Portada :: Espaa :: Rebelin en los cuarteles
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2014

Consideraciones sobre los movimientos populares
Podemos y las castas: Dnde estn las clases sociales? (I)

Antonio Maira
Rebelin


Algunas aclaraciones preliminares

La del ttulo es la pregunta fundamental que sobre Podemos formula da a da toda la izquierda (excluyendo la parte burocratizada que controla el bipartito, la que comparte la corrupcin nada excepcional en ayuntamientos, provincias, comunidades autnomas y el propio estado central; sin excluir, desde luego, las burocracias sindicales).

Claro que cuando hablo de poderes locales, provinciales, y estatales; lo estoy haciendo de poderes ejecutivos, legislativos y -en su caso-, judiciales. De gobiernos y grupos parlamentarios, sin excluir las oposiciones de dos o ms grupos polticos: A nadie le amarga un dulce deca hace unos das Joaqun Leguina -ex presidente de la Comunidad de Madrid-; uno de los polticos de apariencia ms honorable de un pas corrupto hasta los cimientos.

Todos los que, para entendernos en lenguaje del pueblo: han comido, a grandes bocados o mojado el pan, y siguen hacindolo, en la gran olla constitucional. La corrupcin es la savia que circula por el Rgimen poltico, nacido en 1978i.

A nadie puede parecerle una pregunta retrica. Es muy comn en los medios alternativos referirse al cambio de clase a la de trabajadores asalariados, de buena parte de sectores que antes se consideraban como componentes de las clases medias.

Tambin est generalizada la consideracin de los jvenes sin empleoii como parte del ejrcito de reserva industrial y, por lo tanto, miembros de la nueva clase obrera sea cul sea su grado de instruccin. Para la oligarqua capitalistaiii que realmente nos gobierna el nivel e incluso la naturaleza de los conocimientos es un factor secundario en la determinacin del puesto de trabajo e incluso del salario. La plusvala viejo pero muy presente concepto marxista se ejerce, en la etapa imperialista, a nivel internacional.

De la retrica a la realidad

Tanta pregunta, con frecuencia expresada de manera brutal, algunas veces persuasivo, siempre disuasorio, tiene tres finalidades polticas muy precisas.

La primera es introducir a Podemos en el proceso electoral representativo, en decir en el marco constitucional, Monarqua incluida, repblica burguesa incluida. A vista de satlite, de pjaro y de topo parece muy contradictorio.

La segunda es evitar el marco de la ruptura constitucional que es como en Espaa se han realizado las revoluciones; y entrar en el de las Cartas otorgadas o las Restauraciones que es el de las concesiones reales o las restauraciones borbnicas.

La tercera es posponer las decisiones bsicas a las calendas griegas. Con los medios de comunicacin que tenemosiv y las negociaciones, concesiones, limitaciones y plazos previstos por Podemos y expresados por su dirigente y mximo portavoz en el programa de Jordi vole no es difcil imaginar el resultado.

Quin se hace la pregunta?

La pregunta la hacen, ms bien la hacanv, algunos grupos procedentes del 15-M que se han ido organizando lentamente aprendiendo discrecin de la selectividad y extrema crueldad de la represin laboral, econmica, psicolgica, fsica y carcelaria-; gubernativa y policial; que se ejerci y se ejerce progresivamente sobre ellos.

Las peticiones de documentacin ilegales, los registros arbitrarios, los controles y detenciones previos a las grandes manifestaciones o pequeas concentraciones, los filtros policiales ilegales, las cargas brutales, las prohibiciones injustificadas y, por fin, las detenciones y malos tratos han determinado la respuesta de los trabajadores y trabajadoras que luchan por sus derechos y que, en una sociedad obligatoriamente indiferente, tienen la osada criminal de luchar con firmeza por los derechos vitales de los de los sectores empobrecidos y hambreados.

La respuesta

La respuesta tiene obviamente una importancia excepcional.

La respuesta la tienen todos. Ellos -los reprimidos a los que me refera en el apartado anterior-, s se saben trabajadores asalariados. Han sido despedidos del sector privado primero, bajo el lema de la competitividad y tras la prdida de todos los derechos laborales y sociales conquistados durante cientos de aos con luchas sociales a vida o muerte.

Recordemos sin ms el derecho de huelga en el terreno econmico; y el derecho no censitariovi al voto en el poltico.

Las mujeres, dicho sea de paso -pero colocadas necesariamente en el lugar central-, han sido trabajadoras ilegales con precios de miseria, en el terreno econmico, muchas veces con sus hijos a cuestas o trabajando por nada; y en el poltico solo alcanzaron el derecho al voto (es decir, la ciudadana) durante la II Repblica.

