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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2014

Espaa conoca la existencia de campos de concentracin en Argentina

Danilo Albin
Pblico.es


El personal diplomtico advirti en un informe secreto sobre el funcionamiento de Campo de Mayo, uno de los peores centros de exterminio. A pesar de ello, la Corona y el gobierno de Surez mantuvieron las relaciones con el rgimen de Videla.

Cartas desesperadas, llamadas telefnicas que acababan en lgrimas y un insoportable presentimiento de que lo peor siempre estaba por llegar. Entre 1976 y 1983, la embajada y los consulados de Espaa en Argentina recibieron innumerables pedidos de auxilio por parte de familiares de desaparecidos. Tal como confirman distintos documentos a los que ha accedido Pblico, no hubo prcticamente ni un da en el que no se acercaran padres, esposas, hermanos o hijos en busca de socorro. Queran que el gobierno de Espaa salvase a sus compatriotas en peligro, pero no lo consiguieron.

De acuerdo a los archivos consultados por este peridico, todos estos casos se tramitaron bajo el membrete de "reservado" y "secreto", algo que no vali de nada para los alrededor de 700 espaoles -entre nativos y descendientes- que fueron secuestrados y desaparecidos por una de las dictaduras ms atroces que ha sufrido Amrica Latina. Las gestiones diplomticas, siempre discretas, slo permitieron que los denominados "presos gubernativos" -detenidos que haban sido "blanqueados", pasando a crceles legales- fuesen puestos en libertad a cambio de su inmediata expulsin a Espaa, independientemente de las races que cada uno de ellos hubiese echado en suelo argentino.

En cualquier caso, los abundantes cables e informes enviados desde Buenos Aires por los diplomticos espaoles confirman que el Gobierno de Adolfo Surez estuvo al corriente de cada una de las denuncias que llegaban a su embajada en Buenos Aires, lo que le permiti conocer de primera mano la horrorosa realidad en la que estaba sumergida Argentina. A pesar de ello, el ejecutivo de UCD, amparado por la Corona, no tuvo ningn reparo en continuar firmando acuerdos y negocios con la dictadura de Videla.

Entre otros aspectos, el gobierno de Surez conoca la existencia del campo de concentracin que funcionaba en Campo de Mayo un regimiento militar que alberg uno de los peores centros de exterminio. As fue informado por el cnsul espaol Jos Luis Prez Ruiz a finales de junio de 1976, cuando envi un informe estrictamente confidencial (pinche para ver el documento) en el que revelaba la existencia de este reino de la muerte. "Por referirse este despacho a la eventual detencin de uno de los desaparecidos en las instalaciones de Campo de Mayo, cuya utilizacin para dichos fines no ha sido reconocido por las autoridades argentinas, doy carcter de reservada a esta comunicacin", explicaba Prez Ruiz.

Su informe arroja otro detalle que podra resultar clave para determinar lo ocurrido con los desaparecidos de origen extranjero: en las reuniones mantenidas con funcionarios de la dictadura sola participar el capitn Brcena, un misterioso militar que operaba en el ministerio de Exteriores argentino y que se encargaba "directamente" -segn explicaba Prez Ruiz en su nota reservada- de aquellos detenidos provenientes de otros pases. De hecho, Brcena estaba al corriente de la situacin que atravesaban los presos espaoles Herminio Martnez Borbolla, Diamantino Gonzlez lvarez y Antonio Garrido Ruiperez. La embajada propona que todos ellos fuesen liberados a cambio de su inmediata expulsin de Argentina, pero la Junta Militar tardaba en responder. Durante una de las reuniones, Brcena asegur que los expedientes de estas tres personas "haban pasado al ministerio para su estudio y resolucin". "Por consideracin y deferencia a Espaa, han sido adelantados en su tramitacin y colocados a la cabeza de la lista de los casos que han de ser resueltos en primer lugar", prometi el capitn, que tena suficiente capacidad para decidir sobre el futuro de los detenidos.

