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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-11-2014

El poder popular ante el nuevo ciclo electoral

Antoni Jess Aguil
Pblico.es


Durante la Transicin, la sociedad sufri un proceso de vaciamiento del poder popular por parte de las lites que tutelaron el rgimen del 78. La toma de las plazas en mayo de 2011 fue el disparador de una conciencia expansiva de ruptura con el consenso constitucional heredado. La cultura de la Transicin comenzaba a resquebrajarse y el poder popular resurga tras dcadas de domesticacin. El clamor del 15M volvi a poner sobre la mesa el desarrollo de un poder popular autnomo capaz de subvertir los viejos cdigos polticos e invertir el poder de las clases dominantes. Tras su dbil impacto en las elecciones de 2011, algunos se apresuraron a desacreditarlo e incluso a darlo por muerto. Sin embargo, desde sus inicios el 15M advirti que vamos despacio porque vamos lejos. Cuatro aos despus, las consecuencias electorales del 15M muy probablemente se dejarn sentir en los comicios de 2015. El nuevo ciclo electoral significa una oportunidad de dilogo con el poder surgido en calles y plazas para fortalecerlo, pero tambin para debilitarlo. As, y en vista del probable cambio en la correlacin electoral de fuerzas sealado por la mayora de encuestas y sondeos publicados, cules son, a mi modo de ver, los principales desafos a los que se enfrenta el poder popular?

El reto de articular lo insurreccional con lo electoral. En el 15M conviven dos grandes corrientes: una insurgente, autogestionaria, centrada en una perspectiva de largo alcance que hace hincapi en la participacin extrainstitucional y en las tendencias horizontales comprometidas con la democracia radical, asamblearia y sin lderes; y otra ms inmediatista con formas de participacin hbridas que combinan tendencias horizontales con otras de carcter vertical (jerarquizacin, burocratizacin, centralizacin, etc.). Esta ltima permite entender por qu han surgido formaciones como Podemos, Ganemos o el Partido X, que optan por la poltica institucional incorporando novedosos elementos de carcter horizontal.

El reto consiste en aprovechar la ventana electoral de oportunidad para llevar a cabo el cruce del poder institucional con el radical-popular. La radicalizacin democrtica tiene que combinar ejercicios de democracia radical (prcticas de autoorganizacin desde abajo, autogestin, asambleas populares, etc.) con procesos de democracia participativa y representativa. La PAH y la CUP son ejemplos de ello. La PAH rene a activistas antidesahucios, abogados, desempleados y trabajadores migrantes, y combina la accin directa (escraches, ocupacin de sucursales bancarias, acciones de sensibilizacin, etc.), con medidas de presin tradicionales, como la ILP, desbordando la lgica clsica de movilizacin. La CUP, por su parte, ha sabido conjugar presencia institucional con presencia en la calle, situndose en la primera lnea parlamentaria en cuestiones como la lucha contra los desahucios, la corrupcin, las balas de goma, etc., y llevando a la cmara catalana tanto las reivindicaciones como el vocabulario de los movimientos sociales.

El reto de mantener la autonoma. Las victorias recientes no han venido de las instituciones representativas, sino de la organizacin popular y la lucha en las calles. No hay que olvidar que las conquistas ms importantes para la democracia se consiguen mediante lo que Boaventura Santos llama la accin rebelde, subalterna y colectiva. Quin ha logrado cambiar el sentido comn poltico de buena parte de la sociedad? El 15M. Quin consigui que Islandia juzgara a los responsables de la crisis? El movimiento ciudadano. Quin fren la privatizacin de la sanidad pblica en Madrid? La Marea blanca y el TSJM. Quin se enfrent al uso indiscriminado y superfluo del dinero pblico en Gamonal? El movimiento vecinal.

El poder popular tiene que evitar dejarse instrumentalizar o acaparar por siglas. Cabe recordar el fracaso del proyecto Suma de IU, denunciado por asambleas del 15M como un intento de fagocitacin, as como la prdida de fuelle de Alternativas desde abajo, diluida en fenmenos como Podemos y Ganemos. Si Podemos aspira a ser una palanca del poder popular habr que arrastrarlo hacia la radicalizacin democrtica promoviendo, por un lado, la autonoma de sus crculos como contrapoderes sociales que hagan poltica desde la calle y contribuyendo, por otro, a crear instituciones que construyan poder comunitario, fracturen la partidocracia y asuman como suyas las aspiraciones de los movimientos emancipadores.

El reto de desarrollar una sabidura del nosotros. Dice un proverbio ewe que la sabidura es como un baobab: nadie puede abrazarla solo. Conceptos como asamblearismo, ruptura democrtica, horizontalidad, autogestin, etc., no sern realmente efectivos sin una pedagoga de la escucha, del consenso y la complementariedad que permita modificar nuestros hbitos arraigados en el individualismo, el conformismo y la competitividad.

La consolidacin de un proyecto colectivo de transformacin (que dispute las elecciones pero vaya ms all) pasa por crear las bases de una nueva cultura poltica capaz de materializar el poder popular en los mbitos cotidianos: la educacin, la salud, el trabajo, etc. La conquista del Estado no significa la conquista del poder social. El barrio, la calle y la plaza pblica se han reconstituido en los ltimos aos como epicentro del antagonismo social y de clase. Por eso el mayor reto de este prximo ciclo electoral consiste en crear nuevas narrativas polticas que supediten el poder de las urnas al poder institucionalmente hurfano de la calle. Podremos?

Antoni Jess Aguil. Filsofo poltico y profesor del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Combra


Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/11667/el-poder-popular-ante-el-nuevo-ciclo-electoral/



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