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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-11-2014

Lo que va del ao

Mario Wainfeld
Pgina 12


Un repaso por arriba. Los momentos cruciales, las expectativas cumplidas y las que se frustraron. Es la poltica, che. La Rosada, el Congreso, los territorios. El tacticismo excitado de los poderes reales, sus mensajes a la oposicin. Y algunos detalles ms.

En la semana que se inicia se cumplir un ao desde el cambio de gabinete que incorpor como ministros a Axel Kicillof y Jorge Capitanich, desplazando adems al hper secretario Guillermo Moreno. Un nuevo elenco, que agreg figuras con peso propio, lo que explica en cierta dosis el fervor con que son criticados. Fueron y seguirn siendo tiempos interesantes. Quedan por delante cuarenta y cinco das del 2014 y todo, en particular los precedentes, vaticina que sern clidos y conflictivos.

Un repaso en cualquier recodo del camino (o de la cinta mvil, por ah) es precario... aun as vale la pena. La conclusin que se anticipa es que el pas (y su gobierno, por ende) atraviesa una etapa difcil, acaso la ms ardua desde 2003. Los indicadores econmicos y sociales no son los mejores de la etapa, no ha sido tiempo de crecimiento ni de recuperacin. En la esfera poltica, el Gobierno conserva centralidad e iniciativa. Acaso no sea paradjico, como parecera a primera vista: el oficialismo es una identidad, un proyecto y una trayectoria. Tal su diferencia con sus adversarios electorales, que no capitalizaron los resultados de 2013 en la medida en que ellos y los poderes fcticos esperaron y anhelan.

El 2014 arranc con la devaluacin, que siempre es acicate de la inflacin y juega contra el poder adquisitivo del salario. La jugada, en buena medida forzada por los adversarios pero asumida como propia, envalenton al poder financiero. Era, en sustancia, un retroceso. Se concret una embestida que tuvo pretensiones destituyentes: el clsico mix de fuga de capitales, especulacin financiera y versiones cataclsmicas. Hubo en la city y zonas de influencia voluntad e ilusin de llevarse puesto al Gobierno. La reaccin de ste fren la ofensiva y la desbarat. El economista Miguel Bein fue, entre los no alineados, quien mejor describi esas semanas cruciales o inolvidables, en alguna medida ya olvidadas.

El kirchnerismo super el trance y pas a su momento de mejores expectativas, mayormente en el segundo trimestre. Los acuerdos con el Club de Pars y Repsol mostraron una idea para ir enfrentando la restriccin externa.

Se imaginaba que las convenciones colectivas tendran una resultante sensata, recobraran el poder adquisitivo de los trabajadores formales.

En paralelo, se implementaron medidas novedosas y de gran esfuerzo fiscal para inyectar recursos por abajo: el programa Progresar y la nueva moratoria para jubilados fueron sus pilares ms firmes.

Se confiaba en que las arcas fiscales mejoraran por los ingresos de las retenciones, en particular las de productos agropecuarios.

Ese clculo pec de optimismo. Los valores internacionales de las commodities estn en baja, la economa brasilea esttica. Esos factores de la ecuacin pegan mucho en la Argentina. Los productores agropecuarios amarrocaron parte de la cosecha, se jugaron un tute que les sali mal y que tambin resinti al fisco.

La confirmacin del fallo del juez Thomas Griesa empioj la hiptesis de una apertura a los mercados de crdito. Mdica, controlada pero apertura al fin. Recalculando marc el GPS y en eso anda el Gobierno.

Las paritarias, efectivamente, no se desbocaron y se pactaron aumentos que acompasaban la inflacin, que merm algo pero que no baj a niveles tolerables.

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La clase fragmentada: El cuadro de situacin para los sectores populares refleja la desigualdad interna de la clase trabajadora. Los formalizados sostienen y adecuan sus demandas segn el poder relativo de sus respectivos gremios.

La crnica muestra reclamos por bonus de fin de ao, por reforma del mnimo no imponible de ganancias, por adelanto de la paritaria docente en la provincia de Buenos Aires. Son planteos sectoriales vlidos, que se canalizan por vas institucionales. Varias provincias y algunas municipalidades prometen refuerzos salariales para fin de ao. No es ste el lugar ni el momento para hacer un balance general, pero da la impresin que, en trazos gruesos, el sector formalizado la va peleando.

