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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-11-2014

Paraguay
La narcosociedad

Bernardo Coronel
Rebelin


El asesinato de Pablo Medina, periodista del influyente diario ABC color, y su asistente Antonia Almada, hace tres semanas, sigue impactando todos los estratos de la sociedad paraguaya. Las publicaciones de la prensa relacionadas al asesinato, obra de la mafia, desnudan la corrupcin imperante en los tres poderes del Estado, poniendo en evidencia los innegables vnculos de ministros, legisladores y miembros de la Corte Suprema con el narcotrfico.

Se sindica como autor moral del asesinato al colorado Wilmar Acosta, intendente de Ypejhu, modesto pueblo ubicado en la frontera con Brasil. Las permanentes denuncias de la prensa por su nexo con el trfico de drogas, habra sido la razn para acabar con la vida de Medina y su asistente. La mafia, que moviliza unos 10.000 millones de dlares anuales, tiene sus cdigos, prohbe por ejemplo, el asesinato de periodistas de los grandes medios. Pero Acosta, un delincuente devenido a poltico, con quien la inteligencia no fue muy generosa, tiene limitaciones para comprender estas cosas. Los otros grupos mafiosos ya lo estn amenazando de muerte por quebrantar el cdigo de conducta y poner en riego el floreciente mercado de las drogas.

Acosta tiene otros agravantes en su contra, es un poco desprolijo en sus labores, los investigadores encontraron varios cadveres enterrados en el fondo de su hacienda. Se presume que en el lugar hay ms muertos que en el cementerio del pueblo de Ypehju, donde funge de intendente.

Wilmar Acosta, ms conocido por su alias de Neneco, es el tpico mafioso que utiliz la poltica para obtener estatus de ciudadano, con el beneplcito de ministros de la corte, fiscales, jueces, parlamentarios y polticos influyentes.

El pas est siendo sacudido por las investigaciones de la fiscala y las publicaciones de la prensa, que muestran cmo el crimen organizado inficion ntegramente a la sociedad, llegando a salpicar inclusive a los propios periodistas, un segmento que se presume debera ser asctico a actividades ilegales. El senador liberal Robert Acevedo reclam ms equidad en las acusaciones de narcopoltica, narcoganadera, etc., pidiendo que en la lista tambin se incluya el narcoperiodismo.

La prensa es un contrapoder en cualquier lugar del mundo, pero ac algunos periodistas estn fuertemente abrazados al poder, de acuerdo a la denuncia del senador. Hace apenas un ao, varios de ellos festejaron efusivamente el triunfo de candidatos vinculados a la mafia, cuyos nombres empiezan a saltar a raz de las recientes investigaciones.

En este pas tan pequeo todo se sabe. Se sabe quines son los delincuentes y quienes no, pero la gente se calla por temor y la prensa por comodidad. En esta fiesta de muerte danzan juntos crimen e impunidad, y la prensa que debera ser trinchera de la decencia est siendo peligrosamente contaminada por el narcotrfico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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