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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-11-2014

Por qu est en crisis el neo-rentismo socialista?

Vctor lvarez R.
Rebelin


El neo-rentismo socialista es un modelo de dominacin que se basa en el uso intensivo de la renta petrolera para financiar la inversin social y crear una red clientelar que le sirve de apoyo social. Debido a la contraccin del aparato productivo interno y su incapacidad para generar nuevos empleos al ritmo que crece la poblacin econmicamente activa, el neo-rentismo socialista tiende a acentuar el papel empleador-clientelar del Estado, el cual no logra generar un trabajo realmente emancipador y liberador, toda vez que ste queda mediatizado por la lgica opresiva del Estado burocrtico que funcionariza y somete a la fuerza de trabajo. En tales circunstancias, la dominacin se logra a travs de un sistema de premios y castigos para asegurar la lealtad de los seguidores polticos, comprar la simpata de grupos ambivalentes y castigar o disuadir a los adversarios.

Este modelo confunde la sociedad con el Estado. Asume que desde el entramado burocrtico se representa y defiende el inters social, a pesar de las enormes contradicciones que la sociedad tiene no solo con el mercado sino tambin con el Estado. Al igual que el capitalismo rentstico, el neorrentismo socialista se sustenta en el extraordinario poder poltico, econmico y social que confiere el control de la renta petrolera.

Expresiones distintas del mismo modelo de acumulacin extractivista

El capitalismo rentstico y el neo-rentismo socialista son expresiones distintas del mismo modelo de acumulacin extractivista. El neo-rentismo socialista funcion a la perfeccin mientras los ingresos petroleros crecieron exponencialmente y resultaron ms que suficientes para financiar la inversin social y alimentar los canales para distribuir la renta. Con la reconstruccin de la OPEP, el restablecimiento de las cuotas, la recuperacin de los precios del petrleo, el pago de dividendos por parte de las filiales de PDVSA y el considerable aumento de las regalas, el ingreso fiscal de origen petrolero result ms que suficiente y posterg la necesidad de aumentar la presin fiscal sobre el sector privado. Pero con el estancamiento de la produccin petrolera y la cada de los precios en el mercado internacional, este modelo nuevamente ha entrado en crisis.

Segn su Informe de Gestin, PDVSA extrajo 2.898.000 bdp en 2013, 2.905.000 en 2012 y 2.985.000 en 2011. La produccin ha venido declinando y ahora los precios del petrleo estn cayendo. Para calcular el ingreso neto en divisas que recibe el pas, hay que restar el consumo interno de 750.000 bdp. Al saldo de 2.148.000 se deben descontar los envos a Cuba, PetroCaribe y Alba, equivalentes a 300.000 bdp. Y a esta nueva cifra hay que deducir las entregas a China por un mnimo de 230.000 para cubrir los tramos A y B del prstamo y 100.000 para el tramo C; aunque segn el Informe de Gestin, PDVSA realmente entreg 475.000 en 2013, 449.00 en 2012 y 415.000 en 2011. Si se restan 300.000 de los acuerdos y 330.000 de China, quedan 1.518.000 bdp para exportar. A un precio de 100 $/b por 365 das da un ingreso de $ 55 mil 400 millones. Pero a 75 $/b la cifra cae a $ 41 mil 500 millones. Alcanzar esta cantidad para cubrir las exportaciones esenciales, cancelar la deuda interna y mantener al da los pagos de la deuda externa?. Veamos.

Las importaciones que llegaron a su mximo de $ 59 mil millones en 2012, tendrn que ser reducidas por debajo de $ 40 mil millones. Las amortizaciones anuales y pagos de cupones para la deuda soberana en divisas y la de PDVSA superarn los US $ 11 mil millones anuales para los prximos tres aos. A esto hay que sumar la deuda interna en divisas a aerolneas, sector alimentos, frmacos, automotriz, etc. que supera los 12 mil millones. A suma de $ 63 mil millones hay que agregar los pagos por indemnizaciones y fallos del CIADI. Como puede apreciarse, los egresos en divisas son muy superiores al ingreso estimado, incluso en el mejor escenario de precios del petrleo por encima de los 100 $/b. As las cosas, para garantizar las importaciones esenciales que el Estado realiza, seguramente la deuda interna con el sector privado se pospondr, sobre todo si se priorizan los pagos de la deuda externa.

Fin de la poltica fiscal pro-cclica

En lugar de ahorrar en tiempos de bonanza para encarar los tiempos de escasez, el neo-rentismo socialista se sustenta en una poltica fiscal pro-cclica con aumentos del gasto pblico cada vez que aumenta el ingreso petrolero y recortes presupuestarios cuando cae el ingreso. El mandato del artculo 321de la CRBV de activar el Fondo de Estabilizacin Macroeconmica -concebido para estabilizar los gastos del Estado ante las fluctuaciones de los ingresos ordinarios-, ha quedado como letra muerta. En ausencia de este mecanismo amortiguador, la economa venezolana sigue expuesta a los shocks externos que se presentan debido al comportamiento errtico del mercado petrolero.

