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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-10-2014

Izquierda Unida: ganar y follar

Mario Escribano Torres
Rebelin


Mientras la razn no sea mitolgica ningn inters tendr para el pueblo. Mientras la mitologa no sea racional, el filsofo tendr que avergonzarse de ella. Necesitamos una 'mitologa de la razn' o una 'razn mitolgica' () Ese diagnstico del problema responde a una realidad: el pueblo no se moviliza con razonamientos, sino con mitos.

Carlos Fernndez Liria


La encrucijada en la que se encuentra actualmente Izquierda Unida no deja de recordarme a una conversacin entre dos amigos que escuch no hace mucho en un tren. Uno de ellos le comentaba al otro que tena muchas ganas de follar, entre otras cosas, porque llevaba mucho tiempo sin hacerlo. Su amigo le replic que, si tantas ganas tena, lo intentara en cuanto pudiera. La respuesta fue que l ya saba que era lo suficientemente atractivo como para follar cuando quisiera, pero que le fallaba algo.

Una situacin ms o menos parecida a la de la Izquierda Unida actual.

Izquierda Unida tiene muchas ganas de follar o, al menos, debera. Y no es para menos: cerca de 30 aos luchando a contracorriente en los que no han faltado momentos muy duros tanto interna como externamente- que casi acaban con la organizacin. Por no hablar de su germen, el Partido Comunista de Espaa, con muchas ms luchas en la espalda y habiendo sido la principal fuerza de oposicin al franquismo durante cuarenta largos aos. Parece que Izquierda Unida lleg hace unos meses a sus mximos histricos en intencin de voto, algo que, si bien fue motivo de satisfaccin, no dej de ser insuficiente. Que una fuerza transformadora no pueda vislumbrar mucho ms all de un 10 o un 15 por ciento de los votos debera de ser un motivo de preocupacin.

Si algo qued demostrado con los resultados electorales del pasado 25 de mayo, es que Izquierda Unida no puede follar por s sola. Le pasa lo mismo que a este apurado chaval: tiene las ganas incluso, me atrevera decir, que medios suficientes para ser atractiva-, pero le falta algo.

Por un lado, est la falta de autoestima, de confianza en s misma. No solo basta con que IU tenga ganas de follar, tambin se tiene que convencer de que puede. Esto, a su vez, tiene un efecto rebote en el electorado, que lo percibe como una opcin que no se corresponde con migajas, sino que va a por todo el pastel. Y no ayuda decir la misma noche electoral que se est triplemente satisfecho en referencia al aumento de diputados (de 2 a 6) y votos (del 3,7% al 10%)- cuando, adems, se ha mostrado la evidencia de que no has sido capaz de canalizar una parte considerable del descontento social. En contraste, desde Podemos se deca que, si bien los resultados haban sido "razonablemente buenos () por ahora no hemos cumplido nuestros objetivos en las urnas. Maana seguir gobernando la casta y seguir habiendo desahucios ". En esta coyuntura, la actitud ya no puede ser sumar, ni siquiera multiplicar, ya solo vale ganar, ganar y ganar. Al fin y al cabo, la gente vota para eso.

La comodidad en la marginalidad poltica y la resignacin no tienen cabida en esta nueva coyuntura. Es ms, es urgente salir de esta situacin cuanto antes: los que estn siendo desahuciados o expulsados del pas no pueden esperar mucho ms. Bajo esta revolucin neoliberal, cada da que pasa supone una mayor destruccin de conquistas sociales y, lo que es ms importante, supone un duro y difcil proceso de reversin de todo lo arrebatado.

Pero el mayor problema de Izquierda Unida y este apurado chaval es otro: saber presentarse como atractivo. Considero que el programa y proyecto de IU es lo suficientemente razonable y pragmtico como para ser atractivo para la mayora social. Sus dirigentes y militantes supongo que pensarn de forma similar. No basta con tener el programa y el proyecto, tambin hay que saber presentarlo. A la hora de ganar, la poltica y tambin follar- no tienen nada que ver con ser los ms listos, los ms guapos, los ms puros o los ms sensatos, aunque pueda ayudar.

Ms bien, la poltica tiene que ver, al menos en trminos electorales, con saber presentar las propuestas a la gente normal y corriente. Esto se tiene que hacer en torno a un discurso capaz de aglutinar a un espectro tan amplio del electorado que permita construir una mayora poltica capaz de poner en jaque al rgimen del 78. Para decirlo claramente, la poltica no es (solo) tener razn, (tambin) es tener xito.

El mito de la nueva poltica

Como subrayaba la cita con la que abra este artculo, el pueblo no se moviliza con razonamientos, sino con mitos. Podemos ha sabido construir el mito de lo que se ha llamado la nueva poltica, algo que nadie sabe explicar exactamente qu es, pero que est recabando numerosos apoyos.

Mucha gente de IU se pregunta cmo es posible que un partido poltico con apenas unos meses de historia y un programa similar al de la federacin de Cayo Lara y con mucho menos presupuesto-, pudo lograr casi los mismos resultados y est arrasando en todas las encuestas. Adems, Podemos acaba de decidir su estructura organizativa, y tardar en ponerla en marcha. Se podra hasta decir que, al mismo tiempo, Podemos es todo y Podemos no es nada.

