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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-11-2014

Discurso de la dictadura mexicana: justificaciones, amenazas, exhortaciones y masacres

David Pavn-Cullar
Rebelin


La matanza y desaparicin de estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa, el pasado 26 de septiembre, ha desencadenado una ola de protestas contra el actual gobierno mexicano. Centenares de miles de personas han manifestado su indignacin en las calles y han clamado que fue el Estado. El Presidente de Mxico, Enrique Pea Nieto, parece haber asentido tcitamente a la unnime acusacin de los manifestantes al advertir sin ambages que el Estado est facultado para hacer uso de la fuerza.

Resulta muy significativo que la amenaza de Pea Nieto fuera proferida el 15 de noviembre, el mismo da en que la polica dispar sobre estudiantes en la Universidad Nacional Autnoma de Mxico (UNAM), violando as la autonoma universitaria y mostrando aquello de lo que es capaz. Los hechos vienen a confirmar las palabras del presidente, las cuales, a su vez, corroboran lo denunciado por las multitudes en las calles. Todo acusa claramente al Estado que s est facultado para hacer uso de la fuerza.

La clara intencin intimidatoria de la declaracin de Pea Nieto fue disimulada con una vaga promesa demaggica de buenas intenciones: aspiro y espero que no sea el caso de lo que el gobierno tenga que resolver o no lleguemos a este extremo de tener que hacer uso de la fuerza pblica. Estas palabras dicen aproximadamente lo mismo que las del presidente Gustavo Daz Ordaz en septiembre 1968: no quisiramos vernos en el caso de tomar medidas que no deseamos, pero que tomaremos si es necesario. Pocos das despus, las medidas fueron tomadas y los militares dispararon sobre una multitud en Tlatelolco, asesinando a ms de trescientas personas. Esta matanza no fue ms que una ms de una larga serie en la que se inserta la reciente matanza de Ayotzinapa. Esta vez, como tantas otras veces, fue el Estado.

Fue el Estado, a travs de los militares, el que mat a los estudiantes de Tlatelolco y luego a los del halconazo de 1971, a los de Oaxaca en 1977 y a tantos otros en la llamada guerra sucia. Nuevamente ha sido el Estado, a travs de los policas de Iguala, el que asesin y desapareci a los estudiantes de Ayotzinapa. Y es el mismo Estado el que dice lo mismo por la boca de Gustavo Daz Ordaz que por la de Enrique Pea Nieto. Uno y otro expresan lo mismo que tambin se ha expresado con las balas que se disparan sobre los estudiantes.

Los muertos son los mismos. Los asesinos son los mismos. Es como si el tiempo no hubiera pasado en Mxico, sino slo en el resto del mundo. Mientras que los pases latinoamericanos han conseguido liberarse de sus regmenes dictatoriales durante las ltimas dcadas, el mismo intervalo de tiempo slo ha servido en Mxico para perfeccionar una dictadura ya de por s bastante perfeccionada en 1968.

El corrupto y asesino Partido Revolucionario Institucional (PRI) es el mismo ahora que hace treinta aos. La compra de votos contina. Tambin se preservan el acarreo, el corporativismo charro sindical, el caciquismo local y la manipulacin meditica. La cooptacin de partidos es la misma de siempre y se pone de manifiesto actualmente en el Pacto por Mxico y en los nuevos partidos paleros, no slo el Partido Nueva Alianza (PANAL) y el Partido Verde Ecologista de Mxico (PVEM), sino tambin los que alguna vez fueron verdaderos opositores, el derechista Partido Accin Nacional (PAN) y el izquierdista Partido de la Revolucin Democrtica (PRD). Tal como ocurra en dcadas anteriores, el priismo es hegemnico hasta el punto de que todos los partidos terminan convirtindose en partidos priistas, se dejan corromper y absorber por el PRI, se prestan a la simulacin democrtica de la dictadura perfecta y mantienen la tradicional subordinacin del Estado a una clase dominante cuyas tendencias delincuenciales prcticamente no han cambiado en las ltima dcadas.

El capitalismo es tan sucio ahora como lo era en el pasado. El crimen organizado tena tanto poder poltico antes como lo tiene en el actual Narco-Estado. El narcotrfico no es ms que el nuevo sector de la economa capitalista que permite el enriquecimiento ilcito de quienes continan sirvindose del Estado para satisfacer sus intereses, proteger sus negocios y mantener sus privilegios. El dinero no deja de ser el gran mvil de unos gobernantes que no dejan de venderse al mejor postor. La Casa Blanca de la esposa de Pea Nieto, su regalo de siete millones de dlares, corresponde a una regla y no a una excepcin en el funcionamiento del gobierno mexicano.

La dictadura sigue siendo la del capital y sigue ensangrentando el suelo mexicano. Tlatelolco se repite en Iguala. Significativamente los estudiantes de Ayotzinapa fueron asesinados y desaparecidos cuando preparaban la conmemoracin por la matanza de quienes los precedieron en Tlatelolco. Unos y otros luchaban por lo mismo y presumiblemente fueron eliminados por lo mismo.

