Portada :: Mundo :: La tragedia del bola, races y consecuencias
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-11-2014

bola: Breve historia crtica de 1976 a 1996

Miguel ngel Adame Cern
Rebelin


El retorno de las pestes y la ecorporeidad

En este texto hablaremos de la epidemia del bola como una de las epidemias importantes en el periodo de 1976 a 1996. De un conjunto de epidemias que se desarrollaron peligrosamente (como el Sida, el mal de la vacas locas, marburgo, hanta, legionella, etc.) en este llamado retorno de las pestes. Con el estallamiento de este fenmeno bio-social se haca patente que, en trminos generales, todas ellas forman parte del deterioro de todos los niveles de la Ecorporeidad (cuerpos individuales, sociales y ecolgicos) llevado a cabo por la manera en que se ha reproducido el sistema capitalista en su fase de reestructuracin mundial1. Esto es debido a la doble crisis que ha impuesto sobre el planeta y la humanidad: ecolgica y al mismo tiempo econmica; en definitiva una subordinacin real del capital sobre la Ecorporeidad (sobre el planeta y el consumo humano).

Primeros brotes y caracterizacin 

El primer brote epidmico del bola humana, peste roja o fiebre hemorrgica africana, de ms de 30 que han ocurrido hasta 2014, en donde ms de una persona se ha infectado principalmente en frica ecuatorial y ms recientemente frica Occidental, se present en Sudn en julio de 1976 donde ocurri afectando a 284 personas, de la cuales se murieron 151 (53%). Posteriormente en ese mismo ao se desarroll otro brote en la Ex-Zaire (hoy Repblica Democrtica de Congo) que afect a 318 personas, de las que murieron 279 (88%). Es en esta epidemia que se logr identificar al virus participante de la fiebre hemorrgica africana, denominndolo bola porque dicha epidemia se extendi en las aldeas en torno al ro del mismo nombre en dicho pas; se clasific como de la familia de los filovirus o filiviru, porque tienen forma filamentosa o tienen filamentos y se enroscan; el virus del bola -segn las investigaciones virolgicas- mide 270 manmetros (diezmillonsimos) y la temperatura ambiente como la humedad es favorable para su reproduccin, sin embargo es sensible a sustancias antispticas como el hipoclorito de sodio, blanqueadores, desinfectantes, el calor a ms de 60 grados centgrados y la luz ultravioleta, que tambin lo inactiva.

Y algo que no dejan bien claro los microbilogos u otros cientficos de tendencia alpata, por supuesto que tambin es sensible a un sistema inmunolgico fuerte que lo inactiva o destruye, puesto que, como pudimos darnos cuenta, hay sobrevivencia importante a la enfermedad. En 1979 se identific otro pequeo brote de bola en Manila, Filipinas, en un centro de investigacin donde presuntamente se infectaron cuatro trabajadores en contacto con monos pero no hubo muertos. En el ao de 1989 se detect una epizoota de bola en monos procedentes de Filipinas en un laboratorio del Estado de Virginia, a slo 15 kilmetros de Washington (EUA), slo 2 humanos resultaron contagiados pero sus sntomas fueron benignos y pronto sanaron; por las dudas, todos los monos del mismo grupo fueron exterminados2.

Con estas iniciales erupciones epidmicas se pudieron conocer 3 variedades o subtipos del filovirus bola principales: 1) El Sudn que, se dice, tiene una letalidad media de un poco ms de 50%; 2) el Zaire (que segn alguno autores es una mutacin rpida del Sudn) al que se le adjudica una peligrosidad mayor debido a que tiene un promedio de letalidad de aproximadamente entre 80 a 88%; y 3) el Reston que bsicamente afecta fatalmente a los monos y que cuando se infectan los seres humanos no les resulta virulento. Posteriormente se identificaron otros dos (para conformar un cuadro de cinco variedades o cepas), a saber: 4) el Costa de Marfil (identificado en 1994), y el 5) el Bundibugyo (2007). Segn datos de la Organizacin Mundial de la Salud (OMS), en los brotes de fiebre hemorrgica del bola, la tasa de letalidad ha variado, dependiendo del tipo de virus asociado, entre el 25% y el 90%, siendo el valor promedio del 55%3.

As lo describe el mdico Sanjay Gupta:

dolor de cabeza, fiebre, cansancio y dolor de articulaciones componen los primeros sntomas de una infeccin de bola. La diarrea, salpullido y sangrado vienen despus. El hipo es un signo particularmente grave con el bola. Significa que tu diafragma, que te permite respirar, comienza a irritarse. Sabemos que el bola, un virus sencillo con un genoma pequeo, es un asesino rpido, efectivo y sangriento .El bola parece matar en una forma inteligente. Al principio, desarma estratgicamente tu sistema inmunitario, lo que permite que el virus se replique sin que sea revisado hasta que invade rganos en todo tu cuerpo. Convence a tu sangre a que se coagule en sobremarcha, pero solo dentro de tus vasos sanguneos. Mientras todos esos vasos sanguneos se ahogan, el resto de tu cuerpo comienza a exudar debido a que los mecanismos de coagulacin estn ocupados []. Comienzas a tener hemorragia en el exterior de tu cuerpo. La nariz sangra, hay moretones, incluso un simple pinchazo se negar a coagular. Pero, es la sangre que no ves; la sangre en el interior, la que causa problemas ms catastrficos4.

