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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2014

La estafa en la propiedad privada de la vivienda

Roberto Armando Rodrguez
CEPRID / ALEM/CIFO


Desde que somos muy jvenes, soamos con tener un hogar, nuestro carro y un buen empleo; y creemos que todo ello es posible dentro del sueo ideal del capitalismo y la sociedad desarrollada.

Luego, ms temprano que tarde, nos damos cuenta: No hay forma posible de ser propietarios de una vivienda. Hemos crecido.

El presente artculo surge del anlisis realizado a la condicin real en torno a la propiedad que se tiene sobre las viviendas que habitamos, de las cuales estamos sometidos a un alquiler o a un crdito hipotecario; y a la inevitable conclusin de que en realidad estas casas y apartamentos no son nuestros, son del banco y del arrendador, lo cual lleva consigo una brutal amenaza de desalojo forzoso si dejamos de pagar.

Es por ello, que hemos de rechazar todo discurso clientelar de propiedad privada al acceso de todos; no porque queramos privarnos de un techo debajo del cual resguardarnos, sino porque el rgimen actual de propiedad existe para dar muchos techos a unos pocos y dejar bajo la lluvia a la inmensa mayora.

En palabras de Karl Marx y Friedrich Engels:

Os aterris de que queramos abolir la propiedad privada, cmo si ya en el seno de vuestra sociedad actual, la propiedad privada no estuviese abolida para nueve dcimas partes de la poblacin, como si no existiese precisamente a costa de no existir para esas nueve dcimas partes! Qu es, pues, lo que en rigor nos reprochis? Querer destruir un rgimen de propiedad que tiene por necesaria condicin el despojo de la inmensa mayora de la sociedad [I].

La cuestin de la banca y las hipotecas

No es mera casualidad que cuando se habla de estafas y hogares en una misma conversacin, lo primero que venga a la mente sean los bancos. Ellos son los principales beneficiados por el drama de la vivienda en la sociedad contempornea.

Alrededor del mundo, se escuchan noticias sobre el reventar de burbujas inmobiliarias, desalojos masivos, deudas que se extienden por 50 aos, tasas de inters variables, ejecuciones de hipotecas de barrios enteros, y el malestar generalizado de las capas afectadas de la clase trabajadora que diariamente se deprimen ms y ms, tanto econmica como psicolgicamente. Solamente en Espaa, durante la crisis inmobiliaria del 2012, se suicidaron ms de un centenar de personas arrinconadas por los 500 desahucios diarios sufridos ese ao [II].

El caso venezolano, a pesar de no contar con tales aberraciones, es estructuralmente el mismo. El Gobierno Nacional es dueo de varias instituciones financieras, las cuales tienen una captacin de clientes del 33,8%, resaltando el papel del Banco de Venezuela, de antigua propiedad del Grupo Santander, que es hoy en da el primer banco del pas. Todo ello ha permitido ciertas regulaciones, dentro de las que podemos destacar el lmite de 30 aos para los crditos hipotecarios, las tasas fijas de inters y la administracin de las polticas de vivienda centralizadas en un solo ente pblico: El Banco Nacional de Vivienda y Hbitat (BANAVIH).

Este banco se encarga, entre otras cosas, de gerenciar el otorgamiento de crditos hipotecarios sociales a quienes as lo soliciten, siempre y cuando estn inscritos en el Fondo de Ahorro de Vivienda. ste se encuentra constituido por el ahorro, individual y patronal, equivalente al 3% del salario integral mensual de los empleados (2% pagado por el empleador y 1% por el trabajador). sta poltica pblica tiene dos requisitos fundamentales: primero, el aspirante debe contar con un trabajo formal que le permita cotizar a ste y otros beneficios laborales como el seguro social; segundo, la vivienda que se pretenda adquirir debe ser igualmente formal, es decir, no puede ser una vivienda irregular (eufemismo para rancho, chabola, etc.) ni puede estar edificada sobre terrenos ajenos (invasiones).

