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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-11-2014

Afganistn
Regreso al punto de partida

Pablo Jofr Leal
Rebelin


La guerra iniciada en Afganistn hace 13 aos por Estados Unidos y su aliado ingls, con el pretexto de derrotar a los Talibn y al gobierno del Emirato Islmico de Afganistn dirigido por el Mul Omar, para capturar a Osama Bin Laden, lder de Al Qaeda, ejecutado en mayo del ao 2011 en las afueras de Abbottabad, Paquistn - no termina de concluir.

Tras ms de una dcada de ocupacin, el conflicto en esa explosiva regin del Asia Central, expresa no slo un fracaso rotundo a la poltica intervencionista de Washington, sino que ha significado la prdida de vidas humanas, en una sangra permanente. 50 mil afganos la mayora de ellos nios y mujeres civiles medio milln de heridos de diversa consideracin, un milln de desplazados, Cifras que se unen los 3.475 soldados muertos de la coalicin (a fines de octubre del 2014), mayoritariamente estadounidenses, seguidos de ingleses y canadienses. Cuando a pocos meses del 11- S del ao 2001 Estados Unidos dio inici a la Operacin Libertad Duradera, las oficinas de propaganda de la superpotencia se encargaron de transmitir al mundo que la incursin blica en la nacin afgana sera coser y cantar. Sin embargo, poco a poco, los halcones de Washington se dieron cuenta que lo que iban a coser y en forma creciente eran los sacos con los cuerpos de jvenes soldados principalmente de origen hispano y negros que retornaban a Estados Unidos, empantanados en una guerra que trajo al recuerdo la pesadilla de Vietnam.

El crculo de la guerra en la nacin asitica, cual cruel paradoja, comienza a cerrarse para volver a su punto de partida. Con el objetivo declarado de Estados Unidos de sacar a los Talibn del poder y con una guerra civil devastadora, los que pueden volver a ocupar ese poder son precisamente los miembros del movimiento rigorista Talibn, estudiantes de las Madrazas, aliados del grupo fundamentalista Al Qaeda y dominadores de las principales zonas de cultivo de la adormidera, principal ingrediente para la produccin de la Herona. En otro plano, la alianza Talibn con la Red Haqqani se ha consolidado con fuerza y no slo en los clsicos bastiones del sur del pas, sino en la amplia geografa afgana, donde antes tena escasa o casi nula presencia.

Cercanos a los Talibn, pero dotado de cierta autonoma, la Red Haqqani controla amplias reas del sureste del pas donde su estrategia de control se basa tanto en el vasallaje tribal como en la frrea disciplina en el campo ideolgico, sobre todo en las provincias de Paktia y Khost. Este grupo, segn los propios informes elaborados por los organismos de inteligencia estadounidenses ha sido relacionado con actividades terroristas y organizaciones criminales en el noroeste de Pakistn durante aos. Son los intermediarios en el corredor de los territorios tribales de Pakistn hasta las provincias afganas de Khost, Paktika y Paktia. Su apoyo permite a los Talibn seguir canalizar tanto combatientes como equipamiento en la zona oriental de Afganistn sostena el ao 2011 el analista de la Heritage Foundation James Carafano cuando este grupo fue declarado un movimiento terrorista por parte del gobierno estadounidense.

La Red Haqqani no tiene el perfil meditico de Al Qaeda, pero sus objetivos polticos coinciden tanto en lo retrico como en lo documental, signando que detener las acciones de los cruzados en Afganistn impedirn consolidar la idea de un Gran Israel y eso es apoyar la causa del mundo musulmn. Este grupo tribal posee cerca de 10 mil combatientes y est estrechamente ligado a Al Qaeda, Los Talibn y los servicios de inteligencia paquistan. Su financiamiento proviene en la actualidad de la extorsin a los grupos y contratistas del distrito de Loya-Paktia, el dinero proveniente de negocios tales como el contrabando de madera, cromita, proteccin a empresarios e incluso el secuestro. Se afirma, igualmente, que la Red Haqqani tiene estrechas vinculaciones con el gobierno paquistan y el servicio de seguridad ISI de ese pas, lo que ha impedido el desarrollo de actividades terroristas en las zonas donde esa red teje su influencia.