Pero, pese a ello, hoy Podemos es un partido que arrastra cada vez ms apoyos, con encuestas que ya lo sitan como segunda fuerza poltica, y en una constante escalada que, de continuar, lo podra llevar casi a primera fuerza por s solo.

Cmo pude haber sucedido esto? No me gusta la explicacin que lo reduce todo a la presencia meditica de Pablo Iglesias, y mucho menos las teoras de la conspiracin que surgen entorno a esto. Creo que el razonamiento es otro: Podemos ha sabido articular un discurso que construye un mito, en el que entran la casta, el nuevo eje arriba-abajo, la denuncia de la corrupcin como lubricante del sistema y, por supuesto el o ellos o nosotros.

Una nueva narrativa de la realidad social, con un nuevo lenguaje que ayuda a explicar lo que est pasando sin recurrir a la terminologa clsica que siempre utiliz la izquierda o el marxismo, pero con unos resultados muy similares. De esta forma, con esta narrativa se est construyendo tambin una nueva cultura, bajo el manto de la nueva poltica, que busca agregar a personas que confen en un nuevo proyecto de pas.

Alguien podra decir que Podemos utiliza una serie de herramientas de comunicacin y marketing propias del capitalismo, lo que supone una victoria de la revolucin neoliberal. Aunque estas tcnicas fueran eso ni lo afirmo, ni lo niego-, no veo problema alguno en utilizarlas. Dentro de los marcos establecidos, no hay muchos mrgenes para poder llegar a la gente sin utilizar estas tcticas. Por supuesto, esto evidencia el reconocimiento de una gran derrota de los de abajo, pero igual deberamos empezar por asumirla todos: perdimos una guerra, tuvimos que tragar con la Transicin tras cuarenta aos de dictadura, el auge del neoliberalismo nos pill a pie cambiado Sera mejor decir que vamos perdiendo y que, ahora, toca remontar.

Romper el eje izquierda-derecha

Sin lugar a dudas, uno de los mayores aciertos de ese discurso de Podemos ha sido desmontar el tradicional eje izquierda-derecha. Un eje que, por s solo, cada vez tiene menos significado para el grueso de la poblacin y que, al fin y al cabo, no es ms que una representacin de algo mucho ms importante: la existencia de clases sociales con intereses antagnicos.

Esta interpretacin del espectro poltico tiene su origen en la Revolucin francesa. Durante la Asamblea Nacional Constituyente, das despus de la toma de la Bastilla, los girondinos, defensores de las capas ms altas de la sociedad, se situaban a la derecha mientras que los jacobinos, que representaban a las clases populares de la poca (por ejemplo, con la defensa del sufragio universal), se sentaron a la izquierda. Por supuesto, esto solo fue el inicio, y tanto la derecha como la izquierda se comenzaron a configurar como ideologas o, mejor dicho, como paquetes ideolgicos ms o menos uniformados- en los que tienen cabida numerosas sensibilidades (pero que tambin varan segn el pas o el continente). As pues, la izquierda en Europa recoge la igualdad social o el feminismo, mientras que la derecha lo hace con el cristianismo o la desregulacin del mercado de trabajo. No es tanto as en, por ejemplo, Amrica Latina, donde presidentes de izquierdas se definen abiertamente como cristianos con causalidades que lo explican- o tienen actitudes machistas u homfobas.

Pese a esto, no podemos perder la perspectiva de que el eje izquierda-derecha no es ms que una representacin simblica de lo que siempre ha sido el eje fundamental: la lucha de los de abajo contra los de arriba. Con esto no se est descubriendo la plvora ni diciendo nada novedoso, simplemente basta con remitirse a los primeros prrafos del Manifiesto comunista de 1848:

Toda la historia de la sociedad humana, hasta nuestros das, es una historia de lucha de clases. Hasta nuestros das, la historia de la humanidad, ha sido una historia de luchas de clases. Libres y esclavos, patricios y plebeyos, seores feudales y siervos de la gleba, maestros y oficiales; en una palabra, opresores y oprimidos, siempre frente a frente, enfrentados en una lucha ininterrumpida, unas veces encubierta, y otras franca y directa, en una lucha que conduce siempre, a la transformacin revolucionaria de la sociedad o al exterminio de ambas clases beligerantes.

Ah es donde ha estado el acierto de Podemos: en saber construir un discurso del ellos contra nosotros la casta, que no son solo los polticos, como se confunde de forma malintencionada, contra la gente-. Ya en el 15M se hablaba de no ser de izquierdas ni de derechas, sino de que se trataba de que los de abajo iban a por los de arriba (y viceversa, todo sea dicho). A pesar de ello, no faltaban personas autodenominadas marxistas o comunistas que criticaban duramente estas posturas, tachndolas de desclasadas y similares, cuando eran justamente todo lo contrario: la evidencia del conflicto capital-trabajo, expresado, adems, de una forma muy grfica. Llegados a cierto punto, sera bastante disparatado ver a algunas de estas personas criticando a Marx, Engels o Lenin por no hablar de izquierda y derecha.