Si analizamos brevemente la fuerza laboral venezolana, para el mes de abril del ao en curso se llegaron a los 998.019 desempleados, mientras que la ocupacin informal, lo hizo en un sorprendente 5.314.876 de trabajadores de empresas con menos de cinco empleados (incluido el patrono), servicio domstico, y trabajadores por cuenta propia no profesionales (tales como vendedores, artesanos, conductores, pintores, carpinteros, buhoneros, etc.); lo cual resulta en 6.312.895 de venezolanos que no tienen posibilidad de cotizar al Fondo de Ahorro Obligatorio de Vivienda ni acceder completamente a los beneficios del Banco Nacional de Vivienda y Hbitat. Esta cifra, disponible en el sitio web del Instituto Nacional de Estadstica, equivale al 44,86% de la poblacin econmicamente activa que slo puede ser atendida a travs del Fondo de Ahorro Voluntario, que presta slo una porcin del crdito mximo, implica un aporte obvio del 100% por parte del aspirante; y cuenta con tantas trabas, que para una persona en estas situacin, simplemente no vale la pena [III].

Adems, de la totalidad de viviendas construidas en el pas, 743.594 son ranchos, 11.912 son viviendas indgenas, y 21.031 de vecindad; lo cual suma 776.537 viviendas que no cumplen con el requisito de seleccin para acceder al crdito del FAOV por ser construcciones de materiales de desecho tales como tablas, cartn, caa y similares; sobre terrenos ajenos, y sin acceso directo a los servicios bsicos. Esto que equivale al 9,45% de todos los hogares del pas, segn datos del INE [IV].

Por ltimo, dichos crditos siguen siendo intermediados por los bancos comerciales (privados y pblicos), los cuales tienen a su discrecionalidad la aprobacin de las solicitudes. Y si alguna vez usted ha solicitado un crdito ante un banco, entender entonces que mientras menor sea su sueldo, menor ser su crdito; y ste crdito hipotecario subsidiado por el Estado opera de la misma forma.

En pocas palabras, slo pueden acceder a l las capas ms elevadas de la clase trabajadora y los pequeoburgueses en ascensin, y paradjicamente, aun cuando para el otorgamiento de este crdito existen mnimos de ingreso familiar requeridos como ya fue explicado, no existe de igual forma un mximo o un tope; lo que significa que incluso los empresarios con las mayores fortunas pueden utilizar ste crdito, pero los pobres -quienes son los que ms necesitan un techo- se encuentran al margen de esta poltica.

El capital otorgado en forma de crdito es nfimo en comparacin al precio de las viviendas del mercado inmobiliario de las principales ciudades del pas (que es donde est concentrado el 71% de la poblacin). Una vivienda minscula, en un sector populoso y barato de la capital, cuesta al menos seis veces el monto mximo aprobado por el Banco Nacional de Vivienda y Hbitat para un crdito hipotecario de este tipo; lo que hace intil esta alternativa para casi todos, pero permite a unos pocos afortunados completar lo que le falta de sus ahorros para adquirir un apartamento a costas de los aportes de todos los trabajadores [V].

De vez en cuando, el BANAVIH celebra un aumento del monto mximo fijado para estos crditos, y declara que a partir de ese momento existe un balance con respecto al mercado inmobiliario. Y al da siguiente de ese decreto, el precio de las viviendas sube lo equivalente al aumento, alejando ms al trabajador de un posible hogar y beneficiando al usurero; por una ley de oferta y demanda que pareciera estar siempre en su contra.

Otras modificaciones realizadas al sistema bancario por el Gobierno Bolivariano en el marco de la Gran Misin Vivienda Venezuela (GMVV), corresponden a la Gaceta Oficial N 39.716 de fecha 19 de julio de 2011 [VI] que toca esencialmente temas regulatorios a los crditos hipotecarios.

Todo esto nos lleva a la conclusin de que la GMVV va dirigida a perpetuar el modelo clientelar del fantasioso acceso de los pobres a la propiedad privada de las viviendas a travs de los crditos hipotecarios, lo cual ha sido demostrado a lo largo de la historia como una forma ms de expoliacin contra la clase obrera por parte de la banca privada. Sucede que obligan a millones de trabajadores a endeudarse con un banco, bajo la amenaza de un desalojo forzoso si se deja de pagar; lo cual ocurre masivamente cuando el clima financiero cambia, debido a la alta susceptibilidad de los asalariados frente a las crisis econmicas. Al respecto, la espaola Gema Delgado declar:

En Espaa se producen 500 desahucios al da desde que empez la crisis. Eso significa que cada da mientras 500 familias que se quedan en la calle, los bancos se quedan con 500 pisos vacos. Es sabido que la banca nunca pierde, ni cuando pierde... [II].

