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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2014

El Pentgono y las grandes petroleras
Poder militar y acumulacin de capital

James Petras
Rebelin

Traducido del ingls para Rebelin por Carlos Riba Garca


Introduccin

No hay duda de que tras las conquistas militares estadounidenses, guerras, ocupaciones y sanciones y durante unos cuantos aos despus, las corporaciones estadounidenses han salido perdiendo en relacin con posibles sitios donde invertir provechosamente. Las prdidas mayores se han dado en la explotacin de recursos naturales sobre todo, gas y petrleo en Medio Oriente, el Golfo Prsico y Asia del Sur.

Como resultado de ello, los observadores han especulado acerca de profundas fisuras e intereses contradictorios en el interior de la clase dirigente estadounidense. Su argumento es que, por un lado, las elites polticas vinculadas con los grupos de presin proisraeles y el poderoso complejo industrial-militar promueven una poltica exterior altamente militarizada y, por el otro, algunas de las corporaciones ms grandes y ricas tratan de encontrar soluciones basadas en la diplomacia.

Aun as, da la impresin de que la divisin en las altas esferas no se ha materializado. Por ejemplo, no hay pruebas de que las empresas multinacionales del petrleo hayan procurado oponerse a las guerras de Iraq, Libia, Afganistn y Siria. Tampoco las 10 mayores empresas petrolferas con un activo neto por encima del 1.100.000 millones de dlares movilizaron sus lobbies e influencias en los medios por la causa de una penetracin pacfica del capital y una dominacin de los yacimientos hidrocarburferos por medio de sus clientes neoliberales.

En el periodo previo a la guerra de Iraq, las tres mayores empresas estadounidenses del sector del petrleo Exxon-Mobil, Chevron y Conoco Phillips, impacientes por explotar la tercera reserva mundial de crudo, no hicieron lobby en el Congreso ni ejercieron presin sobre la administracin Bush o, ms tarde, la administracin Obama para conseguir una solucin pacfica del conflicto. De nada sirvi que las Big Ten* desafiaran con una poltica alternativa al lobby israel a favor de la guerra y sus falsos argumentos que aseguraban que Iraq tena armas de destruccin masiva.

Una pasividad poltica similar se puso en evidencia durante el periodo anterior a la guerra en Libia. En realidad, las grandes petroleras estaban a punto de firmar unos lucrativos acuerdos cuando los militares de Washington volvieron a golpear y destruyeron el gobierno libio e hicieron trizas la estructura econmica libia.

Es posible que las grandes petroleras hayan lamentado la prdida del crudo y de los beneficios econmicos pero no hubo un esfuerzo concertado ni antes ni despus de la debacle libia para examinar crticamente o evaluar la prdida de la muy importante regin productora de crudo. En el caso de las sanciones econmicas contra Irn, que posee la segunda reserva mundial de hidrocarburos, las multinacionales se hicieron notar por su ausencia en los pasillos del Congreso y el departamento del Tesoro. Los prominentes sionistas y responsables polticos Stuart Levey y David Cohen disearon y pusieron en marcha unas sanciones que impedan invertir o comerciar con Tehern a cualquier empresa petrolfera de Estados Unidos (y de la Unin Europea).

De hecho, a pesar de la aparente diferencia de intereses entre una poltica exterior altamente militarizada y el esfuerzo global de la corporacin multinacional destinado a la acumulacin de capital, no han surgido conflictos de tipo poltico. La pregunta bsica que se hace este documento es esta: Por qu la ms importante corporacin multinacional agacha la cabeza ante una poltica exterior imperial de la cual resulta la prdida de oportunidades econmicas?

Por qu fracasa la corporacin multinacional si se trata de oponerse al militarismo imperial

En la cuestin del acomodamiento de la corporacin multinacional a la altamente militarizada expansin imperial hay varias hiptesis posibles.

En primer lugar, los CEO2 de la corporacin multinacional quiz pensaran que las guerras, sobre todo la de Iraq, seran breves y conduciran a una etapa de estabilidad bajo un rgimen clientelar deseoso y capaz de privatizar y desnacionalizar el sector del petrleo y el gas. En otras palabras, las elites del petrleo compraron los argumentos de Runsfeld, Cheney, Wolfowitz y Feith, que decan que la guerra se pagara sola.

En segundo lugar, incluso despus de la larga y destructiva guerra y la profundizacin de los conflictos sectarios, muchos CEO crean que la dcada perdida se compensara con una larga etapa de ganancias. Pensaban que los beneficios fluiran una vez que se estabilizara el pas. Sin embargo, las mayores entradas por el crudo habidas despus de 2010 resultaron inmediatamente amenazadas por la ofensiva del Estado Islmico. Los tiempos imaginados por los estrategas fueron al menos subestimados, si no totalmente equivocados.

En tercer lugar, la mayor parte de los CEO crea que la invasin de Libia por fuerzas de EEUU y la OTAN dara lugar a una situacin de propiedad monoplica con beneficios mayores de los que reciban de la empresa mixta (mitad pblica, mitad privada) con el rgimen de Gadafi. Los principales del petrleo pensaban que se haran con el control total o monoplico del sector. Es decir, que la guerra permitira que la corporacin multinacional del crudo tuviera asegurados beneficios monoplicos durante un prolongado periodo. En lugar de eso, el final de una asociacin estable condujo a la corporacin a un mundo hobbesiano en el que el caos inhibi cualquier beneficio econmico extraordinario y de largo plazo.