En general se ha hecho la siguiente descripcin infectocontagiosa de su comportamiento en el cuerpo humano: las personas infectadas con bola slo son infecciosas cuando estn presentando sntomas. La enfermedad se trasmite por contacto directo con sangre, semen, saliva, sudor y otras secreciones y fluidos de monos y humanos infectados. Estos fluidos deben tener un punto de ingreso, como una cortada o raspn, o boca, nariz u ojos; de igual manera, la gente en frica se ha infectado a travs del contacto con cadveres segn esto porque inmediatamente despus de la muerte los fluidos todava contienen gran cantidad de virus activos. La trasmisin por va area a travs de tos o estornudos no est comprobada hasta hoy, su periodo de incubacin (el tiempo entre la infeccin y la aparicin de los sntomas) es en promedio de 7 das pero puede variar entre 2 (cuando los casos son fulminantes y 21 (cuando la infeccin es secundaria). Las molestias o sntomas iniciales de la enfermedad son muy inespecficas y por ello puede ser confundida con otras infecciones conocidas: fiebre, nusea, dolor de cabeza y cuerpo, debilidad muscular, vmito, diarrea, tos, dolores de garganta y pecho, que van hacindose ms intensas; al tercer o cuarto das pueden aparecer ronchas y erupciones cutneas sangrantes sobre el pecho junto con desangramientos internos y externos5 por sitios diversos: estmago, intestino, piel, nariz, ojos, odos, pezones y vagina. Frecuentemente hay una intensa conjuntivitis e internamente los rganos se destruyen, por ejemplo los riones, cerebro, corazn, intestinos o el hgado que se inflama y comienza a pudrirse; para entonces, el paciente ya est aletargado y fallece en el octavo o noveno das. Durante todo este lapso es posible encontrar el virus en la sangre, lo que implica que se mantiene circulando continuamente en grandes cantidades. Las personas en riesgo de infeccin son los familiares cercanos y quienes conviven y lo atienden durante su enfermedad (familiares y trabajadores sanitarios).

Se ha planteado que una vez que el virus ha penetrado a las diferentes clulas se replica rpidamente; es decir, surgen nuevas clulas igualmente infectadas; es finalmente dicha replicacin lo que causa daos en los rganos y en los tejidos. Y por eso, entre ms rpido sea la replicacin, ser mayor el nmero de rganos infectados, y la enfermedad llevar ms rpidamente a la muerte al individuo. Sin embargo, no todos los que se infectan y enferman se mueren, es decir hay respuesta del sistema inmunolgico, actan los mecanismos vitales de defensa, hay recuperacin aunque algunos recuperados tengan convalecencias largas o secuelas de amnesia por un cierto periodo.

Orgenes del filivirus del bola

Segn el mismo mdico Grupta:

Los patgenos como el virus del bola generalmente saltan de los animales a los humanos, un proceso llamado zoonosis . Esto ocurre en reas donde los humanos y animales entran en contacto continuo. David Quammen se refiere a esto como Spillover ( Derrame ), en su libro del mismo nombre. Una mezcla de patos, gansos, pollos, cerdos y humanos en el sureste de Asia ocasion la gripe aviar, H5N1. El contacto entre cerdos y humanos llev a la gripe porcina, H1N1; los cerdos y murcilagos fueron la receta para la fiebre Nipah en Malasia. La mejor suposicin es que los murcilagos tambin pueden ser una reserva natural para el virus del bola, pero esto no se ha confirmado. Quammen dice que el bola no entr a nuestro mundo; nosotros entramos a su mundo. Los patgenos pueden ser depredadores, como leones, tigres y osos. Un virus en cierto sentido acecha a su presa; al esperar por el momento de oportunidad, y despus atacar con furia. Debido a que puede permanecer silencioso durante aos, tambin es fcil ver que el bola es un fantasma asesino. Presumiblemente, los brotes comienzan a travs de algn contacto humano-animal, pero no sabemos qu es lo que lleva al bola a asomarse6.

La hiptesis sobre el origen del virus como resultado de contactos de monos y/o humanos con murcilagos a partir de acercamientos de hbitat humanos a nichos y espacios de murcilagos; parece ser una de las versiones ms manejadas en el mbito de las explicaciones oficiales dominantes del origen de este virus. Se ha explicado que a medida que las actividades humanas productivas, y en este caso en frica a las presiones para extender terrenos de trabajo por parte de las comunidades para sobrevivir o explotar nuevas tierras para la produccin de bienes agrcolas, penetran y roban terreno a los ecosistemas naturales de dichos animales silvestres, los seres humanos e exponen ms a recibir o a adquirir estos virus que no han sido comunes en la historia natural de las enfermedades infecciosas conocidas en humanos. Slo la expansin poblacional y productiva de estos tiempos ha abierto esas posibilidades en gran medida. De esta manera en el caso de bola se han identificado a los murcilagos como agentes de transmisin tpicos.