La estafa en la propiedad privada de la vivienda

Como es bien sabido, para adquirir una vivienda en propiedad siendo un simple trabajador es obligatorio solicitar un crdito y constituir una hipoteca sobre la vivienda que se pretende adquirir, en forma de garanta y en favor del banco. Todo marchar bien, a menos que por algn motivo se deje de pagar las cuotas, ya que dicha hipoteca estipula por definicin que si no se cumple con la obligacin de pagar el crdito, el banco puede tomar la propiedad del inmueble como compensacin.

En pocas palabras: la verdadera propiedad privada de las viviendas adquiridas a crdito en Venezuela la tiene el Banco. Al menos mientras exista la hipoteca o hasta que se cancele la deuda, por lo que todo aquel que se encuentre atado a un prstamo bancario para pagar un apartamento, esta alucinando si realmente cree que es suyo; y si llegase a quedar desempleado, la realidad le tocar la puerta acompaada de una orden de desalojo.

Pero no todos pueden acceder a un prstamo, por ello la Gran Misin Vivienda Venezuela pretende entregar hogares en propiedad privada a millones de venezolanos, tal cual como hicieron los programas habitacionales de los gobiernos anteriores.

Por ejemplo, bajo la dictadura del General Marcos Prez Jimnez de la dcada del 50, fue construido un conjunto habitacional que inicialmente se llamara Urbanizacin 2 de Diciembre como conmemoracin al golpe de estado criminal de la Junta Militar; sin embargo, el nombre actual fue asignado por su sucesor, Rmulo Betancourt, tambin conocido como el asesino de estudiantes. Esta urbanizacin pas a llamarse 23 de Enero por la fecha del derrocamiento del General e inicio de la democracia.

Ms all de las curiosidades histricas de esta residencia, lo relevante de ella para este estudio es que constituye un modelo a seguir en materia de poltica habitacional por los gobiernos posteriores que la reprodujeron, incluyendo el Gobierno Bolivariano. En concreto, estas viviendas fueron adjudicadas a las familias pobres con mayor necesidad y en contraprestacin fueron exigidos pagos de carcter social para concederles la propiedad privada de sus hogares.

Estos pagos, en la mayora de los casos, costaron muchsimo para ser cancelados porque los beneficiados mantenan precariedad laboral o desocupacin, y no les alcanzaba para cubrir siquiera las cuotas que eran de carcter social; y ni hablar de la tarifa mensual del condominio, que iba destinada al mantenimiento de los edificios, sus servicios y los espacios comunes; que nunca se pagaba.

Hoy en da, ms de 60 aos despus y luego de muy pocas cuotas del condominio pagadas, la urbanizacin 23 de Enero es mantenida directamente por el Estado, a travs del Instituto Nacional de la Vivienda en algunos casos, y en otros por la Alcalda de Caracas, quienes se encargan de pintar los edificios todos los aos, hacer las reparaciones de los ascensores, acomodar los ductos del aseo, limpiar los espacios comunes, y en fin; de hacer labores ms de arrendador que de Gobierno.

Lo mismo ocurre en todos y cada uno de los urbanismos adjudicados por la nacin en forma de propiedad privada a los ms pobres: si se daa el ascensor, la comunidad, que no tiene los recursos para repararlo, pide ayuda en un sinfn de Instituciones hasta que alguna los ayuda; igual cuando se obstruye el ducto del aseo, o cuando la pintura de los exteriores comienza a caerse.

Toda esa experiencia nos ensea que los pobres no slo carecen de recursos para adquirir una vivienda, tampoco tienen con que mantenerla. Entonces si los Gobiernos continan adjudicando hogares en propiedad privada no slo dota de un apartamento a alguien, tambin suma ese apartamento a los costos de mantenimiento pblico de las Alcaldas y dems Instituciones del Estado.

Sin embargo esto no es lo realmente grave de la situacin, porque si el Gobierno dejara de cumplir con esa labor, progresivamente esas soluciones habitacionales se deprimiran hasta alcanzar las condiciones miserables que ya se viven en los barrios. La dotacin de viviendas para los pobres sin el consecuente apoyo del Estado para las labores de reparacin y mantenimiento, es condenarlos a vivir eternamente en un rancho.

