Portada :: Espaa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-10-2014

Fascismo electoral: las venas abiertas de la democracia en Caspaa

Antoni Jess Aguil
Pblico.es


Caspaa es un reino naranjero del sur de Europa donde la Virgen del Roco intercede en la salida de la crisis (Ftima Bez), los jvenes emigran por su impulso aventurero (Marina del Corral) y princesitas de 8 aos tienen derecho a sustanciosos sueldos pblicos. Entre otros logros, tiene el mrito de pasear por el mundo una de las marcas europeas lderes en paro juvenil, fracaso escolar, hambre infantil y desahucios, as como de haber registrado el primer contagio por bola fuera de frica.

Caspaa tiene una historia reciente atravesada por dictaduras y cuartelazos. La cultura de la Transicin ensea que entre 1977 y 1978 el pas experiment el trnsito a un rgimen democrtico, transformndose en una monarqua parlamentaria basada en la Constitucin y la legitimidad ciudadana.

Sin embargo, la memoria oficial de la Transicin olvida que el rgimen de 1978 estableci una continuidad renovada con el fascismo. Hubo continuidad en determinadas costumbres y formas de tomar decisiones que nos legaron un rgimen que metafricamente puede llamarse fascismo electoral: un sistema de democracia representativa normalizado con partidos polticos y elecciones formales pero controlado por lites polticas y econmicas para impedir el poder popular y llevar a cabo polticas de masacre social favorables a sus intereses: destruccin de la sanidad pblica, mercantilizacin de la educacin, privatizacin de la justicia, etc.

El fascismo electoral reviste formas muy distintas, pero en la Caspaa actual sus principales expresiones son:

Democracia electoral de bajsima intensidad. Por qu hasta hace poco el PP se empeaba en convertir las elecciones municipales en un arma para liquidar el pluralismo poltico? Cmo es posible que Susana Daz gobierne en Andaluca sin el aval de las urnas?Por qu el PSOE, que reivindica sus hondas races republicanas, impide en sede parlamentaria un referndum (ni siquiera consultivo) sobre la forma de Estado? La crisis ha dejado al descubierto la falsa democracia en la que vivimos: un rgimen constitucional sin redistribucin ni participacin, que suprime derechos, donde la mayora de los electos representa los intereses de las lites que mandan en el pas, represivo y saturado de corrupcin. Ms de tres dcadas de vigencia constitucional no slo no han servido para garantizar derechos econmicos y sociales esenciales como el trabajo, sino que adems se han recortado y deteriorado.

Constitucionalismo desde arriba. La Transicin nos leg una Constitucin con una monarqua ligada a la dictadura y no sometida a la soberana popular; con descendientes de las oligarquas franquistas y grupos afines en instituciones del Estado, consejos de Administracin de grandes empresas, el poder judicial, etc.; con pactos de silencio para mantener cerradas viejas heridas histricas y no reconocer los horrores de la Guerra Civil; con un sistema poltico que contena el germen de la degradacin democrtica que padecemos: representantes irrevocables, un sistema electoral tendente al bipartidismo, referndums no vinculantes, rechazo del mandato imperativo, partidocracia, limitacin de mecanismos de democracia directa, dogma de la indisoluble unidad de la nacin espaola, etc.

Suspensin constitucional. En la prctica, el fascismo electoral ha creado, por una parte, zonas de suspensin constitucional convirtiendo el articulado social de la Carta en letra muerta y, por otra, zonas de hipertrofia constitucional en lo que se refiere a la soberana de los mercados. La reforma exprs del artculo 135, pactada con nocturnidad por el PP y el PSOE, signific un nuevo impulso del sistema neoliberal y deudocrtico imperante, as como la sustitucin de un rgimen representativo basado en elecciones libres por una democracia tutelada en la que ambos partidos se comprometieron a adoptar la poltica de recortes como norma suprema.

Tutelaje bipartidista. El bipartidismo monrquico, que ha servido para fijar lmites al progreso democrtico y dar continuidad a los intereses del fascismo electoral, responda a la aspiracin franquista de que todo quedara atado y bien atado. El turnismo PP-PSOE ha permitido tutelar un sistema para el que votar cada cuatro aos es suficiente para hablar de democracia, convirtiendo lo electoral en una crcel bipartidista que genera la ilusin gatopardiana de votar para que todo siga igual.

Las citas electorales de los prximos meses nos brindan una oportunidad histrica para combatir el fascismo electoral y sus expresiones. Desfascistizar la democracia quiere decir, en sentido amplio, situar la soberana popular por encima de las fuerzas que desde tiempos remotos han gobernado el pas: la oligarqua capitalista, la monarqua, el militarismo golpista y los altos estamentos eclesisticos. Significa aprender la democracia ms all de las urnas, luchar contra su embrutecimiento diario, poner el campo institucional y electoral al servicio de las dinmicas de autoorganizacin popular y movilizacin social; y es, sobre todo, crear una cultura poltica que enfrente las nuevas formas de colonizacin, concentracin de poderes y empobrecimiento con un programa audaz y renovado: democratizar, descolonizar y desmercantilizar.

Antoni Aguil es filsofo poltico y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Combra

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/11387/fascismo-electoral-las-venas-abiertas-de-la-democracia-en-caspana/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter