Portada :: Palestina y Oriente Prximo
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-11-2014

Una guerra civil sin fin
La batalla por Kobane

Patrick Cockburn
CounterPunch

Traducido del ingls para Rebelin por Germn Leyens


Durante el verano el EI/ISIS el Estado Islmico de Iraq y Siria derrot al ejrcito iraqu, al ejrcito sirio, a los rebeldes sirios y a los peshmerga kurdos iraques; estableci un Estado que se extenda de Bagdad a Alepo y de la frontera norte de Siria a los desiertos de Iraq en el sur. Grupos tnicos y religiosos de los que el mundo apenas haba odo hablar incluyendo a los yazidis de Sinjar y los caldeanos cristianos de Mosul se convirtieron en vctimas de la crueldad y de la intolerancia del EI. En septiembre, el EI dirigi su atencin a los dos millones y medio de kurdos sirios que haban conseguido la autonoma de facto en tres cantones al sur de la frontera turca. Uno de esos cantones, centrado en la ciudad de Kobane, se convirti en objetivo de un determinado ataque. El 6 de octubre, los combatientes del EI haban logrado llegar al centro de la ciudad. Recep Tayyip Erdoğan predijo que su cada era inminente; John Kerry habl de la tragedia de Kobane, pero afirm de modo implausible que su captura no sera de gran importancia. Una conocida combatiente kurda, Arin Mirkan, se hizo volar mientras los combatientes del EI avanzaban: pareci un acto de desesperacin y de inminente derrota.

Al atacar Kobane, la dirigencia del EI quera probar que todava poda derrotar a sus enemigos a pesar de los ataques areos de EE.UU. en su contra, que comenzaron en Iraq el 8 de agosto y se extendieron a Siria el 23 de septiembre. Mientras penetraban en Kobane los combatientes del EI coreaban: El Estado Islmico se mantiene, el Estado Islmico se expande. En el pasado, el EI ha preferido una decisin tctica abandonar batallas que pensaba que no iba a ganar. Pero la batalla de cinco semanas por Kobane ha durado demasiado y ha sido demasiado bien publicitada para que sus combatientes puedan retirarse sin perder prestigio. El atractivo del Estado Islmico para los sunes en Siria, Iraq y en todo el mundo se deriva de un sentido de que sus victorias tienen un origen divino y son inevitables, de modo que cualquier fracaso daa su afirmacin del apoyo divino.

Pero la inevitable victoria del EI en Kobane no tuvo lugar. El 19 de octubre, revirtiendo su poltica anterior, aviones estadounidenses lanzaron armas, municin y medicinas a los defensores de la ciudad. Bajo presin de EE.UU., Turqua anunci el mismo da que otorgara a peshmerga kurdos iraques salvoconducto del norte de Iraq a Kobane; combatientes kurdos han vuelto a capturar parte de la ciudad. Washington ha comprendido que, en vista de la retrica de Obama sobre su plan de degradar y destruir al EI, y con elecciones al Congreso dentro de solo un mes, no poda permitir que los combatientes lograran otra victoria. Y es muy probable que esta victoria en particular fuera seguida por una masacre de los kurdos sobrevivientes frente a las cmaras de televisin reunidas al lado turco de la frontera. Cuando el sitio comenz, el apoyo areo de EE.UU. para los defensores de Kobane haba sido poco metdico; por temor de ofender a Turqua, la fuerza area de EE.UU. haba evitado la coordinacin con los combatientes kurdos en el terreno. A mediados de octubre la poltica haba cambiado, y los kurdos comenzaron a suministrar informacin detallada sobre los objetivos a los estadounidenses, posibilitando que destruyeran tanques y artillera del EI. Previamente, los comandantes del EI haban sido hbiles en el ocultamiento de su equipamiento y la dispersin de sus hombres. En la campaa area hasta ahora, solo 632 de 6.600 misiones han resultado en verdaderos ataques. Pero como queran conquistar Kobane, los lderes del EI tuvieron que concentrar sus fuerzas en posiciones identificables y fueron vulnerables. En un perodo de 48 horas hubo cerca de cuarenta ataques areos estadounidenses, algunos a solo cincuenta metros de la lnea de frente kurdo.