Recordemos nuevamente al General Marco Prez Jimnez y el beneficio que la urbanizacin 23 de Enero signific para miles de familias. Para ese momento el Gobierno, creyendo que la solucin del problema de la vivienda era que cada quien tuviese la propiedad de su casita, vendi esos apartamentos a precios sociales, o sea, bajsimos en comparacin a los bienes races de entonces. Hoy en da, luego de 60 aos, los mismos apartamentos son cotizados en el mercado inmobiliario de igual forma que los edificados y financiados por el sector privado, a precios especulativos; lo que expropia a los ms pobres del derecho a tener un hogar y alimenta an ms a quienes desde siempre se han lucrado con esta necesidad Esto s que es grave!

Es por ello que descartamos totalmente la adjudicacin de viviendas para los pobres en forma de propiedad privada como solucin al problema de la vivienda. De igual forma opin Friedrich Engels:

As pues, qu he opuesto yo a este plan proudhoniano? Que esta proposicin, con el desarrollo actual de la gran industria y de las ciudades, es tan absurda como reaccionaria, y que el restablecimiento de la propiedad individual de cada uno sobre su vivienda sera una regresin. [VII].

Nuestra propuesta

As como la educacin o la salud pblica y gratuita son derechos fundamentales que debe garantizar el Estado, la Constitucin cataloga de igual forma a la vivienda:

Artculo 82 CRBV. Toda persona tiene derecho a una vivienda adecuada, segura, cmoda, higinica, con servicios bsicos esenciales que incluyan un hbitat que humanice las relaciones familiares, vecinales y comunitarias. La satisfaccin progresiva de este derecho es obligacin compartida entre los ciudadanos y ciudadanas y el Estado en todos sus mbitos.

Es por ello que proponemos nuevamente la nacionalizacin de toda la infraestructura y maquinaria disponible para la creacin de la Constructora Nacional de Obras Pblicas y Vivienda (CENOPVI), cuya misin sera la planificacin, ejecucin, inspeccin y mantenimiento de todas las obras pblicas a construir al servicio de todas las Instituciones del Estado; y as centralizar en un slo rgano, sistematizable y auditable, la construccin del sector pblico y dejar de alimentar a la empresa privada de la construccin especuladora, corrupta y parsita.

De esta forma, tambin se beneficiara a miles de obreros del sector, quienes contaran con la estabilidad laboral que requieren para el desarrollo apto de sus potencialidades tcnicas y para vivir en mejores condiciones.

Muchos argumentarn que dejarle la construccin pblica enteramente al Estado multiplicara la corrupcin, a esos habra que preguntarles Es ms fcil auditar a miles de empresas que a una sola? Por supuesto que no, la concentracin del sector pblico de la construccin no slo permite mayor eficiencia por la unin de esfuerzos, tambin simplifica los procesos de auditora, sistematizacin y anticorrupcin. Es el principio bsico de las economas a escala, que involucra la adquisicin de bienes y servicios al mayor, y prescindir de intermediarios improductivos para ello.

Adems, la mayor forma de corrupcin se da cuando los empresarios privados le pagan a los funcionarios pblicos para que estos contraten con ellos en nombre del Estado, para la construccin de obras que terminan siendo sobrevaluadas porque esa comisin se esconde debajo del precio final del presupuesto, y si no, se cobra con la calidad de los materiales utilizados. No son raros los casos en la Gran Misin Vivienda Venezuela de edificios recin terminados con inundaciones producto de materiales de mala calidad; o las carreteras recin asfaltadas con huecos y baches [VIII].

Para los que esgriman la ineficiencia gubernamental para administrar sus empresas, aclaramos que los fracasos del Estado en esos casos puntuales han sucedido producto de lo aislado de sus esfuerzos por la ausencia o escasa planificacin; adems de la total oscuridad en las operaciones estatales por la falta de auditora pblica, totalmente realizable haciendo uso de las telecomunicaciones y colocando a disposicin de todos el 100% de los trmites realizados (por medio del internet, por ejemplo). Por eso, acompaando a la CENOPVI deben estar instituciones de apoyo que permitan una completa planificacin como la Central Estatal nica de Importaciones (CEUI), propuesta para estatizar la importacin y cuya funcin para estos fines debe ser la de garantizar el suministro de los insumos y dems bienes de fabricacin extranjera; y de esa forma no permitir la fuga de capitales por medio de la importacin fraudulenta de las grandes empresas ferreteras privadas [IX].

Tambin, volvemos a destacar el papel fundamental de la banca en todo este proceso, por lo que insistimos en la expropiacin y centralizacin del sistema bancario nacional en lo que se refiere al financiamiento de obras pblicas y viviendas, incluyendo los crditos hipotecarios; para acabar con la pesadilla de estos prstamos y colocar a disponibilidad los recursos financieros que la construccin en masa implica [X].

