sudamrica; en Canad, especialmente en Quebec; en Inglaterra, Francia, Espaa, Italia y otros pases europeos. Los elementos bsicos en Brasil se pueden rastrear hasta el siglo XVII, su emergencia conceptual en los 30, y su crecimiento orgnico persistente desde los 70 y 80.

Estos procesos a pequea escala, basados en la comunidad, ms o menos democrticos, con todas sus luchas, responden mucho mejor a las necesidades de todos los implicados que la poltica y la economa abusivas a gran escala que se arremolinan en torno nuestro a un ritmo cada vez ms rpido. Los proyectos pequeos son ms fciles de disear adecuadamente. Nuestra intuicin trabaja mejor en ellos porque estn ms cerca de nuestra experiencia como pequeas criaturas, y los errores sern menores. Quiz es inadecuado llamarlos errores. Tienden a ser solo pequeas modificaciones que necesitan ajustes adicionales ms tarde, parte de un desarrollo y reparacin dinmicos.

La gente que participa en estos procesos comparte mucha confusin y miedo ya que tambin estn inmersos en los problemas que hacen necesario crear nuevas vas para trabajar juntos. Necesitan redescubrir las cualidades esenciales para compartir de la vida humana. Es un proceso transformador lento. El surgimiento de lo nuevo es siempre lento y complicado cuando se mueve de arriba abajo y a travs. Todas las historias de evolucin y transformacin nos dicen esto una y otra vez. El desarrollo es orgnico, no impuesto. El "crecimiento" neoliberal, por otra parte, es tan insaciable como un cncer. No comprendemos que "crecimiento" y "consentimiento" van juntos y que son tanto una eleccin como una imposicin.

Entender cmo funciona la transformacin y alinearnos con sus ritmos es la clave para el poder que necesitamos que surga desde los mrgenes con toda su fuerza.

Michael Johnson naci y creci en el saliente noroccidental de Texas en 1942. Sus padres, una emigrante irlandesa y un caballero del Mississippi, se conocieron en un ascensor atascado en Nueva York. Ms o menos a los 16 aos se di cuenta de que "el mundo no funcionaba muy bien", pero no tena una pista de qu hacer con ello. Tras la universidad se implic profundamente en dinmica de organizacin comunitaria de grupos, y el aprendizaje prctico en Nueva York entre 1968 y 1973, y la desegregacin del sistema escolar de Austin en 1976-1980. De vuelta a Nueva York en 1980 cofund una gran comunidad intencional. Tambin ha sido un sitio para la investigacin prctica en cultura cooperativa. Sigue all 34 aos despus. En 2007 empez a sumergirse en los movimientos de cooperativismo obrero y solidaridad econmica a travs de la Valley Alliance of Worker Co-operatives, la revista Grassroots Economic Organizing y el colectivo SolidarityNYC.

Escribe en su blog http://geo.coop/blogs/michaeljohnson .



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