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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-10-2014

Jerusaln liberada

Susana Merino
Rebelin


Cuando a mediados del siglo XVI Torcuato Tasso escriba su poema pico Jerusaln liberada, inspirado en la epopeya de la reconquista de Jerusaln por parte de los primeros cruzados, entonces en manos de los moros liderados por Solimn, lejos estara de imaginar que cinco siglos ms tarde seguiran las luchas por detentar el poder en la tambin clsicamente llamada Ciudad Santa. Una ciudad poblada y fundada por una de las tribus de los cananeos, los jebuseos entre el 3.000 y el 2.500 A.C. precisamente en las tierras llamadas tierras de Canan, posteriormente y hasta nuestros das conocidas como Palestina. Una ciudad que en lengua indgena se llam Urusalim y cuyo significado, Ciudad de la Paz, ha sido sistemtica y permanentemente contradicho a travs de la historia.

La mayor parte de la informacin sobre la historia de Jerusaln procede de los textos bblicos, pues ni arquelogos ni otros investigadores han hallado demasiados restos como para reconstruirla pero s ha sido posible determinar que surgieron en la regin algunos de los ms antiguos centros urbanos de la humanidad, tales como Jeric que floreci ya en la era del bronce (2850 -1550 A.C.) o Tel-el-Amarna de mediados del 1.300 A.C. en la vecina Egipto.

Como tantas otras ciudades ubicadas en la charnela entre Oriente y Occidente su devenir, pese a invocar nominalmente la paz, ha sido tormentoso y an sigue sindolo sin encontrar el consenso que permita justificar su nombre, pese al carcter sagrado que le asignan las tres ms grandes religiones monotestas del mundo. La paz o en su expresin hebrea Shalom es probablemente una de las ms ricas en matices pues no solo significa ausencia de guerra sino que implica tambin estar en paz, estar completo, estar terminado, estar sano y salvo, estar feliz( 1) lo que equivaldra a vivir en una sociedad donde no solo reinara la paz sino tambin el bienestar ciudadano. Una expresin que por lo dems suele ir acompaada del trmino tob equivalente a bien/bondad, es decir shalom y tob o su adaptacin como saludo en castellano: paz y bien

Sera interminable citar las veces que desde el Gnesis en boca de Jacob (Ge 37,14. Ve a ver la paz de tus hermanos) hasta los profetas. como cuando Isaas clama por los pecados de Israel y anuncia la reconstruccin de un reino de paz (Is. 9,5.6 Un nio nos ha nacido () Para dilatar el principado con una paz sin lmites...) , pasando por Esdras, Job, El Cantar de los Cantares, Jeremas, Zacaras, Ezequiel, los Salmos en varios de los cuales se asocian adems la paz y la justicia (Sal. 72,3 Que los montes traigan la paz y los collados justicia) , o en otros dos el 125,5 y el 128,6 en los que aparece una frmula que ha perdurado a travs de los siglos y es emblemtica del pueblo hebreo: Paz a Israel!

Sin embargo qu difcil parece ser entronizar en la vida de los pueblos tantas y tan reiteradas exhortaciones que no con menor nfasis pueblan las pginas del Nuevo Testamento, tanto en los Evangelios como en las Epstolas y en los Hechos de los Apstoles, ya que en principio parece haber sido el saludo insoslayable de Jess: "Cuando entris en una casa, lo primero saludad: "Paz a esta casa"; si hay all gente de paz, la paz que les deseis se posar sobre ellos; si no, volver a vosotros" (Lc. 10, 5-6) o como cuando perdona los pecados y agrega: "Tu fe te ha salvado, vete en paz". (Lc. 7,50). Pero uno de los pasajes evanglicos que mejor ilustra las continuas exhortaciones a la paz es la bienaventuranza de Mateo (5,9): "Dichosos los que trabajan por la paz, porque a esos los va a llamar Dios hijos suyos", donde queda explcitamente impresa la importancia de construir la paz, que no puede edificarse sino con la argamasa de la justicia, de la defensa de los derechos de todos los hombres, con amor y solidaridad, porque de otro modo es imposible imaginar un mundo con un futuro menos catico y menos cruel.

Pero siguiendo este breve recorrido por los textos de las tres religiones monotestas que reclaman a Jerusaln como centro religioso y emblemtico de sus respectivos credos no es posible dejar de mencionar El Corn o El Libro, como reverentemente lo llaman los musulmanes, dado que segn la tradicin islmica fue desde Jerusaln desde donde ascendi a los cielos el profeta Mahoma. Ya desde el principio la palabra Islam se deriva de As-salam que significa la Paz, una paz convocada y evocada reiteradamente en muchas de sus aleyas: Y [sabed que] Dios invita [al hombre] a la morada de paz, y gua a un camino recto a quien quiere [ser guiado]. (Corn, 10,25) o cuando sentencia Pero si se inclinan a la paz, inclnate t tambin, y confa en Dios: En verdad, slo l todo lo oye, todo lo sabe! Y si slo quieren engaarte [con sus gestos de paz] ciertamente, Dios te basta! (8, 61-62) Si el enemigo se inclina hacia la paz, inclinarse [literalmente: inclnate] tambin hacia ella (Corn, 8, 61 ). Si os saludan con un saludo [de paz], corresponded con un saludo an mejor o [al menos ] con otro igual. Juan Bautista, hijo de Zacaras: Y la paz [de Dios] fue con l el da que naci y el da de su muerte y [ser con l] el da en que sea devuelto a la vida. (Corn, 19, 1).