Los Talibn y su alianza con la Red Haqqani, a lo que hay que unir a Al Qaeda, son hoy ms fuertes que nunca, precisamente porque controlan las principales reas de Afganistn donde se cultiva el 80% del opio que se produce en el mundo - 200 mil hectreas- que va a parar a las ciudades de occidente. Los propios reportes de las Naciones Unidas han sealado que el alza de los precios del opio en el mercado mundial, conducen a que los agricultores afganos incrementen el cultivo ilcito de la adormidera, sin que surtan efecto polticas de sustitucin de productos agrcolas. Slo en el ao 2013 ese incremento fue de un 7% con relacin al ao 2012. La vuelta de mano a las balas, bombas y ocupacin anglo-estadounidense, es una lluvia de polvo para heroinmanos.

Junto a esa ocupacin territorial los Talibn ha sido capaz de incursionar en las zonas donde Estados Unidos y el dbil ejrcito afgano tienen sus bases. As, el pasado sbado 24 de octubre, el Ministerio de Defensa de Afganistn seal que fuerzas rebeldes atacaron la emblemtica Base Area de Bagram, una de las principales sedes de las Fuerzas Areas de Estados Unidos en el pas centroasitico. A lo mencionado se suman los hechos del pasado 1 de Noviembre, donde nueve miembros de las Fuerzas de seguridad Afganas, adems de 20 civiles murieron en un ataque con explosivos, por parte de un atacante suicida en la provincia de Logar en un puesto de la polica local.

Objetivos ms all de las fronteras afganas

Estas ofensivas se enmarcan en las acciones de las fuerzas insurgentes tras la decisin del nuevo gobierno afgano presidio por el mandatario Ashraf Qani Ahmadzai, de rubricar el Acuerdo de Seguridad Bilateral (BSA, por sus siglas en ingls) entre Afganistn y Estados Unidos, que permite a este ltimo pas mantener parte de sus tropas en territorio afgano despus de fines del ao 2014 que era la fecha lmite signada para el retiro de las fuerzas extranjeras. El acuerdo, que define el estado de las tropas estadounidenses y prev una presencia limitada de las mismas en el territorio afgano despus de la retirada de las principales fuerzas de la OTAN a finales de este ao, se sell un da despus de la toma de posesin de Ahmadzai, constituyndose en su primera y polmica decisin poltica, que mostr la influencia decisiva de la administracin estadounidense en lo que se espera de Afganistn para el futuro: Un Estado afgano supeditado a los hilos que se muevan desde Washington y Londres, en el marco de la influencia regional que dicha alianza desea seguir manteniendo en el centro de Asia. Ello, bajo la fuerte acometida econmica y poltica que estn ejerciendo tanto China como Rusia.

Estados Unidos ha gastado en Afganistn, en la ltima dcada, 120 mil millones de dlares en sus intentos de consolidar gobiernos corruptos, una clase poltica voraz, parasitaria y absolutamente carente de poder social y poltico real, destruyendo an ms a un pas precario, fragmentado. Todo ello en el marco de objetivos geoestratgicos en la zona del Asia Central, inserto en el vano intento de luchar contra el proyecto de desarrollo exterior impulsado por China como su objetivo estratgico prioritario en materia de salir el cerco que occidente ha querido tenderle junto a sus aliados japoneses y surcoreanos. Y esa salida implica buscar oxigeno, mercados y alianzas hacia el oeste, donde Afganistn y Paquistn cumplen un papel central. A pesar de los intentos estadounidenses y los miles de millones de dlares gastados en sus ofensivas militares, la presencia militar, poltica y empresarial, tanto China como Rusa llevan enorme ventaja a Washington y sus aliados en materia de fortalecer la presencia de inversiones y acuerdos multilaterales.

