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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-11-2014

Un enfoque determinante en Palestina

Txente Rekondo
Rebelin


Todava sin olvidarnos de la ltima agresin del estado de Israel contra el pueblo palestino que protagoniz durante algunas semanas diferentes titulares en los medios de comunicacin, otra serie de acontecimientos vuelven a situar aquella compleja realidad el en ojo meditico. Tanto entonces como ahora, muchos de ellos han vuelto a repetir tpicos y lecturas preconcebidas sobre aquel conflicto, pero ms all de la crueldad y el impacto visual de la matanza, algunas seales comienzan a despuntar en ese complejo escenario, y todo indica que las cosas ya no sern iguales en el futuro.

Israel y sus aliados occidentales y rabes nos han querido acostumbrar a una realidad que comienza a resquebrajarse. La ltima matanza bien podra inscribirse en el guin de los ltimos aos, donde cada cierto tiempo los planes de Tel Aviv se materializan a travs del sufrimiento y la muerte de la poblacin civil palestina. Sin embargo, si tomamos en cuenta lo acontecido estos ltimos meses, bien podramos estar ante un nuevo escenario que traera consigo un enfoque determinante.

Los nuevos ingredientes al citado puzzle han sido muchos. La cadena ms reciente de acontecimientos, la prohibicin de que la poblacin palestina utilice los autobuses pblicos en Cisjordania, el anuncio de Netanyahu para construir nuevas viviendas ilegales en Jerusaln y Cisjordania, la muerte de civiles palestinos a manos de las fuerzas de seguridad israeles o el reciente ataque contra un rabino extremista y el posterior cierre de la explanada de la mezquita de Al-Aqsa.

La postura de los actuales dirigentes sionistas, que no estn interesados en ningn compromiso que pueda poner en duda su propio proyecto expansionista y colonial; el temor israel al reconocimiento de Palestina y sobre todo el declive de la llamada reputacin del estado sionista, tambin son factores que estn configurando el citado enfoque.

Las tensiones entre la Casa Blanca y Tel Aviv, los movimientos de algunos estados europeos que podan ampliarse a nuevos pases y el auge de la campaa BDS nos muestran una realidad hasta ahora tambin desconocida, el hartazgo de la comunidad internacional de los dirigentes israeles y su poltica, y cada vez son ms las voces que los perciben como un poder colonial, con tendencias racistas, prcticas teocrticas y una mezcla de paranoia y xenofobia.

Ante este panorama todos los actores estn buscando recolocarse ante el nuevo escenario. Algunos apuntan la necesidad de quitar de en medio a Netanyahu, o al menos situarle en una delicada tesitura, tanto a l como a la poblacin israel. En ese sentido, algunas fuerzas estaran buscando aprovechar el descenso de popularidad del dirigente israel y las diferencias con el campo ultra-ortodoxo para provocar su cada. Algunos estn buscando una alianza bajo la bandera de todos contra Netanyahu, que podra materializarse antes o despus de unas hipotticas elecciones.

Otros sectores, sobre todo aquellos organizados en torno a la larga sombra de los militares, con Moshe Yaalon, ministro de Defensa, a la cabeza, creen que ante el vaco de dirigentes, es mejor mantener al actual primer ministro que buscar un cambio brusco del actual panorama poltico-electoral israel.

Esta estrategia busca asentarse sobre el relanzamiento de negociaciones con algunos dirigentes palestinos, pero sin fecha lmite, lo que buscara tambin acabar con la reciente unidad de accin de las fuerzas palestinas. A ello acompaaran una poltica de gestos y cambios, una serie de guios a Abbas (prometindole apoyos externos y algunas tierras que a da de hoy estn bajo control israel en Cisjordania, pero en ningn momento se plantea desmantelar las colonias).

Y la tercera pata de esta plan busca la implicacin de los llamados pases rabes moderados, que sera una conjuncin de las presiones sauditas, la propuesta envenenada de Egipto, la cooperacin de Jordania o las propuestas no publicadas de EEUU (apoyo militar y tecnolgico, para controlar sin ser visto).

Dos acontecimientos planean sobre todo ello, la presin internacional y la movilizacin local. Por un lado, la expansin de la campaa BDS (Boicot, desinversin y sanciones) donde posturas de importantes sindicatos europeos pueden anticipar una puesta en marcha de esa campaa, negndose a trabajar con productos israeles; lo mismo que llamamientos al boicot de productos provenientes de las colonias ilegales de Israel lanzados desde diferentes estados europeos.

Y por otro lado, la postura palestina con sus tres frentes de lucha abiertos. En Gaza, dispuestos a romper los muros de la mayor crcel a cielo abierto del mundo, derribar los muros de guetto que permitir que la poblacin viva con cierta dignidad; en Cisjordania, donde se incide en poner fin a la colaboracin con la ocupacin (un joven palestino afirmaba que si tengo diez balas, una ser para mi enemigo y las nueve restantes para los traidores); y en Jerusaln, donde las protestas y manifestaciones tendrn que revertir la ocupacin y expulsin que Israel lleva adelante contra la poblacin palestina.

Estos meses, adems de la resistencia armada en Gaza, hemos asistido a innumerables protestas en Haifa, Nazaret o Jerusaln, con una respuesta israel basada en la represin y que lleva hacia una mayor radicalizacin de los territorios ocupados. Sobre el escenario planea lo que algunos han definido la antesala de la tercera Intifada.

Y si finalmente se produce, conviene recordar que la primera Intifada no tena nada que ver con las formas de lucha de los 20 aos anteriores, que la segunda Intifada no fue lo mismo que la primera, y que la tercera tampoco ser como las anteriores, tendr una nueva caracterizacin y unos componentes diferentes.

Como apuntaba recientemente un periodista britnico, la actual fotografa nos puede mostrar en un futuro cercano un pueblo ocupado, que ante la destruccin sistemtica de su pas y la negacin de sus derechos, ha decidido utilizar la violencia.

A pesar de discursos-trampa, como esos que pretenden equiparar cualquier crtica u oposicin a las salvajadas de Israel como anti-semitismo (el pueblo palestino tambin es semita), cada da son ms las personas, instituciones y estados que estn comenzando a distinguir entre israel, sionista o judo. Porque como sealan muchos judos, ellos no estn representados por Israel, y sobre todo sionismo y judasmo son dos trminos muy diferentes.

Y finalmente, el empuje final al nuevo enfoque vendr de la mano de la apuesta de un nico estado para palestinos e israeles, los intentos de buscar acuerdos basados en la particin y en dos estados no han funcionado en el pasado, es el momento de darle la oportunidad a esta va del estado nico como paso previo a encauzar el sempiterno conflicto.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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