Despus le ha tocado al sector pblico bajo la necesidad de reducir la deuda pblica, ajustar el presupuesto para reducir la prima de riesgo. Estos trabajadores asalariados han visto la absorcin por el estado de la deuda privada. Tal operacin se ha hecho bajo el lema de reducir la prima de riesgo (privatizado despus a precios de verdadera vergenza con trasvases billonarios del patrimonio pblico al privado), desposedos de todos sus derechos laborales y empobrecidos hasta el hambre: la suya, la de sus hijos y de sus nietos.

Son el ejrcito laboral de reserva en la etapa depresiva de una crisis catastrfica del capitalismo global, como deberan saber los economistas de Podemos. Son, como se dice hoy, parafraseando a Marx, el ejrcito de excluidos.

Todas las fuerzas polticas efectivas, incluida, por supuesto la propia Podemos, las Fuerzas Armadas y las FOP. Ms adelante volver sobre estos ltimos factores sobre los que, ha intentado influir Anemoi.

La crisis no es una construccin terica

La crisis no solo se teoriza, no es una construccin econmica; se vive en la propia carne y en el entorno. En los barrios y entre la gente. Tiene consecuencias brutales y es propia del sistema no de sus imperfecciones.

Esos grupos: los excluidos, los jvenes de 18 a 50 aos en paro o que buscan desesperadamente salir de la precariedad ms absoluta (especialmente las mujeres a las que siempre se suma una precariedad adicional); estn ya muy estructurados. El trabajo de organizacin que ha exigido un esfuerzo supremo, ha cristalizado en la poderossima marcha en Madrid del 22M que se ha ramificado en otras marchas proporcionalmente poderosas en grandes, medianas, pequeas ciudades y pueblos.

Las Marchas de la Dignidad (en adelante M22M para la historia grande de nuestro pas) han sembrado la dignidad que prometan y han recogido la solidaridad espontnea, bsica y generosa, en asambleas y refugios de todos los rincones de la geografa estatal.

Repito, pues, para que quede claro: los organizadores y participantes en el M22M s tienen una poderossima estructura organizativa capaz ya de dar el soplido final al Rgimen antidemocrtico y corrupto en el que vivimos.

Por qu Podemos solo habla de castas y no de clases sociales

Podemos jams habla de clases sociales, siempre de castas. No obstante la realidad insiste en sealarnos que los seres humanos estn distribuidos en clases sociales.

Es, naturalmente, Marx que revive en conflicto con un Milton Friedman absolutamente muerto. De nuevo se trata de excluir la dialctica de la historia. Volver a Fukuyama (cuya mencin avergenza) sin mencionarlo.

Retocar la Constitucin no es lo mismo que derribarla; restaurar la forma de estado republicana no es lo mismo que restablecer la Unidad Popular en un escenario de lucha social abierta como la que estamos viviendo.

Las terribles condiciones de vida de las primeras manufacturas inglesas y las matanzas coloniales de aquellos tiempos, no tendran nada que ver con los terribles imperios coloniales anteriores; ni con sus encomiendas, la mitra o el trabajo esclavo en las plantaciones de azcar.

La crisis que empieza su hundimiento hipotecario en 1929 con el crack de la bolsa de Nueva York, y termina su gigantesca matanza en 1945 con el final de la II Guerra Mundial; sera tambin otra cosa que la crisis actual y sus acompaantes en las matanzas coloniales de Corea, Vietnam, Irn, Irak, Afganistn, Palestina, Lbano, Libia y tantas otras ms en Amrica Latina.

Tal parece como si Podemos quisiese borrar la historia de nuestra realidad y, en consecuencia, el presente con sus cambios acelerados y dramticos.

Su programa ms general -el de las elecciones a la UE- que es realmente su programa internacional; margina todos los problemas fundamentales: poniendo en cuestin el carcter revolucionario, no reformista, de la nueva organizacin.

Volver sobre este crucial asunto en la segunda parte de este artculo

Notas:

i En nuestro Manifiesto, principal documento fundacional que con los Comunicados (ya vamos por el nmero 11), constituyen nuestro bagaje terico y la fuente de nuestra actividad poltica; esta relacin entre el Rgimen de la Transicin, la corrupcin y la prdida progresiva de derechos ciudadanos es continua. De la misma manera utilizamos la palabra franquismo como la expresin espaola del fascismo italiano y el nazismo alemn. Fascismo es la denominacin genrica de los tres regmenes polticos, sin duda por ser el primero en el proceso de aparicin histrica. Las innumerables referencias a la lucha contra el franquismo tienen, obviamente, ese sentido particularizado de la expresin genrica; es decir franquismo=fascismo espaol.