Cmo sorprendernos de que Daz Ordaz invocara en 1968 los mismos argumentos a los que Pea Nieto recurre en 2014? Hay algo que no ha cambiado y que transpira por todos los poros del Estado actual y de la clase a la que sigue sirviendo. Es una forma de hacer poltica. Es un discurso de palabras y hechos, un nico discurso asesino con innumerables expresiones, con diferentes versiones complementarias de lo mismo. Es el discurso de Pea Nieto cuando advierte eufemsticamente que el Estado est facultado para hacer uso de la fuerza. Es tambin el discurso de Luis Adrin Ramrez Ortiz, actual secretario de organizacin del Frente Juvenil Revolucionario del PRI, cuando afirma descaradamente: Aclamo el regreso de alguien como don Gustavo Daz Ordaz, no debemos permitir sentimentalismos estpidos antes que la preservacin de nuestras imgenes como nacin. El mensaje se completa y se vuelve an ms desvergonzado a travs de Marili Olgun, exdiputada del PRI, cuando pide: Mtenlos para que no se reproduzcan. Y por si nos quedaba alguna duda, tenemos las palabras de Ana Alidey Durn Velzquez, simpatizante del PRI, admiradora de Pea Nieto e hija de una poderosa lder sindicalista: luego por qu los queman NACOS.

El trmino peyorativo de naco es un mexicanismo que puede servir para designar despreciativamente a los indgenas, los pobres, la plebe o el pueblo. El trmino tiene un sentido clasista, pero tambin racista, pudiendo incluso llegar a ser deshumanizador, como se comprueba cuando Victoriano Pagoaga, funcionario del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnolgica (CONACYT), se refiere a la matanza de Ayotzinapa como un perricidio morenaco. En una intrincada trabazn de conexiones ideolgicas, los asesinados son aqu deshumanizados, reducidos a la condicin de animales, de perros, al mismo tiempo que se les designa como nacos y se les estigmatiza por su piel morena y quiz tambin por una supuesta militancia en el Movimiento de Regeneracin Nacional (MORENA).

Como funcionario gubernamental, Pagoaga nos revela el desprecio clasista y racista que puede haber en el Estado hacia los estudiantes asesinados y desaparecidos, todos ellos pobres y morenos, muchos de ellos indgenas. Entendemos entonces que la masacre pueda ser tan poco importante para el Estado. No se tratara ms que de un perricidio tan irrelevante como los que se realizan cotidianamente contra los perros callejeros.

Ana Alidey Durn Velzquez profundiza el mismo discurso asesino del Estado cuando sugiere que la matanza de los estudiantes, adems de ser intrascendente, habra estado justificada. La justificacin, de hecho, parece relacionarse de algn modo con el estigma racista y clasista de nacos. Aparentemente hay un porqu, una explicacin, una razn suficiente para que los estudiantes pobres e indgenas sean quemados: luego por qu los queman NACOS. Esta frase no slo justifica la matanza pasada, sino que amenaza implcitamente con una matanza futura, tal como lo hace Pea Nieto.

Marili Olgun consigue ir an ms lejos que Pea Nieto y que Ana Alidey, pues no slo amenaza al estudiantado y justifica su masacre, sino que adopta un tono imperativo y pide u ordena que se les mate: Mtenlos para que no se reproduzcan. Se hace una exhortacin a matarlos para impedir su reproduccin, la preservacin de su raza, lo que da un sentido genocida y no slo racista al discurso en cuestin. Se trata de acabar con ellos, con los estudiantes pobres e indgenas, con los que protestan en las calles, con los nacos de Mxico.

Y si alguien conserva ciertos escrpulos cuando Marili Olgun le ordena que mate a los estudiantes, quiz escuche a Luis Adrin Ramrez Ortiz, quien insistir en que no debemos permitir sentimentalismos estpidos antes que la preservacin de nuestras imgenes como nacin. La imagen se vera manchada por el estudiantado que inunda las calles y ataca los edificios pblicos y las oficinas de partidos. Todo esto hay que limpiarlo, barrerlo, evitando que sentimentalismos estpidos nos detengan a la hora de matar a estudiantes. Seguiramos as el buen ejemplo de Gustavo Daz Ordaz.

Cmo sorprendernos de que las palabras de Daz Ordaz resuenen todava en la reciente amenaza de Pea Nieto? Es el mismo discurso que no deja de hablar, que no deja de matar y que anim a los policas que asesinaron y desaparecieron a los estudiantes de Ayotzinapa. Si no acallamos de algn modo este discurso, las matanzas continuarn y la dictadura perfecta seguir perpetundose en Mxico.

David Pavn-Cullar es doctor en Filosofa y en Psicologa Social, profesor en la Universidad Michoacana de San Nicols de Hidalgo (Morelia, Michoacn, Mxico) y miembro del Sistema Nacional de Investigadores de Mxico. Es autor adems de libros y artculos sobre anlisis de discursos polticos, psicologa crtica y movimientos sociales.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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