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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2014

Cmo Israel est convirtiendo Gaza en una crcel de supermxima seguridad
No se atisba la libertad

Jonathan Cook
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Beatriz Morales Bastos.


Resulta sorprendente que solo dos meses despus del final del ataque haya empezado cautelosamente la reconstruccin de Gaza, bombardeada hasta hacerla retroceder a la Edad de Piedra segn los objetivos explcitos de la doctrina militar israel conocida como Dahiya*.

Segn la ONU, se han destruido o daado 100.000 viviendas lo que deja a 600.000 palestinos (casi uno de cada tres gazates) sin hogar o con una necesidad urgente de ayuda humanitaria.

Carreteras, escuelas y la planta de energa elctrica que alimenta los sistemas de agua potable y de aguas residuales estn en ruinas. Se aproxima el fro y hmedo invierno. La agencia de ayuda Oxfam advierte que al ritmo actual de trabajo podra costar 50 aos reconstruir Gaza.

En qu otro lugar del mundo, aparte de los territorios palestinos, la comunidad internacional permanecera sin hacer nada mientras tantas personas sufren y no por un acto al azar de Dios sino deseado por otros seres humanos?

Como siempre, la razn de este retraso son las necesidades de seguridad de Israel. Gaza se puede reconstruir, pero solo siguiendo los precisas requisitos establecidos por los altos cargos israeles.

Esto ya ha ocurrido otras veces. Hace doce aos los buldzeres israeles arrasaron el campo de refugiados de Jenin en Cisjordania en plena segunda Intifada. Israel acababa de perder la mayor cantidad de soldados en una sola batalla cuando el ejrcito luchaba en un laberinto de callejones estrechos. En unas escenas que impactaron al mundo Israel redujo a escombros cientos de viviendas.

Mientras los habitantes de Jenins estaban viviendo en tiendas de campaa, Israel insista en los trminos de la rehabilitacin de este campo de refugiados. Tenan que desaparecer los callejones que haban ayudado a la resistencia palestina en sus emboscadas. En su lugar se construiran calles lo suficientemente anchas como para que pudieran patrullar los tanques israeles.

En resumen, se sacrificaron tanto las necesidades humanitarias de los palestinos como su derecho contemplado por el derecho internacional a resistir a su opresor para satisfacer el deseo de Israel de hacer ms eficiente la aplicacin de su ocupacin.

Resulta difcil no ver en trminos similares el acuerdo alcanzado este mes en El Cairo para la reconstruccin de Gaza.

Los donantes han prometido 5.400 millones de dlares, aunque, basndonos en experiencias anteriores, gran parte de este dinero no se materializar. Adems, la mitad se enviar inmediatamente a la distante Cisjordania para pagar las cada vez mayores deudas de la Autoridad Palestina. Nadie en la comunidad internacional parece haber sugerido que Israel, que ha vaciado tanto Gaza como Cisjordania de diferentes manera, se haga cargo de los gastos.

En general el acuerdo de El Cairo ha sido bien acogido, aunque solo se han precisado vagamente los trminos en los que se reconstruir Gaza. No obstante, algunas filtraciones de partes implicadas han revelado ciertos detalles.

Un analista israel ha comparado la solucin propuesta con transformar una crcel tercermundista en una moderna prisin de supermxima seguridad estadounidense. Su ms civilizado aspecto exterior simplemente ocultar su verdadero propsito: no hacer que la vida para los presos palestinos sea mejor, sino ofrecer mayores condiciones de seguridad a los guardianes israeles.

Se est utilizando la preocupacin humanitaria para permitir a Israel hacer ms eficiente un bloqueo que dura ya ocho aos y que ha prohibido la entrada en Gaza de muchos artculo esenciales, incluidos los que se necesitaron para reconstruir Gaza tras los ataques anteriores.

El acuerdo confiere el control nominal de las fronteras de Gaza y la transferencia de los materiales de reconstruccin a la Autoridad Palestina y la ONU para evitar a Hams y debilitarla. Pero Israel ser quien lo supervise y tome las verdaderas decisiones. Por ejemplo, tendr posibilidad de veto sobre quin suministra las enormes cantidades de cemento que se necesitan. Esto significa que gran parte del dinero de los donantes acabar en los bolsillos de fabricantes de cemento e intermediarios israeles.

Pero el problema es an ms grave. El sistema satisfar el deseo de Israel de saber a dnde va a parar cada saco de cemento o varilla de acero, para impedir que Hams rehaga sus cohetes caseros y y su red de tneles.

Los tneles, y el elemento de sorpresa que ofrecen, fueron la razn de que Israel perdiera tantos soldados. Sin ellos Israel tendr ms mano libre la prxima vez que quiera cortar la hierba, como denominan sus comandantes a la repetida destruccin de Gaza.

La semana pasada el ministro de Defensa israel Moshe Yaalon advirti que la reconstruccin de Gaza estara supedita al buen comportamiento de Hams. Israel quera asegurarse de que los fondos y equipamientos no se utilizan para el terrorismo, por consiguiente, estamos siguiendo muy de cerca todos los acontecimientos.

La Autoridad Palestina y a ONU tendrn que someter a una base de datos supervisada por Israel los detalles de cada casa que necesite ser reconstruida. Todo parece indicar que drones israeles vigilarn cada paso que se d sobre el terreno.

Israel podr vetar a cualquier persona que considere un militante, lo que significa cada persona que tenga relacin con Hams o la Yihad Islmica. Es de suponer que Israel espera que esto disuada a la mayora de los palestinos de unirse a los movimientos de Palestina.

Adems de ello, resulta difcil no suponer que el sistema de supervisin suministrar a Israel unos GPS coordinados con cada vivienda de Gaza y los detalles de cada familia, lo que consolidar su control cuando decida atacar en el futuro. E Israel puede hacer chantajear con todo el sistema y apagar el interruptor en cualquier momento.

Por desgracia la ONU, desesperada por ver mejorar la situacin de las familias gazates, ha aceptado unirse a esta nueva versin del bloqueo a pesar de que viola del derecho internacional y los derechos de los palestinos.

Parece que Washington y sus aliados estn encantados de ver a Hams y la Yihad Islmica privados del material que necesitan para resistir la prxima arremetida de Israel.

El New York Times resumi la preocupacin: Qu sentido tiene recaudar y gastar muchos millones de dlares [] para reconstruir Gaza solo para que pueda ser destruida en le prxima guerra?.

Para algunos donantes exasperados de invertir dinero en un pozo sin fondo, hacer que Gaza pase a ser una crcel de supermxima seguridad parece ser un rendimiento mejor de su inversin.

 

* La Doctrina Dahiya, llamada as tras lo ocurrido en el suburbio de Beirut de ese nombre que fue casi totalmente arrasado durante el ataque israel contra el Lbano del verano de 2006. Tal doctrina se resumi en una frase utilizada por Dan Halutz, el jefe del estado mayor de Israel en aquel momento. Dijo que los bombardeos del Lbano atrasaran los relojes veinte aos, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=79544 (N. de la t.).

Jonathan Cook es un periodista independiente residente en Nazaret y ganador el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Sus ltimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israels Experiments in Human Despair (Zed Books). Su pgina web es www.jonathan-cook.net. Una versin de este artculo se public originalmente en The National, Abu Dhabi.

 

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/10/29/how-israel-is-turning-gaza-into-a-super-max-prison/



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