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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-10-2014

Torturadores argentinos recibieron cursos en instituciones espaolas

Danilo Albin
Pblico.es

El rgimen de Videla y el gobierno de Surez mantuvieron una activa colaboracin a nivel represivo, segn figura en varios archivos secretos de ambos pases


El teniente argentino Antonio "Trueno" Pernas, actualmente preso en Buenos Aires por cometer crmenes de lesa humanidad, era un hombre de accin: por sus manos -y su sala de tortura- pasaron muchos hombres y mujeres que hoy siguen sin aparecer. Su compaero Enrique Scheller , alias "Pingino", tambin fue sealado por algunos sobrevivientes como un sdico torturador. Entre 1978 y 1980, ambos individuos formaron parte de la embajada de Argentina en Espaa, donde se dedicaron a perseguir y controlar al numeroso colectivo de refugiados argentinos que vivan en este pas. A pesar de las denuncias que existan en su contra, el gobierno de Surez les dio pasaportes y permiti que llevaran revlveres.

Sus nombres no son un caso aislado. Tal como confirman diversos documentos reservados en poder de Pblico, la delegacin diplomtica argentina fue utilizada como uno de los principales centros de operaciones de la dictadura en Europa, con una doble misin: controlar a los exiliados y contrarrestar las denuncias internacionales contra el rgimen. All todos iban armados, gracias a las licencias que el gobierno de Adolfo Surez conceda sin rechistar. Segn consta en los archivos secretos, el embajador Leandro Enrique Anaya tena permiso para utilizar una pistola Smith Wesson calibre 38. Su secretario, Jorge Vigano, dispona de un revlver Astra, mientras que el consejero econmico y comercial, Carlos Vailati, portaba un modelo cobra del revlver Colt. Tampoco faltaba plvora en el Consulado General de Madrid, donde su mximo responsable, Luis Vila Ayres, gozaba de un "permiso de portacin de arma de defensa personal": una pistola Browning calibre 7,65.

Tras dotar de armamento a sus funcionarios, los militares argentinos montaron un servicio de espionaje con sede principal en la embajada de Madrid y sucursales en las oficinas consulares de Barcelona, Bilbao y Cdiz. En esta nutrida red no slo participaron los funcionarios de las representaciones en Espaa, sino que tambin tomaron parte los militares que eran enviados a este pas bajo la excusa de realizar "cursos de formacin" en instalaciones del ejrcito y la marina espaola.

Uno de los primeros en cumplir estas funciones fue el teniente coronel Antonio Jos Deimundo Pieiro , quien durante el curso 1976-1977 asisti a la escuela del Estado Mayor del Ejrcito en Madrid. Ya fuese dentro o fuera del aula, Pieiro tena la autorizacin del gobierno espaol para portar un revolver calibre 38 "modelo detective" de la marca Colt y dispona de pasaporte oficial, al igual que su mujer y sus hijos. Al volver a Argentina en 1977, el experimentado militar se dedic a coordinar la salvaje represin en la provincia de Misiones, al norte del pas.

Intercambio represivo

Los documentos a los que ha accedido este peridico confirman que Espaa y Argentina mantuvieron un estrecho intercambio de policas y militares para la realizacin de cursos oficiales. En el marco de esas relaciones, el 23 de septiembre de 1977 el Jefe de la Polica Federal Argentina -una de las fuerzas represivas que secuestraba, torturaba y asesinaba a los militantes antidictatoriales-, Edmundo Ren Ojeda , hizo llegar al gobierno de UCD el plan anual de becas de ese cuerpo. Por primera vez, la oferta de la dictadura de Videla inclua a miembros de la Guardia Civil y de la Polica.

El gobierno de Surez no rechazara la oferta del rgimen argentino. El 25 de noviembre de 1977, el ministerio de Exteriores a cargo de Marcelino Oreja confirm por medio de una carta que un oficial de la Guardia Civil y otro de la Polica Armada estudiaran en Argentina. En concreto, los efectivos elegidos realizaran el curso de Explosivos, que comenzaba el 23 de octubre de 1978 y tena una duracin de diez das, en los que sus asistentes recibiran capacitacin sobre el "manipuleo, desarme y transporte de artefactos incendiarios y/o explosivos y la realizacin de pericias o informes judiciales".

En esas mismas fechas, La Moncloa respondi a la generosidad argentina con una propuesta muy especial a uno de sus marinos, el teniente de fragata Jorge Osvaldo Troitio . De acuerdo a un documento confidencial de la Armada argentina, Troitio haba viajado a Europa para "prestar servicios en la Agregacin Naval" de la embajada en Madrid, aunque utilizara como camuflaje su participacin en el curso de Estado Mayor en la Escuela de Guerra Naval. Gracias al correspondiente permiso otorgado por la Guardia Civil, poda llevar en la cintura un revlver Smith & Wesson calibre 38. El 6 de mayo de 1978, sus profesores espaoles lo eligieron para que realizase una exposicin sobre Argentina, de manera que pudiese explicar a sus camaradas las bondades del "rgimen poltico" de Videla y su "desarrollo futuro".

Con ganas de aprender

Troitio fue uno de los ms activos "estudiantes" enviados por la dictadura a Espaa, pero no el nico. De acuerdo a los listados oficiales, 33 militares argentinos desfilaron por las dependencias militares de este pas entre 1976 y 1983. Siete de ellos se apuntaron al curso de Estado Mayor de la Escuela Superior del Ejrcito, mientras que otros lo hicieron en la Escuela de Guerra Naval. Entre estos ltimos se encontraba el marino Carlos Jos Pazo, uno de los torturadores que prestaba funciones en el campo de concentracin de la Escuela de Mecnica de la Armada (ESMA), uno de los principales centros de exterminio del pas.

Otro de sus compaeros de torturas, el teniente Nstor Savio, tambin fue premiado con un viaje a Espaa para realizar el curso de Mando de Infantera de Marina en San Fernando (Cdiz), mientras que Ricardo Csar Araujo -un marino muy activo en la mal llamada "lucha antisubversiva"- consigui que sus jefes de la Armada lo enviasen a Madrid "en comisin permanente" -lo que le dotaba de proteccin gubernamental- para acudir al curso sobre "Comando y Estado Mayor de Infantera de Marina".

De acuerdo a una nota confidencial del Estado Mayor de la Armada Argentina, Araujo deba permanecer en Espaa entre agosto de 1980 y noviembre de 1981. En su legajo, sus jefes reconocan su "activa participacin" en la "lucha contra la subversin" en Baha Blanca, una ciudad situada a 600 kilmetros de Buenos Aires. Precisamente por eso, tres dcadas ms tarde un tribunal de esa localidad lo acus de "haber formado parte del plan criminal, clandestino e ilegal implementado para secuestrar, torturar, asesinar y producir la desaparicin de personas". Cuando viaj a Espaa, Araujo ya cargaba en la espalda todos esos deleznables actos.

La escuela portea

La participacin de los 33 argentinos en cursos dictados por las Fuerzas Armadas fue correspondida por parte del gobierno de Surez con el envo de 14 militares a Buenos Aires para que realizaran distintas asignaturas en dependencias del Ejrcito y la Marina. "Los cursos realizados por estos oficiales se efectan en virtud de intercambios de alumnos y como consecuencia de acuerdos firmados en reciprocidad con pases con los que se mantienen relaciones diplomticas desde hace muchos aos y que continan en la actualidad", justificaba en 1998 el ministerio de Defensa espaol ante un requerimiento de informacin efectuado por el juez Baltasar Garzn, quien entonces trataba de investigar los crmenes de lesa humanidad en Argentina.

De acuerdo al listado proporcionado en aquel momento por Defensa, entre 1979 y 1983 ocho miembros del ejrcito espaol realizaron el curso de inteligencia ofrecido por la dictadura. Varios de ellos visitaron las instalaciones de la ESMA, el mismo recinto donde funcionaba el campo de concentracin. El entonces comandante Cristbal Gil y Gil admitira este extremo frente a Garzn, ante quien tuvo que declarar el 16 de junio de 1998. De acuerdo a su testimonio en la Audiencia Nacional, Gil y Gil -que prestaba funciones en el SECID- haba viajado a Buenos Aires en abril de 1981 para participar en un curso de "Estudios de Personal", dirigido al "aprendizaje de tcnicas policiales de identificacin de huellas y microfilmacin de documentacin, as como tcnicas de modernizacin del Servicio de Inteligencia".

Al ser consultado sobre sus visitas a la ESMA, el militar asegur que haba estado all en tres ocasiones. Cuando Garzn le pregunt por los nombres de sus anfitriones, respondi que no se acordaba de ninguno. Ante su falta de memoria, el juez le mostr varias fotos de los represores que se movan por ese centro, pero no sirvi de nada: su mente continuaba en blanco. Los abogados querellantes le preguntaron si haba recibido instrucciones "sobre formas de combatir la subversin", a lo que Gil y Gil volvi a contestar con otra evasiva: "esas eran las tcnicas conocidas en Espaa y en cualquier otro pas occidental".

El comandante del CESID tampoco estaba al corriente de la utilizacin de la ESMA como campo de concentracin, un aspecto que haba sido denunciado en varias ocasiones a nivel internacional por los organismos de derechos humanos. En su declaracin, Gil y Gil aleg que ni siquiera saba que en Argentina haba desaparecidos. Como mucho, crea que all exista un "enfrentamiento entre autoridades militares y grupos idelogos dispares". El saldo fue de 30 mil personas asesinadas por el terrorismo de estado.

Fuente: http://www.publico.es/politica/551707/torturadores-argentinos-recibieron-cursos-en-instituciones-espanolas


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