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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-11-2014

Atilio Born y el mal menor de los comunistas light

Atawallpa Oviedo Freire
Rebelin


El hecho de utilizar el recurso del mal menor conlleva un riesgo moral porque los seres humanos son sumamente hbiles para inventar buenas intenciones, ingenindoselas para desarrollar excusas aceptables en relacin con consecuencias atroces. Michael Ignatieff, Democracia y mal menor.

Atilio Born escribi 2 artculos: La izquierda y el ballotage en Brasil (1) y Brasil: victoria prrica y despus (2) que merecen comentarse, por la relacin que tiene l con los gobiernos progresistas y adems porque es un reconocido intelectual y militante del comunismo latinoamericano.

Realmente me ha resultado muy difcil entender a los marxistas, especialmente el anlisis marxista(1) de los que en una poca fueran llamados pro-soviticos y que en el caso del Ecuador les apodaran cabezones. Los mismos que en su mayora son de extraccin de clase pequeo-burguesa y que hoy son parte del gobierno progresista de Rafael Correa. Tendencia de izquierda sta, que histricamente se han manejado por la teora del mal menor, y Born se mantiene en esa misma visin cuando manifiesta ltimamente: Pero en la actual coyuntura, definida por el hecho institucional de las elecciones presidenciales y no por la inminencia de una insurreccin popular revolucionaria, el voto por Dilma es el nico instrumento disponible en el Brasil para evitar un mal mayor, mucho mayor.(1)

Desde un anlisis indianista o perspectiva indianista la actitud de esta izquierda a travs del mal menor ha significado histricamente el postergar o adormecer todas aquellas acciones que debieron ser firmes o radicales, y que por el contrario han permitido la continuidad y el fortalecimiento del sistema capitalista-colonial eurocntrico. Esto tampoco significa aprobar la accin radicaloide o el otro extremo a como ha actuado la izquierda opuesta y llamada en el medio ecuatoriano como los chinos. En este sentido, lo que hemos tenido es por un lado una izquierda light (PCE) y por otro una ultraizquierda(1) (PCMLE). La una acusada de actuar en complicidad con la burguesa[1] (revisionismo) y la otra denostada por sus sectarismos a ultranza (dogmatismo). Sin embargo ambas apoyaron inicialmente a Correa pero luego se volvieron a dividir, los cabezones siguen en el gobierno y los chinos en la oposicin, incluso los primeros han logrado eliminar a travs del Consejo Nacional Electoral al brazo poltico legal (MPD) de su archienemigo los tirapiedras.

El argumento del mal menor ha sido siempre sacado a relucir por esta izquierda fundamentndose en el miedo a algo peor que podra cernirse, especialmente haciendo referencia a un futuro fascista que podra advenirse cada vez y cuando, demostrando una especie de sicosis frente al mal mayor(1). As por ejemplo, lo advierte nuevamente Atilio Born a propsito de las ltimas elecciones en Brasil: No es que el imperio sea omnisciente, pero se equivoca muy poco a la hora de identificar a quienes no se pliegan incondicionalmente ante sus mandatos. Por algo ha lanzado, junto con sus aliados locales, una tremenda campaa internacional para que su candidato, Acio, triunfe el prximo domingo. Nadie en la izquierda puede ignorar que, si tal cosa llegara a ocurrir, una larga noche se cernira sobre Amrica Latina y el Caribe, abriendo un parntesis ominoso que quien sabe cunto tiempo tardaramos en cerrar. (1)

El tpico miedo de la pequeo burguesa de perder lo pequeo que tienen, es decir, defender lo poco a la nada, o en otras palabras, ante el todo malo es mejor el menos malo. Es la idea de contentarse o sostenerse en lo poco, y a partir de ah aspirar a ganar poco a poco para lograr un poco ms o ir acumulando paulatinamente con la esperanza de algn da dar el salto final. Salto en la que ya no sern pequeos burgueses sino que se volvern proletarios en el poder, sin embargo en la prctica han devenido en medianos burgueses como los miembros del Partido Comunista Chino o el Cubano, a los cuales les siguen defendiendo como tambin a su capitalismo de Estado. Como de igual manera sucede con el progresismo light (1) actualmente en el poder que vienen acumulado una buena tajada y ya han dejado de ser pequeo-burgueses.

En esta estrategia pequeo-burguesa apuntan a desarrollar el capitalismo para que el proletariado se expanda y se afirme en una conciencia revolucionaria comunista (revolucin democrtico burguesa) para despus de lo cual construir el socialismo, es decir, de las cenizas del capitalismo vendr el socialismo. Tal como lo seala uno de los mximos intelectuales de la revolucin ciudadana: En el caso ecuatoriano, si pensamos en momentos histricos, podramos especular que primero es necesario construir una sociedad post-neoliberal primera etapa que estn intentando vivir algunos pases de Amrica Latina, luego un capitalismo popular o socialismo de mercado y finalmente un biosocialismo republicano[2].

