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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 20-11-2014

De las reformas a Ayotzinapa

Dairo Ruiz
Rebelin


Las reformas estructurales impuestas en Mxico son las expresiones ms crueles de la expoliacin, la deculturacin, la explotacin feroz y la humillacin permanente de millones de seres humanos, indgenas, obreros, estudiantes, campesinos, hombres y mujeres hoy enfrentados a un monstruoso y minoritario grupo que monopoliza el poder, las grandes empresas, el bienestar material, la salud y las formas de vida a las que asigna valor.

Mxico transita entre el colonialismo nuevo y el viejo colonialismo como resultado histrico del despojo a todo un pueblo de su cultura y de sus medios de vida, de sus derechos y sus valores.

El capitalismo es el sistema mundial que cre esta monstruosidad, como ha creado tantas otras a lo largo y ancho del planeta en aras de la ganancia y el poder.

Sin embargo, y pese a las renovadas formas de sojuzgamiento del rgimen prista, del PAN y del PRD, entre otros, y en donde la presencia siniestra del paramilitarismo de Estado entra en juego como una herramienta predilecta del rgimen para, por esta va, afianzar su modelo represivo y de acumulacin.

Mientras, de otro lado, las movilizaciones populares de estos ltimos dos aos continan aportando experiencias y ganando ms conciencia y autovaloracin en sectores del pueblo.

Hoy re-emergen la conversin de identidades autnomas y se transforman en embriones de fuerzas populares y en instrumentos de formacin, de posiciones polticas y de exigencias y reivindicaciones sociales opuestas al sistema de dominacin secular que ha tenido el pas.

Es posible entonces, crecer una gran franja de movimientos sociales y polticos o una franca oposicin a la dominacin capitalista.

Somos un pueblo heredero de luchas populares y revolucionarias, hoy es posible que ello sea el prlogo de una transformacin profunda de la gente y del pas, es decir, de un levantamiento o una nueva revolucin popular.

Sin embargo, la vieja izquierda institucionalizada o renovada desde las posturas del poder, sujeta a los soportes financieros e ideolgicos del Estado, intenta nuevamente erosionar estos muy importantes alcances populares pero para confundir o generar confianza en las instituciones y claro, revertir o neutralizar el gran avance del pueblo mexicano durante este periodo.

An la derecha y el imperialismo en Mxico cuentan con una izquierda del tamao de sus intereses y unas cartas polticas para renovar el Estado y eliminar la opcin de una oposicin realmente popular.

Los partidos del sistema se agotaron durante dcadas en los ms variados pactos politiqueros, y continan practicando la represin, el narcotrfico, la imposicin del neoliberalismo y la corrupcin. Hoy se culpan mutuamente.

Las masas en la calle, sin embargo, anuncian la quiebra de esta alianza de pactos, crmenes y desapariciones contra las mayoras.

Mayoras insurrectas que de nuevo alientan un campo rebelde, estimula y fortalece a los [email protected], hoy actuando cada vez ms junto al pueblo y contra la contraofensiva priista y yanqui.

Hoy se ponen en la mesa, desde la opcin de las mayoras, una respuesta ms organizada, nuevos medios y mtodos, para ponerlos en juego en los momentos en que las fuerzas ms avanzadas lo estimen apropiado.

Ayotzinapa pone en cuestin los mbitos de mando que han dominado a Mxico, el odio de un Estado que mueve a la violencia extrema de quienes sienten temor de perder su poder, sus privilegios y su pretendida superioridad a manos de los humildes.

No nacimos para vegetar en la miseria, hoy crecen los movimientos de lucha de la gente humilde y trabajadora, de los estudiantes, maestros, hombres y mujeres indgenas e intelectuales, comprometidos en diversas luchas territoriales, con experiencias muy notables para auto-defenderse y con experiencias de nuevas formas de organizarse, resistir, hacer poltica, con nuevos y crecientes contingentes de participantes, para la liberacin de las dominaciones y con nuevos proyectos que rechazan la economa occidental, y promueven el derecho a la vida, el equilibrio con la naturaleza, o la edificacin de una paz que supere el capital y al colonialismo, pero mediante un proceso de liberacin con individuos ms libres y capaces, [email protected] de una sociedad liberada, con un Estado nacional y creaciones de ciudadana y justicia social desde pueblos autnomos que hablan en sus propios lenguajes, de revolucin, pero de una revolucin verdadera que acabe con el sistema de dominacin que se los niega todo y que transforme las relaciones entre las personas.

Tenemos que persistir en la idea de rebelda, con creaciones culturales diferentes y opuestas al sistema y al modo de vida capitalista, como los poderosos y principales enemigos del pueblo mexicano, necesitamos obtener vida en abundancia para [email protected], pretendiendo siempre la libertad y la justicia, diferencindonos como hermanos, de un rgimen que genera sangre y mezquindades.

Debemos resistir a la recolonizacin y la homogeneizacin subordinada que nos imponen, pero lo hemos de hacer con el levantamiento simultneo y con proyectos liberadores propios, que, puestos en marcha se expresarn slo desde los valores que asumamos y las capacidades colectivas que demostremos.

Las diferentes Ayotzinapas en nuestro Mxico dejan ver el sistema, lo que nos espera de esta clase criminal enfrentando a un pueblo humilde que intenta conspirar y ya se amotina en campos y ciudades, demandando igualdad y justicia social, luchando por objetivos muy concretos, soando por un futuro mejor y para hacer una revolucin anticapitalista, pero an, en condiciones muy desfavorables y con muchas limitaciones para la unidad y la organizacin popular que parecera pretender que su actuacin sea decididamente revolucionaria y sea eficaz, sin reproducir la dominacin de las opresiones, pero formando mayor conciencia de la lucha y haciendo masiva esta conciencia, que lucha contra el racismo, por la democracia popular, la justicia y la igualdad, negados por una repblica burguesa y neocolonial, pero con un pueblo con muchas capacidades de resistencia y que en palabras del Che, debe romper con la oligarqua y contra los dogmas revolucionarios.

Hay que acabar con el dogmatismo, con el intermedialismo y la simulacin oegenizante de la poltica, multiplicar nuestras capacidades propias como pueblo; slo con la resistencia no podemos defender la libertad, sin justicia no es factible la libertad.

Tenemos grandes batallas por librar, la lucha es por la liberacin de las personas y las sociedades; hay que intensificar el proceso de discusin popular como un proceso vivo, permanente, entre los nichos de poder, con la autogestin social el autogobierno, en los espacios de doble poder, con espritu asambleario y con la democracia directa, con la autogestin y la autoadministracin de nuestra riqueza territorial, de nuestros recursos; y desde el afianzamiento de formas de participacin popular, dirigiendo nuevos rganos de gobierno local, autnomos y con movilidad plena.

Hay que autonomizar los bastiones administrativos, pero con las articulaciones de la participacin popular, y desde espacios reales de participacin directa y representativa, fortaleciendo el poder del pueblo y el control territorial por ste desde sus centros de decisin, y los ncleos de decisin econmica, cultural, poltica, social y democrtica, en los que no puedan prevalecer clases superiores, rdenes clericales, ongs, mafias, feudos, politiqueros, etc., y en los que los representantes elegidos tengan que rendir cuentas al pueblo en un equilibrio de poderes, soberana y autonomas populares eficientes, producto de la transformacin de los sujetos sociales y polticos , hacia la conversin de una nueva forma de hacer poltica, nuevos valores y pedagoga social, entrelazando lo local, lo regional y lo nacional, para radicalizar la movilizacin y la democracia, terminando con el aparato represivo del Estado y re-significando la autodefensa popular y un sistema social revolucionario de lineamientos ticos, y en donde la conciencia sea la herramienta principal, que incentiva adems los aspectos morales por encima de los materiales desde, abajo y hacia arriba.

No lograr entonces el Estado terminar con nuestra lucha e indignacin, nuestros muertos no son cenizas que el agua se llev, no son los nicos, ya son miles en este rgimen de barbarie, que tendr que enfrentarse a la lucha organizada de un pueblo que no permitir la impunidad de esta y an poderosa y parasitaria clase en el poder, duea de palacios, aviones, aeropuertos, bancos, inmobiliarias, universidades, tierras u hospitales e instituciones que han acumulado con la sangre del pueblo, para con su renovado narco-estado, su ejrcito, gendarmes, marinos y policas o sus fuerzas oscuras, defendiendo a sangre y fuego, un modelo econmico y poltico, que pretende garantizar para siempre la impunidad, la explotacin, el hambre y la muerte de los ms indefensos, a quienes adems les matan cotidianamente sus sueos, y hoy pretenden destruir su memoria y desparecer sus cuerpos; ni Pea Nieto y seora, si, los de la casa blanca, ni su procurador fascista, los empresarios que llaman a la guerra, ni los medios de comunicacin de la clase dominante, el porro Osorio Chong o el CISEN ni sus paramilitares, la marina, el ejrcito opresor o la gendarmera, todos responsables de crmenes contra la poblacin y de la criminalizacin de los luchadores sociales, podrn escamotear los sueos y la memoria colectiva de un pueblo que siempre luchar por la libertad y la justicia.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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