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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2014

La contundente materialidad del discurso justificatorio en la violacin de los derechos humanos

Jose Schulman
Rebelin


"El hecho de que no tena documentos, no tena DNI ni cdula federal, tal vez no se registraron en el mbito de la Ciudad Autnoma de Buenos Aires, en el hospital pblico las huellas dactilares, es un tema que ha sido ms hospitalario que otra cosa".

Ricardo Casal, Ministro de Justicia de la Provincia de Buenos Aires sobre el caso Luciano Arruga.

estas personas, cuando salen a robar, dejan un tendal en la ciudad. La laxitud judicial as se lo permite. Generan delitos que son rpidamente excarcelables y, mientras esperan un juicio que nunca llega, siguen cometiendo delitos."

Sergio Berni, Secretario de Seguridad de la Nacin sobre los migrantes pobres de la Patria Grande.

"Es importante el tema de la puerta giratoria: habr prisin preventiva de acuerdo a la importancia del hecho, a la conmocin social que cause y tambin se tendr en cuenta la reincidencia del autor",

Cristina Kirchner. Presidenta de la Nacin pronuncindose contra el garantismo jurdico.

 


Para los cultores del realismo en la lucha poltica, aquellos cultores del respeto irrestricto de la correlacin de fuerzas hasta reducir el accionar del movimiento social y poltico a la bsqueda de lo posible de alcanzar, nunca ms de lo posible porque sera descabellado y terminara haciendo el juego a la derecha, son das difciles y ciertamente incmodos.

Luego de diez aos de Juicios contra los perpetradores del Genocidio y de construccin de polticas pblicas de Memoria y de auto erigirse en el modelo de respeto a los derechos humanos, la parte mayoritaria de la fuerza poltica en el gobierno comienza a asumir sin culpas ni complejos el discurso por medio del cual la derecha clsica y nostlgica resisti esas polticas de Juicios y Memoria hasta lograr instalar en la agenda social su propia secuencia de la historia reciente.

Para quienes luchamos por la verdad, la memoria y la Justicia desde siempre (al menos desde 1937 los militantes de la Liga Argentina por los Derechos del Hombre) la secuencia histrica que defendimos en los juicios ha sido la de injusticia social / resistencia popular y generacin de proyectos colectivos de transformacin revolucionaria / represin genocida y reorganizacin profunda y sistmica del tejido social y de la estructura econmica, la cultura y el resto de la vida social. Somos una sociedad post genocidio y la impunidad mantenida por dcadas, la injusticia social derivada del dominio resultante de aquel genocidio en las condiciones de dbil recuperacin de los proyectos colectivos abri espacios por los cuales un nuevo sujeto social de mltiples caras y cuerpos, fruto de la fusin de las mafias de la droga y la trata con altos sectores de las Policas y Fuerzas de seguridad ms empresarios y polticos, ha ocupado vastos territorios geogrficos y culturales instalando nuevas lgicas de supervivencia y de relacionamiento entre los habitantes pobres de la periferia de las grandes y ricas urbes alimentadas a soja transgnica y corrupcin.

La derecha, en cambio, construy otro relato en el que la secuencia es: la inseguridad es el resultado de la accin delincuencial, la misma est facilitada por el garantismo judicial (la puerta giratoria) que es el resultado de la decisin de los Montoneros en el gobierno de practicar la venganza contra quienes los vencieron en los 70; ese falso garantismo solo enjuicia a una de las partes (si hay juicios que sea contra todos, dice La Nacin con persistencia) y ata las manos de la Polica que as perdi terreno contra la delincuencia, engordada por los extranjeros que vienen a robar porque aqu es jauja para ellos.

Inhibida por la crisis estructural y casi total de finales del siglo XX, asustada por la irrupcin popular en el diciembre de 2001, fracasado su intento de cortar el ciclo de luchas populares con el asesinato de Kosteki y Santilln en junio del 2002, la derecha se vio inhibida de desplegar su discurso por un largo periodo. Resisti los juicios todo lo que pudo, pero fue vencida y como bien deca Foucault el derecho genera verdad y esa verdad vino a ratificar nuestro relato y no el de ellos. Pero no abandonaron la pelea. Se agarraron al hilo de la llamada inseguridad y tiraron de ella hasta desenrollar todo un nuevo discurso de la derecha que no dej de tener efectos sociales muy tangibles a pesar de que desde el gobierno se deca y haca (por un largo periodo) otra cosa.

Es que la batalla cultural no es solo un descubrimiento de Fidel Castro o Hugo Chvez, es uno de los modos principales con que el bloque social que sostiene el capitalismo como civilizacin mundial, regional y nacional, defiende el status quo profundo, ese que se dirime en el carcter de la propiedad y del Estado, aquellas cuestiones que llevaron a Juan Gelman a recordar a Lenin en un poema suyo memorable donde estamp: todo es ilusin, menos el poder.

Y es su poder el que han defendido y defienden.

Ese que no cambi en lo fundamental a pesar de todo lo que pas en diez aos, y claro que pas mucho ms de lo que casi todos imaginbamos.

Pero no cambi el poder y parece que sigue siendo cierto aquella verdad de que quien domina en el terreno de la economa domina en el terreno de las ideas. O para ser ms precisos, tiende a dominar si no le oponemos una resistencia en forma.

Qu hacer ante la apariencia de un pndulo que pareciera haber tocado su cenit y comienza su descenso cada vez con ms fuerza y velocidad?

Lo primero es trazar una correcta lnea divisoria. De un lado los que quieren Patria y del otro los que quieren Colonia. Como en el tema de los buitres, o de la Deuda Externa en su conjunto.

De un lado los que quieren Memoria, Verdad y Justicia y del otro los que quieren Olvido, Falsedad e Impunidad que ya es hora de acelerar los juicios antes que se mueran impunes los viejos asesinos y de juzgar al poder econmico y al Imperialismo Yanqui que impulsaron y se beneficiaron del Genocidio.

De un lado los que queremos ampliacin de derechos e integracin de los pueblos de la Patria Grande por el camino de la solidaridad irrestricta entre los que luchamos por el mismo sueo independentista de Bolvar, San Martn, Sandino, Guevara y Chvez; y del otro los que construyen un nuevo enemigo del progreso y de la seguridad estigmatizando a los migrantes, descalificando el garantismo jurdico y propiciando ms mano dura que deberan admitirlo sin ambages- es el camino directo para ms Julio Lpez, ms Luciano Arruga y ms causas armadas contra los pibes pobres de las barriadas populares.

Y que los de este lado defiendan sus verdades y principios sin asumir el discurso de la derecha clsica, porque es el comienzo de la derrota en todas las lneas, aunque en las urnas parezca que ganemos.

Hace muchos aos que aprendimos que la victoria y la derrota son algo ms relativos de lo que parece. Porque Ral Sendic, el revolucionario uruguayo enterrado por aos en un pozo, saliendo indemne de su suplicio es mucho ms victorioso que el funcionario progresista que asume el discurso de la derecha para conservar su cargo.

Nunca las cosas fueron fciles para los que quieren humanidad para los seres.

Estos tiempos son excepcionalmente difciles y requieren lo ms difcil de todo: que sigamos siendo nosotros mismos, no importa las condiciones adversas que vengan. Como nos lo ensearon los treintamil que prefirieron seguir siendo ellos mismos a traicionarse y vivir una vida que no era la suya. Ser nosotros mismos es hoy la tctica ms realista y posible, y la ms eficaz de todas.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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