En base a ello, estos comunistas han apoyado a Lula y a Dilma en los 12 aos anteriores (y a los dems gobiernos auto tildados de progresistas) y en los 4 aos que se avecinan esperan que por fin Dilma y el PT reaccionen o cambien, algo que no podr hacerlo sin una reorientacin del rumbo gubernamental que redefina el modelo econmico, recorte los irritantes privilegios del capital y haga que las clases y capas populares sientan que el gobierno quiere ir ms all de un programa asistencialista y se propone modificar de raz la injusta estructura econmica y social del Brasil. En segundo trmino, luchar para llevar a cabo una autntica reforma poltica que empodere de verdad a las masas populares y abra el camino largamente demorado de una profunda democratizacin.(2) Y en el caso de que no cumpla, aspiran someter a Dilma a una crtica implacable, empujndola desde abajo, desde los movimientos sociales y las nuevas fuerzas partidarias, a adoptar las polticas necesarias para un ataque a fondo contra la pobreza y la desigualdad, contra la prepotencia de los oligopolios y los chantajes de las clases dominantes aliadas al imperialismo.(1)

Si en 12 aos que va en el poder el PT (Partido de los Trabajadores) en Brasil y en la que este partido en su triste involucin pas de ser una organizacin poltica moderadamente progresista a un tpico partido del orden al cual el adjetivo de reformista le queda grande(1), resulta difcil creer que en los prximos 4 aos va a ser posible que el PT cambie por si mismo, o que los movimientos sociales sobrevivientes les van a obligar a cambiar de rumbo, o que los comunistas que han decidido votar por Dilma ante el mal mayor(1) van a tener la apertura para que les permitan reorganizar el campo popular desorganizado, desmoralizado y desmovilizado por las polticas del PT.(1) Eso solo espritus incurablemente ingenuos lo pueden creer(1).

En este sentido resulta ingenuo lo que seala Born, pues todos los gobiernos del progresismo light que estn actualmente en el poder, vienen atacando a los movimientos sociales ms duramente que lo que hicieran anteriores gobiernos de derecha o de centro-izquierda (excepto en las dictaduras). Movimientos que ya vienen actuando desde mucho antes con una crtica implacable(1), sin camuflarse ante el mal mayor(1) y asumiendo la responsabilidad que les corresponde, sin que hayan esperado que los comunistas light les digan de que ya es el tiempo o el momento de empezar con una crtica implacable(1). Resulta paradjico que gobiernos llamados de izquierda sean ms contumaces con los movimientos sociales y de que ciertos izquierdistas sean cmplices de ello bajo el argumento del peligro del mal mayor[3] de la restauracin conservadora. Por lo que surge la pregunta: a estos gobiernos se los debe hacer cambiar con una crtica implacable -como propone Born- o los movimientos sociales deben poner distancia con estos gobiernos por su deplorable capitulacin antes las clases dominantes(1) para generar una accin propia que permita que los cambios vengan por y para s mismos y no por la accin de ciertos personajes y partidos que dicen representar al pueblo?

Al mismo tiempo surge otra pregunta para esta izquierda: Si el movimiento social de Amrica Latina se encuentra desorganizado, desmoralizado y desmovilizado por las polticas(1) del progresismo light, por qu apoyar a quienes vienen actuando violentamente contra ellos, lo que significara permitir que les sigan atacando y por ende aceptando la criminalizacin y la persecucin ante sus crticas implacables. Acaso el seor Born y dems comunistas light estn pidiendo a los movimientos sociales que pongan la otra mejilla, o de que es preferible que les golpeen suavemente a que les golpeen duro por los derechistas? Cmo seguir apoyando a partidos reformistas que con un discurso de izquierda siguen confundiendo al pueblo con una revolucin que no existe? En un gobierno de derecha (restauracin conservadora) los movimientos sociales que ahora se encuentran divididos volveran a unirse, y con la experiencia del progresismo light no cometeran el mismo error de apoyar a salvadores iluminados sino que actuaran directamente para evitar ser acuchillados por la espalda como ha sucedido tantas veces en la historia de las luchas sociales?