La diferencia no se debi solo al apoyo areo de EE.UU. En Kobane, por primera vez, el EI estaba combatiendo contra un enemigo las Unidades de Defensa Popular (YPG) y su ala poltica del Partido de Unin Democrtica (PYD) que en importantes aspectos se les parecan. El PYD es la rama siria del Partido de los Trabajadores de Kurdistn (PKK), que desde 1984 ha estado combatiendo por el autogobierno de los 15 millones de kurdos turcos. Como el EI, el PKK es dirigido desde arriba y trata de monopolizar el poder dentro de la comunidad kurda, sea en Turqua o Siria. El lder encarcelado del partido, Abdullah Ocalan, objeto de un poderoso culto a la personalidad, emite instrucciones desde su prisin turca en una isla en el Mar de Marmara. La dirigencia militar del PKK opera desde un bastin en la Montaa Qandil en el norte de Iraq, una de las grandes fortalezas naturales del mundo. La mayor parte de sus combatientes, que se calcula son unos siete mil, se retiraron de Turqua como resultado de un cese al fuego en 2013, y todava se mueven de campo en campo en las profundas quebradas y valles de Qandil. Son altamente disciplinados e intensamente dedicados a la causa del nacionalismo kurdo: esto ha permitido que libren una guerra durante tres decenios contra el enorme ejrcito turco, siempre impertrritos a pesar de las devastadoras prdidas que han sufrido. El PKK, como el EI, enaltece el martirio: los combatientes cados son enterrados en cementerios cuidadosamente cuidados llenos de rosales en lo alto de las montaas, con elaboradas lpidas sobre las tumbas. Retratos de Ocalan estn por todas partes: hace seis o siete aos, visit una aldea en Qandil ocupada por el PKK; en lo alto haba un enorme retrato de Ocalan realizado con piedras de colores en la ladera de una montaa cercana. Es una de las pocas bases de guerrillas que pueden ser vistas desde el espacio.

Siria e Iraq estn repletos de ejrcitos y milicias que no combaten contra nadie que pueda devolver el fuego, pero el PKK y sus asociados sirios, las PYD y el YPH, son diferentes. Frecuentemente criticados por otros kurdos como estalinistas y antidemocrticos, por lo menos tienen la capacidad de combatir por sus propias comunidades. Las victorias del Estado Islmico contra fuerzas superiores de este ao tuvieron lugar porque estaba enfrentando a soldados, como los del ejrcito iraqu, que tienen una baja moral y estn mal aprovisionados con armas, municin y alimentos, gracias a comandantes corruptos e incompetentes, muchos de los cuales tienden a huir, Cuando algunos miles de combatientes del EI invadieron Mosul en junio enfrentaban en teora a sesenta mil soldados y policas iraques. Pero la cifra real ascenda probablemente a un tercio de esa cifra: el resto eran solo nombres sobre el papel, y los oficiales se embolsaban los salarios; o existan pero estaban entregando ms de la mitad de su paga a sus comandantes a cambio de no tener que acercarse jams a los barracones del ejrcito. No ha cambiado mucho en los cuatro meses desde la cada de Mosul el 9 de junio. Segn un poltico iraqu, una reciente inspeccin oficial de una divisin blindada iraqu que deba tener 120 tanques y 10.000 soldados, revel que tena 68 tanques y solo 2.000 soldados. Los peshmerga turcos iraques literalmente los que enfrentan la muerte tampoco son inmensamente efectivos. A menudo son considerados como mejores soldados que los del ejrcito iraqu, pero su reputacin fue lograda hace treinta aos cuando combatan contra Sadam; desde entonces no han combatido mucho, excepto en las guerras civiles kurdas. Incluso antes de que fueran derrotados por el EI en Sinjar en agosto, un observador cercano de los peshmerga se refiri a ellos despectivamente como pche melba; servan, dijo, solo para emboscadas en las montaas.

