Portada :: Palestina y Oriente Prximo :: El Imperio recurre al Califato: el Estado Islmico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-10-2014

Daesh y los abismos de la resurreccin

Elas Khoury
Al-Quds al-Arabi


Reconozco que todos mis intentos de comprender el fenmeno de Daesh han fracasado. Nadie sabe, o el conocimiento est tan desperdigado, que es casi imposible recomponer el puzle de Daesh. Sin embargo, existen cuatro cuestiones relacionadas con el rpido ascenso de Daesh:

La primera es el hecho de que Al-Qaeda, que se enfrent por medio de un salvaje terrorismo a EEUU y los estados occidentales, ha desaparecido o se ha desmembrado. El escenario de guerra se ha trasladado de Occidente a Oriente: las guerras hoy se libran en los pases rabes y las vctimas son iraques, sirios y yemenes, mientras Occidente mira y ofrece alguna ayuda humanitaria. Por su parte, el prudente ministro francs Laurent Fabius ofrece a los cristianos de Iraq que emigren a Francia. Daesh, o el Estado del Califato que va desde Mosul a Deir Ezzor, ha zanjado la lucha armada con Occidente, y ha pasado a luchar contra los rabes con el objetivo de imponer la shara, o lo que considera que es la shara, a nuestros pueblos devastados: crucifixin, latigazos, lapidacin, pillaje y captura.

La segunda cuestin indica que el rgimen sirio dictatorial, que teme el enfrentamiento con Daesh y no ha enviado sus barriles a las zonas que domina, ha encontrado en Daesh una justificacin para existir. As, el discurso asadiado haba daeshizado la revolucin popular siria mucho antes de que las fuerzas de Al-Bagdadi llegaran a Siria. Con la llegada de Daesh, el ejrcito del Califato se encarg de destrozar lo que quedaba de las fuerzas armadas de la oposicin siria. Y entonces, las guerras sirias entraron en una nueva etapa llamada la lucha/complementariedad de los dos despotismos: el Baaz y el Daash [1].

La tercera cuestin es que los pases petroleros que vieron en la revoluciones de la primavera rabe una amenaza a sus regmenes de injusticia y despotismo, aprovecharon sus capacidades mediticas para subirse al carro de las revoluciones, antes de ayudar a destrozarlas desde dentro por medio de la ayuda financiera y de armamento a las fuerzas islamistas -entre ellas Daesh-, en el marco de la reconfiguracin de la zona al ritmo de la lucha sun-chi. Y aqu Turqua ha jugado un papel principal, como abanderado del sueo de los Hermanos Musulmanes que tanto apreciaba.

La cuarta es que Irn se benefici, igual que su aliado sirio del la daeshizacin creciente, para justificar su injerencia en Siria, e imponer su hegemona total sobre Iraq.

En otro contexto, habra sido posible hablar del papel de Israel o las aspiraciones israeles, pero la resistencia heroica de Gaza ha devuelto ese papel a su lugar natural. El juego se ha escapado de la manos de los brokers ms pequeos, y hoy se encuentran en una situacin similar a la de Izzat Ibrahim al-Duri [2] y la organizacin del Baaz-cofrada nakshbandiyya, que se desintegr rpidamente tras el dominio de Daesh en Mosul.

Si leemos la situacin en el Bilad al-Sham e Iraq desde la perspectiva de Daesh, nos encontramos con que todos los jugadores regionales han cado ante el huracn daesh, similar al huracn talibn que arras Afganistn tras la derrota sovitica, y que la daeshizacin se ha convertido en un diluvio en el pas del Baaz, utilizando la expresin del gran director de cine sirio Omar Amiralay [3], y que la lucha entre Al-Nusra y Daesh se parece salvando las distancias- a la lucha entre los partidos Baaz iraqu y sirio.

Esta equiparacin entre el Baaz y el Daash [3] no nace de la casualidad, ni es resultado de una conspiracin, sino que es el resultado histrico del declive provocado por los regmenes de la modernidad militarocrtica, que encontraron en la ideologa fascista romntica -que cre partidos como el Baaz y sus hermanos-, un marco de reclutamiento de lites en un proyecto de resurreccin cuyo objetivo era despertar el pasado glorioso de su letargo. Nadie pregunt qu pasado era ese, ni por qu haba que despertarlo.

Said Aql, el poeta del nacionalismo libans, que el tiempo acab colocando a la puerta de Sharon, haba pasado por dos experiencias de resurreccin, por lo que escribi el himno del Lazo indisoluble [4] antes de unirse al Partido Nacionalista, y despus saltar a los Guardianes del Cedro. En el himno del Lazo Indisoluble, encontramos la primera expresin del significado de esta resurreccin: el relincho del caballo desde la India a Al-ndalus.

