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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2014

Rendir alguien cuentas alguna vez?
El nuevo incremento en Afganistn: La cosecha de la droga

Brian Cloughley
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Todas las noticias que llegan de Afganistn son deprimentes, parece como si el pas estuviera hundindose da tras da en el caos ms absoluto. El nuevo Presidente, Ashraf Ghani, es un buen hombre, con ideas progresistas para su pueblo, pero se ha hecho cargo de un pas destrozado por ms de una dcada de guerra y una corrupcin olmpica. Uno de los peores desarrollos ha sido el enorme incremento en la produccin de la amapola del opio que, segn las Naciones Unidas y John Sopko, el Inspector General Especial de EEUU para la Reconstruccin de Afganistn, ha alcanzado hitos sin precedentes.

Puede decirse que Sopko, la persona menos popular en el Washington oficial (y, por tanto, en funcin de eso mismo, un hombre honesto), le dijo al Secretario de Estado John Kerry y al Secretario de Defensa Chuck Hagel que el reciente nivel de record del cultivo de adormidera pone en duda la eficacia y sostenibilidad a largo plazo de los anteriores esfuerzos [para controlar y reducir la produccin]. Pero los anteriores esfuerzos de EEUU y otras fuerzas extranjeras en Afganistn han sido tan deficientes como absurdos. Si la catstrofe no fuera tan grave, sera algo hilarante.

El Departamento de Estado le replic a Sopko diciendo: El cultivo de adormidera se ha desplazado esencialmente de las reas donde la presencia del gobierno cuenta con amplios apoyos y la seguridad ha mejorado, hacia zonas ms remotas y aisladas donde la gobernanza es dbil y la seguridad inadecuada, lo cual es tan engaoso que roza la mendacidad. Despus, el Departamento de Defensa lleg mucho ms lejos an por el camino del desvergonzado intento de eludir culpas declarando que: En nuestra opinin, el fracaso en la reduccin del cultivo de adormidera y en el aumento de su erradicacin se debe a que el gobierno afgano no apoya esos esfuerzos.

Mr. Sopko nos aporta la informacin de que en 2001-2003, EEUU gast ms de 7.000 millones de dlares en programas antidroga en un pas que en estos momentos produce el 80% del opio del mundo. Durante los trece aos de frentico despilfarro de dinero, EEUU hizo en efecto varios intentos por controlar la produccin de la droga, y hace exactamente siete aos relat cmo y por qu esos esfuerzos estaban condenados al fracaso. Aqu va una versin reducida (no redactada) del artculo con algunas cifras explicativas que figuran entre corchetes:

El mundo plano de la droga (13 octubre 2007)

Han odo hablar Loren Stoddard? Sera mejor que siguieran sin saber nada del personaje, pero para aclararles cun absurdas y desastrosas son las polticas de Washington en Afganistn, es conveniente que consideremos su actuacin. El Bush de Washington es un ejemplo del ignorante en muchas cosas, y el Stoddard de Kabul viene a continuacin como ejemplo del sujeto magnficamente desinformado en todo lo relativo a Afganistn.

A pesar de su falta de conocimientos sobre el pas, sus costumbres y su cultura, a Stoddard le han nombrado director del programa de la USAID (siglas en ingls de la Agencia de EEUU para el Desarrollo Internacional) en Afganistn. Antes de esto, ayud a Wal-Mart a introducirse en Centroamrica cuando era el Supremo de la USAID en esa desafortunada regin. As pues, ya lo creo que est cualificado para dirigir los proyectos de la ayuda estadounidense en un pas del que ignora prcticamente todo. Preprate, Wal-Mart, para sacar ventajas de tu devoto admirador.

De una forma muy irnica, David Rohde, del New York Times, informaba que El mircoles [21 agosto de 2007], Stoddard y Rori Donohoe, el director del Programa de Medios de Vida Alternativos de la USAID en el sur de Afganistn, asistieron al primer Festival Agrcola de Helmand. El evento, que cost 300.000 dlares, financiados por EEUU en Lashkar Gah [45.000 habitantes], era un raro cruce entre la feria de un condado del medio oeste estadounidense y un bazar centroasitico, y se concibi para mostrar a los afganos que haba alternativas a las adormideras.

El director de la oficina antidroga de las Naciones Unidas, Antonio Mara Costa, dijo recientemente [31 mayo 2007] que la provincia de Helmand est a punto convertirse en el mayor proveedor de droga del mundo, con la dudosa distincin de cultivar ms droga que pases enteros como Myanmar, Marruecos o incluso Colombia. Pero no se preocupe, Sr. Costa, el Batman de la USAID, ha llegado volando con su capa y sus relucientes ojos, con Robin Donohoe a su vera, para llevar la cultura antidroga de Washington a los admirados ciudadanos de Lashkar Gah.

El do de fatuos Stoddard y Donohoe llegaron y se pasearon por el festival rodeados de tres hombres, britnicos y australianos, del equipo de seguridad que iban armados con rifles de asalto. Quin gan la vaca, quin gan la vaca? gritaba Stoddard, de 38 aos, un corpulento ex representante de comestibles de Provo, Utah. Fue un chico o una chica? Una vez que los afganos empezaron a bailar al son de la msica tradicional de tambores y flauta, Donohoe, de 29 aos, de San Francisco, se uni brevemente a ellos. (Conociendo un poco a las tribus de la regin puedo imaginar su reaccin ante ese conato de actividad intercultural.)