El xito del Estado Islmico se ha debido no solo a la incompetencia de sus enemigos sino tambin a las divisiones evidentes entre ellos. John Kerry alardea de haber reunido una coalicin de sesenta pases, todos comprometidos a oponerse al EI, pero desde el principio qued claro que muchos importantes miembros no estaban demasiado preocupados por la amenaza del EI. Cuando el bombardeo de Siria comenz en septiembre, Obama anunci con orgullo que Arabia Saud, Jordania, los Emiratos rabes Unidos, Qatar, Bahrin y Turqua se unan a EE.UU. como socios militares contra el EO. Pero, como saban los estadounidenses, estos eran todos Estados sunes, que haban jugado un papel central en la promocin de los yihadistas en Siria e Iraq. Esto constitua un problema poltico para EE.UU., como Joe Biden revel para embarazo de la administracin en una conferencia en Harvard el 2 de octubre. Dijo que Turqua, Arabia Saud y los EAU haban promovido una guerra sun-chi por encargo en Siria y enviado cientos de millones de dlares y decenas de miles de toneladas de armas a cualquiera que quisiera luchas contra Asad excepto que la gente que estaba siendo suministrada eran al-Nusra y al-Qaida y el elemento extremista de yihadistas provenientes de otras partes del mundo. Admiti que los rebeldes moderados sirios, supuestamente centrales para la poltica de EE.UU. en Siria, constituan una fuerza militar insignificante. Biden se disculp posteriormente por sus palabras, pero lo que haba dicho era demostrablemente verdad y refleja lo que cree realmente la administracin en Washington. Aunque expresaron indignacin ante la franqueza de Biden, los aliados sunes confirmaron rpidamente los lmites de su cooperacin. El prncipe al-Waleed bin Talal al-Saud, un magnate empresarial y miembro de la familia real saud, dijo: Arabia Saud no ser involucrada directamente en combates contra el EI en Iraq o Siria, porque esto no afecta en realidad explcitamente a nuestro pas. En Turqua, Erdoğan dijo que desde su punto de vista el PKK era igual de malo que el EI.

Casi todos los que luchaban realmente contra el EI, incluyendo Irn, el ejrcito sirio, los kurdos sirios y las milicias chies en Iraq estaban excluidos de esta extraa coalicin. Este lo ha sido muy ventajoso para el Estado Islmico, como lo ilustra un incidente en el norte de Iraq a principios de agosto, cuando Obama envi fuerzas especiales de EE.UU. al Monte Sinjar para monitorear el peligro para los miles de yazidis atrapados all. tnicamente kurdos, pero con su propia religin no islmica, los yazidis haban huido de sus pueblos y ciudades para escapar a la masacre y a la esclavizacin por el EI. Los soldados estadounidenses llegaron por helicptero y fueron eficientemente protegidos y llevados de visita por milicianos kurdos uniformados. Pero poco despus los yazidis que haban esperado ser rescatados o por lo menos ayudados por los estadounidenses se horrorizaron al ver que los soldados volvan apresuradamente a su helicptero y partan. La razn para su rpida partida fue revelada posteriormente en Washington: fue que el oficial a cargo del destacamento estadounidense haba hablado con sus guardias kurdos y descubierto que no se trataba de los peshmerga amigos de EE.UU. del Gobierno Regional de Kurdistn sino de combatientes del PKK todava calificados de terroristas por EE.UU. a pesar del papel central que haban tenido en la ayuda a los yazidis y en el rechazo del EI. Recin cuando Kobane estaba a punto de caer Washington acept que no tena ninguna alternativa a la cooperacin con las PYD: era, despus de todo, prcticamente la nica fuerza efectiva que segua combatiendo al EI en el terreno.

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Y luego exista el problema turco. Aviones de EE.UU. que atacaron fuerzas del EI en Kobane tuvieron que volar 2.000 kilmetros desde sus bases en el Golfo porque Turqua se neg a permitir el uso de su base area en Incirlik a solo 160 km de Kobane. Al no impedir que refuerzos, armas y municin llegaran al EI en Kobane, Ankara estaba demostrando que preferira que el EI controlara la ciudad: cualquier cosa preferible a las PYD. La posicin de Turqua haba sido clara desde julio de 2012, cuando el ejrcito sirio, bajo presin de los rebeldes en otros sitios, se retir de las principales reas kurdas. Los kurdos sirios, perseguidos de largo por Damasco y marginales en lo poltico, obtuvieron repentinamente una autonoma de facto bajo creciente autoridad del PKK. Al vivir en su mayora a lo largo de la frontera con Turqua, un rea estratgicamente importante para el EI, los kurdos se convirtiendo inesperadamente en protagonistas en la lucha por el poder en Siria, que se desintegraba. Fue un acontecimiento importuno para los turcos. Las organizaciones polticas y militares dominantes de los kurdos sirios eran ramas del PKK y obedecan instrucciones de Ocalan y de la dirigencia militar en Qandil. Los insurgentes del PKK, que haban luchado durante tanto tiempo por alguna forma de autogobierno en Turqua, gobernaban ahora un cuasi Estado en Siria centrado en las ciudades de Qamishli, Kobane y Afrin. Era probable que gran parte de la regin fronteriza siria permaneciera en manos kurdas, ya que el gobierno sirio y sus oponentes eran demasiado dbiles para hacer algo al respecto. Es posible que Ankara no sea el maestro de ajedrez que colabora con el EI para romper el poder kurdo, como creen los tericos de la conspiracin, pero vio la ventaja de permitir que el EI debilitara a los kurdos sirios. Nunca fue una poltica con mucha visin de futuro: si el EI lograba tomar Kobane, y por lo tanto humillar a EE.UU., el supuesto aliado de este ltimo, Turqua, sera visto como parcialmente responsable, despus de aislar la ciudad. Al final el cambio de direccin turco fue embarazosamente rpido. Horas despus que Erdoğan dijera que Turqua no ayudara a los terroristas de las PYD, se otorg permiso para que los kurdos iraques reforzaran a los combatientes de las PYD en Kobane.

