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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-10-2014

Brasil despus de las elecciones

Guillermo Almeyra
Rebelin


El 26 de octubre se realizaron varias elecciones importantes (en Brasil, Uruguay, Tnez y Ucrania). En el pas centroeuropeo no se produjeron sorpresas porque la parte sudoriental, separatista, pro-rusa, simplemente no vot y en la Duma de Ucrania no hay, por consiguiente, diputados regionalistas o comunistas. En Tnez, como se esperaba, gan la tendencia laica y conservadora y la izquierda conserva su fuerza extraparlamentaria. En Uruguay, Tabar Vzquez obtuvo ms votos que los partidos conservadores tradicionales (Nacional, o Blanco, y Colorado) e ir a la segunda vuelta con una ventaja importante porque la educacin democrtica de un electorado ms anciano, educado y organizado que el brasileo juega en este caso a favor del centroizquierda y, en general, de las ideas progresistas (el electorado boch, por ejemplo, la propuesta liberticida de rebajar la edad para la responsabilidad penal de 18 a 16 aos).

En cambio, en Brasil, el pas ms grande y ms poblado de nuestro continente, el electorado castig a los gobiernos del Partido de Los Trabajadores, a pesar de que Lula lanz todo su peso poltico a la campaa por la reeleccin de Dilma Rousseff, que sta logr por tres millones de diferencia (menos de tres puntos de porcentaje) sobre su adversario, el neoliberal declarado Acio Neves.

En cada eleccin, desde la primera de Lula, el porcentaje de votos del PT cae. Adems, Dilma Rousseff no puede considerar suyos todos los poco ms de 50 millones de votos que obtuvo porque una buena parte del milln y medio de votantes en la primera vuelta de Luciana Genro, la trotskista ex parlamentaria del PT, opt en la segunda contra el peligro revanchista de Neves y dio su voto muy crtico a la candidata del PT y tambin millones de electores, que antes votaron por Marina Silva contra el PT, en 47 de las 51 ciudades donde la evanglica haba sacado ms votos que Dilma desacataron la orden de votar por Neves y lo hicieron, segn una clara lnea de clase, contra el hombre de los banqueros. En Pernambuco, por citar slo un ejemplo, Silva haba obtenido ms del 60 por ciento y Dilma logr 71 por ciento, contra cerca de 40 de Neves.

En la pelea entre dos sectores de la burguesa brasilea y dos polticas burguesas que tienen muchos puntos en comn, la representada por el PT y dirigida por los centroderechistas que encabeza Lula logr en efecto el apoyo electoral de los sectores ms pobres mientras los sectores decisivos de la burguesa nacional e internacional conseguan canalizar a los ms conservadores y ricos desde las clases medias ms acomodadas hasta los financieros, terratenientes, especuladores.De las urnas salen dos Brasiles contrapuestos con casi el mismo apoyo popular, uno con un poco ms del 51 por ciento de los votos y otro con casi 49 por ciento.

Pero el menos numeroso hace bajar la Bolsa, las acciones de Petrobras, la moneda nacional como forma de votar contra el PT y canaliza la movilizacin no forzosamente derechista de la mayora de los estudiantes y de buena parte de las clases medias (que en realidad protestan por la corrupcin y protestaron antes del Mundial de ftbol por el transporte y por la utilizacin insensata de los recursos pblicos). El atraso poltico tradicional y la desinformacin imperantes en el pas facilitan tambin la accin intoxicadora de los medios de informacin dirigidos por grandes capitales.

El gobierno del PT sale de los comicios polticamente debilitado y no tiene una firme base social, aunque tuvo el apoyo crtico de los sindicatos y de los campesinos ms radicales, como los del Movimiento de los Sin Tierra, muy descontentos frente a la alianza de los gobiernos de Lula y de Dilma con los soyeros y el gran capital. Tiene adems un Senado mayoritariamente conservador, muy hostil y una Cmara de Diputados con 28 partidos diferentes, la gran mayora oportunistas y reaccionarios, con los que tendr que negociar cada medida que proponga para tener o mantener una base popular.

Neves fue apoyado por el gran capital, la extrema derecha, los sectores ms reaccionarios (como la mayora de las sectas evanglicas brasileas que son, en realidad, una simple creacin de gente sin escrpulos y semianalfabeta que aprovecha para hacerse millonaria la extrema ignorancia de muchos brasileos). El mero asistencialismo de Lula y Dilma efectivamente sac de la extrema pobreza a millones de personas, pero las hizo dependientes de las bolsas de comida y los subsidios del Estado providencia, no las educ polticamente sino de un modo muy elemental (los ricos contra los pobres. Sobre todo, impidi que fueran polticamente independientes y creadores de su propio destino. El extractivismo a toda costa (soyero,minero, maderero), la idea capitalista del crecimiento econmico a cualquier costo, incluso del desarrollo social, la expulsin del PT de los crticos de izquierda y la visin de Brasil como una unidad impidieron que los trabajadores se separasen de los explotadores y les contrapusieran su propio programa.

La crisis mundial no deja margen para las soluciones a medias ni los compromisos podridos. La poltica distribucionista y paternalista est acabada. El PT est, como dicen los italianos en la fruta, terminando el banquete progresista. Una parte del PSOL y de la izquierda anticapitalista, responsablemente, vot en la segunda vuelta contra Neves. Otra parte del mismo partido y otros grupitos de extrema izquierda como el PTSU y el PCR prefirieron en cambio seguir diciendo que todos son iguales, porque todos son partidos procapitalistas y llamar a sumarse a los 30 millones que, por atraso y pereza mental, prefieren dejar que otros decidan por ellos. Una de las conclusiones de este peligrossimo proceso es que hay que reconstruir una izquierda anticapitalista en Brasil para enfrentar los choques que se aproximan



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