Asimismo resulta irnico que el movimiento social se encuentre tan dividido dentro de estos gobiernos de la izquierda moderna, pero en la experiencia comunista mundial as ha sucedido por la accin de los verdaderos revolucionarios (comit central del Partido) ante el peligro de los contrarrevolucionarios (movimientos de masas). En todo caso, si bien han habido diferencias internas dentro de los movimientos sociales jams han estado tan distantes entre ellos como en esta poca progresista, especialmente a nivel del movimiento indgena en el caso de Bolivia y Ecuador. En 500 aos los indgenas estuvieron relativamente unidos y en un gobierno de izquierda se han dividido profundamente. Paradjicamente para el movimiento indgena la izquierda ha sido ms perniciosa que la derecha, pues siempre mantuvieron un nivel de unin aceptable pero ahora estn bien enfrentados y divididos, entre los limitaditos y folclricos con los desarrollados e inteligentes, entre los que quieren seguir en el atraso de sus culturas originarias con los que quieren avanzar a la civilizacin del desarrollo.

Pregunto seor Born y comunistas progresistas: Acaso estn pidiendo a los movimientos sociales que sigan siendo cmplices de la deplorable capitulacin antes las clases dominantes(1) que ha hecho el progresismo light y guarden silencio por qu es preferible un mal menor que uno mayor? Que aquellos que han reaccionado con una crtica implacable, sigan aguantando la apelacin a la fuerza represiva del estado para mantener el orden y contener a los revoltosos(1) por parte del progresismo? Se debe votar indefinidamente por Correa[4] ante el miedo al mal mayor de la restauracin conservadora, para que l siga dividiendo y destruyendo ms a los movimientos sociales? Ser con el progresismo o con la derecha que los movimientos sociales se fortificarn ms? Ser que dentro del progresismo nuevos movimientos sociales podrn aparecer y actuar con un cierto grado de libertad en una escena pblica cada vez ms controlada y acotada por los aparatos represivos del estado y las tendencias fascistizantes arriba anotadas; o que nuevas fuerzas partidarias podrn irrumpir para disputar, desde la calle o desde las urnas, la supremaca de la derecha.(1)

Creo que no ha entendido el seor Boron, el anlisis marxista de que es necesario como tantas veces lo dijera Lenin, un anlisis concreto de la situacin concreta y no tan slo una manipulacin abstracta de categoras tericas.(1) Sigo sin entender como lo sucedido con el comunismo europeo por parte de Hitler se pueda repetir en Amrica Latina con Aecio y la restauracin conservadora, cuando los progresistas son unos pequeos Hitler que no matan fsicamente a los luchadores populares sino que los torturan psicolgicamente y emocionalmente a travs de juicios y persecuciones de todo tipo. Cmo se puede creer que dentro del reformismo light florecer la revolucin(1), si el progresismo light hizo suya -en sus grandes lneas, aunque no en su totalidad- la agenda neoliberal de la derecha(1). Realmente no entiendo este anlisis marxista y a los comunistas que siguen apoyando al progresismo para ponerse en contra de histricos movimientos sociales que no han estado esperando que los intelectuales revolucionarios cambien o que les resuelvan lo que ellos mismos tienen que conseguir. Son conscientes que para que el pueblo asuma su protagonismo y florezcan los movimientos sociales y las fuerzas polticas que motoricen el cambio que ciertamente no vendr desde arriba- se requerir tomar decisiones que efectivamente los empoderen.(1) Decisiones que tienen que venir desde el pueblo organizado y no desde los partidos auto titulados de izquierda que dicen defender el inters popular o como dice Correa ahora manda el pueblo[5]. Esto implica salir del partidismo y del presidencialismo como expresiones del patriarcalismo monotesta para generar movimientos amplios y ante todo nuevas comunidades urbanas de vida para reverdecer el sistema comunitario milenario y no nuevas aventuras colectivistas.

Aqu llegamos al asunto de fondo entre la izquierda y el indianismo. Para el comunismo cabezn (y tambin para el chino) sigue siendo el asunto de superestructuras y de verticalidades para la toma del poder, esto es, ganar elecciones burguesas y de partidos proletarios con tcticas y estrategias que no manejen un doctrinarismo pedante(Gramsci) (como el) prevaleciente en el infantilismo de izquierda(1). O en el otro extremo, el del comunismo de acciones insurreccionales o extra institucionales(1) para la toma del poder. Es decir, en el fondo siguen con la misma visin patriarcalista del marxismo de arriba hacia abajo, del comit central del partido nico hacia el pueblo, a pesar que en el discurso digan que no vendr desde arriba(1), tal como lo demuestra la historia del comunismo en el mundo, sin que haya ninguna excepcin. Para los comunistas el cambio viene a partir de la toma del poder, mediante elecciones burguesas o insurrecciones para desde all hacer los grandes cambios.

