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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2014

La ruta del bola empieza en nuestros coches

Gustavo Duch
La Jornada


Escuch que enfermedades tan graves como la malaria o el dengue eran causadas por la pobreza, y siempre que lo escuch sent que quien lo deca nos mandaba un mensaje caritativo, ayudemos a esta pobre gente, a que su miseria o falta de higiene no les lleve a condiciones que les enferman. En cambio, difcilmente escuch que explicaran quines y por qu causaron tales pobrezas.

Escuch, en casos como las vacas locas o la gripe A, a las administraciones que corran a disculpar a las empresas y al modelo agroindustrial, pues sin ellas el planeta no podra alimentarse. Pero ocurri que, al rastrear el origen de la enfermedad de las vacas locas, se lleg a las granjas donde a esos animales herbvoros se les alimentaba con piensos crnicos muy baratos. Igual que al investigar la gripe A, se lleg hasta las granjas porcinas que la multinacional Smithfield relocaliz en Mxico, donde las exigencias sanitarias son menos estrictas para criar tantos animales en tan poco espacio.

Pero tambin recientemente pude leer que autores como el estadunidense Robert G. Wallace (University of California, Irvine) trabajan y preconizan sobre la urgente necesidad de abordar el origen de las enfermedades tirando del hilo de los circuitos del capital. Porque en muchos casos nos llevan a una respuesta que no aparece en los tratados ni en las bibliotecas de medicina: un desencadenante de la existencia, expansin y dificultad de control de muchas patologas de nuestra civilizacin es la codicia por acumular capital.

Y lo le en un artculo de Jean Batou, en Viento Sur, que recogiendo los estudios que durante las ltimas semanas se han presentado respecto a la pandemia del bola, llega a la misma conclusin: su origen est relacionado con la implementacin de un modelo de agricultura diseado para generar materias primas para el mercado en lugar de alimentos para la poblacin. En palabras de Batou, la transmisin del virus del bola, de la fauna a las personas, est vinculada a las transformaciones cualitativas operadas en el medio ambiente de la regin, a causa de la deforestacin, del acaparamiento de recursos naturales, del acaparamiento de tierras y de la explosin del monocultivo para la exportacin.

Por un lado, eso ya lo conocamos de otras enfermedades, el empobrecimiento que ha generado la expansin de la agricultura de monocultivos industriales orientados a la exportacin en los pases afectados, con la consecuente insuficiencia alimentaria y las limitadas posibilidades sanitarias, estn en la base de la dificultad de controlar la expansin del bola. Por otro lado esta es la gran novedad, los cambios en el ecosistema de la zona, de un mosaico de pequea agricultura familiar y biodiversidad a un uniforme y pobre monocultivo, son los que han favorecido la transmisin del virus de la fauna portadora a las personas.

En concreto, quienes han seguido el rastro del bola han llegado a lugares donde los pueblos se encuentran rodeados de plantaciones de palma aceitera, a partir de proyectos promovidos por los gobiernos correspondientes e impulsados por inversores internacionales (la corporacin italiana Nuove Iniziative Industriali y la estadunidenses Farm Land of Guinea, en Guinea Conakry; la empresa Sime Darby, de Malasia, en Liberia; Addax, de Suiza, en Sierra Leona, e incluso un fondo de cooperacin al desarrollo del gobierno espaol acab siendo utilizado por una empresa canadiense para desarrollar plantaciones de palma en el Congo). Y este tipo de monocultivos de palma aceitera o palma africana, se sabe, atraen especialmente a los murcilagos frugvoros del bosque, anfitriones privilegiados del virus, que despus pueden transmitirlo a las personas a travs de sus orines, excrementos o saliva.

Slo nos queda formular unas preguntas para acabar de entender el circuito del bola. Por qu en estos pases de frica y tambin en otros lugares se est despojando a miles de familias de sus tierras, donde practican sus cultivos tradicionales? Por qu empresas estatales o extranjeras estn apropindose de estas tierras muchas veces acompaada de intervenciones del ejrcito o de la polica para frenar la resistencia de la gente en un fenmeno de acaparamiento de espectaculares dimensiones? Qu negocio comporta la palma africana?

Efectivamente, la palma aceitera que tanto gusta a los murcilagos produce el man, el combustible que mueve todos los grandes negocios: la gasolina.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2014/11/23/index.php?section=opinion&article=026a1mun



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