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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-10-2014

Cuestionando la audaz iniciativa de Suecia
El reconocimiento de Palestina

Richard Falk
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez.


Fue un paso positivo, pero slo en algunos aspectos. El nuevo Primer Ministro sueco de centro-izquierda, Stefan Lofven, en su discurso de investidura ante el parlamento, indicaba el 3 de octubre la intencin del gobierno sueco de reconocer el Estado palestino. Explic que esa medida, incluida en la plataforma de su partido, est de acuerdo en promover la solucin de los dos Estados y, lo que es ms significativo, que debe negociarse de conformidad con el derecho internacional. El llamamiento para ajustarse al derecho internacional en la diplomacia futura supone realmente algo ms que un paso adelante en la anunciada intencin de futuro reconocimiento, intencin que ha recibido hasta ahora toda la atencin de los medios e incurrido en la ira de Tel Aviv.

Ajustarse al derecho internacional en las futuras negociaciones equivaldra a una modificacin radical del proceso de paz que surgi de la Declaracin de Principios de Oslo en 1993. El punto de vista de Israel/EEUU permita que de un proceso de negociaciones pudiera surgir cualquier acuerdo entre las partes, lo que resulta clave para reconocer la primaca del poder teniendo en cuenta los hechos sobre el terreno (es decir, los ilegales asentamientos) y el apalancamiento diplomtico (al permitir que EEUU simulara el papel de intermediario honesto a la vez que aseguraba que los intereses de Israel estuvieran protegidos).

Sospecho que este esperanzador lenguaje que sugiere la importancia del derecho internacional se insert sin conciencia alguna de su importancia o relevancia. Esa interpretacin est en lnea con las explicaciones oficiales suecas sobre su iniciativa como una va que ayudara a los lderes palestinos moderados a hacerse con el control de la diplomacia, facilitando por tanto el objetivo final de la coexistencia mutua basada en dos Estados.

Estocolmo daba por hecho, sin ningn razonamiento que lo apoyara y teniendo en contra el peso de las evidencias y la experiencia, que de una diplomacia revitalizada podra surgir un Estado palestino. No se haca mencin alguna a los asentamientos, al muro de separacin, a la red de carreteras que han rebanado tan profundamente los restos de Palestina, que a partir de las fronteras de 1967 slo suponan el 22% de la Palestina histrica, y menos de la mitad de lo que el plan de particin de la ONU haba ofrecido a los palestinos en 1947, que en aquel momento pareca ya ser injusto e incompatible con los derechos palestinos en virtud del derecho internacional.

El portavoz del gobierno de EEUU, Jan Paski, tuvo la precaucin de confirmar el enfoque de Oslo adoptado por Washington que tan lesivo ha sido para las perspectivas palestinas de un Estado viable: Desde luego que apoyamos la estatalidad palestina, pero slo puede accederse a la misma a travs de un resultado negociado, la resolucin de las cuestiones del estatuto final y el mutuo reconocimiento por ambas partes. Ntese la intencionada ausencia de cualquier referencia al derecho internacional.

Ms all de esto, hay cada vez menos razones para suponer que el gobierno israel vaya a apoyar un proceso que lleve a la estatalidad palestina en algn sentido significativo, aunque Netanyahu repita en los marcos internacionales el mantra estril de que cualquier resultado slo puede derivarse de las negociaciones directas entre las partes, aadiendo que de llevarse a cabo la iniciativa sueca, sera un obstculo para ese resultado. Por tanto, y para no despertar esperanzas, Netanyahu aade que no se llegar a ningn acuerdo que no proteja los intereses nacionales de Israel y garantice la seguridad de los ciudadanos israeles. Cuando habla en casa en hebreo, la perspectiva de un Estado palestino resulta tan remota como el establecimiento de un gobierno mundial.

Como era de esperar, Isaac Herzog, el jefe de la oposicin, el Partido Laborista, se mostr activo a la hora de reforzar la objecin de Netanyahu al curso de accin propuesto por Suecia. Herzog, en conversacin con Lofven, trat de disuadir a Suecia de actuar unilateralmente, sugiriendo que era probable que tal medida produjera consecuencias indeseables no reveladas.

Hasta ah llega el campo de la paz israel, que ahora parece conformarse con actuar como el chico de los recados de una poltica estatal dirigida por el derechista Likud.

La Autoridad Palestina (AP), que anda falta de buenas noticias desde los ataques de Gaza, en sus ms altos niveles (Abbas, Erakat) tild la medida sueca de notable y valiente, as como de excelente. El liderazgo de la AP lleg hasta a sugerir que el reconocimiento de la estatalidad palestina podra aumentar las presiones para la reanudacin de las negociaciones sobre la solucin de dos Estados como si eso fuera beneficioso para Palestina. Esos sentimientos hacen la vista gorda respecto al record de fracasos de Oslo desde el punto de vista palestino, y todo lo contrario para Israel.

Cul es el valor de la medida propuesta por Suecia en caso de que acabe llevndose a cabo?