El grito de Said Aql fue simultneo a la fiebre de las leyendas babilonias y cananeas que inundaron la poesa rabe moderna, convirtiendo la nueva experiencia en una recuperacin delirante del pasado que posee la llave para la lectura del presente.

Este pasado que solo algunos pensadores se han atrevido a poner en su contexto histrico y criticarlo, se convirti en un bloque gelatinoso de sentimientos que justificaron las prcticas fascistas y que hicieron del despotismo oriental el leitmotiv de la modernidad de los modernizadores. Cuando se elevaron la voces crticas de Ali Abd al-Raziq [5] o Nasr Hamid Abu Zayd [6], fueron acalladas, marginadas y perseguidas, para que la era dorada pasara a ser la poca del Estado desptico rabe, de principio a fin del Califato.

La cima del arribismo intelectual lleg con el revestimiento confuso de la dhimma [7] con variados ropajes, desde el islam de Michel Aflaq (que era cristiano), impuesto por el fatalismo del enfrentamiento, a las Qubaysiyyat de los Asad (un grupo bastante opaco, patrocinado por el rgimen laico).

El desplome del despotismo moderno con su melancola del pasado, abri la puerta de par en par al pasado, que recurri al wahabismo saud antes de que dominara con la soberana de la cultura petrolera y sus medios de comunicacin.

Daesh representa la reconciliacin entre el pensamiento progresista que revive, y que no ha originado ms que textos ambiguos, y el pensamiento salafista wahhabi, que se refugi en el desierto rabe antes de encontrar en la riqueza petrolera, desatada tras la derrota de los rabes en 1967, un instrumento efectivo de hegemona.

El Califa daeshi es la materializacin de esta reconciliacin sangrienta, pero es una reconciliacin depredadora, pues igual que Abu Bakr al-Bagdadi depred a Izzat a-Duri y los restos del Baaz iraqu, se prepara para depredar los restos del Baaz sirio como antesala de la depredacin del wahabismo en la pennsula Arbiga. Al-Bagdadi ha eliminado las fronteras como soaban los baasistas, y ha instaurado el cdigo penal islmico como quieren los saudes [8]. Ha encendido la llama extendida desde la India a Al-ndalus, tal y como predijo Said Aql, pero muchos piensan que no sabe que carga con la misma enfermedad que sus enemigos, a los que ataca y cuyas cabezas corta.

Su enfermedad es el pasado, y su futuro no es otro que ser un pen en el juego de autodestruccin al que incita la debilidad de Occidente y/o su cinismo, que ve cmo ha logrado crear un gran espantajo que har de sus aliados y enemigos meras marionetas que le piden auxilio.

La condicin para la victoria de los combatientes de Daesh con su variedad de nacionalidades, es que saben jugar dentro de las lneas rojas que los EEUU han puesto, por eso los aviones estadounidenses bombardearon cuando se acercaron a Erbil, pero no hicieron nada cuando cayeron Mosul y Sinjar, cuando los cristianos fueron perseguidos, y cuando los yazides fueron amenazados con el exterminio.

El Califa ha de jugar dentro de los lmites de la lucha sun-chi, asustar a los iranes en lo referente a su situacin en Iraq, hacer temblar la confianza de los saudes en su petrleo y sus riquezas, y quedarse en los lmites de la destruccin de la regin rabe. As, Occidente no se enfrentar a l, ni se enfrentar a lo que se enfrent Saddam Husein cuando cruz las lneas rojas e invadi Kuwait. La cuestin de Oriente ya no tiene en la proteccin de las minoras su puerta de acceso a la hegemona, sino que hoy se refiere a la destruccin de la zona. Y en el seno de esta destruccin se encuentran el Baaz, el Daash y el wahabismo en un proceso de reparto de roles no acordados, pero donde todos coinciden en la necesidad de asesinar a las sociedades rabes, como condicin para el renacimiento del pasado, que no renacer ms que como un fantasma sin vida, que convierta nuestros pases en un cementerio.

Notas

[1] Juego de palabras con el ttulo de su pelcula de crtica social y poltica Diluvio en el pas del Baaz.
[2] Informacin sobre l aqu
[3] Utiliza el mismo esquema de palabra en rabe para ambos.
[4] Literalmente: el nudo ms firme.
[5] Pensador del siglo XX que cuestion la unidad entre autoridad poltica y religiosa en El islam y los fundamentos del poder.
[6] Crtico literario del siglo XX que propuso la crtica literaria y textual del texto cornico, entre otras coas, por lo que fue de excomulgado y tuvo que abandonar Egipto, donde el matrimonio con su mujer ya no era vlido por ser l un no musulmn, segn la legislacin del pas.
[7] Para informacin sobre el trmino, vase este enlace. [8] En rabe e produce un juego de palabras, pues hudud significa frontera y se aplica tambin al sistema de penas islmicas que limitan los castigos a razn de los crmenes cometidos.

Traducciones de la revolucin siria


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