Todo lo contrario a lo que piensa el indianismo que el cambio viene porque han cambiado las formas de vida y por ende ser concomitante y evidente un gobierno comunitario, ah si ser verdaderamente desde abajo. Los indianistas (no influenciados por el marxismo) antes que preocupados por la toma del poder (subcomandante Marcos) y por las elecciones burguesas estn preocupados de empoderar al pueblo a travs de un alto nivel de masa crtica, pero principalmente fortificando el sistema comunitario en las comunidades existentes. Comunidades que irnicamente el progresismo les va desmantelando a pretexto de salir de la pobreza para entrar al supuesto desarrollo del primer mundo, es decir, para consolidar el colonialismo y con ello producir la segunda y definitiva conquista de los indgenas por los herederos de los conquistadores monrquicos.

Por eso los indgenas han desconfiado de los eurocentristas de derecha y crean que los eurocentristas de izquierda eran sus aliados, pero ahora se han dado cuenta que la izquierda es el otro lado de la derecha dentro de la dicotoma del patriarcalismo civilizatorio. Los intelectuales de izquierda nunca entendieron a los indgenas y solo esperaban que ellos vayan detrs de la clase ms avanzada, pues en su paternalismo y mesianismo pequeo burgus se han credo los redimidores de los indgenas y del pueblo en general. Nunca los entendieron de alguna manera Maritegui y Mart- pero todos ellos han sido ms contraproducentes que la propia derecha, aunque la izquierda no lo haya querido pero han continuado con su doctrinarismo pedante y con una manipulacin abstracta de categoras tericas (1) a pesar de tantos fracasos que han experimentado y de los que todava no aprenden.

Ahora quieren convertir al sumak kawsay en un brazalete indigenista o en la potencia plebeya (Garca Linera)(1) con el denominado Buen Vivir, sin que sean capaces de abrirse respetuosamente a la alteridad y dejarse tocar un poquito por las filosofas del sur para ir ms all del materialismo histrico y dialctico. Los que quieren salvar a los indgenas tienen al menos que tratar de entender las epistemologas y ontologas indgenas y no creer que el anlisis marxista(1) lo sabe todo y ha resuelto todo, en la tpica soberbia de la izquierda que ahora tiene en Rafael Correa[6] su mejor expresin. Y en base a ello seguir apoyando a los menos malos sin que aprendan de Medea que en base a ello claudic ante sus hijos, como nos cuenta la reflexin de Eurpides en la Grecia antigua. Desde la tica clsica de Platn, Aristteles, los estoicos, pasando por el catolicismo liberal y la democracia cristiana hasta los revolucionarios light, en Occidente se sigue dndose golpes de pecho y justificndose en el malminorismo para no cambiar nada de fondo (gatopardismo).

Notas

[1] Haba, tanto en los fundadores del materialismo histrico como en el lder ruso una clara idea de que poda haber partidos obreros, o representantes de otras clases o grupos sociales (la pequea burguesa es el ejemplo ms corriente) con los cuales podan forjarse alianzas transitorias y puntuales y que nada podra ser ms perjudicial para los intereses de los trabajadores que desestimar esa posibilidad y, de ese modo, abrir la puerta a la victoria de las expresiones ms recalcitrantes y violentas de la burguesa. (1)

[2] Ren Ramrez Gallegos. Socialismo del sumak kawsay o biosocialismo republicano.

[3] Si bien cambiar la Constitucin duele, es un costo, es el mal menor, frente al mal mayor, que esta derecha con el apoyo de los medios venzan en las elecciones y reviertan esta revolucin. Rafael Correa, 6 de junio, 2014 EL UNIVERSO.

[4] "Despus de una profunda reflexin y teniendo claro que algunas veces tan solo puede elegirse el mal menor, pues insisto que creo en la estabilidad de las instituciones he decidido apoyar la iniciativa. Solicitar a nuestro bloque de asamblestas, con esa gran mayora que nos dio el pueblo ecuatoriano, que se enmiende la Constitucin de la repblica para establecer la reeleccin indefinida en todos los cargos de eleccin popular para que sea el pueblo ecuatoriano el que con toda libertad elija la alternancia de sus dirigentes". Rafael Correa, 24 Mayo 2014, EL TELEGRAFO.

[5] El presidente ecuatoriano explic la accin de su Gobierno en el pas, destacando la reforma educativa, porque, segn dijo, "ahora en Ecuador manda el pueblo ecuatoriano" y lo ms importante que tiene, a su juicio, es el "talento humano". EL COMERCIO 22 abril 2014.

[6] Rafael Correa: Gobernar es a veces elegir el mal menor. El pueblo ecuatoriano nos dio su confianza, dos tercios de la Asamblea con lo cual podemos modificar la Constitucin. Enlace ciudadano 378.


Blog del autor: www.vitalismoandino.blogspot.com

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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