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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2014

Claves de la victoria y retos para el PT

Luismi Uharte
Rebelin


La cuarta victoria electoral consecutiva del PT en las presidenciales brasileas, por un estrecho margen frente al liberal PSDB, nos plantea tres importantes interrogantes: quin gana y quin pierde, las razones de la victoria, y los retos fundamentales para el prximo periodo de gobierno.

Quin gana y quin pierde. Los anlisis ms superficiales y condescendientes con el partido de gobierno afirman que el triunfo de Dilma Rousseff supone una victoria de la izquierda frente a la derecha. Sin embargo, la diversidad de los intereses en juego obliga a una lectura de los resultados mucho ms compleja y precavida.

En primera instancia, es cierto que la derecha tradicional y su elite econmica han sido derrotadas polticamente de nuevo, al no haber conseguido desalojar al PT del Palacio de Planalto. La agresiva estrategia de campaa que articul un feroz ataque comunicacional por parte del latifundio meditico, tanto local (grupo Globo, Folha, etc.) como global (The Economist, Wall Street Journal), la cooptacin poltica (Marina Silva), y la amenaza econmica (cada de la Bolsa de Sao Paulo), no fueron suficientes para devolver el silln presidencial a sus dueos habituales. La derrota poltica, sin embargo, no implica especiales consecuencias econmicas para el conglomerado financiero, agro-ganadero e industrial que durante estos aos ha hecho jugosos negocios en el marco del neo-desarrollismo lulista.

La victoria prrica y agridulce es para el Partido de los Trabajadores (PT), que tras 12 aos de gestin se ha alejado sustancialmente de una agenda de izquierda. Su desgaste es evidente, ya que la amplia ventaja cosechada por Lula en sus triunfos electorales de 2002 y 2006 (20% de diferencia), se redujo a 12 puntos en el 2010 (primera presidencia de Dilma) y en estas ltimas la distancia es de apenas 3%.

Tambin se pueden considerar ganadores esos millones de brasileas/os annimos que hicieron un esfuerzo extra para frenar la reconquista de los neoliberales y de su programa de recortes de salarios y servicios sociales. Y para finalizar, todos los aliados latinoamericanos de Brasil y sus socios del BRICS.

Claves de la victoria. Diversos factores explican la remontada de ltima hora de Rousseff. Por un lado, la activacin del voto del miedo en amplias franjas de la poblacin que vean con suma preocupacin la posibilidad de regresar a la dcada de los noventa, cuando el Consenso de Washington hizo estragos. Todava se siente cerca la halitosis neoliberal, aunque el paso del tiempo y la llegada de generaciones ms jvenes tienden a desactivar este efecto.

Por otro lado, el voto leal y en cierta manera cautivo de los sectores ms empobrecidos de la poblacin, principalmente en el Nordeste del pas, donde el programa Bolsa Familia tiene una fuerte implantacin. Dilma arras en esta regin con ms del 70%, compensando el importante retroceso en el centro y sur del pas. A esto hay que agregar el flujo importante de sufragios que en la primera vuelta votaron por Marina Silva, y que en la segunda se decantaron por Rousseff, a pesar de que aquella pidi el voto para Acio Neves.

El papel del expresidente Lula fue otro factor decisivo, ya que se volc en la campaa tras la primera vuelta. El alto prestigio que mantiene fue capitalizado por Dilma en el ltimo tramo de la contienda. Paralelamente, el apoyo crtico y a su vez desesperado de los grupos polticos de izquierda y del movimiento sindical y popular fue otro aporte nada desdeable. Por ltimo, la propuesta de poltica exterior de la derecha de privilegiar las relaciones con EE.UU. y la U.E. y desactivar instrumentos de integracin como Mercosur, Unasur, etc., supuso un torpe ataque al imaginario de Brasil Potencia que se ha ido construyendo durante la ltima dcada y que se ha convertido en un exponente de orgullo nacional.

Retos mltiples. Los logros de la dcada lulista son indudables, segn el Centro de Investigacin en Economa y Poltica: reduccin de la pobreza del 35,8% al 15,9% y de la extrema del 15,2% al 5,3%; bajada del desempleo del 13% al 4,9% y aumento notable del salario mnimo, el de empleados pblicos y pensiones; incremento del gasto social del 13% al 16% del PIB (en educacin del 4,6% al 6,1%). Sin embargo, uno de los grandes desafos va a ser la inclusin de amplias franjas de pobres urbanos y sectores medios, golpeados por la contra-reforma urbana (el nuevo extractivismo que expulsa pobres de las favelas) y el deterioro de servicios sociales (sanidad) y pblicos (transporte). El retroceso electoral en Sao Paulo, la mayor urbe del pas, es un indicador muy relevante.

El neo-desarrollismo, por su parte, evidencia sus lmites y contradicciones. La impostergable reforma agraria volver a chocarse de frente con la dependencia exportadora de productos del agro-negocio (principalmente soja transgnica), bajo control de grandes terratenientes que han aumentado su presencia en el Congreso (de los 89 representantes del 2003 a los 257 del actual). Los conflictos sociales y ambientales se agudizarn por la expansin de grandes obras de produccin de energa (mega-hidroelctricas, fracking) y de grandes infraestructuras viarias y de transporte (TAV), negocio multimillonario para los grandes consorcios de la construccin brasilea (Odebrecht, Andrade Gutierrez, etc.)

El problema de la deuda ser otro de los campos de batalla. De la reduccin de la deuda externa del 41,8% del PIB al 13,7% se ha pasado al negocio (para los bancos prestamistas) de la deuda pblica que supone una sangra anual en los presupuestos de la nacin.

El impulso a una nueva ley de medios que reduzca el poder desmesurado de los grandes grupos de comunicacin, es sealado como otro gran reto. A esto hay que agregar la prometida reforma poltica para afrontar la corrupcin e introducir mecanismos de democracia participativa. La va de la Asamblea Constituyente puede ser una opcin, aunque la composicin cada vez ms oligrquica del Congreso ser un obstculo evidente.

Por ltimo, desde los sectores ms a la izquierda, se sigue soando con que el PT redefina su estrategia y facilite las condiciones para una etapa de movilizaciones de calle, desburocratizacin y repolitizacin militante. Como esto probablemente no ocurrir, la sombra de Lula comenzar a proyectarse para una nueva disputa electoral en el 2018.

Luismi Uharte. Parte Hartuz Ikerketa Taldea

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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