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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-11-2014

Wert: la infraestructura econmica determina la superestructura ideolgica

Enrique Javier Dez Gutirrez
Rebelin


Aquella maana haba quedado con la directora del Centro escolar para visitarlo a primera hora. Me recibi muy amablemente y lo primero que hizo fue acompaarme a una de las clases para que pudiera hablar con el profesorado. Cuando abri la puerta de la clase me qued completamente anonadado. Un grupo de 15 alumnos y alumnas y tres profesoras trabajando en el aula, en grupos, en torno a proyectos y con una cantidad ingente de materiales educativos y recursos didcticos y tecnolgicos. Le pregunt extraado por aquel grupo que consider especial, viendo los recursos y todo el personal docente que desempeaba su labor simultneamente. Me mir sorprendida y me respondi que era bastante habitual el trabajo de esta forma en los centros escolares de Malm, Suecia.

Esta maana, hablando con cuatro de mis alumnas, Clotilde, Bea, Luca y Roco, en el Mster de Orientacin Educativa de la Universidad de Len, algunas de las cuales han trabajado en diversos centros educativos, me afirmaban inicialmente con rotundidad: No se puede. No se puede aplicar la inclusin en los centros educativos, exponan convencidas. No se puede desarrollar medidas de atencin a la diversidad, realmente inclusivas, en las aulas.

Estbamos debatiendo el caso de Rubn, un nio con sndrome de Down, que estuvo integrado desde infantil en un colegio pblico ordinario con apoyos educativos, y que desde hace cuatro aos no va a la escuela porque su familia insiste en que siga escolarizado en un centro ordinario y no en un colegio de educacin especial, como ha determinado la Administracin educativa. La Administracin asegura que no nos podemos saltar la norma y que la ltima oferta que hicieron fue la escolarizacin de Rubn en un aula especial de un instituto ordinario.

El caso de Rubn plantea el derecho a la educacin que es de los menores y el derecho a la integracin educativa de las personas con diversidad, recogida en la Convencin de la ONU firmada en 2006, y ratificada por Espaa en 2008. sta dice que los Estados asegurarn un sistema de educacin inclusivo a todos los niveles. Pero las investigaciones y estudios desarrollados durante los ltimos 25 aos han demostrado que, sin los apoyos adicionales y sin los recursos adecuados, la integracin real no llega a producirse en los centros ordinarios, de tal manera que las familias y el alumnado acaban vindose obligados a terminar en centros separados de educacin especial porque los perciben como menos traumticos y hostiles.

Mis alumnas llegaron a la misma conclusin evidente: sin recursos y medios, no es posible la inclusin educativa. Con grupos de 25 y 30 alumnos y alumnas no es posible que el profesor o la profesora atiendan realmente la diversidad. Cuando se tarda en suplir a un docente 15 das, no es posible un programa educativo coherente y continuado, y menos an que tenga en cuenta los nios y nias con necesidades educativas. Cuando se han recortado 32.801 profesores y profesoras de enero de 2012 a julio de 2013 para 55.000 alumnos y alumnas ms, dejando las aulas abarrotadas, es imposible la educacin personalizada. Cuando se han suprimido medidas de atencin a la diversidad, se han recortado o suprimido becas al estudio, de libros, de comedor, de transporte, etc., se hace imposible casi la educacin sin ms.

La inclusin supone adaptar el sistema educativo, los centros y sus recursos, a las necesidades de los nios y nias con diversidad. No al revs. Esa es la teora que se saban mis cuatro alumnas. Pero se han dado cuenta que es la economa neoliberal la que manda en los gobiernos que han dirigido la educacin en estos aos. Y es en funcin de una infraestructura econmica subdesarrollada como se ha venido determinando la organizacin, los recursos y el funcionamiento de los centros educativos. Que se pact entre PP y PSOE pagar antes los intereses de los banqueros alemanes y franceses que las necesidades en educacin, sanidad o servicios sociales. Artculo 135 de la Constitucin dixit. Y el dinero que la nueva LOMCE destina, es para los programas de excelencia, bilingismo, iniciativa empresarial o la rechazada FP Bsica. La diversidad, la inclusin, no parece interesar a la poltica educativa neoliberal.

Pero mis alumnas, Clotilde, Bea, Luca y Roco, se dieron cuenta de algo ms. Algo que suele pasar habitualmente desapercibido. Analizando su propio punto de partida, cuando comenzaron a estudiar el caso de Rubn. Fueron conscientes de que partan de un postulado asumido por las cuatro: no se poda. No era realista apostar por la inclusin actualmente. Llegaron as a la conclusin de que la infraestructura econmica que ha decidido Wert, y la lgica neoliberal, haba influido tan poderosamente en su imaginario, en su horizonte mental, que haba determinado, en buena parte, tambin su incapacidad para pensar que s se puede. Cuando les cont lo que yo haba vivido en Suecia, empezaron a cuestionar su propio horizonte mental y a decir, es que as, s se puede. Claro que se puede. Que es una cuestin de decisin poltica. De a qu prioridades se destinan los recursos pblicos, los que aportamos todos y todas con nuestros impuestos. A rescatar bancos y autopistas, o a educacin y sanidad.

Se dieron cuenta de que es necesario salirse del laberinto mental al que nos somete la lgica neoliberal. Pensar que slo es posible lo que nos determinan quienes deciden los lmites del laberinto. Que es posible ir ms all. Que debemos ser conscientes de que estamos inmersos en una lucha no slo econmica, de saqueo financiero y especulativo, sino tambin en una lucha ideolgica que nos define los lmites de lo pensable y coloniza el sentido comn de tal forma que nos impide imaginar otra educacin posible. Acabamos la clase recordando un lema del 15M: el maestro y la maestra luchando, tambin est enseando.

Hoy reaprend en clase que luchar contra los recortes de Wert en Educacin, supone estar luchando tambin por la inclusin. Porque si no hay recursos, no es posible una inclusin real y efectiva en los centros. Y hemos vivido un recorte del 23% de la inversin en Educacin desde que Wert est al frente de esta cartera, 7.000 millones de euros menos en los ltimos cinco aos. El porcentaje del PIB destinado a educacin ha bajado hasta el 4,37% y Rajoy se ha comprometido con la UE a recortarla hasta dejarla en el 3,9%, volviendo a niveles de 1987. Mientras que la media de la UE es el 5,25% y los pases punteros llegan al 7% del PIB.

El problema es que este modelo no slo supone un desgaste brutal para el profesorado, que se ve desbordado y en tensin constante, incapaz de atender la diversidad y ejercer su funcin, con clases abarrotadas y el tiempo intensificado hasta lmites insostenibles, sino que el alumnado con diversidad acaba vindose excluido de ese ritmo frentico y sin posibilidad de apoyo individualizado, siendo relegado a una progresiva espiral descendente y cada vez ms alejada de sus compaeros y compaeras de curso, y el resto del alumnado as como buena parte del profesorado- acaba percibiendo la diferencia y la diversidad, no como una oportunidad de enriquecimiento, aprendizaje y convivencia, sino como un trastorno adicional y engorroso, en un ambiente de presin por la excelencia y el mrito que es el que se exalta con este modelo. Un modelo de educacin que nos hace a todos y todas ms infelices y que no nos ayuda a aprender a construir un mundo ms justo y mejor. Si la educacin que tenemos no sirve para esto, debemos aprender a pensar otra educacin posible y necesaria.

Enrique Javier Dez Gutirrez. Profesor de Didctica y Organizacin Escolar de la Universidad de Len y Coordinador del rea Federal de Educacin de IU

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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