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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-10-2014

Los emprendedores

Julio Anguita Gonzlez
Rebelin


La confrontacin ideolgica que la izquierda va perdiendo por incomparecencia, se evidencia palmariamente tanto en el lenguaje usado en medios de comunicacin como en el de la cotidianeidad de la calle. Una de las manifestaciones ms reiteradas la constituye el papel de algunos periodistas como entrevistadores y a la vez contradictores con las personas que acceden al dilogo. Unas personas que por supuesto, suelen ser con harta frecuencia representantes de la izquierda poltica e ideolgica.

Hace unos das pude comprobar cmo el interrogador, que no entrevistador, entraba en confrontacin con su interlocutor a causa de que aqul se haba permitido sacar a relucir la corrupcin empresarial. Inmediatamente el periodista aleg que l tambin era pequeo empresario y en consecuencia integrante de esa hermandad benfica y filantrpica que adems de crear riqueza daba trabajo. Reparen los lectores en la expresin antedicha dar trabajo, regalar empleo o aliviar el paro. Considero que nosotros debemos empezar ya a contradecir a tanto sofista an a riesgo de que no nos vuelvan a llamar. La mayora de los lectores y de los espectadores de radio y de televisin nos lo agradecer.

Con harta ligereza cuando no alevosa tendenciosidad, los defensores del sistema suelen identificar en una relacin unvoca a la empresa y al empresario. Es evidente que la empresa entendida sta como la conjuncin de trabajadores, medios de produccin y procesos organizativos en orden a crear valor, es indispensable en cualquier economa y en consecuencia su existencia es insoslayable. Sin embargo no puede decirse lo mismo del empresario. La Historia nos da ejemplos de autogestin empresarial en empresas colectivizadas y/o pblicas que se encargan de echar por tierra la pretensin de unir en un conjunto cerrado al centro laboral y al empresario privado. La figura del empresario privado es contingente la de la empresa no. En consecuencia se deben separar ambos conceptos para evitar as que la necesaria existencia de la empresa sea trasladable a algo puramente accesorio: el empresario.

En el lenguaje poltico oficial, es decir el del poder econmico y sus alternantes representantes en el Gobierno, la denominada clase empresarial es fundamental para crear empleo. De ah que cuando comparecen sus miembros o los que les representan, el discurso monotemtico es que sin ayudas de todo tipo a los empresarios la creacin de empleo no puede realizarse. Como vern los lectores la historia se enraza en el imaginario colectivo del seor feudal que de manera munificente y totalmente altruista accede a dar un salario a algunos ciudadanos o ciudadanas. El que escribe estas lneas ha sido testigo en las distintas localidades en las que ha ejercido su profesin de cmo algn que otro jornalero deca lo bueno que era D. Zutano porque daba trabajo. Nunca llegaron a pensar quin habra recolectado las aceitunas o segada la mies sin que ellos estuvieran.

Ya es hora de que recobremos lo que hemos aprendido en los textos de los maestros del pensamiento liberador y de la experiencia de la vida. Sin trabajadores o asalariados en general, la empresa no funcionara. El empresario compra la fuerza fsica o mental del trabajador porque sta es indispensable para la existencia de la empresa. Lo que ocurre es que, sabedores de ello, los empresarios y sus coros invierten el sentido de las cosas para velar, ocultar y distorsionar la autntica naturaleza de las mismas. Se trata de que el trabajador no sea consciente de su importancia y del papel que juega en la produccin.

Para distorsionar enmascarar an ms la realidad, el poder se ha inventado una palabreja que a modo de ungento amarillo o blsamo de Fierabrs, ejerce de lubricante en la tarea de inyectar en las cabezas de los dominados una buena nueva: seris como los triunfadores, perteneceris a la lite, entraris en el selecto club de los emprendedores.

La palabra empresario queda difuminada por el nuevo vocablo. Un vocablo que debido a su origen semntico suena a aventura, a romanticismo social, a forjadores de un new deal en esta poca de crisis del capitalismo. Porque adems, en la gran mayora de casos, el o la aspirante a emprendedor o emprendedora, deben endeudarse para montar algo que a continuacin termina siendo una herramienta de esclavitud por mor de canales de comercializacin, subcontratas y dems dependencias de estructuras cuasi mafiosas del capitalismo en grande.

Creo que la izquierda globalmente considerada debe retomar una de sus luchas ms importantes que en otros tiempos sirvi de concienciacin a la gran masa de explotados y marginados: la lucha ideolgica en todos los frentes y desde luego en el ms importante de ellos, el lenguaje.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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