El repentino cambio de posicin de Turqua fue el ltimo en una serie de errores de clculo que haba cometido sobre los eventos en Siria desde el primer levantamiento contra Asad en 2011. El gobierno de Erdoğan podra haber controlado el equilibrio del poder entre Asad y sus oponentes, pero en lugar de hacerlo se convenci de que Asad como Gadafi en Libia sera inevitablemente derrocado. Cuando esto no sucedi, Ankara dio su apoyo a grupos yihadistas financiados por las monarquas del Golfo: estos incluan a al-Nusra, la filial siria de al-Qaida, y el EI. Turqua jug en gran parte el mismo papel en el apoyo a los yihadistas en Siria como Pakistn haba tenido al apoyar a los talibanes en Afganistn. El nmero estimado de 12.000 yihadistas extranjeros que combatan en Siria, por los cuales existe tanta aprehensin en Europa y EE.UU., ingresaron casi todos a travs de lo que lleg a ser conocido como carretera de los yihadistas, utilizando puntos de cruce de la frontera turca mientras los guardias hacan caso omiso. En la segunda mitad de 2013, cuando EE.UU. aplic presin sobre Turqua, fue ms difcil acceder a esas rutas, pero militantes del EI siguen cruzando la frontera sin demasiada dificultad. La naturaleza exacta de la relacin entre los servicios de inteligencia turcos y el EI y al-Nusra sigue siendo confusa pero existe fuerte evidencia de un cierto grado de colaboracin. Cuando rebeldes sirios dirigidos por al-Nusra capturaron la ciudad armenia de Kassab en territorio controlado por el gobierno sirio a principios de este ao, pareci que los turcos haban permitido que operaran desde el interior del territorio turco. Tambin fue misterioso el caso de los 49 miembros del consulado turco en Mosul que permanecieron en la ciudad cuando fue tomada por el EI; fueron tomados como rehenes en Raqqa, la capital siria del Estado Islmico, y luego liberados inesperadamente despus de cuatro meses a cambio de prisioneros del EI detenidos en Turqua.

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Si Erdoğan hubiera preferido ayudar a los kurdos atrapados en Kobane en lugar de aislarlos, habra fortalecido el proceso de paz entre su gobierno y los kurdos turcos. En lugar de hacerlo, sus acciones provocaron protestas y disturbios de los kurdos en toda Turqua; en ciudades y aldeas donde no haba habido manifestaciones kurdas en la historia reciente, fueron quemados neumticos y hubo 44 muertos. Por primera vez en dos aos, aviones militares turcos atacaron posiciones del PKK en el sudeste del pas. Parecera que

Erdoğan haba desperdiciado uno de los principales logros de sus aos en el poder: el comienzo de un fin negociado de la insurgencia armada kurda. La hostilidad tnica y los maltratos entre turcos y kurdos han aumentado. La polica reprimi manifestaciones contra el EI pero no toc las manifestaciones a favor del EI. Unos 72 refugiados que haban huido a Turqua desde Kobane fueron devueltos a la ciudad. Cuando cinco miembros de las PYD fueron arrestados por el ejrcito turco fueron descritos por los militares como terroristas separatistas. Hubo arrebatos histricos por parte de partidarios de Erdoğan: el alcalde de Ankara, Melih Gkek, tuite que hay gente en el este que se hacen pasar por kurdos pero que en realidad son armenios ateos por su origen. Los medios turcos, crecientemente serviles o intimidados por el gobierno, subestimaron la seriedad de las manifestaciones. CNN Turk, famosa por mostrar un documental sobre pinginos durante el clmax de las manifestaciones en el Parque Gezi del ao pasado, prefiri transmitir un documental sobre las abejas durante las protestas kurdas.