El anclaje cambiario y la sobrevaluacin del bolvar terminaron siendo un costoso subsidio que ya no soporta ni Pdvsa ni el fisco. A la tasa de 6.30 Bs/$, el monto en bolvares que recibe la compaa no le alcanza para pagar una nmina de ms de 140 mil trabajadores, honrar su deuda con proveedores y contratistas, y transferir fondos a las misiones sociales. A esa tasa de cambio ni siquiera puede mantener al da sus obligaciones fiscales, razn por la cual entrega pagars al Tesoro Nacional que luego ste intercambia por efectivo en el BCV, propiciando un desproporcionado crecimiento de la liquidez monetaria en un mercado con creciente escasez, lo cual atiza la inflacin, eleva la demanda de divisas escasas y ensancha la brecha entre la tasa oficial y el paralelo.

La devaluacin fiscalista

Tanto el capitalismo rentstico como el neo-rentismo socialista suelen apelar a la devaluacin como el mecanismo ms rpido para corregir el dficit fiscal. Como el Estado es el perceptor del mayor porcentaje del ingreso petrolero, en lugar de confrontar los intereses de los contribuyentes, le resulta ms fcil vender las divisas a un precio mayor. El Estado automticamente obtiene cuantiosos ingresos que le permiten corregir el dficit, sin pagar el mayor costo poltico que implica atacar las verdaderas causas macroeconmicas del deterioro fiscal. La poltica cambiaria se utiliza as con fines fiscales, toda vez que la devaluacin es, en los hechos, un impuesto cambiario. Un margen de maniobra para paliar la cada de los precios del petrleo y su impacto en el ingreso fiscal se encuentra en la revisin de los acuerdos de cooperacin internacional. As como ya se reestructuraron lo pagos a China, queda pendiente la revisin de PetroCaribe y los acuerdos de cooperacin energtica para compensar la cada del ingreso en divisas.

El panorama petrolero est cambiando estructuralmente y lo peor que nos puede pasar es que no nos demos cuenta. La difusin de las tecnologas de la informacin mejoran la eficiencia y facilitan el cambio de la matriz energtica en todo el mundo, EE.UU. tiende a ser autosuficiente con su produccin de petrleo de esquisto, la OPEP sigue perdiendo terreno frente a los productores No OPEP, la economa mundial est en franca desaceleracin, incluyendo a China, y ni siquiera los sucesos geopolticos de Ucrania y el grito de guerra contra el Estado Islmico han tenido impacto. En tales circunstancias, resulta poco probable un rebote de los precios del petrleo en el corto plazo. Esto sentencia el agotamiento del neo-rentismo socialista y nuevamente nos lleva a retomar la tantas veces pospuesta transformacin de la economa rentista e importadora en un nuevo modelo productivo exportador.

Sin embargo, a los ajustes macroeconmicos, a las medidas de cambio estructural y a la erradicacin de las prcticas clientelares se les atribuye un costo poltico que el gobierno no est dispuesto a pagar en la antesala de las elecciones parlamentarias. La racionalidad econmica queda subordinada a la lucha por el poder. Ganar las elecciones presidenciales, parlamentarias o regionales siempre ser la prioridad. Si se pierden los comicios, otros sern los que controlen el reparto y uso de la renta.

No basta con reducir el desempleo: hay que generar trabajo emancipador

En circunstancias de restricciones econmicas y presupuestarias como las que plantea la actual cada de los precios del petrleo, el gobierno ya no puede seguir subsidiando empresas estatales que no son estratgicas. Estatizar no es socializar. Resulta escandaloso que en empresas pblicas secuestradas por el burocratismo -de las cuales los trabajadores no se sienten copropietarios sociales sino explotados y donde se reproducen los mismos conflictos obrero-patronales de la IV Repblica-, se cancelen millardarias sumas de dinero por concepto de bonos de productividad y hasta dividendos, cuando lo que arrojan son cuantiosas prdidas. Esa prctica, lejos de expresar valores socialistas, revela la mentalidad rentista que espera que todo lo pague el petrleo. Semejante desviacin del neo-rentismo socialista solo podr superarse a travs de nuevas formas de propiedad social bajo el control de los trabajadores directos y de la comunidad organizada. No se trata solo de bajar el nivel de desempleo sino de liberar al trabajo de la explotacin del capitalismo rentstico y de la opresin del neo-rentismo socialista. Esto implica avanzar de la estatizacin a la socializacin de la propiedad para generar un verdadero trabajo emancipador y liberador. Este es el mejor incentivo para mejorar el desempeo en esas empresas propiedad de los trabajadores, dignificar el trabajo y transformar la cultura rentista que pretende vivir de ingresos que no son fruto del esfuerzo productivo, en una nueva cultura sustentada en el principio socialista que propone: de cada quien segn su capacidad y a cada cual segn su trabajo.

@victoralvarezr

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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