La posicin de los demasiados informales y los desocupados es otra, ms peliaguda. El Gobierno se esmera en proveer soluciones parciales, mientras se computa mucho tiempo sin reduccin del empleo en negro.

Los argentinos ms humildes son la base social ms fiel al kirchnerismo, su comportamiento en las urnas ser crucial. Hasta ahora, todo hace pensar que seguirn acompaando al oficialismo que ms los mejor y contempl, como hicieron sus hermanos de clase en Brasil. Pero lo que ocurra en el tiempo que falta para los comicios ser clave y es, en cierta medida, indeterminado.

El conflicto social, que siempre es alto en la Argentina, no se espiraliz en el ao. Con un movimiento obrero segmentado, con dos centrales opositoras, las huelgas generales fueron menos que las que podan fabularse. Por ah queda una ms.

Casos especiales como el de la empresa Lear no tuvieron muchos smiles. La brutal represin a los laburantes agrav la situacin. El conflicto, pese a ese aporte deplorable del oficialismo, qued circunscripto.

La movilizacin y la accin directa son intensas, como siempre, con pocos casos comparables en el mundo. El rango es parecido al de aos anteriores.

La gobernabilidad perdura, el Gobierno no renguea como pato, ni cede iniciativa. Controla la agenda pblica y el Congreso, es hiperactivo puesto a legislar.

La legitimidad del kirchnerismo es histricamente envidiable, fue convalidada durante un largo lapso. Y no cae en tirabuzn. Antes bien, mejor su posicin relativa desde las parlamentarias. De nuevo, no es asunto de magia ni estamos ante algo inexplicable: es el uso del capital poltico y simblico acumulado. Lo potencia el manejo firme del poder, que no se resigna.

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Casa Rosada, Congreso, provincias, su ruta: Las lecturas enfocan a la Casa Rosada: la presidenta Cristina Fernndez de Kirchner mide bien, su imagen positiva es altsima para quien conduce al oficialismo tras once aos en el poder. Lidera su fuerza, concita adhesiones inusuales en sectores juveniles. La restriccin constitucional pone una valla alta a su influjo, claro.

El sentido comn dominante describe las internas peronistas como sanguinarias y destructivas. La del Frente para la Victoria (FpV), incipiente por cierto, va desmintiendo la leyenda negra. Las incgnitas sobre los candidatos son un dilema para el oficialismo, el modo de sustanciarlas no lo debilita.

Vale la pena pispear ms all de la Plaza de Mayo, por ejemplo a las provincias o al Congreso Nacional. El FpV no se desangr ni lo daaron fugas masivas.

Los grandes medios y los poderes fcticos se percatan y se enardecen en consecuencia. Regaan con brutalidad a sus candidatos, esto es a las tres vertientes opositoras ms votadas un ao atrs. Los conminan a unirse, a hacer alquimias electorales. Los ms sensibles a la requisitoria son, de momento, el PRO de Mauricio Macri y la fraccin dominante del radicalismo.

La lectura del establishment es tctica. Se clava en la foto diaria de un universo magmtico en el que todo cambia o todo puede cambiar. La exigencia es una estrategia quizs prematura, pasible de fallar. Varios referentes de la opo, en particular los integrantes del Frente Amplio-Unen, corren para complacer las rdenes. La unidad ante un oficialismo descripto como cuasi dictatorial es una bandera posible. Combinarla virtuosamente con las razonables ambiciones de los partidos es un desafo complicado.

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La mayora subsistente: Vamos al Congreso, por un rato. El FpV se basta para armar mayora en ambas Cmaras, con aliados estables y otros contingentes, conseguidos ad hoc en cada votacin. La rplica opositora es tachar de inconstitucionales todas las normas (too much) y prometer que las derogarn en su momento. Chirle promesa para una sociedad civil demandante... y para colmo difcil de honrar. Es temprano para hacer simulaciones electorales pero no para pegarle un vistazo a la integracin de las Cmaras, en especial la alta, de la que partirn los senadores elegidos en 2009, ao propicio para la oposicin.

FA-Unen es el ejemplo ms llamativo: arriesga 12 bancas de las 19 que conserva. Y no tiene pinta de sostenerlas. El FpV en cambio, pone en juego apenas nueve.

