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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-11-2014

Un hombre de fe

Ral Zibechi
Alainet


Disculpe Pepe, pero Bergoglio es un conservador. No recuerdo si dije facho.

Jos Mara Di Paola, padre Pepe para los del barrio, pelo largo, ropa informal, 46 aos de edad de los cuales diez en la villa 21 o villa de Barracas, me mir con aire de desconcierto, como si no terminara de creerse aquella frase.

Sentado en la iglesia Nuestra Seora de Caacup, construida por los emigrantes paraguayos en minga los fines de semana, me respondi con la misma serenidad y parsimonia con la que me haba relatado cmo construyeron el templo. Cada domingo, las mujeres preparaban la comida mientras los varones levantaban la iglesia, ladrillo por ladrillo, hasta que un buen da decidieron ponerle el nombre de su virgen, como para decirle a la ciudad que era parte de sus vidas.

Bergoglio, dijo refirindose al entonces arzobispo de Buenos Aires, viene a la villa en micro, baja en la parada, camina hasta la iglesia y toma mate con los vecinos. No viene en el coche del arzobispado. Conoce nuestro trabajo, apoya a los curas villeros que vinimos a aprender de la gente, no a decirles lo que tienen que hacer. Mientras hablaba, los muros de la parroquia despedan la sonrisa eterna del padre Mujica, el cura-mrtir de todos los pobres de la ciudad portea, asesinado por la Triple A hace cuatro dcadas.

Cinco aos despus de aquella leccin de humildad de Pepe, no me pareci nada sorprendente que Francisco recibiera a los movimientos sociales del mundo, entre ellos al Movimiento Sin Tierra de Brasil, que los militares brasileos y la prensa derechista del Uruguay (como El Pas y El Observador), consideran como subversivos.

No slo los recibi. Dijo: No se contentan con promesas ilusorias, excusas o coartadas. Tampoco estn esperando de brazos cruzados la ayuda de ONGs, planes asistenciales o soluciones que nunca llegan o, si llegan, llegan de tal manera que van en una direccin o de anestesiar o de domesticar. Esto es medio peligroso. Ustedes sienten que los pobres ya no esperan y quieren ser protagonistas, se organizan, estudian, trabajan, reclaman y, sobre todo, practican esa solidaridad tan especial que existe entre los que sufren, entre los pobres, y que nuestra civilizacin parece haber olvidado, o al menos tiene muchas ganas de olvidar.

Les propuso luchar contra las causas estructurales de la pobreza, advirti contra estrategias de contencin que nicamente tranquilicen y conviertan a los pobres en seres domesticados e inofensivos y termin con un sigan con su lucha, porque nos hace bien a todos.

Francisco Bergoglio no es un revolucionario. Es un hombre de fe, conservador, que se diferencia de los polticos de izquierda en un pequeo detalle: pisa el barro, no le teme a los pobres, se siente feliz con ellos, no los quiere domesticar ni utilizar, confa que en la pobreza, y slo en ella, puede haber dignidad y comunin.

Pepe tena razn.

Fuente: http://www.alainet.org/active/78893


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