En cuarto, la corporacin multinacional, incluyendo las del sector del petrleo, haba invertido en cientos de empresas de varias docenas de pases. Estas empresas no se vinculan con una sola localizacin. Dependen entonces de un estado imperial militarizado que defienda sus intereses globales. Por lo tanto, es probable que estn poco dispuestas a cuestionar o desafiar a los militares en, digamos Iraq, por el temor de que eso podra poner en peligro intervenciones imperiales estadounidenses en otros sitios del mundo.

En quinto trmino, muchas multinacionales estn entrelazadas en distintos sectores econmicos: invierten en campos petrolferos y en refineras; en bancos, financieras y aseguradoras, como tambin en distintos sectores extractivos. Segn su grado de diversificacin del capital, las corporaciones son ms o menos dependientes en cada regin, sector de actividad o fuente de beneficios. Por consiguiente, las guerras destructivas que se produzcan en uno o en varios pases, es posible que no tengan efectos tan perjudiciales como suceda en el pasado, cuando las grandes petroleras solo se ocupaban del petrleo.

En sexto lugar, el nfasis de las agencias del estado imperial de EEUU est puesto mayormente en las actividades militares y no en las de tipo econmico. El grueso de la burocracia internacional de Estados Unidos est compuesto por oficiales militares, de inteligencia y de contrainsurgencia. Por el contrario, China, Japn, Alemania y otros pases emergentes (Brasil, Rusia e India) tienen un gran componente econmico en su burocracia de ultramar. La diferencia es importante. Las corporaciones estadounidenses no tienen acceso a funcionarios del mbito econmico como s lo tienen las grandes empresas chinas. La expansin de China y sus corporaciones fuera de sus fronteras se ha construido alrededor de un sistema de poderosos apoyos econmicos y agencias. Las corporaciones estadounidenses deben tratar con jefes de las Fuerzas Especiales, agentes secretos y funcionarios muy militarizados. En otras palabras, es ineludible que el CEO en bsqueda de apoyo estatal se vea frente a interlocutores militares en su mayor parte, que ven a las corporaciones como instrumentos de su poltica en lugar de sujetos polticos.

Sptimo, los ltimos 10 aos han sido testigos del surgimiento del sector financiero como destinatario dominante del apoyo gubernamental. Como resultado de ello, la gran banca ejerce una importante influencia en las polticas pblicas. Siendo as, la verdad es que mucho del dinero del negocio del petrleo ha ido a parar a las finanzas y a los beneficios acumulados por el saqueo del Tesoro. Como consecuencia de esto, los intereses del petrleo se fusionan con los del sector financiero; en gran medida, sus beneficios dependen del estado, como sucede en las explotaciones en el extranjero.

En octavo trmino, mientras las grandes petroleras tienen enormes sumas de capital, localizaciones diversas y diversificacin de actividades, su dependencia de la proteccin estatal (militar) debilita la oposicin que puedan sentir en relacin con las guerras que Estados Unidos libre en pases con posibilidades de lucro relacionadas con el petrleo. Como consecuencia de esto, otros poderosos lobbies que abogan por la guerra y no se ven exigidos por esas limitaciones gozan de total libertad. Por ejemplo, los sectores de poder que trabajan a favor de Israel tienen bastante menos capital que cualquiera de las 10 petroleras ms importante; sin embargo, cuentan con un nmero mayor de lobbistas con mucha ms influencia sobre los congresistas. Por otra parte, su propaganda (apalancamiento meditico) es mucho ms efectiva que la de las grandes petroleras. Son muchos los crticos de la poltica exterior de Estados Unidos, incluyendo sus polticas relacionadas con el uso de la fuerza militar y de las sanciones, que estn ms dispuestos a criticar a las grandes petroleras que a los lobbies sionistas.

Finalmente, el aumento de la produccin estadounidense de hidrocarburos como resultado del empleo de la tecnologa del fracking proporciona a las grandes petroleras nuevas localizaciones lejos de Medio Oriente donde obtener beneficios econmicos, incluso pensando que los costos pueden ser mayores y de menor duracin las explotaciones. La industria del petrleo ha reemplazado las prdidas en Medio Oriente debidas a las guerras con inversiones en el territorio nacional.

No obstante, existe tensin y conflicto entre el capital ligado al petrleo y el poder militar. El caso ms reciente tiene que ver con los planes de inversin de Exxon-Mobil por un total de 38.000 millones de dlares en un emprendimiento conjunto con la concesin petrolera rusa Rosneft en el rtico ruso. Las sanciones contra Rusia impuestas por Obama han paralizado el acuerdo, lo que ha provocado gran consternacin de los CEO de Exxon-Mobil, que ya haba invertido 3.200 millones de dlares en una zona tan extensa como el estado de Texas.

Conclusin

Es posible que los conflictos los latentes y los ya manifiestos entre el poder militar y la expansin econmica al final encuentren una mayor articulacin en Washington. Sin embargo, de momento, debido a las estructuras globales y a la orientacin de la industria del petrleo y a su dependencia de los militares para la seguridad, esta industria en particular, y las corporaciones multinacionales en general, han sacrificado los beneficios en el corto y el mediano plazo pensando en ganancias futuras, con la esperanza de que las guerras se acabarn y regresarn as los beneficios ms lucrativos.

Notas:

1. Big Ten, las 10 principales empresas petrolferas de EEUU. (N. del T.)

2. CEO es el acrnimo de chief executive officer, la mxima autoridad ejecutiva en una empresa. (N. del T.)

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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