Portada :: Mxico :: Los 43 y la rebelin en Mxico
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-11-2014

La violencia y la razn desesperada

Carlos Fazio
La Jornada


En el Mxico actual se vislumbran tres de los factores que Nicos Poulantzas detect como sntomas indicativos de todo proceso de fascistizacin: la radicalizacin de los partidos burgueses hacia formas de Estado de excepcin, una distorsin caracterstica entre poder formal y poder real", y, por ltimo, la ruptura del vnculo representantes-representados. Mediante una violencia estatal camuflada como guerra a las drogas, Felipe Caldern introdujo primero la excepcin, luego la convirti en rutina y despus la transform en regla. Todo rgimen de excepcin se origina en una crisis poltica o ideolgica, o en ambas a la vez. Mxico vive hoy una crisis profunda. Pero la crisis vena de atrs, y se ha profundizado en la coyuntura tras los hechos de Iguala.

Acorralado por las consignas masivas pronunciadas urbi et orbi: Fue el Estado, Fuera Pea Nieto, el Presidente de la Repblica est enojado y el general secretario de la Defensa Nacional, tambin. Mala cosa. El coraje les ha nublado la visin y el entendimiento de lo que est aconteciendo en Mxico, y llevado a emitir pronunciamientos irresponsables. Tambin los puede empujar a tomar dramticas decisiones equivocadas.

Como en crisis anteriores ha reaparecido el vocabulario maniqueo del poder, bordado con base en un manojo de contradicciones tales como paz/violencia, orden/anarqua, estado de derecho/caos desestabilizador. Se trata de una sintaxis enmohecida que contiene un tufo autoritario y represivo diazordacista; amenazador. La violencia no tiene nada de ambigua. La violencia es. Ah estn Auschwitz, Hiroshima, Tlatelolco. O la violencia de Iguala, con sus torturados, asesinados y los 43 detenidos-desaparecidos. Pero tambin, en la vida cotidiana, en la relacin opresor-oprimido, la violencia supone el sometimiento de ste por aqul.

Ante las circunstancias de la hora cabe recordar que no se puede desprender la violencia de su contexto poltico, erigirla aisladamente, presentarla como un monstruo abominable y predicar en torno a ella las viejas mentiras. Exponentes de la antigua forma de hacer poltica, el presidente Pea, su gabinete y los tarifados papagayos mediticos pronuncian palabras sin contenido social que no pueden apoyarse en realidades; usan un lenguaje caducado y hablan de la violencia como si fuese algo distinto del poder del Estado y de las artes de la poltica. Olvidan −o pretenden olvidar− que la ley y el orden son el disfraz de la violencia del sistema. La definicin que ellos aplican a una conducta que consideran como antisocial, desestabilizadora, vandlica, es la racionalizacin de todo un proceso de descomposicin de la sociedad, que ellos mismos −gobierno y medios− han llevado a cabo, enmascarado en una ideologa justificadora de las situaciones violentas que han creado.

Remedo del antiguo rgimen, el nuevo PRI trata de convencernos de que la subversin es siempre el peligro latente que justifica el orden social a cualquier precio. La subversin, o sea, la accin de trastornar, revolver, desordenar, destruir, siempre ha sido definida en trminos negativos. El subversivo es el enemigo de la sociedad. Sin embargo, por paradjico que parezca, la gran subversiva de nuestro tiempo es la plutocracia. Los verdaderos antisociales y antihistricos son los que mandan, los poderes fcticos, los grandes capitalistas agremiados en el Consejo Coordinador Empresarial, que el pasado 29 de octubre impulsaron un pacto para el fortalecimiento del Estado mexicano, con su llamado a acometer con energa el reto de garantizar seguridad y la vigencia plena del estado de derecho, en nombre de la modernizacin y el progreso. Palabrera hueca, simple retrica. El poder, el poder real, est empecinado en que nada cambie. O hacen algunos cambios que les aseguren mantener las formas de poder que detentan. Cambiar algo para que todo quede como est. Y para eso cuenta con la violencia organizada; con la fuerza bruta.

La vieja poltica ha cambiado de afeites muchas veces, pero no ha modificado su rostro. En ocasiones como la presente se hace visible la violencia estructural del sistema. Hasta ahora, Pea Nieto haba podido absorber los conflictos por medio del acondicionamiento sociolgico, la propaganda y la manipulacin. El rgimen haba exhibido parcialmente la violencia latente; haba usado el miedo y la violencia institucionalizada como herramientas para el disciplinamiento social, logrando una cierta adhesin pasiva de sectores de poblacin que ms bien se asemejaba a una sumisin servil.

Ortega y Gasset llamaba a la violencia la razn desesperada. Sin embargo, la violencia practicada desde el poder para conservar las injustas estructuras en beneficio de unos pocos, es producto de la falta de razn. De la sin razn. La violencia institucionalizada es la irracionalidad social exacerbada. Atrapado, desenmascarado por los hechos de Tlatlaya e Iguala, el rgimen ha quedado desnudo. Las llamadas fuerzas del orden, exhibidas. Con base en recursos demaggicos, sofismas y mentiras, Pea y sus aclitos en los medios pretendan dividir a Mxico entre buenos y malos, pacficos y violentos. Llaman orden al desorden, paz al miedo, justicia al hambre y desarrollo al desempleo. Buscan seducir, persuadir, ablandar, y usan agentes provocadores y propaganda negra como bandera falsa para legitimar detenciones arbitrarias y sembrar un terror paralizante entre los jvenes. Quieren desactivar el descontento, la protesta, la rebelda; la digna rabia y la contraviolencia de los de abajo, que ante la violencia estructural y su corolario, la violencia institucionalizada, esgrimen la razn desesperada.

La revuelta juvenil expresa que cada da son ms los que comprenden que el caos y la anarqua se han institucionalizado, y se rebelan contra ese estado de cosas. Los jvenes saben, instintivamente, que hay algo que se llama derecho a la vida y que cuando no es contemplado hay algo que se llama derecho a la resistencia.

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2014/11/24/opinion/020a1pol



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