Condiciones sobre el terreno

La pregunta a desarrollar por parte de los que plantean que no hay cura tipo aloptica para la enfermedad infecciosa del bola es: qu condiciones corporales biopsicoindividuales, ecolgicas y de convivencia sociocultural son necesarias para reforzar esos mecanismos inmunolgicos que hacen posibles las resistencias de entre 50 y 12 %? Efectivamente se ha insistido en las publicaciones convencionales que en la actualidad no existe un medicamento qumico o bio-qumico efectivo (incluidas drogas antivirales como el ribavirina y el interfern, medicamentos experimentales como el Zmaap7 y posibles vacunas8) para contrarrestar el desatamiento de dicha enfermedad desquiciante del organismo humano. nicamente ha demostrado disminuir en algo el nmero de muertes y paliar los sntomas para proporcionar al cuerpo tiempo suficiente para combatir la infeccin, la llamada terapia intensiva: proporcionarles oxgeno, lquidos, nutrientes, corregir los trastornos de coagulacin, suplementndosele con los factores necesarios a travs del plasma (sobre todo del de personas sobrevivientes a la infeccin), corregir el edema del cerebro, la funcin renal mediante medicamentos, es decir las manifestaciones clnicas del dao.

Como la inmensa mayora de los casos se han dado en la regin de frica central y ahora frica occidental (de all el nombre de fiebre hemorrgica africana), lo que hay que buscar tambin (o sea no slo el tipo de microorganismo nocivo) es qu tipo especfico de organismos ha atacado el bola, qu grado de fortaleza, vitalidad, nutricin, actitud, en suma equilibrio, presentan esos cuerpos humanos susceptibles a la enfermedad hemorrgica.

Obviamente se ha encontrado (aunque poco se ha enfatizado la situacin de la calidad del sistema inmunolgico) que las poblaciones donde se han dado los brotes ms agudos de esta epidemia estn bajo verdaderos estados de pauperismo e indefensin biolgica, ecolgica y socioeconmica (producto de la macglobalizacin capitalista que polariza al extremo las situaciones de riqueza para minoras y las pobreza y extrema pobreza para las mayoras). Hasta antes que terminara el siglo XX se haba dicho que la posibilidad de una pandemia de grandes dimensiones era muy poco probable fuera de frica central, ya que los cortos tiempos de incubacin y evolucin, la va no area de transmisin (hasta ahora no desarrollada), y la elevada mortalidad conducen a un rpido agotamiento de la epidemia. Adems -como veremos enseguida con el caso del brote epidmico de 1995- se haba actuado relativamente rpido en cuanto a medidas de aislamiento y vigilancia adecuados en los hospitales, pueblos y ciudades9, por parte de Instituciones Internacionales de Salud. En este mismo sentido existen otros especialistas que alertaron sobre la posibilidad de que debido al relativamente largo periodo de incubacin del bola (hasta 3 semanas o 21 das), pudieran uno o varios individuos infectados trasladarse a otras partes del mundo, diseminando la enfermedad, y, en efecto, con la epidemia actual de 2013-2014 as ha sucedido. Y como lo acabamos de sealar, tanto las deterioradas condiciones econmico-sociales e higinico-ecolgicas que prevalecen en la mayor parte del mundo se prestan para que pueda prender un brote epidmico y extenderse como factible pandemia10. Igualmente la movilidad internacional a travs de los viajeros de todo tipo (incluido el personal mdico) que se trasladan en medios de transportes terrestres y areos se presta a esa diseminacin global, cuyos primeros casos ahora se han presentado en pases europeos y los Estados Unidos de Nortemrica (hasta ahora).

La ilustracin de la situacin del brote africano de 1995

Ahora vamos a relatar la epidemia de bbola de mayo-junio1995 en la poblacin de Kikwit al sudoeste de Ex-Zaire a manera de una primera ilustracin de los impactos y efectos mdicos, sociales, propagandsticos, etc., que puede tener un fenmeno de este tipo en una sociedad mundial subordinada bajo el capitalismo salvaje, donde el globo mismo y la gran mayora de la gente vive bajo penurias de todo tipo, adems de aterrada ya por la difusin del Sida por el planeta (se dijo en ese entonces que en el caso de que el bola se extendiese, causara un impacto en la salud mundial muy superior al que ha provocado el VIH11). Veremos tambin cmo raz de esta epidemia se dieron a conocer: a) planes y recursos bsicamente superficiales y anti-sintomticos (es decir sin atacar de raz el problema) que el sistema mdico y de cuidado de la salud mundial tiene preparados como medidas urgentes anti-epidemias y b) la existencia de otros virus y microorganismos causantes de otras enfermedades infectocontagiosas ya presentadas como epidemias de los ltimos aos

Cuando un ex-gambusino buscador de diamantes en la regin noreste de Angola (regin supuestamente infectada por monos sospechosos de ser portadores del virus) y tcnico laboratorista de 36 aos de edad conocido como Kinfumu12, ya de regreso a su pas fue checado en el hospital general de Kikwit, el mes de abril, aquejado de diarrea y fiebre, se empez a sospechar que sus sntomas no eran de disentera a pesar que esta enfermedad aquejaba a esta pequea ciudad de 500,000 habitantes. Enfermeras, mdicos y monjas ayudaron al joven y pronto se dieron cuenta que su enfermedad no era la disentera; la sangre comenz a escurrir de cada orificio de su cuerpo, en 4 das haba muerto. El da en que Kinfumu muri, una enfermera y una monja quienes lo haban cuidado cayeron enfermas; la monja italiana Dinarosa Belleri, de la orden humanitaria de Los pobres de Brgamo fue evacuada a otro pueblo, 70 millas al oeste donde muri, pero el contagio se dispers mnimo a 3 de sus compaeras, 2 de ellas murieron. En Kikwit la enfermedad caus furor entre los miembros del staff del hospital. Los habitantes de la ciudad comenzaron a huir a aldeas vecinas y algunos fugitivos llevaron la enfermedad con ellos. Oficiales del sector salud de la zona de Kikwit mandaron un mensaje urgente a la OMS. Un grupo de expertos (especialistas en medicina tropical, microbilogos, etc.) de su base en Gnova que ha ayudado a poblaciones de todo el globo, conocido como los cazadores de virus tomaron su equipo de laboratorio y sus trajes de burbuja y se dirigieron al lugar de los hechos.

Excepto los pacientes que no pudieron salir, el hospital estaba casi todo abandonado cuando llegaron los expertos. Mientras el equipo trabajaba, el gobierno zaireano (hoy ex.zaireano) trat de acordonar la ciudad para prevenir que ms habitantes difundieran el contagio a ciudades vecinas, posiblemente extenderse a los barrios de Kinshasa (la capital distante 600 kilmetros hacia el oeste); en donde la mayora de sus 4 y medio millones de personas viven en la escualidez y la miseria. Los mdicos internacionales vocearon a la gente con cuernos de toro en las calles pidiendo a los residentes quedarse en sus casas. En los primeros das fueron 58 muertes confirmadas de 76 contagiados (la mayora de los casos en las aldeas de Kikwit: Mossango y Yassa Bonga y unos pocos en una tercera aldea a mitad de camino entre Kikwit y Kinshasa: Kenge) y colectaron 16 muestras de sangre para el anlisis en el Centro Atlanta de Control y Prevencin de enfermedades, que enseguida anuncia que la epidemia est vinculada al virus de bola. Ello causa inmediatamente terror que se ve reflejado por ejemplo en las trabas al equipo de ayuda epidmica, por parte de los pilotos que con dificultades queran transportarlos adentro de la regin epidmica.

Debido a la agresividad del bola, la OMS recomend al personal sanitario que adoptara medidas profilcticas e higinicas extremas para evitar la entrada del bola en sus organismos, as como el aislamiento en cuarentena de los contagiados. La difusin de la noticia del virus bola entre los pobladores de Kikwit y poblaciones cercanas (como Kinshasa misma) caus pnico y buscaron la huida, sin embargo esta situacin se trat de controlar con acordonamientos (el ms grande de 190 kilmetros en torno a Kikwit), paros de labores y propaganda; por ejemplo la Cruz Roja prepar unos 50 mil panfletos para la distribucin en Kikwit en francs y 3 lenguas autctonas. No obstante muchos diarios del pas y extranjeros aprovecharon la ocasin para alimentar la alarma. bola a punto de borrar del mapa a Kikwit, mencion en un titular el diario Le Soft, adems informaba que diariamente se estaban registrando hasta 100 muertos por el virus13.

Algunas reacciones internacionales del brote de 1995

Durante el mes de mayo de 1995, se continuaron con las rigurosas medidas sanitarias, al tiempo que la peste roja decreca en el nmero de contagiados y de muertos. Estados Unidos envi un avin de transporte militar repleto de plasma, insumos mdicos de proteccin y bolsas especiales para los cadveres; la Unin Europea destin poco ms de 300 mil dlares para financiar la misin de Mdicos sin Fronteras. Todos los pases limtrofes con Zaire (hoy Repblica democrtica del Congo) tomaron sus medidas sanitarias preventivas para evitar la entrada de personas que estuvieran infectadas14, igualmente estas decisiones se extendieron a un buen nmero de pases no tan limtrofes, pero precavidos como Mxico15. Durante los 20 primeros das de este mes la cifra de muertos haba alcanzado 101 por 137 casos de infectados, a finales de mes la cifra creci a 121 muertos (incluida la octava monja fallecida, Vita Rosa Zorza de la orden italiana Hermanitas de los Pobres) y 160 infectados, se dijo en estos das tambin que la epidemia roja haba llegado a su cuarta fase, es decir hipotticamente la ltima segn las clasificaciones oficiales (sin dejar de reconocer que puede haber otra u otras extras). Sin embargo el principal virlogo de Zaire, el profesor Jean -Jaques Muyembe, agreg que: creemos que esta etapa dejar muchos muertos ms y tambin aumentar la cantidad de infectados, pero tal vez veamos menos contagios; pero Muyumbe al fin! se mostr tambin un lado ligeramente optimista cuando seal: esperemos que tambin veamos ms gente recuperndose; finalmente su clculo personal del total de muertes posibles fue de unas 300 y , este virlogo, termin diciendo que: creo que no habr ms casos al terminar junio16 . En esos momentos de disminucin de la fuerza de la epidemia, sta haba llegado a otra aldea llamada Bandundu (productora de casi la mitad de alimentos que abastecan la capital) y haba sospechas de que en Kinshasa la capital) de cuatro personas que estaban bajo observacin por presentar sntomas de haber contrado el virus.

En esos da de finales de mayo de 1995 se difundi una noticia en Mxico de que el bola haba llegado a Amrica, concretamente a la zona Amaznica brasilea, se deca que se haban detectado enfermos con sntomas similares a los que de quienes padecen bola y haban muerto ya 3 personas debido a ello. Quien difundi esta noticia en nuestro pas fue la Organizacin No gubernamental (ONG): Frente Mexicano Pro Derechos Humanos (FMPDH), quien exigi al gobierno de Mxico la definicin de una poltica sanitaria mdica a seguir y que incluyera tambin todos los mtodos teraputicos aplicables en casos hemorrgicos, sobre todo no olvidar que en la medicina tradicional indgena hay recursos que no se han aplicado en la medicina que afirma ser cientfica. Igualmente de manera cuestionadora, la citada ONG lanzaba la hiptesis del origen del filovirus bola, por la masiva experimentacin sobre ingeniera gentica que ha habido en los laboratorios, para la elaboracin de armas biolgicas, hay que considerar si en la guerra secreta se ha utilizado este virus bola, ya que todas la posibilidades hay que tomarlas en cuenta. No olvidamos -agrega el FMPDH- que Mxico fue teatro de agresin con estas armas biolgicas, cuando se desencaden la fiebre equina y elimin el ganado caballar, en tanto que Cuba fue vctima tambin de fiebre porcina, todo con el propsito de imponer el subdesarrollo y la dependencia, concluy17.

As pues, igual que una de las hiptesis del origen del VIH, tambin en ese ao se plante el origen experimental intencionado del bola, para ser usado en guerras biolgicas de alta o baja intensidad contra pases tercermundistas por parte del imperialismo. Estos planteamientos no son para nada disparatados si vemos que en el ao de 1999 se ha jugado poltico-militarmente con una de las dos nicas muestras del microbio que participa en la enfermedad de la viruela.

bola en Gabn en 1996

Justo al iniciar el ao, en enero de 1996, la variedad bola-Zaire atac Gabn, con 31 casos diagnosticados y 21 fallecimientos. Este pas volvi a resultar afectado entre julio y diciembre de ese mismo ao, esta vez en la regin de Boue , donde se aislaron 60 casos y murieron 45 personas. El virus se traslad a travs de una mdico de Gabn a Johannesburgo (Sudfrica), donde afect a dos personas, una de las cuales muri18.

Reacciones de sectores de especialistas en 1996

Durante todo 1996 varios cientficos estadunidenses y franceses especialistas en enfermedades tropicales se abocaron a la tarea de tratar de resolver el misterio de dnde viene exactamente el filivirus bola, se internaron a las selvas de la regin de frica Central provistos de todos sus instrumentos y laboratorios semifijos al estilo de Sean Connery en la pelcula El Mdico de la Selva, iban equipados y ataviados con trajes especiales profilcticos, burbujas protectoras, cascos y visores especiales al estilo Dustin Hoffman en el filme Epidemia. Con el espritu tecnocientfico experimental a cuestas llevaron cabo cientos de autopsias y disecciones sobre pequeos mamferos que atraparon, su supuesto era de que murcilagos u otros mamferos pequeos podan ser los hospederos y trasmisores naturales del filivirus; igualmente manejaban la hiptesis de la importancia que tenan los monos rojos y chimpancs ya que ellos haban estado muriendo regularmente en esta rea19. No obstante no se obtuvo nada certero.

Varios cientficos dejaron a un lado, por el momento, el tono de alarma hacia la peste roja pues en ltima instancia solamente se haba presentado en frica y durante 20 aos slo haba matado aproximadamente a 1400 personas, comparada con las cifras arrojadas por la epidemia del Sida era realmente poca cosa; a pesar de que en ese mismo ao se haba desatado otro brote de bola en frica matando a 27 personas en Gabn (erupcin epidmica que este gobierno haba ocultado, diciendo que se trataba de casos de hepatitis)20. Durante ese mismo ao de 1996 se present otra alerta sanitaria en Estados Unidos y Mxico debido a que en una granja de monos, en Alice, Texas se present otro pequeo brote epidmico de bola tipo Reston (variante que supuestamente no afecta o no es patgeno a humanos); sacrificaron enseguida a 48 monos, mientras los 50 restantes se mantuvieron en observacin. Los trabajadores que estuvieron en contacto con dichos animales no presentaron sintomatologa alguna y se mantuvieron en observacin, pero no en aislamiento. As pues, se instalaron cercos sanitarios de ambos lados de la frontera, hubo encuentros bilaterales de autoridades sanitarias y se reforz la vigilancia epidemiolgica en los servicios de sanidad internacional de todos los aeropuertos.

Durante y en los meses siguientes a estos difundidos estallidos epidmicos de 95, los especialistas estuvieron de acuerdo de que el Sida y el bola no eran los ltimos azotes virales del cambio de milenio y que los mensajes de alerta y alarma que haban lanzado haban dejado a las masas del mundo, por un lado con muchas preguntas sobre la peligrosidad de las epidemias asociadas a virus, y por otro que pareca que las masas haban ya captado el mensaje de que haba que extremar medidas de vigilancia y profilaxis. No obstante nosotros nos preguntamos si realmente las llamadas masas estaban en ese entonces y estn ahora realmente preparadas para comprender la relacin microorganismos patgenos-efectos en los seres humanos y si realmente tienen conciencia de la importancia no slo de tomar medidas higienistas sino de estilos de vida, de consumo que fortalezcan sus sistemas inmunolgicos y en caso de enfermar que alternativas existen de tratamiento y cura, incluyendo, no solamente a los tratamientos con base en la quimioterapia sino otros menos txicos y ms vitales. Y a final de cuentas: la situacin mundial de las masas bajo la subsuncin real del planeta y la humanidad bajo el capital vislumbraba y vislumbra mejoras sustanciales en su nivel y calidad de vida?

Volviendo a la cuestin del bola ante los supuestos lanzados por los mencionados especialistas, algunas de las dudas de las masas en esos aos eran: podr alcanzar la peste roja la masa crtica en una capital del tercer mundo, y entonces englobar al mundo? Y qu pasara si el bola mutar a una forma area? En general qu pasara si los virus multiplicaran su agresividad?21.

Antes de pasar a ver que respuestas dieron algunos de los especialistas de la medicina en estos asuntos, conviene ver brevemente el papel que jugaron en las mencionadas dudas de las masas los medios masivos de comunicacin a travs de programas de T.V., novelas y pelculas de difusin masiva (made in USA).

Los medios de comunicacin y el bola hasta 1996

Se hicieron pelculas con propsitos alarmistas y taquilleros (y no para crear conciencia como dicen sus promotores22) tipo thrillers como El virus de Robin Cook (hecha para filme de T.V.) y Epidemia, en la cual una variante de bola areo contamina la ciudad de California y amenaza con extenderse a todos los Estados Unidos de Amrica en 48 horas. Igualmente la novelas populares han proliferado con ttulos como el de Laurie Garret: La plaga que viene o el de Richard Preston: La zona caliente o peligrosa, novelas que en pocos aos ya llevan varias reimpresiones y traducciones con tirajes masivos.

Varios de estos cientficos de la medicina, contestaban a la manera de G. Wells en la Guerra de los Mundos, diciendo que existe una aeja historia de intercambios entre la humanidad y los microorganismos por lo tanto tiene que haber lmites en cuanto a la letalidad de los virus y la resistencia de los humanos, que si necesariamente mueren gentes en estas epidemias finiseculares ello, de cierta forma, se corresponde algo as como con la ley de la sobrevivencia de los ms fuertes, que cualquier virus no tiene posibilidades de vivir fuera de los organismos vivos, y que particularmente el virus de bola es sensible a sustancias y a los rayos ultravioleta del ambiente (por lo que su imaginaria mutacin area no tendra sustento o posibilidades de realizarse), asimismo el hombre no es el husped natural del bola. Adems la ciencia mdica institucionalizada hegemnica estaba preparada para hacer frente a dichas epidemias existentes y por venir, como por ejemplo con estrictas medidas de control de la infeccin en vigilancia, profilaxis, medicamentos, equipo y medidas de cercamiento, etctera. En fin, se tiene ms certidumbre en que no pueden darse cambios genticos azarosos que pongan en jaque la humanidad debido a ellos.

El equipamiento y la ecocrisis

Por lo que toca a los dispositivos y al arsenal de control y vigilancia con que se contaba en esos ao, sobre todo a nivel de emergencias, se dieron a conocer a partir del estallido epidmico de la fiebre roja del 95/96 que a nivel de la OMS y de los pases altamente desarrollados, fundamentalmente EUA y Francia se tienen formados Centros para el Control de las Enfermedades infectocontagiosas (CDC, por sus siglas en ingls), Cuyos objetivos son identificar las causas de las epidemias, sus fuentes y sus formas de difusin, cuentan se insista con personal altamente capacitado (que ha sido llamado como en la novela de Laurie Garret, los cowboys de las epidemias) y equipado con instrumentales especializados (llamado Epi-Aid o equipo de ayuda epidmica) como los siguientes: guantes y botas especiales, plasma, vestimentas con forros y hechos de material especial, jeringas, agujas, microscopios, generadores y refrigeradores para almacenar muestras de sangre, riones e hgados. Cuando se recibe la voz de alarma a travs de radios exclusivos estos Epi-Aid y sus cowboys entran en accin para cumplir sus objetivos, reportar a los CDCs los resultados de sus pesquisas, mandar muestras para ser analizadas por potentes microscopios electrnicos, etctera. Sin embargo, la crisis econmica estaba ya afectando el presupuesto para mantener y acrecentar esos CDCs (sobre todo los auspiciados por la OMS), por lo que la efectividad de los Epi-Aidpara entrar en accin y sostener su trabajo se vea mermada cada vez ms.

Pero an con todo lo dicho, hay varios cientficos expertos epidemilogos y en salud social que tenan en ese ao de 1996 ms dudas sobre los alcances que tendra en las nuevas epidemias el factor de la ecocrisis (crisis ecolgico-econmica que azota la humanidad). Ellos se manifestaban ms aterrorizados por lo que llamaban efectos del cambio social humano, entonces toda la argumentada preparacin de la ciencia mdica oficial para hacer frente a las emergencias quedaba en duda. Ellos reflexionaban en torno pensar al papel que jugaban el turismo, los desplazamientos, la prostitucin, la explosin demogrfica, el hacinamiento y la urbanizacin crecientes, las desforestaciones y desertificaciones, el cambio climtico, etc. que, entre otras cosas: ha dado lugar a que los bosques vayan desapareciendo y a que otros nuevos virus estn siendo literalmente exprimidos de su ecosistema al originarse el contacto entre los animales que los portan y el hombre, lo cual en condiciones ecolgicas normales difcilmente suceda23.

Las preocupaciones de 1995-1996 trasladadas al siglo XXI

Aunque la mayora de los cientficos y especialistas no se preguntaban en 1995-1996 sobre las causas radicales de estos fenmenos, s expresaban preocupacin de sus efectos en las epidemias de esos aos de finales del siglo XX y tambin por las que vean venir para el siglo XXI, que ya se vislumbraban como ms letales si se seguan deteriorando las condiciones de vida de las familias, las comunidades, los medios ambientes y el planeta en su globalidad. Y en efecto, la ecocrisis y la subordinacin del planeta al capitalismo salvaje se ha agudizado y en estos aos las epidemias que han aparecido y que aparecen estn cada vez ms integradas y manejadas bajo esa lgica que es incapaz de solucionarlas de fondo; por el contrario es su propia dinmica y sus instituciones globales las que las generan indirecta y directamente.

Nosotros planteamos que ante la amenaza y las repercusiones letales de estas epidemias de fin de siglo y de los primeros 14 aos del siglo XXI, existe actualmente una coyuntura de oportunidad (con la epidemia geopolitizada de 2013-2014) para que las masas tomen conciencia y tomen medidas para luchar por preservar el medioambiente, el planeta y fortalecer todos los sistemas inmunolgicos con que cuenta: ecolgico, social, psquico, biolgico, etc.; pero ello depender de los comportamientos sociales e individuales que se generen en estos aos y los prximos para reaccionar y crear condiciones y propuestas que apunten a revolucionar tal subordinacin.

Sin embargo, tenemos claridad que los microorganismos, los virus, los brotes epidmicos, las alarmas epidemiolgicas, las expansiones de la epidemias y toda la parafernalia mdica, psico-social y poltico-militar en torno a estas situaciones estresantes y crticas que afectan a las poblaciones locales y regionales (con alcance mundial) del llamado mundo pobre y subdesarrollado (en este caso de frica); son usadas y manipuladas (y muy probablemente por varios medios provocadas) por el sistema frmaco-mdico capitalista dominante y sus intereses econmicos y geopolticos.

Notas:

1 Segn el informe del United Nations Development Program de 1993, en el ao de 1970, la quinta parte ms rica de la humanidad tuvo un ingreso 30 veces mayor que el quinto ms pobre; pero para 1990 reciba 60! veces ms.

2 Por cierto, este hecho no fue conocido por los estadunidenses sino hasta 1992 cuando el escritor Richard Preston public en la revista The New Yorker un artculo al respecto. Posteriormente escribi la novela best seller llamada The Hot zone (Zona de peligro), que sirvi de base para el guion de la pelcula Outbreak (Epidemia), donde se plantea lo que podra ocurrir si una ciudad norteamericana fuera repentinamente infectada por un virus de origen extico y mortal.

3 Vase Lpez Snchez Gonzalo: Por qu es tan letal el virus bola?, en ABC.es, noticias/epidemia en frica, consultado 24 de octubre de 2014.

4 Vase: Por qu debe importarnos el brote de bola en frica. 14 de abril (consultado 28 de octubre), en http://mexico.cnn.com/salud/2014/04/14/por-que-debe-importarnos-el-brote-de-ebola-en-africa

5 Ya que el dao se presenta inicialmente en el nivel de la microvasculatura o vasos sanguneos que pasan por los rganos, lesionndose enseguida los endotelios ocasionando las hemorragias por diferentes parte del cuerpo como la piel, las conjuntivas y las mucosas; de esta manera el sangrado se presenta en prcticamente todos los rganos y ocurre lo que se llama coagulacin intravascular diseminada, que es un trastorno hemorrgico de difcil control y que finalmente es lo que conduce a la muerte. Cfr. Fortino Solrzano Snchez: Qu es el ebola?. En: Investigacin y Desarrollo, Nm. 25. Ao III, junio de 1995, p. 3.

6 Grupta Sanjay, Idem.

7 Es un compuesto de tres anticuerpos que se obtuvieron de ratones a los que previamente se haba vacunado con fragmentos del virus .

8 A pesar de las investigaciones para obtener una que desactive la microestructura y el mecanismo nocivo del filiviri bola, hasta hace unos aos no se haba logrado identificar las partes antignicas del virus -que, segn la virologa son aquellas que desencadenan el dao- y, esa fraccin del virus es la que, se dice, requiere para elaborar una vacuna. Sin embargo en este ao de 2014 ya hay en fases de prueba por los menos 3 vacunas, dos de ellas muy adelantadas en la intencin de usarlas lo ms rpido posible (finales de 2014 y principios de 2015). Vase Javier Flores: Panorama global del bola hoy, en La Jornada, 14 de octubre, Seccin de En medio.

9 Vase el artculo del microbilogo mexicano Samuel Ponce de Len: Los virus bola y marburgo, sorpresas de la naturaleza. En La Jornada, 5 de junio de 1995, p. 30.

10 Ver al respecto el reportaje periodstico de la revista Contenido: El bola no viene solo (agosto de 1995, pp. 34-39).

11 El Financiero, 13 de mayo de 1995, p. 28.

12 En Kinfumu se reconoci inicialmente el primer caso de la peste roja en Kikwit, sin embargo posteriormente se plante, por parte de expertos de la OMS, que los primeros casos se remontaron a diciembre de 1994 y enero de 1995. El investigador Robert Swanepol identific a un hombre que muri de bola en enero, que viva en Kikwit y diario iba a la selva en bicicleta a quemar madera y a hacer carbn, por lo que se dedic a buscar insectos, roedores y murcilagos en el rea donde viva. Cfr. El Financiero, 23 de mayo de 1995, p. 36.

13 El Financiero, 14 de mayo de 1995, p. 37.

14 La Jornada, 14 de mayo de 1995, p. 59.

15 La Jornada (18 de mayo de 1995, p. 56) informaba que la Secretara de Salud puso en marcha un programa de proteccin contra el virus bola, aunque por sus caractersticas de padecimiento epidemiolgico y escaso contacto de Mxico con Zaire, resulta muy remoto que ingrese en el pas. Como parte de las medidas, la dependencia reforz la Vigilancia Epidemiolgica Internacional, que incluye, adems de la plena identificacin de los viajeros procedentes de Zaire, comunicar a los mexicanos con intencin de viajar al continente africano sobre el virus y la difusin de informacin tcnica al personal de salud sobre este padecimiento; y sobre la medidas de esterilizacin y manejo adecuado de rganos y sangre para cualquier epidemia, as como programas de educacin para la comunidad, de los que -por cierto- no se dice si toca la importancia del reforzamiento del sistema inmunolgico y no slo medidas profilcticas.

16 Vase El Financiero, 26 y 29 de mayo de 1995, p. 36 y p. 60 respectivamente; y la Jornada, 28 de mayo de 1995, p. 52.

17 La Jornada, 28 de mayo de 1995, p. 23.

18 Ver Las claves del bola: un virus que extiende su rastro mortal y cuya cura carece de financiacin, en 20 minutos el Microscopio internacional , http://www.20minutos.es/noticia/2106358/0/ebola/epidemia/claves/ . Consulta 20 de octubre de 2014.

19 Cfr. Revista Newsweek, diciembre 9 de 1996, p. 46.

20 Idem.

21 Vase por ejemplo el reportaje del Newsweek, del 22 de mayo de 1995, pp. 14-21.

22 Ver la entrevista que le hace Newsweek al autor de la novela Zona de Peligro, Richard Preston, donde opina que la popularizacin de este tipo de temas de virocultura ayuda a que las masas a cuestionarse: qu le est pasando biolgicamente a la humanidad y al planeta? (Ibid, p. 20). Y, preguntamos nosotros: podr encontrar elementos para obtener respuestas adecuadas en estos productos viroculturales comerciales?

23 Vase: Virus antiguos, virus modernos, en Pgina Mdica de la Jornada Semanal, 30 de octubre de 1994, p. 47.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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