El pasado mes de agosto, el comit de asesores polticos del gobierno chino discuti las formas de promover la construccin del Cinturn Econmico Ruta de la Seda. De acuerdo con un comunicado emitido luego de la sesin, estos asesores con amplios poderes dados por el premier chino - acordaron que el Cinturn Econmico de la Ruta de la Seda, una moderna red comercial internacional propuesta el ao 2013 por el presidente chino, Xi Jinping, ha generado un gran inters y una respuesta positiva de pases como Rusia, India pero tambin de aquellos pases por donde pasar o estn en el campo de influencia de esta ruta, como es el caso de Afganistn.

Los asesores chinos refirieron, que la construccin de este cinturn econmico, de esta moderna Ruta de la Seda, debe avanzar enfocado en la cooperacin econmica y que el mercado debe ser aprovechado al mximo respecto a la asignacin de recursos. Ello implica una diferencia fundamental con la manera en que la alianza anglo-estadounidense trabaja el tema de su presencia en la regin, generalmente a sangre y fuego, con la imposicin de un modelo donde el que sale favorecido es la potencia ocupante. Los asesores chinos, para hacer an ms atractiva la oferta que se est haciendo a los gobiernos de Asia Central, tambin sugirieron que se debe establecer una cadena de varias industrias y fortalecer los intercambios culturales, para atraer beneficios a las naciones a lo largo de la Ruta de la Seda.

En un artculo anterior a propsito de los acontecimientos de protestas en Hong Kong sostuve que los conflictos que se viven en Ucrania, Siria, Irak y aquellos que vive Afganistn hace trece aos siguiendo en esto un interesante razonamiento del analista Ral Zibechi estn destinadas a atentar contra lo que se ha denominado la Ruta de la Seda considerada una de las vigas maestras del nuevo orden mundial, ya que en los hechos la Organizacin de Cooperacin de Shanghi que involucra a China, Rusia y a la cual se sumar la India, tras la peticin de este pas el pasado 11 de septiembre de sumarse a la OCS - es un desafo al liderazgo estadounidense en una regin donde la superpotencia tiene cada vez menos influencia. Regin donde se inserta Afganistn y que constituye un pesado fardo econmico y poltico para una superpotencia agotada por los mltiples frente abiertos y que trata de salir del involucramiento directo y consolidar la estrategia de Obama y sus asesores militares del Leading From Behind.

A lo mencionado debemos adicionar el importante papel que estn jugando los pases agrupados en el BRICS. Bloque de pases que comprende a Brasil, Rusia, India, China y Sudfrica y que renen el 32% del territorio global y con una representacin demogrfica del 43% del total mundial. Rusia y China se han convertido en parte del nuevo orden internacional emergente, desarrollado en torno a los pases BRICS. Seala Zibechi que la nueva Ruta de la Seda, que une dos centros industriales de envergadura: Chongqing en China con Duisburgo en Alemania convirtiendo a China en el primer socio comercial de Alemania y dando un gran varapalo a los intereses econmicos y polticos de Washington en el Viejo Continente est generando un dislocamiento geopoltico de gran trascendencia. La Ruta de la Seda atraviesa en su periplo Kazajstn, Rusia y Bielorrusia, evitando as el trnsito por zonas conflictivas al sur del Mar Caspio.

A esa Ruta terrestre se une la idea de una rbita martima, que rodear el Ocano ndico, garantizando el intercambio entre China y Europa. Ambas destinadas a ser las mayores rutas comerciales del mundo. Como apoyo a este objetivo, China ha consolidado una red portuaria que incluye bases y estaciones de observacin en pases como Sri Lanka, Bangladesh y Birmania e incluso Paquistn vecino de Afganistn y salida del comercio de ese pas sin costas martimas - donde financi la construccin y operacin de un puerto en la ciudad de Gwadar y considerado el primer punto de apoyo al ingreso de China al rea de mayor produccin de petrleo del mundo con un 66% del total de reservas mundiales, donde circula el 30% del petrleo del mundo y el 80% del crudo que recibe China.