Por qu hay que seguir aceptando ese eje? No sera mejor abordar la coyuntura actual desde una perspectiva arriba-abajo, mucho ms representativa de lo que est pasando? Adems, no es que este nuevo eje facilite la representacin simblica, sino que puede servir, de verdad, para conformar una verdadera mayora poltica. Sin ir ms lejos, en el barmetro de julio del CIS, la pregunta 19 deca lo siguiente: Cuando se habla de poltica normalmente se utilizan las expresiones derecha e izquierda. En esta tarjeta hay una serie de casillas que van de izquierda a derecha [donde 1 es extrema izquierda y 10 extrema derecha], en qu casilla se colocara usted. Solo en no sabe y no contesta, haba un 17.8% de los encuestados. En el centro (entre las casillas 4 y 6), un 44,3%. Es decir, entre indefinidos ideolgicamente y gente que no se considera marcadamente de izquierdas o de derechas, hay un 62,1% de los encuestados (y, se supone, de la poblacin). En cambio, en la izquierda hay un 25,2%, casi el doble que en la derecha (12,9%).

Pese a estos ltimos datos, en el mismo estudio seguimos viendo como el bipartidismo sigue estando a la cabeza, aunque cada vez lo est menos. El director de campaa de Podemos, igo Errejn, daba en una de las claves de este tema:

Muchos de nosotros venimos de esa tradicin [de izquierdas], pero Podemos como formacin poltica est recabando apoyos de personas que vienen de tradiciones muy diferentes o que no se identifican con las etiquetas viejas.

Eso significa renunciar a las ideas o a las convicciones? En absoluto. Significa que hay nuevas formas de identificacin que agregan a mucha ms gente.() Por poner un ejemplo, en Caja Madrid las etiquetas izquierda-derecha no ayudan demasiado, no explican lo que pasa. Explica ms la frontera entre una mayora ciudadana que ha sido saqueada y una pequea minora que tiene carnets de distintos colores, pero la tarjeta la tiene del mismo.

Del mismo modo, Hugo Martnez Abarca sealaba hace unos meses, con mucha lucidez, que se haba trasladado la poltica a la lgica futbolstica:

Yo soy del Madrid porque soy del Madrid, de toda la vida, porque mi padre es del Madrid; mi padre se hizo del Madrid creo que porque un hermano mayor era del Madrid; as que quera que Figo fallase cuando estaba en el Bara y que marcase goles cuando estaba en el Madrid. As es mucha gente de izquierdas o de derechas. Trabajadores que   son de derechas   porque les gusta Espaa o son cristianos o su familia era de derechas de toda la vida; que se indigna cuando se rescata a la banca o se hallan cuentas en Suiza del PP o les recortan servicios pblicos pero no se pasarn a   la izquierda como yo no me hago del Bara pese a lo que pienso de Florentino Prez.

La retrica izquierda-derecha, continuaba diciendo Martnez Abarca, ya no representa la dialctica oprimidos-opresores. Basta con ver las polticas del PSOE, que sigue alzando la bandera de la unidad de la izquierda para parar a la derecha, mientras reforma la Constitucin para vender nuestra soberana o defiende el Tratado de Libre Comercio entre la Unin Europea y Estados Unidos. La bandera de la izquierda ha sido tan mancillada por las polticas antisociales del PSOE que ha abierto una enorme brecha entre significado y significante. Aceptarla solo supone que a IU se la site junto al PSOE, cuando debera estar situado frente a l exceptuando algunas ocasiones en las que un pacto pueda permitir mejorar de forma notable las condiciones de vida de la gente, cosa que no siempre pasa-.

Para conseguir follar, no estara mal que Izquierda Unida tomara nota de algunas de estas consideraciones. Por supuesto, el problema de IU no es solo el discurso o la comunicacin, tambin ha habido sombras y algunas malas prcticas. Los aciertos de Podemos tampoco se pueden medir nicamente en estos trminos, ya que el imaginario colectivo ha cambiado radicalmente: la propuesta de Pablo Iglesias no habra tenido el mismo xito hace diez aos. Pero todo ello merece un artculo aparte.

Incluso en este mbito, seguramente se me hayan pasado muchas cosas, debera haber matizado otras, pero creo que lo principal sera sumarse a esa nueva narrativa que ayudar a vislumbrar una alternativa. Y, dentro de ella, considero que la quiebra del eje izquierda-derecha es fundamental. Este eje ha puesto a IU en situaciones muy comprometidas, en las que se le critica por una cosa (pactar con el PSOE en Andaluca) y su contrario (no pactar con el PSOE en Extremadura). Un discurso de los de abajo contra los de arriba quiz fuera ms efectivo que el programa, programa, programa al que, por cierto, el PSOE ahora se suma, hay que joderse, cuando le preguntan si apoyara para gobernar a Podemos o al PP-.

Como recordaba Manolo Monereo este mes en El Viejo Topo: la gente no vota programas, sino discursos.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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