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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2014

La portavoz de Veteranos de Iraq Contra la Guerra (IVAW), Wendy Barranco, relata su experiencia como sanitaria en medio del conflicto
Virilidad y sexismo en el ejrcito de los Estados Unidos

Enric Llopis
Rebelin


En un perfecto spanglish, habla de su experiencia y de aquello que sabe de primera mano. No de teora poltica, aclara de inicio. El suyo es un testimonio de vida. Wendy Barranco se enrol en el ejrcito estadounidense con 17 aos y particip en la guerra de Iraq con 19, pero renunci a continuar. En la contienda iraqu permaneci 9 meses (all ejerci como sanitaria) y, a pesar de las presiones, abandon. Ahora es activista, estudiante de medicina y portavoz de la organizacin Veteranos de Iraq contra la Guerra (IVAW). Dentro de su gira por el estado espaol, Wendy Barranco ha participado en un acto organizado por Alternativa Antimilitarista-MOC, la Universitat de Valncia y la Associaci Feminista de Trig.

La activista nacida en Mxico tiene ahora 28 aos. Con slo cuatro emigr a Estados Unidos, a Los ngeles, para reunirse con su madre. Creci en la ciudad californiana. A los 17 aos, a Wendy Barranco se le present la oportunidad de ingresar en la Armada estadounidense. Pensaba que era una oportunidad ideal, confiesa. Y se decidi a hacerlo. Era octubre de 2003 y an humeaban los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas, perpetrados dos aos antes. De alguna manera me cre toda la propaganda de que fuimos atacados, nuestra libertad, la democracia Como hija de familia emigrante, no tenamos recursos para acceder a la educacin de nivel superior ni dinero para libros; ramos pobres.

Si le quedaba alguna duda, una amiga le ayud a resolverla. Esta compaera de la escuela, que ya haba firmado el contrato e ingresado en la Armada, le dijo que poda practicar la medicina en la especialidad de mdico de combate. Afirma Wendy Barranco que as me poda dedicar a salvar heridos y sanar vidas. Conectaba de ese modo con su vocacin: De muy chiquita me apasionaba la medicina, y hoy igual; lo que a mucha gente le produce nuseas la sangre y los fluidos del cuerpo- a m me fascina. Dicho y hecho. Despus de dos meses de adiestramiento bsico y cuatro de preparacin mdica, consigui una plaza en un hospital de Washington. Tena 19 aos, (haba cumplido el sueo de enrolarse en el ejrcito) cuando recibi la orden de desplazarse a Iraq. Lo cierto es que a Wendy Barranco en Iraq se le presentaron oportunidades. La primera, prepararse como tcnico-anestesista. Durante casi un ao labor con los equipos de emergencia y operaciones en un hospital mvil, donde trat a soldados norteamericanos y a los denominados rebeldes (ciudadanos iraques).

La portavoz de IVAW prosigue con el relato biogrfico. Vi al primer muerto; un joven de 19 aos que lleg al hospital con heridas de bala y una hemorragia enorme; mi superior, la enfermera, rompi a llorar y sali de la sala. De la experiencia, la activista extrajo una leccin: En adelante, y para hacer mi trabajo de manera efectiva, no poda dejar que las emociones me afectaran. Durante la estancia en Iraq, sufra el acoso sexual de uno de los mdicos. Era algo diario. Tena que preocuparme de hacer bien mi trabajo, pero tambin cuidarme de mis colegas; cerciorarme de que no me hallaba sola o en un cuarto oscuro para que el cirujano no pudiera encontrarme; tambin un colega entr en el cuarto y se propas; fue casi una violacin. La experiencia no fue mejor con los hombres-soldado en Estados Unidos, durante la fase preparatoria. Un da el reclutador bebi mucho, me hizo que le llevara en su carro e intent abusar de m. Pero, sobre todo, padeci acoso verbal. El sexismo en el ejrcito es muy cotidiano, tan normal que casi ni te das cuenta; las vas de denuncia existen, pero no son efectivas.