ii Esta sociedad est denominando jvenes sin empleo o trabajadores y trabajadoras a la bsqueda de su primer empleo a trabajadores de 18 a 40 aos. El trabajo no es un derecho sino, tan solo, la necesidad de mantener una fuerza laboral suficiente para obtener los mximos beneficios. Hoy en da, miles de millones de trabajadoras y trabajadores; decenas de millones en el estado espaol son materia viva desechable.

iii Capitalista es la palabra clave. Nuestro sistema econmico parece diseado por un Adam Smith y llevado al fanatismo extremo por los economistas de la Escuela de Chicago, Milton Friedman; y por los polticos del Imperio. Como doctrina imperial constituye el concepto bsico del documento estratgico fundamental publicado en todos los medios de comunicacin por Bush: La estrategia de seguridad nacional de los Estados Unidos. Tena precedentes muy claros durante la larga presidencia Clinton (Madeleine Albright, Secretaria de Estado), y ha sido reafirmada por el presidente Obama, con retoques en las formas.

La libertad de empresa o la libertad de comercio a las necesidades irrenunciables de EE.UU y stas a la guerra como necesidad irrenunciable de los EE.UU. Todo esto es excluido por Podemos de su discurso poltico.

iv Televisiones, publicidad, editoriales, cadenas radiales, etc.; no es difcil imaginar quin ganar el Referndum entre un Borbn limpio, Felipe; capaz de asumir un moderno y muy europeo sistema parlamentario, y una nostlgica Repblica causa de guerras fratricidas. Otras cuestiones fundamentales ni siquiera sern planteadas como nos ha explicado ayer mismo el ciudadano Pablo Iglesias. Sobre las caractersticas del conjunto meditico al que denomino Falsimedia publicar un artculo explicatorio fuera de la Seccin Rebelin en los Cuarteles.

v Tanta pregunta y la necesidad de reajustar las respuestas, en personajes, lugares, tiempo y, sobre todo, asuntos a responder; ha convertido Podemos en una especie de casa de contradicciones en la que las respuestas a cuestiones de fondo est pasando de ser casi opuesta segn el personaje que la emite, el lugar y el escenario en dnde o desde dnde se hace. En los ltimos das Podemos est pasando al pragmatismo puro y duro. Segn mi experiencia personal lo peor de todo son los espacios polticos en los que se mueve Podemos y los caladeros, publicados y no desmentidas, de dnde recibe sus votos. Podemos se ha congratulado pblicamente de recibir votos de votantes de todos los partidos. El interclasismo global parece la respuesta de Podemos a la pregunta sobre las clases sociales.

vi Voto censitario era aqul en el que solo se permita votar cuando se posea determinada propiedad en bienes races y rentas documentalmente demostrables. Solo podan votar los propietarios. Era el voto burgus por excelencia, Todos los trabajadores estaban excluidos. En la actualidad hay muchos procedimientos para asegurar el voto censitario encubierto. La distancia de los domicilios a las mesas electorales, en las grandes ciudades y en el campo, unidas a la inexistencia o el precio excesivo del transporte pblico tiene efectos idnticos.

Tal ocurra en las repblicas en el momento en el que se producen los procesos revolucionarios.: Venezuela una de ellas; Cuba otra. De eso y de sus sistemas polticos actuales hablar largamente.

Para hablar de los procesos revolucionarios que se consolidaron en los ltimos aos evitando este tipo de voto censitario hay que mencionar a Ecuador y, sobre todo, Bolivia.

Yo s hablar y debatir tambin polticamente- de revolucionarios y de Revoluciones.

Hablar largamente de Hugo Chvez, un rebelde con el pueblo, no un golpista como afirma una y otra vez la totalidad de Falsimedia.

Chvez se sublev despus y como consecuencia del caracazo (una masacre neoliberal) en la que la polica y las Fuerzas Armadas de la Repblica del Pacto del Punto Fijo masacr literalmente al pueblo de los barrios altos de Caracas. La masacre, que maneja varias cifras, entre 800 y varios miles de asesinados y asesinados-desaparecidos le correspondi al presidente Carlos Andrs Prez.

El Pacto del Punto Fijo estableci una alternancia perpetua entre la socialdemocracia de Adeco, dirigida por Carlos Andrs Prez (el CAP), amigo poltico, econmico y financista de Felipe Gonzlez; y el Copei, socialcristiano.

Ambos han estado capitaneando los repetidos golpes de estado contra el presidente Hugo Chvez apoyados por el PSOE y el PP y los medios de comunicacin afines.

Antonio Maira es Capitn de Fragata de la Armada. Fue miembro de la Unin Militar Democrtica y es cofundador y miembro de Anemoi

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter