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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2014

Entrevista a Jos Luis Rodrguez
Cuba no se est proponiendo un socialismo de mercado

Rosa Miriam Elizalde
La pupila insomne


Jos Luis Rodrguez, ministro de Economa de Cuba entre 1995 y 2009, es de los pocos expertos de la Isla que mantiene pblicamente un anlisis sistemtico y riguroso, desde posiciones socialistas, sobre las transformaciones que agitan la Isla. En un pas que se levanta casi todos los das con un nuevo decreto en la Gaceta Oficial que avanza hacia cambios estructurales del modelo econmico, apenas se escuchan a los funcionarios explicando las medidas en lengua de la calle, mientras en el espacio digital -con una altsima capilaridad en la Isla a pesar de la dbil infraestructura de Internet- florece todo tipo de anlisis especulativo, frecuentemente con la brasa arrimada a propuestas neoliberales.

En cualquier caso, la economa es el tema de los temas en el pas. Cuba se enfrenta a un dilema de hierro: o actualiza, revisa y reconstruye su estructura econmica o la Revolucin corre el riesgo de sucumbir ante la presin combinada de sus propios errores y las agresiones del bloqueo de EEUU, en un momento delicadsimo de reacomodo del consenso de Washington hacia la Isla.

Rodrguez, asesor del Centro de Investigaciones de la Economa Mundial (CIEM), de La Habana, responde preguntas de La Jornada, en vsperas de la ltima sesin plenaria del ao en el Parlamento cubano, que tiene en agenda el anlisis de los resultados del llamado proceso de actualizacin y los planes para el 2015.

Hacia dnde va Cuba

Por qu actualizacin y no reforma econmica?

Puede deberse a dos razones. Por un lado se ha querido enfatizar que todos los cambios que se estn proponiendo suponen la actualizacin de un modelo socialista, que se ha calificado tambin como socialismo posible. Por otra parte, se ha querido tomar distancia de las reformas -que a nombre de supuestamente perfeccionar el socialismo- llevaron a su desaparicin en Europa.

Cul es exactamente el modelo Econmico elegido? Hacia dnde va Cuba?

El modelo del socialismo cubano elegido supone el perfeccionamiento de la sociedad que se ha construido hasta aqu y tiene varios rasgos fundamentales que reiteran su matriz socialista.

En primer lugar se mantiene la propiedad social sobre los medios de produccin fundamentales -es decir- los que resultan determinantes para el desarrollo del pas. Se establecen lmites al desenvolvimiento de la propiedad no estatal al reducir su capacidad de acumulacin y se asegura la prestacin de servicios sociales bsicos universal y gratuitamente.

Al mismo tiempo, se abren espacios a la pequea propiedad privada -como autoempleo o trabajo por cuenta propia-, la propiedad cooperativa agropecuaria y no agropecuaria y las empresas mixtas con capital extranjero. Se parte as del concepto que otras formas de propiedad no estatal pueden contribuir al desarrollo del pas, sin ser predominantes y si se les encauza adecuadamente, es decir, sin que se conviertan en preponderantes.

Este es un cambio significativo, pero a l se ha llegado partiendo de que -por un lado- una propiedad estatal nicamente no asegura el xito del socialismo en la fase de construccin socialista en que nos encontramos; por otro lado, durante aos se trat de seguir ese camino y el balance no ha sido favorable.

Por ltimo hace ya tiempo que la teora marxista lleg a la conclusin de que la existencia de relaciones de mercado en el socialismo obedece a un determinado grado de desarrollo en el cual no puede socializarse directamente el trabajo individual de los productores, y se requiere de las categoras mercantiles para hacerlo. Por lo que se impone la necesidad de reconocer esa realidad si queremos avanzar a un desarrollo ms racional. Eso no significa que la presencia de las relaciones de mercado -en el grado en que las mismas se reconocen- no tengan que ser monitoreadas y sometidas a control social para compensar sus efectos socialmente negativos. Lo dicho anteriormente da una idea de que en nuestras condiciones esto es lo que puede asegurarnos un desarrollo socialista posible de acuerdo a las circunstancias de subdesarrollo en que se desempea nuestra economa, aunque -desde luego- no es nada sencillo.

Socialismo de mercado?

Desde la llamada cubanologa se interpreta que lo que se est produciendo en Cuba es la transicin a una economa socialista de mercado, que necesariamente debe ir acompaada de cambios estructurales en el sistema poltico del pas. Usted que cree?

En relacin a lo primero, cualquiera que estudie la evolucin histrica de las experiencias del llamado socialismo real claramente entender que nosotros no nos estamos proponiendo un socialismo de mercado.

Esta fue una apelacin para calificar las reformas econmicas emprendidas en los aos 60 del pasado siglo, que propiciaron una amplia introduccin de mecanismos de mercado en pases como Yugoslavia, Hungra y tambin en la URSS con la Perestroika. Esas reformas suponan que el mercado en su actuacin no era para nada contradictorio con el socialismo, por lo que se ampli cada vez ms la presencia de esos mecanismos para hacer ms eficiente la gestin econmica, sin tomar en cuenta la connotacin social de los mismos y sin monitorear y compensar sus efectos perversos. La historia demostr que del socialismo de mercado qued solo el mercado sin socialismo.