Efectivamente, Borbolla, Gonzlez y Garrido fueron puestos en libertad y deportados a Espaa. Sin embargo, la liberacin no supuso el final del sufrimiento para una de estas familias: Roco Martnez Borbolla, hermana de Herminio, fue secuestrada y desaparecida por la dictadura en un operativo realizado el 14 de junio de 1976, coincidiendo con las gestiones realizadas desde la embajada para conseguir la libertad de su hermano. A pesar de los pedidos realizados por sus familiares, esta joven oriunda de la localidad asturiana de Los Cabrales se perdi para siempre en el infierno de Buenos Aires.

"Un muro de silencio"

Esta dramtica realidad qued debidamente reflejada en el documento "muy reservado" que elabor el encargado de Asuntos Consulares a finales de octubre de 1976 (consulte aqu el informe). A travs de esta nota oficial, el Gobierno espaol pudo conocer cmo se desarrollaban habitualmente los operativos en que eran secuestrados sus connacionales. "Respecto a los desaparecidos -sealaba-, el esquema ms comn es que la detencin se hace en las horas de la madrugada por un grupo de gente armada, que con frecuencia se presentan como policas de paisano, y a veces con traje militar de fajina".

"Suelen llevarse a los detenidos con los ojos vendados a un lugar desconocido y con frecuencia saquean el domicilio. Algunos de los detenidos, de esta forma, son puestos en libertad a los pocos das, de noche, llevndolos en automvil a algn lugar -a veces en plena ciudad-, donde los dejan con los ojos vendados y con el compromiso de no quitarse la venda hasta transcurridos unos minutos. Son los que sus raptores no consideran peligrosos, despus de extensos interrogatorios. De los otros, alguno ha sido llevado, tambin de madrugada, en el maletero de un coche a una comisara de Polica. La mayora, sin embargo, desaparecen sin dejar rastro" , adverta.

El informe tambin describa las infructuosas gestiones realizadas para tratar de rescatar a los secuestrados. "Todos estos asuntos aqu funcionan, en general, con una lentitud exasperante, y tratndose de desaparecidos, es prcticamente imposible obtener ninguna informacin. Con frecuencia se encuentra uno frente a un muro de silencio (...) Solamente hemos tenido informacin de desaparecidos cuando estos son puestos en libertad por sus aprehensores y vienen a informarnos de las circunstancias de su detencin insistiendo, invariablemente, en que quieren dar el asunto por terminado y no desean que se haga ninguna gestin para esclarecerlo por parte de este Consulado; pero de los que no han aparecido no hemos recibido la ms mnima informacin oficial respecto a su paradero o a la identidad de sus raptores".

Negocio con extranjeros

En ese contexto, los represores aprovechaban la dramtica situacin que vivan miles de personas para tratar de hacer negocios, siempre a costa del sufrimiento ajeno. Las monedas de cambio eran las mujeres y hombres de distintas nacionalidades que haban cado en las garras del terrorismo de Estado, tal como qued confirmado en un cable reservado del 8 de septiembre de 1976 (pinche para poder leer el informe). Ese da, el encargado de Asuntos Consulares de la embajada de Espaa en Argentina, Jos Luis Prez Ruiz, envi un informe secreto al ministro de Exteriores, Marcelino Oreja, para avisarle que si haba inters en reunir datos sobre los detenidos de origen espaol, primero deban pagar a los agentes corruptos.

"Tengo la honra de poner en conocimiento de Vuestra Excelencia que se ha recibido informacin, muy confidencial, de que hay algunos miembros de la Polica que, mediante el pago de una cantidad que al parecer oscila entre los 10.000 y los 30.000 pesos (entre 40 y 70 dlares de la poca), suministran informacin sobre lo ocurrido a extranjeros desaparecidos. Segn dichas informaciones, alguna embajada acreditada en Buenos Aires ha utilizado dichos servicios", revelaba el funcionario en su nota. A rengln seguido, comunicaba que el embajador espaol, Gregorio Maran, ya haba dado su visto bueno para la compra de informacin sobre sus compatriotas secuestrados, por lo que la representacin diplomtica se apresur a solicitar al ministro un "adelanto de caja" para pagar la extorsin. No valdra de mucho: los espaoles desaparecidos en Argentina siguen, cuatro dcadas despus, desaparecidos.

Fuente: http://www.publico.es/especiales/memoriapublica/551915/espana-conocia-la-existencia-de-campos-de-concentracion-en-argentina


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