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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 10-11-2014

Sobre las Marchas de la Dignidad
La unidad en la diferencia

Ramn Pedregal Casanova
Rebelin


La unidad es la fuerza transgresora del aislamiento, y el aislamiento esta basado en la diferencia, y la diferencia se hace, con posiciones polticas, con la arrogancia sectaria, con el desprecio por los otros, con el insulto personal, con el prejuicio que nos garantiza la separacin necesaria para no hablar de lo que est en juego.

Alguien dice: No vamos a hacer nada por las Marchas de la Dignidad porque se aprovechan otros.

Cmo romper los prejuicios y cmo aglutinar fuerzas en torno al objetivo tctico y al objetivo estratgico comunes de producir un cambio de justicia social?

Abandonar los mtodos de trabajo que dividen y profundizan la divisin es el objetivo. El trabajo que divide genera sectarismo, hace barrera creando incomprensin de lo comn, mancha toda idea solidaria, y la suciedad se enquista en el nombre de la organizacin que realiza semejante labor viendo esta porquera algunos antes que su trayectoria. Tan solo el cambio de mtodo, la manera de entender la relacin con los otros, dialogo y reconocimiento, democrticos, el mtodo que garantiza la unidad.

Y si tenemos dudas pensemos en qu importancia tiene o qu lugar ocupa la divisin social en el proyecto poltico del capital. En el proyecto poltico del capital figura la divisin social y hasta la individualizacin como objetivo prioritario y como su mejor baza para su mayor beneficio.

El primer gran fracaso del programa y la filosofa del bipartidismo en que se sostiene el sistema del capital fue la realizacin de las Marchas de la Dignidad el 22 de Marzo de ste 2014: gentes venidas de los cuatro puntos cardinales entraban en Madrid por las carreteras principales andando, en autocares, en coches particulares, en trenes, se sumaban a la multitud que sala de los barrios obreros y los pueblos de alrededor, la mayor manifestacin en Espaa desde la muerte del dictador.

Las Marchas de la Dignidad 22 de Marzo se realizaron sumando sobre un programa mnimo acordado entre cientos de organizaciones. En las Marchas de la Dignidad se unieron todas las iniciativas, esa fue la leccin de la variedad en lo comn. Eso es ser pueblo unido, y el pueblo unido en acuerdo democrtico y en la calle es por si mismo un poder de carcter diferente al que nos oprime, es el poder popular.

Los descredos de antes de las Marchas se sorprendieron del xito, y en el primer encuentro hicieron ante los asistentes al primer encuentro un acto pblico de contricin: declararon haberse equivocado, representaban a organizaciones diferentes: No hemos trabajado porque creamos que no iban a salir. Nos hemos equivocado no participando, ahora nos ponemos en plan zen y a lo que diga la gente. No hicimos lo que podamos, ahora nos arrepentimos. Y eran fuerzas polticas que se reconocan de izquierda. No haban participado con empeo sus direcciones, ni siquiera las direcciones de los sindicatos mayoritarios. Las Marchas de la Dignidad haban salido adelante con las bases de ciertas organizaciones de izquierda, con las bases de los sindicatos mayoritarios, y con las fuerzas de izquierda convencidas de la unidad popular as como de sindicatos minoritarios pero combativos. Entre las fuerzas de izquierda hay grupos de recalcitrantes, enemigos de la unidad, sectarios que gritaban: Nosotros somos independientes, no van a decirnos desde la coordinadora general lo que tenemos que hacer. Y despus del xito, para hacerse protagonistas de algo, esos mismos dicen: Nadie nos atenda, y ahora no vamos a participar, no pensamos hacer nada.

He escuchado a un tipo de estos que se presentaba diciendo: Yo soy la direccin de (omito la organizacin por respeto a sus militantes honestsimos), a que habis notado que hay menos gente en algunos sitios?, pues es porque he dicho que las Marchas las saquen otros. Continu con una perorata antiunitaria: ... porque no me hicieron caso los que venan por la carretera del ..., porque no me dejaban ir delante, porque me insultaban, y eso es como si me hubiesen clavado un pual, qutame tu el pual!, yo soy la direccin y ahora me tienes que convencer. En medio de una y otra frase de estas le salan insultos con gritos roncos.

Ese individuo fabricante de divisiones entre el pueblo, tiene como tarea romper la unidad en torno al objetivo comn. Las Marchas de la Dignidad aglutinan lo plural, unen a lo diverso, a las diferentes apreciaciones sobre la transformacin social. La potencia de la unidad se mide por el peligro que representa para el enemigo, y las Marchas les alteraron mucho. Las prximas estn en marcha. El sentido de esta unidad popular se encuentra en los objetivos y en los mtodos de trabajo.

Hay una pregunta que nos debemos hacer : Cul es la poltica y cules son los mtodos de trabajo que nos han impedan avanzar antes de las Marchas?

En la conciencia de las clases trabajadoras hay una enseanza, adquirida mediante la dursima experiencia histrica: si queremos vencer lo ms importante es la unidad.

El enemigo siempre ha estado unido y rindose tranquilo por nuestra divisin, beneficindose de ella conforme empeora nuestra parte de vida poltica, social y econmica, agrediendo para quedarse con las viviendas, con los servicios pblicos, llevndose el trabajo o degradando las condiciones y los salarios hasta extremos de miseria, haciendo que millones familias trabajadoras tengan que buscar algo que comer en los cubos de basura o tengan que pedir en los centros de caridad. Las Marchas de la Dignidad tienen el programa de unidad: Pan. Techo. Trabajo o Renta bsica. No al pago de la deuda. Castigo a los corruptores y a los corruptos.

Con el cambio que estn llevando adelante los capitalistas se hacen ms evidentes las contradicciones sociales y las desigualdades; en el momento en que la serpiente est mudando la piel es cuando se encuentra ms dbil; tenemos que hacer que la crisis con la que nos azotan, para instaurar su nuevo modelo social en nuestro futuro, sea su crisis.

En nuestra unidad debe funcionar la iniciativa cvica, trabajadora, la movilizacin que acabe con el bipartidismo, con esos dos pilares mantenedores del sistema capitalista y gane una sociedad de tica y justicia social.

Quien habla en contra de la unidad del pueblo trabajador combate los intereses del pueblo trabajador. Si no estamos en la misma idea construida en consensos de organizacin y programa de cambio social, no tenemos los mismos objetivos.

Aqul o aquellos que dicen ser la direccin puede que ejerzan poder, pero no tienen autoridad. El poder que ejercen crea slo obediencia, crea grupos de obstructores obedientes, crea militancia servicial, subjetiva, que mancha su sigla y, algo peor, borra la idea que da nombre al futuro de justicia social; quien ejerce esa clase de poder considera enemigos a quienes en mayora han acordado sus mismos objetivos, a quienes realizan el trabajo acordado, a quienes caminan con el pueblo en la misma direccin de sus intereses, los consideran enemigos porque hacen algo o entienden algo de otra manera, el que est en desacuerdo es entonces quien dice ser la direccin y ordena lo que debe hacerse.

La autoridad es otra cosa, es una fuente que da conjunciones, rene a las diferentes partes, escucha, consulta, ana en las prcticas a quienes tienen un objetivo comn, se muestra interesada por los compromisos, esta dispuesta siempre a la solidaridad, manifiesta sensibilidad, comparte anlisis y extrae soluciones de avance para el conjunto, soluciones en las que las clases trabajadoras participan: de ah resulta la Autoridad con poder, o el poder con Autoridad, construido y construida con la base de la unidad en la diferencia, con la unidad popular.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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