Estados Unidos ante la realidad del cinturn econmico trilateral entre Rusia, China y Mongolia, donde adems se proyecta un ferrocarril que llevar el simblico nombre de Ruta de la Seda ha comenzado ha tratado de intensificar su presencia econmica en Asia Central de all su presencia multimillonaria y militar en Afganistn pero, que no ha tenido los resultados esperados. Un Plan norteamericano, que se dio a conocer el ao 2011 y que pretende unir a ex territorios de la ex Unin Sovitica: Kirguistn, Uzbekistn, Turkmenistn, a la India y Paquistn, nucleados en torno a Afganistn y que incluso fue denominado, con escasa originalidad Nueva Ruta de la Seda. La pugna est lanzada y todos los mecanismos en busca de socios, de mercados y de influencias regionales sirven en este todo vale.

Esa regin del Asia Central, posee escasa integracin econmica y donde, reiteramos, avanza con muchsima ms ventaja, no las ideas estadounidenses, sino ms bien las de Rusia y China. En el caso de Mosc, con su proyecto de Unin Econmica Euroasitica, firmada en mayo del 2014 y que incluye a Kazajistn y Bielorrusia, donde otra ex repblica sovitica, como Kirguistn ha solicitado su adhesin a la cual se sumara Armenia. Unin que entrar en vigencia el 1 de enero del ao 2015 y contempla el libre flujo de capitales, trabajadores y mercancas, al interior de esa unin y con una poltica comn en reas como energa, agricultura, industria y transporte.

La alianza estratgica entre Rusia y China significa una clara competencia a las pretensiones hegemnicas de la alianza Estados Unidos-Unin Europea, ya sea en Medio Oriente, Eurasia y Asia Central, pues se trabaja fuertemente en una vertiente geopoltica y geoenergtica que incluye la construccin de un gasoducto para proveer gas ruso a China, como una manera de asegurar el suministro energtico para la industria y la poblacin China. Decisin que diversifica el mercado para la energa rusa, sometida a presiones por parte de sus compradores europeos, en el marco el conflicto en Ucrania y las sanciones impuestas a Mosc. A lo que sumamos el objetivo de enfrentar al Acuerdo de Asociacin Transpacfico (TPP).

Me voy pero vuelvo

En ese marco de consolidacin de alianzas, claramente distintos a los intereses de Washington, los acuerdos del nuevo gobierno afgano y la administracin estadounidense se entrelazan con las decisiones del gobierno de Londres fiel aliado de Washington en cuanta cruzada de dominio, han emprendido en el mundo desde el ao 1991 a la fecha. El Ministerio de Defensa del Reino Unido, tras anunciar el fin de las operaciones militares en Afganistn y cerrar la principal Base Militar que mantena Londres en suelo afgano Camp Bastion explicit que igualmente mantendr en la nacin centroasitica a medio millar de especialistas militares destinados, segn las autoridades britnicas a apoyar la formacin de las fuerzas afganas de seguridad que formarn parte de la operacin militar que la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) ha denominado Apoyo Resuelto que iniciar sus acciones a partir de enero del ao 2015 con el objetivo de ofrecer ayuda institucional a Afganistn y aumentar el nivel de mando de sus fuerzas de seguridad.

La pregunta que surge entonces es qu hicieron durante trece aos entonces estas fuerzas que invadieron Afganistn bajo el pretexto de luchar contra el terrorismo? La respuesta tiene diversas aristas pero una sola direccin lgica de afirmacin: nada que ayudara al pueblo afgano! Que sufri y vio incrementar en cientos de miles el nmero de muertos y heridos, la destruccin del pas y su infraestructura, servicios bsicos y la certeza que ese estado de violencia no cesar. Esto, pues la inseguridad sigue siendo pan de cada da en Afganistn y el propio Ministro de Defensa Britnico, al cerrar Camp Bastion reconoci que la coalicin encabezada por Estados Unidos, Londres y la OTAN fueron incapaces, en estos casi tres lustros, de derrotar a los Talibn.

Afganistn, tras trece aos de ocupacin, tras la aniquilacin del concepto y prctica de Estado se ha ido transformando lentamente en una entidad fallida. Est regresando al punto de partida, en la posibilidad que a partir del ao 2015 Apoyo Resuelto no sea ms que una operacin destinada a salir de Afganistn, apresuradamente, llevndose sus brtulos en un slvese quien pueda! por el avance Talibn. Miles de soldados estadounidense y britnicos, adems de mercenarios contratados por empresas privadas, tal como sucede en Irak, regresarn a sus casas, tras una misin que pareca tener propsitos claros pero que se fueron diluyendo a partir de la constatacin que los intereses prioritario eran los de siempre: hidrocarburos, control de oleoductos y gasoductos e influencia geopoltica.

El balance de la ocupacin de Afganistn muestra profundas fisuras con lo que se pretenda originalmente: vencer a los Talibn? Ni pensarlo! Hoy, ms que nunca estn firmes en sus territorios y amenazan al resto del pas. Destruir las plantaciones de Opio? Menos an!. Las propias organizaciones internacionales lo consignan: el alto precio del opio en el mercado, lleva en la lgica del mercado, que tanto defienden justamente Estados Unidos e Inglaterra, que los agricultores afganos incrementen el cultivo ilcito, se intensifique el contrabando donde participan entusiastamente los Talibn, las Fuerzas de ocupacin, funcionarios del gobierno afgano, los servicios de seguridad paquistan y mercaderes de distintas nacionalidades.

En un artculo anterior sobre la situacin en Afganistn, citaba las palabras del analista poltico Txente Rekondo, declaraciones que repiten, exactamente, el actual momento que viven las fuerzas de ocupacin, el gobierno afgano y el cmo se avizora el estado del arte en esta zona del mundo. El paseo triunfal de fines del 2001 ha dado paso a una fotografa mucho ms compleja, y la victoria oficial anunciada por los dirigentes de Washington se ha transformado en una especie de slvese quien pueda. Un breve balance del perodo muestra a las fuerzas de ocupacin acosadas y atacadas en la mayor parte del territorio, recluidas buena parte del da en sus bases militares; una resistencia heterognea que controla importantes zonas del pas; un rgimen ttere que no tiene jurisdiccin real ms all de las cuatro paredes del palacio presidencial de Kabul; una corrupcin que asola todos los sectores de la sociedad; un boyante negocio en torno a la produccin de opio; un pulso entre diferentes actores extranjeros para sacar tajada de la situacin, sobre todo de las riquezas naturales y del negocio de la supuesta reconstruccin.

Los grupos Talibn en los ltimos cinco aos, bajo el liderazgo del Mullah Omar y la Shura de Quetta, Hezb-i-Islami de Gulbuddin Hekmatyar o la red de la familia Haqqani acabaron con la vida de importantes figuras del saliente gobierno de Karzai, entre ellos altos mandos militares, polticos, lderes tribales y religiosos, adems de atacar instalaciones y establecimientos como el British Council, la sede de la OTAN, la embajada de EEUU, entre otros edificios, demostrando una capacidad operativa que preocup a las Fuerzas de ocupacin y los decidi a aumentar el contingente militar , sobre todo en el entorno de Embajadas, consulados, sedes de oficinas administrativas y comerciales de los numerosos contratistas que realizan multimillonarias obras de reconstruccin all donde mismo las fuerzas ocupantes destruyeron carreteras, aeropuertos, hospitales, edifico gubernamentales, servicios bsicos entre otras. Es parte del juego: destruir para reconstruir a precios inflados. Ese es el panorama en Afganistn y lo que ha causado ms de un dolor de cabeza a Washington, que se debata entre una pronta retirada o una paulatina, todo ello bajo la sombra de un repliegue estilo Saign, con los militares estadounidenses colgando de helicpteros.

El anlisis de cientistas, polticos y militares centra que el error principal en Afganistn fue devolver el poder a los antiguos seores de la guerra: acusados de crmenes, corrupcin, narcotraficantes a los que la sociedad afgana detesta como al propio ex presidente Karzai, sindicado como uno de los polticos ms corruptos y puesto all por occidente, tal como sucede con el actual mandatario Ashraf Ghani Ahmadzai, Antroplogo, en Ministro de Finanzas de Karzai y ex funcionario de organismos financieros internacionales que le garantiza a Washington absoluta fidelidad frente a la poltica que implemente la alianza anglo-estadounidense. Otro error fue tomar parte, por parte de Estados Unidos y la OTAN por uno de los bandos en la Guerra Civil que divide a la sociedad afgana, en la cual los Talibn son slo una parte. Recordemos que el ao 2007 los Talibn se aprovecharon de la situacin de vaco poltico y tomaron la iniciativa militar. Desde entonces no han dejado de ganar terreno en un pas devenido en protectorado de estados Unidos, la ONU y la OTAN.

Los ataques dentro de la llamada Zona Verde de Kabul se supone la ms segura -, la guerra permanente contra las fuerzas de ocupacin anglo-estadounidenses a partir del ao 2001, el asesinato del ex presidente Burhanddin Rabbabi, el ao 2011 (que marc un punto de quiebre respecto a aquellos seores de la guerra opositores al ex gobierno de Karzai). Este lder de la faccin poltico-militar Jamiati Islami devino en Jefe de Estado de Afganistn tras el derrocamiento del gobierno socialista el ao 1992. Unido al avance y consolidacin del poder Talibn en gran parte del pas, demostraron que este Movimiento, tanto como Boko Haram en Nigeria, Daesh en Siria, Al Qaeda en el Magreb son tentculos de la misma criatura fundamentalista que suelen nacer, desarrollarse y adquirir relevancia gracias a patrocinadores como Arabia Saudita, las Monarquas del Golfo y los propios Estados Unidos y sus agencias de inteligencia.

Los Talibn y sus aliados de la Red Haqqani estn dentro de Kabul y de all no saldrn ms. La Red Haqqani, financiado y armado por la CIA en la poca de lucha contra la ex Unin Sovitica, comenz a atacar a sus antiguos aliados estadounidenses tan pronto estos se convirtieron en la fuerza ocupante de Afganistn. Muerto Osama Bin Laden, la Red Haqqani y su alianza con los Talibn, los han convertido en el enemigo nmero uno. En los ltimos seis meses han recrudecido los ataques contra las fuerzas policiales y de seguridad afganas por parte de los grupos rebeldes, sumando 1.300 soldados y 400 policas a la lista de bajas. Cifras que representan el ms alto nmero de muertos locales de la ltima dcada.

En ese panorama, el Gobierno del ex presidente Hamid Karzai, que rob sin complejos ni condenas internacionales las elecciones presidenciales de 2009 ante el silencio de sus patrocinadores, no hubiese podido resistir sin el apoyo de las tropas extranjeras, tal como suceder con el nuevo gobierno de Ashraf Ghani Ahmadzai. Esto, a pesar del cierre de Camp Bastion, los anuncios de retirada de tropas estadounidenses y un New Deal en materia de cooperacin militar entre Washington y Kabul. Con la reformulacin de la estrategia de la alianza anglo-estadounidense en materia de cuntos hombres dejar, qu lneas de accin fortalecer y cunto seguir gastando, se sigue pensando en continuar una guerra que no para de sangrar las arcas de estos dos pases y seguir llenando de muertos la larga lista de horror y sangre en este pas centroasitico.

Eso lo saben Obama, Cameron y la OTAN, que como borrachos porfiados se resisten a admitir, que ya nada tienen que hacer en las tierras que no han sido conquistadas por ningn ejrcito invasor a lo largo de dos mil aos. La Guerra en esas condiciones es el opio para el pueblo tanto afgano como para el estadounidense. Uno porque lo paga con su sangre y destruccin y el otro con los impuestos a su poblacin y el desprestigio crnico de una poltica imperialista.
 

Artculo del autor cedido por Hispantv

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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