Las criticas de la cubanologa siguen la lgica de que si se introduce el mercado, debe llegarse hasta las ltimas consecuencias -es decir al capitalismo- para lograr una eficiencia superior. De ah que presupongan eufemsticamente cambios polticos para atemperarse a esa tendencia, lo que no es otra cosa que provocar el transito al capitalismo. Por mas vueltas que le quieran dar, eso es lo que est en el fondo de sus recomendaciones.

Abundan los que exigen celeridad a los cambios e incluso quienes se pronuncian por un shock. Es posible imponer mayor ritmo a las transformaciones?

No puede perderse de vista que -luego de muchos aos de Perodo Especial- las expectativas de la poblacin son muchas y en muchos casos muy intensas. Sin embargo, la magnitud de los cambios que se requieren en el funcionamiento de la economa para satisfacer las necesidades de la poblacin son de una gran magnitud y complejidad. Se trata incluso de implementar medidas sobre las cuales no existen experiencias en nuestro medio, por lo que se requiere un periodo de prueba para validarlas e incluso valorar no solo su impacto econmico, sino tambin sociopoltico, habida cuenta de la gran importancia de los factores subjetivos en este proceso.

Una decisin precipitada en este sentido puede comprometer el proceso de actualizacin. Esto no significa que no se avance en todo lo que sea posible y que no comprometa los objetivos estratgicos a alcanzar. Por ejemplo, se han adoptado decisiones que flexibilizan la venta de viviendas particulares, el acceso a instalaciones tursticas internacionales y se admite la recontratacin de jubilados que pueden -adems- cobrar un salario sin perder su pensin.

En sntesis, la afirmacin del Presidente Ral Castro de avanzar sin prisas pero sin pausas, pienso que tiene total validez.

Difcil precisar ritmos de cambio en la economa

Dnde no se ha producido el cambio que se esperaba al aprobarse los Lineamientos hace dos aos y medio?

En primer lugar es preciso recordar que los Lineamientos tienen un perodo de implementacin de 5 aos o ms en algunos casos, por lo que muchos impactos esperados en el cronograma de aplicacin pueden encontrarse an en proceso de realizacin.

Por otro lado, la concrecin de resultados en la economa cubana -que tiene un nivel de apertura superior al 47%, por lo que depende mucho de lo que ocurra en la economa internacional- est sometida a un elevado nivel de incertidumbre. Si a esta realidad aadimos la presencia del bloqueo econmico de Estados Unidos, es muy difcil lograr una elevada precisin en los ritmos de cambio en la economa.

Adicionalmente hay medidas que originalmente se plasmaron bajo determinadas premisas y a lo largo del tiempo han tenido que ser complementadas con otras decisiones. Un ejemplo est en la entrega de tierras ociosas para la produccin agropecuaria, que fue normada originalmente por el Decreto Ley 259 y despus fue complementada con el Decreto Ley 300, as como por otra serie de medidas para facilitar la gestin del sector. Tambin la experimentacin de nuevas formas de gestin del poder popular en las provincias de Artemisa y Mayabeque se ha extendido en el tiempo ms all del plazo original, a partir del anlisis de las experiencias de su compleja implementacin.

Que beneficios se perciben de las transformaciones iniciadas en el 2011?

El ordenamiento del modelo econmico cubano ha tenido que necesariamente comenzar por las grandes decisiones que modifican la estructura de gestin en la macroeconoma, por lo que -lgicamente- es en esa esfera donde podemos apreciar algunos resultados de importancia.

Si nos remitimos a los problemas ms significativos que recogen los Lineamientos de la Poltica Econmica y Social observaremos que estos son el desbalance financiero externo y la baja productividad presentes en el pas.

En el primer aspecto se observa cmo de un saldo comercial negativo en relacin al PIB que era -5% en el 2008, se ha pasado a un saldo positivo de +1,6% en el 2013 gracias a la expansin de las exportaciones y a la sustitucin de las importaciones y el ahorro.

En otras palabras, el saldo positivo del comercio exterior, aporta recursos que permiten iniciar un proceso gradual de renegociacin y pago de la deuda externa. En este ltimo aspecto se aprecia cmo se obtuvo recientemente la condonacin del 90% de la deuda de la antigua URSS con Rusia -deuda inscripta en el Club de Pars- y tambin se logr la condonacin del 70% de la deuda con Mxico, al tiempo que se ha dedicado un volumen sustancial de recursos a liquidar los adeudos externos a partir del ao 2009.

Todo esto es de importancia estratgica, pues permite crear mejores condiciones para ampliar la inversin extranjera, elevar la tasa de inversin del pas y aumentar los ritmos de crecimiento hasta alcanzar en pocos aos cifras del orden del 6 al 8%.

