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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2014

Iigo Egiluz, 15 aos de brillar en el firmamento de la resistencia indgena y afrocolombiana

Sandra Moreno
Rebelin


Estrellas aferradas a las races de la selva. As llamaba Iigo a la gente que ayudaba en Colombia y que sufran el embate de los paramilitares que se queran apoderar de sus tierras. Su accin humanitaria tuvo un precio: el 18 de noviembre de 1999, a las 21:30 horas, la lancha en que regresaba a Quibd despus de recopilar testimonios de las vctimas de las masacres fue embestida por los paramilitares. En el ataque muri Iigo y el sacerdote Jorge Luis Mazo.

Su amigo colombiano Rafael Gmez, quien iba tambin en la lancha con Iigo el da del atentado, escribi en nombre de su pueblo lo que este cooperante vasco signific y significa todava en aquellas tierras heridas por las ms crueles de las injusticias que los poderes fcticos permiten:

Iigo, viniste para quedarte, te fuiste para no irte. Iigo, otra vez lo repito, ellos no te quitaron la vida (ese honor no lo merecen), porque tu vida hace tiempo la habas dado a los pueblos y sus causas. Tu vida la habas dado cuando decidiste andar los caminos de tierra en Guatemala, en Barranca, en Quibd. Tu vida la habas dado cuando dejaste el automvil y el metro para montar en bicicletas y champas. Tu vida la habas dado sin pedir permiso

Julio de 1999. Iigo llega a Colombia para ejecutar el proyecto de Mundubat Ayuda de Emergencia a la poblacin desplazada del Atrato, Quibd, vctima del accionar salvaje de los paramilitares que buscaban a toda costa apoderarse de sus tierras para el cultivo de la palma africana y el negocio del narcotrfico.

La misin de Iigo era acompaar a las comunidades en resistencia. Les daba ayuda humanitaria, comida, alojamiento, denuncia de los asesinatos y las masacres. Tambin apoyaba a las organizaciones de mujeres indgenas y afrocolombianas para defenderse de las agresiones. Iigo se haca querer de la gente, recuerda Iaki Markiegi, presidente de Mundubat. Era muy humilde y saba escuchar. Se echaba encima todas las tareas. No le preocupaban los elogios.

Aparte de estas cualidades, Iigo fue elegido para ir a Colombia porque conoca la realidad poltica, era muy activo y tena el valor de asumir los riesgos. Ya en el terreno, su indignacin creci todava ms por las tropelas que hacan los paramilitares con total impunidad.

En noviembre de 1999, ante el accionar de los paramilitares, se organiz de emergencia una misin de observacin de Derechos Humanos con la Iglesia de Quibd. Antes de salir hacia el municipio de Murind, en Antioquia, Iigo escribi a Markiegi un correo: Se est poniendo muy difcil la situacin. En cualquier momento puede pasar cualquier cosa. Estn atentos. Hay un avance muy fuerte y sanguinario de los paramilitares, sobre todo con la gente que no se desplaza y se queda en resistencia.

La indicacin de no ir lleg tarde. Iigo haba partido y a la vuelta, cuando traan los testimonios para hacer la denuncia de los crmenes de los paramilitares ante las Naciones Unidas, atacaron su lancha, a las nueve y media de la noche, a cincuenta metros del puerto de Quibd.

Durante cuatro das buscaron su cuerpo en el ro Atrato. Se pudo recuperar gracias a las orientaciones de una mujer sabia de la comunidad que conoca las corrientes del cauce, e indic dnde seguramente lo depositara. Aitor, el hermano de Iigo, escribi en la pgina web HYPERLINK "http://www.inigoegiluz.com/" \o "web Iigo Egiluz" www.inigoegiluz.com/: Ha hecho lo que ha querido y ha sido consecuente. Saba en lo que estaba.

En esta web se puede apreciar como Iigo desde la adolescencia se entreg a la construccin de un mundo ms justo y mejor:

Iigo cre con 16 aos la ONG Papeo Pa Tos (Comida Para Todos) y, a base de fiestas y campaas varias, logr financiar los estudios universitarios a cinco salvadoreos; o cuando agarr la tienda de campaa y fue uno de los primeros que la plant en El Arenal, involucrndose de lleno en el movimiento del 0,7% (que reclamaba en el Estado espaol el destino de ese porcentaje del PIB a la cooperacin); o cuando imprimi decenas de camisetas con el lema Bilbao verde y la cuadrilla se paseaba por toda la ciudad reclamando ms parques; tambin cuando convirti la casa familiar en un almacn para el papel que recogan Juan y Bino, dos inmigrantes a los que ayudaba a ganarse la vida...
Cuando hablaba, lo haca claro, pero cuando se mantena en silencio, la mayora del tiempo, Iigo escriba. Y su cadver se encarg de proteger algunas de sus notas. Cuenta la realidad en primera persona, como se hace cuando duele:
Vimos las cabezas de nuestros hermanos arrancadas de sus cuerpos, flotando en el agua. No dejaremos que la corriente se las lleve al mar del olvido.

No era literatura. La tranquila expresin de Iigo se torn angulosa cuando, durante el viaje de la barcaza, en octubre, se top con el cadver de un campesino que flotaba en el agua, abandonado, picoteado por los gallinazos

Iigo apenas tena 24 aos el da que lo asesinaron junto a Jorge Luis, sin embargo ya haba enseado como abrir caminos en la bsqueda de la justicia. De ah que est considerado como unos de los mrtires que se destac en la defensa de los pueblos colombinos. La Casa Comunal de Murind tiene su nombre y en una de sus paredes, se encuentra su retrato con la frase: Iigo vive entre nosotros.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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