La frase fue un chico o una chica utilizada por el sofisticado Stoddard es slo un ejemplo de su profunda ignorancia del pas en el que dirige una agencia responsable de miles de millones de dlares de los contribuyentes estadounidenses, de los cuales desperdici 300.000 en un jolgorio intil.

Si Stoddard imagina por un segundo que las mujeres de Lashkar Gah en la provincia de Helmand (o de cualquier otro lugar en Afganistn) pueden tener vacas en propiedad, est loco. Si piensa que una mujer puede participar en una rifa para ganar una vaca (se rifaron un generador, una vaca y una cabra), est demostrando tan absoluta carencia de conocimientos de las costumbres regionales que slo cabe ofrecerle una profunda compasin. No haba mujeres en el absurdo Festival de Stoddard. Las mujeres no acuden a las reuniones sociales en Afganistn. Stoddard ni siquiera saba, obviamente, que la esposa del Presidente de Afganistn, que es doctora, no aparece en pblico.

Y lo irrisorio no es slo la ignorancia de Stoddard acerca de las costumbres nacionales afganas. Hizo referencia a ferias agrcolas financiadas por los estadounidenses, a la introduccin de cosechas legales bien pagadas y a la planificada construccin de un nuevo parque industrial y aeropuerto como prueba de que estaban crendose alternativas a los cultivos de adormidera.

Ese hombre vive en las nubes. Un parque industrial? En una provincia en la que apenas hay electricidad y no tiene infraestructura comercial de ninguna clase? Debera perdonrsele a uno que imaginara que Stoddard deba haber estado inhalando productos que le haban transportado a un umbral de alta credulidad.

No hay cosechas legales bien pagadas en la provincia de Helmand. Se exportan algunas nueces a los pases del Golfo, pero, por lo general, la gente cultiva las plantas necesarias (trigo, cebada, fruta, verduras) para su propio sustento y para vender un poquito a sus vecinos, y utilizan la mayor parte de sus campos para cultivar adormidera porque los seores de la guerra y los criminales (muchos de los cuales son ministros del gobierno) la pagan razonablemente bien.

Sin duda que algo del dinero acaba en manos de los malvados y asquerosos fanticos religiosos talibn que se mueven entre Pakistn y Afganistn, matando a su antojo y volndose a s mismos por los aires con asesina futilidad; pero el dinero de la droga no tiene que ver con las causas de la insurgencia como nos quieren hacer creer quienes aspiran a confundir las mentes. Los miles de millones de dlares (no slo millones; estamos hablando aqu de dinero real) [2.000 millones de dlares en 2012; 3.000 millones en 2013] que salen de las adormideras afganas van a parar a los brutales seores de la guerra afganos y a los generales del ejrcito afgano; a muchos miembros del propio gobierno del Presidente Karzai (algunos de ellos son brutales seores de la guerra y generales); a los uzbecos, pakistanes, iranes, tayicos, turcomanos y, cada vez ms, a los intermediarios chinos de etnia Han del oeste de la Repblica Popular de China (esto le crea a China un gran problema); a las tribus pakistanes que han estado haciendo contrabando de droga desde que sta se invent; a los rufianes independientes de todo tipo y, sobre todo y son los que ms se lucran, a los criminales occidentales que parecen inmunes a todos los esfuerzos de las agencias policiales britnicas y estadounidenses para ponerles tras las rejas.

Dentro de Afganistn, el hedor de la corrupcin de la droga es tan obvio y catastrfico como lo es en Londres o Nueva York. Pero en Afganistn nadie va a sacarle la alfombra bajo los pies a los sinvergenzas.

El esfuerzo antidroga en Afganistn es una farsa. En aquel momento [octubre de 2007], se hablaba de fumigar desde el aire para erradicar la cosecha de primavera del ao siguiente. Desde luego, eso beneficiara a los insurgentes que ya han convencido a gran parte de la poblacin afgana de que la ocupacin de las fuerzas extranjeras es sencillamente una repeticin de los aos en que las tropas de la antigua Unin Sovitica salan a bombardear los pueblos.

Si las naciones con tropas en Afganistn fueran serias en el propsito de erradicar el narcotrfico, deberan echar mano de sus mejores cerebros (lo que automticamente excluye a Stoddard) y elaborar un plan que sea factible (no un fatuo paquete perfecto [la frase de la USAID de aquel momento]) para erradicar la adormidera, meter en la crcel a los matones de la droga e introducir indemnizaciones controladas. Eso s, todo vale para culpar a los afganos por producir, adormidera, opio y herona. Lo que estn haciendo es satisfacer la demanda del mercado. Despus de todo, no habra produccin de droga en Afganistn si no fuera un mercado muy bienvenido en el prspero Occidente amante de las drogas. El mundo de la droga es muy plano, en efecto.

* * *

Ese era el estado de la produccin afgana de drogas en 2007. Y segn hemos escuchado en 2013 a la ONU y al admirable Sopko, desde entonces ha aumentado en proporciones de escndalo. Pero, va alguien a rendir cuentas por el despilfarro de 7.600 millones de dlares del dinero de los contribuyentes estadounidenses? O mucho ms importante- por las vidas de todos los miles de soldados que han muerto o se quedado minusvlidos por nada en la horrible e intil guerra afgana?

En cuanto a todo esto ltimo, ya pueden esperar sentados.


Brian Cloughley es escritor y periodista, especializado en temas de defensa del Sur de Asia. Vive en Voutenay sur Cure, Francia.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/10/24/the-new-surge-in-afghanistan-drug-production/



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