Un detalle sintomtico para el futuro: el FpV tiene amplias chances de conservar la primera minora en el Senado casi con cualquier resultado. Ni hablar de tener el tercio suficiente para ser decisivo para la cobertura de la vacante en la Corte Suprema. Los radicales anuncian que vetarn a cualquier candidato que proponga el kirchnerismo. Mala praxis que garantiza mayor lentitud en el Tribunal, dificultad para formar mayoras, necesidad de apelar a espasmdicos conjueces motivando incerteza y, acaso, jurisprudencia zigzagueante. Las disfunciones no terminan ah: es factible que la UCR y sus aliados disminuyan su gravitacin en el Senado el ao que viene, con lo que su discurso sera pura parada que resiente el funcionamiento de otro poder del Estado. Fea la actitud.

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Disciplina y debates: La disciplina de bloque no es, como el dulce de leche o el campeonato de 30 equipos, un invento argentino. Abunda en la experiencia comparada, en la mayora de las consagradas democracias europeas. El FpV la tuvo siempre, anche cuando jug a la defensiva (2008-2012). Tambin se da maa para concitar adhesiones. Es otra destreza que sulfura a los adversarios, quienes camuflan su impotencia con alusiones berretas a la escribana... en la que las uvas estn verdes.

En ese contexto, el kirchnerismo se permite disensos internos, que no son reconocidos como virtud sino como prueba del fin de ciclo. Tal vez no sea del todo as... quin sabe. Repasemos algunos ejemplos cercanos.

El tratamiento en comisin de un proyecto de despenalizacin del aborto tuvo nutrida presencia kirchnerista, aunque es consabido que la Presidenta rechaza la propuesta.

En esta semana, los diputados Adriana Puiggrs y Jorge Rivas, de dilatada y congruente trayectoria, objetaron el proyecto de creacin de la Universidad de la Defensa, que el oficialismo impuls y aprob.

El proyecto de Cdigo de Procedimiento Penal es otro ejemplo de ductilidad relativa. El kirchnerismo contempl en comisin crticas opositoras a una potencial catarata de designaciones de fiscales. Tambin suprimi la conmocin social como factor agravante de la situacin de los procesados, un disparate contenido en la propuesta del Ejecutivo.

Queda en pie, dentro de un proyecto promisorio, el artculo 35 que discrimina negativamente a los inmigrantes. La redaccin se modific, sin beneficios patentes. Lo que corresponde es la supresin para que continen en plena validez las leyes vigentes, en particular la dictada durante el gobierno de Nstor Kirchner. En el rgimen actual no hay impunidad para quienes delinquen, entiendo como tales a quienes han sido condenados por sentencia firme. En esos casos, la deportacin es aplicable cuando se ha cumplido la mitad de la condena. Hacerlo en situaciones viscosas, a quien es tcnicamente inocente, aumentando el poder de prepo de las policas es una incoherencia que debe ser dejada de lado. Hay polmica dentro del oficialismo, ojal que se dirima de la mejor manera.

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Balconeando a los vecinos: En el fluir de los meses, los grandes medios locales se excitaron con la perspectiva de derrotas de los gobiernos populares de Brasil y Uruguay, ya resignados a la formidable victoria del presidente boliviano, Evo Morales. Divulgaron y creyeron los embustes sobre un batacazo de Marina Silva contra la presidenta brasilea Dilma Rousseff. Despus se excitaron con Acio Neves. No les fue bien en el vecindario. Tarde pero seguro, advierten que un esquema se repite, ms all de las particularidades enormes e irrepetibles de cada pas. Hasta en un momento menos auspicioso, esos gobiernos conservan adhesiones masivas y quedan enfrentados a una opcin situada a su derecha. Usualmente un frente del rechazo que aglutina componentes dispares.

Cada comarca tiene su historia y ninguna calca la de otra. La tendencia general, con todo, sirve para captar qu se piensa y qu ocurre por ac cerca. Ayuda a comprender la desesperacin de ciertos dueos del poder en la Argentina y la consistencia del oficialismo, que se resean en las lneas anteriores.

Las cruciales elecciones por venir tienen final abierto, muy abierto. En la ancha avenida opositora eran pocos los que imaginaban eso, pongmosle un ao ha.

Fuente original: http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-259929-2014-11-16.html



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