Todo este esfuerzo para la construccin, no slo de viviendas, sino de obras pblicas de envergadura como vas de comunicacin, hospitales, fbricas, universidades, ciudades enteras, y en fin, toda la infraestructura necesaria para desarrollo industrial y productivo del pas, que compense el enorme atraso dejado por los gobiernos de nuestra historia.

Y por ltimo, pero no menos importante, proponemos que todas las viviendas necesarias -que slo de esta forma se pueden construir- sean administradas por una Inmobiliaria Nacional (INA) de propiedad estatal, y que con la ayuda de la CENOPVI planifique y realice las labores de mantenimiento; para que sea posible la satisfaccin del derecho de los trabajadores a un hogar digno.

Descartando totalmente las adjudicaciones de la propiedad privada de las viviendas, proponemos que la asignacin sea mediante la figura de un arrendamiento social, cuyo canon sea establecido en funcin de un porcentaje del sueldo mnimo que no suponga un lastre para la economa de un asalariado, con contratos duraderos y heredables; sincerando las funciones de mantenimiento que debe hacer el Estado como arrendador, evitando que la inversin social se fugue en el mercado de bienes races, y garantizando el acceso transparente a todas las casas y apartamentos; haciendo uso de los ms ptimos medios para la vigilancia y auditoria, y enterrando de una vez por todas las practicas clientelares, fraudulentas y politiqueras en materia de viviendas estatales.

Adems, un modelo de este tipo permitira lograr un sistema que sea autosustentable y expansivo, que permite por si slo la capacidad de construir cada vez ms y que no se convierta en un gasto eterno para el Gobierno y la renta petrolera.

Los medios para lograr todo esto existen, el problema es que se encuentran en manos de una minora de la sociedad, por lo que deben pasar al Estado y colocarse al servicio de todos. Esto ya ha ocurrido en otros lugares:

Segn una resea del diario espaol El Pas del 28 de febrero de 2007, en la ciudad de Viena, la capital de Austria; aproximadamente un milln de personas habitan en residencias de propiedad estatal, donde pagan menos del 30% del sueldo mnimo austriaco por viviendas de 70 metros cuadrados; esto es casi el 60% de la poblacin. Agrega el peridico que las leyes de ah protegen a los inquilinos, estos prcticamente no pueden ser desalojados y casi nunca hay necesidad por los bajos cnones. Adems, la mayora no necesita un hogar en propiedad porque pueden traspasar el alquiler en herencia a sus hijos.

Otro mundo es posible, slo hace falta construirlo.


I. Manifiesto del Partido Comunista, por Karl Marx y Friedrich Engels (1848): https://www.marxists.org/espanol/m-e/1840s/48-manif.htm

II. 119 suicidios por desahucios en lo que va de ao, Gema Delgado: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article44331

III. Encuesta De Hogares Por Muestreo Situacin En La Fuerza De Trabajo Venezuela, Instituto Nacional de Estadstica, abril 2014: http://www.ine.gob.ve/documentos/Social/FuerzadeTrabajo/pdf/Mensual201404.pdf

IV. XIV Censo Nacional De Poblacin Y Vivienda, Instituto Nacional de Estadstica, ao 2011: http://www.ine.gob.ve/documentos/Demografia/CensodePoblacionyVivienda/pdf/nacional.pdf

V. Gaceta Oficial N 39.870 de fecha 24 de febrero de 2012

VI. Gaceta Oficial N 39.716 de fecha 19 de julio de 2011.

VII. Contribucin al Problema de la Vivienda, por Friedrich Engels (1873).

VIII. Denuncian mala calidad de casas de la GMVV, El Tiempo: http://eltiempo.com.ve/locales/regionales/denuncia/denuncian-mala-calidad-de-casas-de-la-gmvv/65933

IX. Estatizar el comercio exterior es frenar las importaciones fraudulentas, la inflacin y la prxima devaluacin, Manuel Sutherland: http://alemcifo.org/uploads/3/2/3/7/3237202/pdf_importaciones_ceui_web_large.pdf

X. Concentracin de capital bancario y la necesidad de nacionalizar la banca en Venezuela, Jhon Caicedo: http://alemcifo.org/uploads/3/2/3/7/3237202/concentracin_de_capital_bancario-jhon_pdf.pdf



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