Despus de nueve meses en Iraq, y a punto de cumplir con los tres aos de contrato en el ejrcito de Estados Unidos, la activista regres con las ideas claras. Intentara empezar otra vida. Ya en busca del nuevo camino se matricul en la carrera de Medicina, que todava cursa. Dos experiencias le marcaron entonces. La frustracin de la primera clase de ingls, con compaeros de 18 y 19 aos slo interesados en el iPhone y las computadoras. Me sacaban de quicio, sobre todo porque en nombre de esas criaturas se llevan a cabo las guerras. El segundo golpe de efecto lo recibi en un debate universitario con excombatientes de Iraq contrarios a la guerra. En el fondo, se trataba de experiencias compartidas; de lo que ellos hablaban, yo tambin estaba hablando. Hoy, en las conferencias, charlas y debates con ciudadanos encuentra una forma de terapia. Tambin as trato de rectificar el error que comet a los 17 aos, cuando ingres en la Armada; hay personas jvenes que piensan que la nica va para salir adelante es la militar, pero, personalmente, me gustara un mundo en que la opcin de entrar en el ejrcito fuera el ltimo recurso.

Sobre Veteranos de Iraq Contra la Guerra (IVAW), Wendy Barranco opina que la organizacin no es muy importante en Estados Unidos, por los asuntos que trata; hay gente que nos llama traidores pero pienso que, de algn modo, lo que hacemos es patriotismo. La entidad sin nimo de lucro fue fundada en 2004 por un grupo de veteranos de la guerra de Iraq que, movidos por su experiencia, reivindicaban el fin de la ocupacin y la retirada de las tropas; cobertura social plena para los veteranos que retornaban de la guerra; y compensaciones para el pueblo iraqu. Desde 2009 las mismas reivindicaciones se extendieron a la ocupacin de Afganistn y, ms recientemente, a los ataques de Israel contra el pueblo palestino.

La organizacin tambin se dedica a tareas de contra-reclutamiento ya que, segn denuncia, los reclutadores ofrecen a los jvenes una visin muy parcial de lo que se encontrarn en el ejrcito y, en el peor de los casos, mienten y falsean la realidad al decirles que no se les movilizar y, en caso de que as fuera, no se les llevara a la primera lnea de combate. Wendy Barranco ha informado en la Universitat de Valncia de que varios miembros de IVAW se desplazaron recientemente a Iraq para colaborar con los sindicatos, especialmente del ramo del petrleo. Otro punto relevante en la actividad de la asociacin es dar el paso de pedir perdn; as se lo hemos comunicado a la gente iraqu.

Adems, se aboga por el derecho de los veteranos a sanar los traumas y las heridas de guerra. Actualmente, informa Wendy Barranco, hay una epidemia de suicidio de veteranos en Estados Unidos de la que se habla muy poco (22 suicidios diarios de media, segn una fuente oficial, el Departamento de Asuntos de los Veteranos); al regresar, aunque el excombatiente sea afortunado y conserve las piernas, las manos y los brazos, padece un tremendo trauma psicolgico; no hay persona que no salga cambiada de la guerra.

El valor del relato de la portavoz de IVAW es el de una persona directamente afectada, que conoce desde dentro el ejrcito y la barbarie que representa. Hablamos de una cultura en la que, desde muy chiquitos, se crea una sensibilidad de patriotismo ciego; todas las maanas te paras, pones tus manos sobre el corazn y haces una reverencia a la bandera. La lealtad a la nacin se inculca desde muy pronto. El propio entrenamiento de la Armada no necesita un explcito lavado de cerebro. El soldado est tan preocupado por el fro, el hambre y sobrevivir, que lo ltimo que a uno se le cruza por la mente es su sensibilidad, su humanidad o el pensamiento crtico. A cualquier persona que genere problemas, los instructores se lo hacen pagar: los castigos fsicos son muy habituales y, adems, si uno se pasa de la raya, el grupo lo paga.

Wendy Barranco contina aportando detalles conocidos por la filmografa blica. El entrenamiento es brutal; no duermen, casi no comen (tienen muy poco tiempo para hacerlo) y estn haciendo ejercicio durante todo el da. Los soldados no se pueden preocupar sobre qu es lo correcto o lo moral. Sobre el lenguaje utilizado en el frente iraqu, era deshumanizado y racista; veamos a los iraques como menos que a animales, en ningn caso como a humanos. El entrenamiento y el entorno est centrado en sobrevivir, exclusivamente en las necesidades biolgicas del soldado. En ningn caso el militar piensa en si el enemigo est peleando por lo correcto o en que se trata de un ser humano. Esto explica la violencia, la tortura y todo tipo de atrocidades. Y concluye la activista: En cierta manera, me creo afortunada porque mi papel se centr en la medicina, pero no cabe duda de que tuve un rol en la guerra.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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