La mencin a los profetas y muchos otros personajes del mundo hebreo y cristiano como Adn, No, Abraham, Jess y en los Evangelios, claro testimonio de que Mahoma en sus viajes como mercader trashumante fue absorbiendo en las comunidades judas y cristianas por las que transitaba las enseanzas del Viejo y del Nuevo Testamento y estructurando as su mensaje (aunque la tradicin y la fe musulmanas aseguran que le fueron transmitidas por el ngel Gabriel), para entregarlo luego a su pueblo como gua especialmente orientada hacia la convivencia en paz. Baste saber que en el Corn, segn lo aseveran sus exgetas, la palabra paz y sus derivados se cita ms de 130 veces, mientras que la palabra guerra, al contrario, solo se menciona 6 veces.

Jerusaln, tambin llamada Al-Quds por los rabes, construida, destruida y reconstruida, abandonada y recuperada y sobre todo amada a lo largo de los siglos por los fieles de las tres religiones que la comparten, fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1981. Sin embargo los conflictos generados desde la declaracin del Estado de Israel en 1948 siguen agudizndose y tienden a convertirse en una historia de nunca acabar debido al egosmo, la obcecacin, las ambiciones sectoriales y la sistemtica negacin de los principios que esos mismos fieles pregonan sustentar.

Las religiones de origen abrahmico han venido conviviendo, aunque prcticamente aisladas entre 3.000 y 5.000 aos, pese a compartir gran parte de sus objetivos.

Los primeros atisbos formales de dilogo interreligioso se iniciaron en Edimburgo en 1910 entre 62 sociedades misioneras protestantes y desembocaron en 1921 en el CMI (Consejo Mundial de Iglesias) que sigui reunindose peridicamente en diferentes lugares del mundo. Jerusaln, Nueva Delhi, Harare con la permanente consigna de trabajar por la justicia y la paz y crear puentes de comprensin entre los pueblos. Ms recientemente, en 2009, se cre en Roma el Consejo Pontificio para el dilogo interreligioso, que incluye representantes catlicos e islmicos con el objeto de mejorar las relaciones entre los cristianos y los musulmanes y contribuir a la promocin de una cultura de paz, fundada en la defensa de la dignidad de la persona humana y de sus derechos y en la libertad religiosa y de conciencia. Se han generado algunas coincidencias como el rechazo a las visiones fundamentalistas y la conviccin de que el ser humano necesita ser librado no solo de las presiones econmicas sino tambin de la opresin ideolgica. Como dice el telogo Hans Kung Todos somos responsable de un orden mundial mejor puesto que hay consenso en el diagnstico y existe la conviccin de que muchas veces las mismas religiones han sido responsables de atizar esas tensiones mediante comportamientos fanticos, xenfobos y excluyentes o transformndose en instrumento para la conquista del poder poltico.

Se han producido tambin otros intentos de acercamiento interreligioso a travs de los parlamentos de las Religiones del Mundo celebrados en diferentes oportunidades en Chicago, Ciudad del Cabo y Barcelona.

Pero es en la actualidad cuando el interminable conflicto entre israeles y palestinos no parece encontrar salida, nos encontramos en una instancia que debera ser ms convocante que ninguna para dar un primer paso hacia esa bsqueda del entendimiento y que seguramente contara con el consenso de los millones de fieles de las tres grandes religiones monotestas, algo as como la mitad de la humanidad, y es la de reclamar el derecho a compartir el lugar ms emblemtico de las tres sin que ningn poder poltico se arrogue el derecho a poseerlo, la ciudad de Jerusaln. No ha habido un lugar en el mundo en el que coincidan tan profundamente las devociones religiosas de tres de las ms importantes comunidades humanas, juda, catlica y musulmana y es casi incomprensible que no se propongan abogar juntas para la recuperacin de ese espacio con el objeto de erigirlo en el smbolo de esa PAZ que pregonan sus respectivos credos y a la que sin duda, agnsticos y creyentes, aspiramos para nosotros, para nuestros hijos y para el futuro de la humanidad.

Liberemos a Jerusaln, unamos nuestros deseos, nuestras acciones y nuestras oraciones y comencemos a trabajar para que la aspiracin ideal e imaginaria y aparentemente utpica pase a convertirse en el primer fruto maduro y generoso de una paz cierta, compartida y duradera.

Notas

(1) Cano, M Jos: Paz en el antiguo Testamento. Dpto. de Estudios semticos. Instituto de la Paz y los Conflictos. Universidad de Granada. http://www.ugr.es/~eirene/eirene/eirene10cap2.pdf

(2) Pelez, Jess: La buena Noticia de la Paz en el Nuevo Testamento (Universidad de Crdoba) http://www.elalmendro.org/epsilon/articulos/docum1022.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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