En relacin con la productividad del trabajo, esta ha crecido un 7,8% en los ltimos 5 aos, ritmo que si bien no resulta muy elevado, ha permitido en la ltima etapa que este indicador crezca ms rpido que el salario medio para evitar presiones inflacionarias.

No obstante, queda mucho por hacer para lograr un crecimiento equilibrado y autosostenible, pero esto tambin requiere tiempo y recursos.

Fin de la doble moneda, ajuste cauteloso

La mayora de la poblacin no percibe an mejoras en la microeconoma cmo mantener el consenso en tales circunstancias?

Todo proceso de ajuste econmico -aun cuando se haga con criterios esenciales para preservar lo alcanzado por nuestra sociedad- enfrenta desafos inevitables a corto plazo.

Probablemente uno de los mayores desafos radica en cmo realizar los cambios estructurales indispensables para que el pas se desarrolle y, al mismo tiempo, lograr mejoras en el nivel de satisfaccin de las necesidades de la poblacin, que -como ya se apunt- acumulan carencias propias del Perodo Especial.

Algunas decisiones adoptadas apuntan en esa direccin. Por ejemplo, el proceso de reestructuracin de las empresas estatales permite que las mismas ajusten el pago de salarios a los resultados productivos, lo cual -donde se han aplicado las medidas propuestas- ha posibilitado incrementar sustancialmente los salarios sin provocar presiones inflacionarias, lo que potencialmente abre nuevas alternativas al 49% de los ocupados en el sector estatal que laboran en empresas.

La situacin es ms compleja en el sector presupuestado, pero tambin -sin afectar el equilibrio fiscal indispensable- se han elevado los salarios en el sector de la salud y a los deportistas. De igual modo, en el sector no estatal de la economa -donde labora alrededor del 26% de los ocupados- se obtienen ingresos ms elevados.

No obstante, a pesar de estos avances y las potencialidades que se perciben, el deterioro del salario real y las restricciones para expandir servicios como el transporte y la construccin de viviendas, constituyen factores a tomar en cuenta en la lucha por el indispensable equilibrio que debe irse alcanzando entre la satisfaccin de las expectativas y la creacin de condiciones para lograrla.

Junto a ese avance, necesariamente gradual, debe lograrse un mayor nivel de informacin y participacin de los trabajadores en todo este proceso, lo que constituye -en mi opinin- un elemento esencial para mantener el consenso indispensable.

Cunto pesa la unificacin monetaria para el xito global de la transformacin de la economa en Cuba?

La dualidad monetaria que llev a la circulacin paralela del peso cubano (CUP) y el peso convertible (CUP), que se implement en 1993, permiti evitar una devaluacin de la tasa de cambio oficial que -de haberse efectuado- hubiera llevado a una situacin muy difcil de controlar. Igualmente en el sector empresarial permiti implementar en paralelo un proceso de descentralizacin en la toma de decisiones, que hoy podemos evaluar positivamente desde la distancia que nos separa de los aos 90.

Tambin la dualidad monetaria permiti -mediante la creacin de las Casas de Cambio (CADECA)- drenar una parte significativa del exceso de liquidez que se acumul en manos de la poblacin en esos aos y lleg al 73% del PIB. Al mismo tiempo se abra un consumo en divisas -tambin gravado por un impuesto sobre la venta- para al menos la parte de la poblacin que tena acceso a la misma, que lleg aproximadamente a estimarse en el 60% de la poblacin a finales de la pasada dcada.

Todos estos impactos positivos se fueron perdiendo en la misma medida en que la doble circulacin monetaria y la doble tasa de cambio asociada a esta fue haciendo cada vez ms complejo el manejo de la contabilidad en dos monedas, lo que haca muy difcil conocer la situacin econmica real en el pas.

Por tanto, un proceso de cambios como el actual tiene como requisito indispensable ordenar nuestra contabilidad y las estadsticas retornando a un sistema monetario nico con el peso cubano como centro.

No obstante, se trata de un proceso de elevada complejidad que llevar necesariamente un periodo de tiempo, ya que se trata de devaluar la tasa de cambio oficial que se mantiene hoy en 1 CUP=1 CUC o peso convertible (equivalente a un USD) y hacer converger la tasa de cambio entre el Estado y la poblacin donde se cambia 1 CUC = 25 CUP. Es sin dudas una operacin en la que se requiere avanzar cautelosamente para que resulte exitosa.

En la actualidad se trabaja en el grupo de transformaciones de mayor complejidad en medio de una coyuntura externa no favorable. No obstante, la hoja de ruta que se traz con los Lineamientos aprobados en el 2011, asegura los cambios indispensables para avanzar estratgicamente en la creacin de condiciones para un desarrollo sostenible a mediano plazo.

Fuente: http://lapupilainsomne.wordpress.com/2014/11/21/jose-luis-rodriguez-cuba-no-se-esta-proponiendo-un-socialismo-de-mercado/


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