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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2014

La Huelga General y lo que le sigue
Las amenazas de Estado Fallido s sern televisadas

Fernando Buen Abad Domnguez
Rebelin/Universidad de la Filosofa


Con 130 000 asesinados; con 300 000 desplazados con Ayotzinapa ensangrentada y en vilo por los muertos y por los 43 desaparecidos, casi toda accin parece (sin serlo) corta, parece pequea, parece intil. Por eso en el grito de dolor y rebelin con que Mxico clama Justicia y castigo para regresar vivos a los que vivos se llevaron, aparece el llamado a una Huelga General que, desde su origen, es herramienta y no fin en s misma.

La Huelga General necesita de la clase trabajadora unida para mirar firmemente, cara a cara, al enemigo de clase y de su lucha. La Huelga General necesita del pueblo dispuesto al cambio, de los campesinos y de los estudiantes de mujeres y hombres que en cualquier actividad sienten que su lucha es una sola, que es un proceso de consciencia apasionada y que con esa lucha cambiarn la historia toda de una vez o en una de su partes indisolubles. No es una tarea slo de los dirigentes ni slo de unos cuantos. La Huelga General nacida desde las races, es un programa, un estado de nimo, una invocacin a la inteligencia democrtica y a la serenidad convertidas en firmeza, en claridad, en humor y en creatividad en el arte de batalla.

La Huelga General es un tesoro preciado en el arsenal terico y prctico de la clase trabajadora y de los pueblos en lucha. El carcter revolucionario de la Huelga General no se detiene en la secuencia de los hechos que se verifican durante su desarrollo sino que se expande, nacional e internacionalmente, para convertir la experiencia, en experiencia viva de clase y en instrumento para fortalecer la corriente genuinamente revolucionaria de la Historia. Una de sus amenazas es la presencia asidua del parasitismo reformista y oportunista.

La Huelga General ha sido presa de todo gnero de descalificaciones y ataques, contra sus acciones y contra sus definiciones. Ha sido, incluso, agredida con todo tipo de espejismos y confusiones, algunas veces economicistas, otras veces burocratizantes y no pocas veces por la mano de la corrupcin y la represin selectiva. Hemos visto hasta el hartazgo cmo se pudren los movimientos de Huelga sacrificados, tambin, por la crisis de direccin revolucionaria que aun se hace presente en todos los campos.

Hoy en Mxico el llamado a Huelga General emerge de una visin que no contempla slo a los episodios locales de Ayotzinapa, Tlatlaya, Iguala o Guerrero sino que penetra con su anlisis de clase la estructura toda del neoliberalismo y sus mandatos desde Washington, para explicar la situacin geopoltica de un pas que ha visto cmo los gerentes del PRIANRD le arrebatan sus recursos naturales, su mano de obra y su inteligencia popular al servicio del imperio yanqui.

La Huelga General que se convoca, con sus mayores o menores fuerzas, debe tomarse con mucho respeto porque es un camino para resolver algunas necesidades de corto plazo (frenar la represin, construir herramientas con protagonismo popular para impartir Justicia, fijar condiciones democrticas para decisiones inmediatas) necesidades de la clase trabajadora que entiende que se encuentra aun dentro de los lmites del capitalismo y que es necesario cuidarse de toda conciliacin con la burguesa y de las traiciones que suelen desatarse en contra de la lucha.

Esta Huelga, su convocatoria y sus mtodos, debe ser incluyente y cuidadosa, incluso hay que cuidarse de la propaganda incendiaria ultra-izquierdista y de quienes ven a la Huelga como una mercanca electoral de coyuntura. La Huelga General no es un artificio discursivo ni un decreto voluntarista. No podemos separar la prctica de la Huelga General de la teora del socialismo cientfico una vez que hemos visto pasar ante nuestros ojos mil amarguras y decepciones que nos desmovilizan y nos hacen perder tiempo. Un fracaso con esta Huelga, si ocurriera, debe ser nuestro pero jams un triunfo de la oligarqua PRIANRD-TELEVISA.

Por eso el plan de lucha no puede agotarse con la Huelga. Una Huelga General no es patrimonio de dirigentes sino fuerza revolucionaria que expresa activamente esa conciencia que vive en las cabezas y en los corazones de todos aquellos que sienten con dolor y rabia las miles de injusticias que comente el capitalismo a diario contra sus vidas. Es necesario avanzar hacia una Asamblea Nacional, un frente nico constituido abiertamente con todas las fuerzas activadas para asegurar claridad y limpieza a la direccin revolucionaria de la protesta. Ni reformismos ni oportunismos. En la Huelga General convocada para el 20 de noviembre en Mxico deben vivir todos los cados y todos los que estn en pie. Debe expresarse la dignidad de la indignacin ante los asesinatos de Estado y ante la impudicia del gobierno que pasea su fraude con todo cinismo hasta en los momentos ms inoportunos.

La Huelga General que ronda las cabezas y los corazones, esa Huelga que a unos genera dudas y a otros genera esperanzas, necesita ir de la mano de una Asamblea Poltica Nacional, con voz internacionalista, y animada por los jvenes que deben educarnos a todos con la leccin de la claridad y la serenidad que a muchos hace falta a esta hora. Huelga y Asamblea necesitan limpiar el terreno y anular las discusiones secundarias y las intiles. Necesitamos un acuerdo de las bases, de toda las bases, democrticas y sinceras, que exigen la renovacin radical de las dirigencias en todas las instituciones y organizaciones polticas.

La Huelga General por s sola es insuficiente porque no es milagrosa. Debe arrojar resultados y programas de accin muy dinmicos y democrticos, con alcances de intervencin estructurales realmente profundos en la revolucin completa de los paradigmas y no slo de las formas. No hagamos una gran fiesta de la rebelda, una celebracin democrtica de la rabia conciente y transformadora, para terminar dejndola en manos de nuestros verdugos y para que corrijan ellos el espanto macabro en que han hundido a nuestro pueblo mientras hacen los grandes negocios privatizadores. Ninguna amenaza de Pea Nieto puede contra la Huelga General ni contra sus alcances, por ms que, distinto a su costumbre en Atenco, por ejemplo, diga ahora (como le ordenan decir desde Washington) que no quiere hacer uso de la fuerza. El nico autorizado para usar la fuerza democrtica es el pueblo soberano. Vivos los queremos


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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