Israel y EEUU estaban decididos a presionar de firme y persuadir a Suecia de que aplazara indefinidamente ese paso, y Suecia ha dado marcha atrs tranquilizando al mundo, diciendo que no estaba pensando ponerse a actuar maana por la maana y que confa en escuchar los puntos de vista de todos los gobiernos interesados para entablar un dilogo antes de seguir adelante.

Al mismo tiempo, el Parlamento britnico vot el 13 de octubre una resolucin no vinculante instando el reconocimiento de Gran Bretaa del Estado palestino.

No hay duda de que incluso la mera propuesta del reconocimiento de la estatalidad palestina supone un aliento psicolgico para la AP, pero no cambia nada sobre el terreno, y probablemente hace que Israel adopte ms medidas desafiantes, como por ejemplo el provocador permiso de nuevas viviendas en los asentamientos, lo que hizo tambin en 2012 como venganza por la exitosa peticin de reconocimiento de Palestina como Estado observador no miembro ante la Asamblea General de las Naciones Unidas (similar al estatus que disfruta el Vaticano).

El reconocimiento le concede tambin a Palestina un potencial acceso a la Corte Penal Internacional, algo que de nuevo debera preocupar a Israel, aunque hasta ahora la Autoridad Palestina se ha abstenido de intentar llegar a ser parte ante la CPI y, si as lo hiciera, obtendra la capacidad para solicitar que el fiscal de la Corte investigue varias acusaciones de crmenes de guerra perpetrados por Israel, incluidos los asentamientos.

En el derecho internacional, el reconocimiento diplomtico de los Estados se ha considerado tradicionalmente y en gran medida una materia discrecional. EEUU se resisti durante dcadas al reconocimiento de la China continental una vez que esta consolid su control gubernamental sobre el territorio y su poblacin.

Palestina ha sido ya reconocida al menos por 125 pases, y disfruta de relaciones diplomticas como si fuera un Estado. El ser miembro de la ONU presupone la condicin de Estado, pero es tambin algo muy politizado y sujeto al veto de cualquier miembro permanente del Consejo de Seguridad. Hay indicios de que, en caso necesario, a EEUU no le importara quedarse solo utilizando su veto para impedir que Palestina se convirtiera en un miembro ms.

Pero, por qu a Israel le importa tanto que nada cambie sobre el terreno?

Podra responder a tres razones, ninguna de ellas muy convincente.

En primer lugar, ya que Palestina quiere urgentemente ser Estado soberano y miembro de la ONU, se haran ms concesiones a Israel si Palestina obtuviera tal estatus en el curso de nuevas negociaciones.

En segundo lugar, Israel parece ansioso de tener capacidad formal para negar la estatalidad palestina en sentido pleno, con objeto probablemente de poder incorporarse a Cisjordania cuando piense que ha llegado el momento oportuno. Este es un curso de accin favorecido por el recientemente elegido presidente israel, Reuven Rivlin, que ofrece a los palestinos una supuestamente benevolente paz econmica a cambio de que se traguen su orgullo poltico.

En tercer lugar, el reconocimiento podra dar a la Autoridad Palestina ms apalancamiento en la ONU y ante la Corte Penal Internacional, y mayor autoestima en los crculos palestinos, especialmente si otros miembros de la UE siguieran el ejemplo sueco. En algn punto, ms adelante, la prolongada ocupacin israel de Palestina, en las condiciones sealadas, estara cada vez ms bajo el fuego legal, moral y poltico.

Sin embargo, desde la perspectiva del pueblo palestino como entidad distinta de la Autoridad Palestina, tiene sentido que en esta etapa de su lucha se contine actuando como si la solucin de los dos Estados pudiera an traer la paz? La febril actividad israel de ampliacin de asentamientos de estos ltimos aos parece ser un mensaje claro de que un Estado palestino soberano y viable no tiene ya posibilidades.

En realidad, Suecia parece estar jugando al juego de Oslo sin tener en cuenta que el juego ha acabado a todos los efectos prcticos.

En otras palabras, si el acto de reconocimiento de Suecia hubiera estado vinculado al fracaso de Oslo, estara sealando el camino hacia un cambio constructivo en la diplomacia de la paz, pero justificarlo como un paso hacia la solucin de los dos Estados lograda mediante negociaciones directas como las que no han hecho sino fracasar repetidamente desde hace ms de veinte aos, parece una irreflexiva expresin de inocencia poltica por parte de los nuevos y poco experimentados dirigentes de Estocolmo, un gesto por la paz que sin duda manifiesta buena fe pero que, al parecer, no es en absoluto consciente de que el paciente enfermo hace aos que muri.


Richard Falk es profesor emrito de Derecho Internacional en la Universidad de Princetown. Acaba de terminar un mandato de seis aos como Relator Especial de la ONU para los Derechos Humanos de los Palestinos. Fue nombrado para este puesto por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU en 2008. Forma parte de la Transnational Foundation for Future Research.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/10/27/on-swedens-bold-initiative/

 


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