Sera un gran revs para el EI si no lograra capturar Kobane? Su reputacin de derrotar siempre a sus enemigos sera daada, pero ha mostrado que puede resistir los ataques areos de EE.UU. incluso cuando sus fuerzas estn concentradas en un solo lugar. El califato declarado por Abu Bakr al-Baghdadi el 29 de junio se sigue expandiendo: sus mayores victorias, en la Provincia Anbar, le han entregado otro cuarto de Iraq. Una serie de ataques bien planificados en septiembre permiti al EI la captura de territorio alrededor de Faluya, a 64 km al oeste de Bagdad. Un campamento militar iraqu fue sitiado durante una semana y capturado: trescientos soldados iraques fueron muertos. Como en el pasado, el ejrcito fue incapaz de montar una contraofensiva efectiva a pesar del apoyo de ataques areos estadounidenses. El 2 de octubre, el EI lanz una serie de ataques que capturaron Hit, una ciudad al norte de Ramadi, lo que llev a que el gobierno mantuviera solo una base del ejrcito en el rea. Las fuerzas del EI se encuentran actualmente muy cerca de enclaves sunes en el oeste de Bagdad: hasta ahora se mantienen tranquilos, aunque todas las dems reas sunes en el pas estn sumidas en el caos. Segn prisioneros pertenecientes al EI, las clulas del EI en la ciudad esperan rdenes para alzarse en coordinacin con un ataque desde las afueras de la capital. Es posible que el EI no pueda capturar toda Bagdad, una ciudad de siete millones de habitantes (en su mayora chies), pero podra ocupar las reas sunes y causar pnico en toda la capital. En acaudalados distritos mixtos como al-Mansour en el oeste de Bagdad, la mitad de los habitantes han partido hacia Jordania o el Golfo porque esperan un ataque del EI. Pienso que el EI va a atacar Bagdad, aunque sea solo para ocupar los enclaves sunes, dijo un residente. Si se apoderan aunque sea de parte de la capital aumentaran la credibilidad de su afirmacin de haber establecido un Estado. Mientras tanto, el gobierno y los medios insisten en subestimar la seriedad de la amenaza de una invasin del EI a fin de impedir la fuga masiva a reas chies ms seguras en el sur.

El reemplazo del gobierno corrupto y disfuncional de Nouri al-Maliki por Haider al-Abadi no ha surtido tanta diferencia como gustara a sus patrocinadores extranjeros. Como el ejrcito no se desempea mejor que antes, las principales fuerzas que enfrentan al EI son las milicias chies. Altamente sectarias y frecuentemente criminalizadas, luchan esforzadamente alrededor de Bagdad para rechazar al EI y limpiar reas mixtas de su poblacin sun. Sunes son frecuentemente retenidos en los puntos de control, secuestrados para obtener rescates de decenas de miles de dlares y usualmente asesinados incluso cuando se recibe el dinero. Amnista Internacional dice que las milicias, incluyendo la Brigada Bder y Asaib Ahl al Haq, operan con total inmunidad; ha acusado al gobierno dominado por chies de avalar crmenes de guerra. Como el gobierno iraqu y EE.UU. pagan grandes sumas de dinero a hombres de negocios, lderes tribales y a cualquiera que diga que combatir contra el EI, los seores de la guerra locales vuelven a aparecer: entre veinte y treinta nuevas milicias han sido creadas desde junio. Esto significa que los iraques sunes no tienen ninguna alternativa sino apoyar al EI. La nica alternativa es el retorno de feroces milicianos chies que sospechan a todos los sunes de que apoyan al Estado Islmico. Apenas recuperado de la ltima guerra, Iraq es destruido por un nuevo conflicto. Independientemente de lo que ocurra en Kobane, el EI no va a implosionar. La intervencin extranjera solo aumentar el nivel de violencia y la guerra civil sun-chi ganar en fuerza, sin que se vislumbre el final.

Patrick Cockburn es corresponsal en Oriente Medio del Independent; antes de eso, trabaj para el Financial Times. Ha escrito tres libros sobre la historia reciente de Iraq y un ensayo, The Broken Boy; junto con su hijo, ha escrito un libro sobre la esquizofrenia: Henrys Demons. En 2005, gan el Premio Gelhom; en 2006, el Premio James Cameron; y en 2009, el Premio Orwell de Periodismo. Su prximo libro es The Jihadis Return: ISIS and the New Sunni Uprising. Este artculo fue publicado originalmente en London Review of Books.

Fuente: http://www.counterpunch.org/2014/10/30/a-civil-war-without-end/print

 

 



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